MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

______________________


lunes, 10 de septiembre de 2018

Diálogos Zen #41: El Zen y Dionisio 10/SEP72018


HOJAS CAYENDO Servicio Memorial por Juan José Cortés Rangel 09/SEP/2018



HOJAS CAYENDO
Servicio Memorial por Juan José Cortés Rangel
09/SEP/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna


Un monje vagaba por un camino y se encontró con el Maestro, quien hurgaba la tierra con un palo.
El joven monje habló primero. "Maestro, no sé si debo quedarme más en el templo. Simplemente no puedo convencerme de que el renacimiento es verdad”.
El Maestro continuó hurgando en el suelo.
"Si no hay un yo, ¿qué regresa? ¿Cómo podría alguien volver como un ser infernal si no hay un infierno en el que estar? ¿Cómo podría mi madre volver como un gusano? Simplemente no lo creo. Lo siento."
El Maestro hurgó un poco más en el suelo, luego miró al monje.
"Joven monje, haces algunas preguntas muy interesantes. Déjame preguntarte uno: ¿qué he enseñado sobre el nacimiento y la muerte?
"Que no hay nacimiento ni muerte".
"Tienes la mitad de la razón. También enseño que hay nacimiento y muerte, y debemos pasar nuestro tiempo sabiamente entre ellos. ¿Cuál es correcta? ¿Nacimiento o no nacimiento?”
El joven monje lo miró con curiosidad.
"El Buda dijo que todos los seres son no-seres, y que cualquiera que se refiera a sí mismo como un Bodhisattva no es un Bodhisattva. ¿Pero qué recitamos todos los días?”
"¿Er, los votos del Bodhisattva?"
"Sí. Entonces, ¿somos todos nosotros tontos y mostrando nuestra ignorancia prometiendo salvar a todos los seres sintientes? Y si no hay seres, ¿cómo pueden ser innumerables?”
"No lo sé."
"Buena respuesta."
"¡Pero Maestro, eso todavía no me convence de que el renacimiento sea cierto!"
El Maestro miró al joven monje con una ceja levantada.
"Joven monje, ¿ves esta hoja de arce?"
"Sí."
"Bueno. Ahora ¿ves esta pila al lado?"
"Sí."
"¿Qué crees que es?"
"Bueno, parece que son pedazos de hojas secas y desmenuzadas".
"¿Eran esas cosas desmenuzadas hojas antes? ¿Son hojas ahora?"
"Eran, pero ya no lo son."
"¿Cuándo las hojas dejaron de ser hojas?"
El joven monje pensó por un minuto, pero no pudo responder.
"Ahora las partes desmenuzadas de hojas anteriores, ¿permanecen como hojas desmoronadas para siempre?"
"No, se convierten en mantillo y compost y forman parte del suelo, supongo".
"Muy bien, joven monje. Ahora, considera este árbol de arce. ¿Está vivo?
"Sí, tanto como un árbol está vivo".
"¿Crece el aire con las ramas flotando y sin raíces? ¿Las hojas del árbol están vivas, y cuando se caen, están muertas? ¿En qué punto la hoja caída pasa de viva a muerta? ¿Qué línea separa la hoja de la hoja desmenuzada y la convierte en abono orgánico para la raíz del árbol? "
El Maestro sacó una raíz suelta del suelo.
"Joven monje, ¿ves estos pequeños pelos en esta raíz? ¿Ves los pedazos de tierra colgando de los pelos? ¿Supones que una hoja viva se convierte en una hoja muerta, luego en compost, luego en tierra y luego solo se convierte en árbol?
"Puedo ver hacia dónde se dirige, Maestro, nada de esto sigue convenciéndome de que voy a renacer como un Deva o un Fantasma Hambriento, o una mujer o un gusano".
"Joven monje, tengo una última cosa que decirte".
El Maestro se puso de pie y se inclinó hacia el joven monje, luego gritó directamente a la cara del monje:
"¿QUÉ TE HACE CREER QUE ERES MÁS ESPECIAL QUE LA HOJA?"
El joven monje se alejó, colgando la cabeza.
Preguntas
1. ¿Eres más especial que una hoja?
2. ¿Qué es el renacimiento?[1]

Buda dijo que todos los seres son “no-seres.” ¿Qué quiere decir esto? Es una referencia a shunyata, que todos los seres somos vacíos de una realidad particular, separada y permanente en sí. No somos cosas aisladas y solas. Somos todos parte de una gran fuente de vida que existe un instante y luego desvanece, y aparece de nuevo, momento tras momento, una momentaneidad que no perdura en el tiempo y el espacio, pero, es a la vez, constante y real. Somos como una burbuja sin contenido. Otra forma de decirlo, somos cada uno el universo experimentándose por medio de cada uno de nosotros. Somos como un árbol compuesto de incontables células todas funcionando en su particularidad manteniendo todo el sistema del árbol intacto como una entidad. El árbol existe como un proceso de estos factores, el agua, el sol, las formas de las[i] células, la tierra, el aire, y todo consciente de estar vivo aquí y ahora.  El maestro contemporáneo de meditación Jack Kornfield lo describe así:  

Cuando la mente se vuelve muy silenciosa, se puede ver muy claramente que todo lo que existe en el mundo son momentos breves de conciencia surgiendo juntos con los seis objetos sensoriales. Hay sólo vista y el percatar de vista, sonido y el percatar de sonido, oler, gustar, y el percatar de ellos, pensamientos y el percatar de pensamientos. Si puedes hacer le mente muy enfocada, como se hace en la meditación, se puede ver que el todo se descompone en estos acontecimientos chiquitos de vista y el percatar, sonido y el percatar y pensamiento y el percatar. Ya no hay casas, carros, cuerpos, o incluso un sí mismo. Todo lo que se ven son partículas de conciencia como experiencia. Sin embargo, se puede ir muy profundo en la meditación de otra manera y la mente se vuelve muy calma. Se puede ver ya que la conciencia es como las olas, como un mar, un océano. Ya no es como partículas, pero en lugar de esto cada vista y sonido está contenido dentro de este océano de conciencia. Desde esta perspectiva, no hay un sentido de partículas en absoluto.[2]

Entonces, como los físicos afirman, todo es como partículas de luz y a la vez una onda u ola de luz. Tú, yo, el árbol, todos somos este momento ocurriendo en el espacio y el tiempo, un compuesto de muchos factores, pero nunca separado del todo. Como la hoja del árbol que cae de la rama a la tierra. ¿En qué momento la hoja deja de ser hoja? Se transforma en compost, transformándose en tierra que se absorbe en la raíz del árbol para luego transformarse en parte del árbol, una nueva hoja.
Nuestro amigo Juan José hace unos días cayó del árbol de esta vida. Pero fue sólo un momento de transformación. Todavía es parte de este universo entero. Todavía está con nosotros, en nuestras memorias y nuestros corazones. Podríamos decir que a pesar de que no se lo ve su forma, se ha vuelto a la totalidad de este universo, shunyata, no simplemente una hoja transitoria, sino la esencia misma aquí y ahora en este momento, lo que nunca nace y nunca muere. Por un breve instante esta hoja brillaba, abriéndose a la luz del sol, la luz de conciencia. Ya se transforma, parte de la tierra, la lluvia, el aire y el agua. Siempre está con nosotros, porque jamás se puede ir. Somos uno con Juan José, todas hojas de este árbol de la vida. Honramos su vida y lo que reflejaba del amor, compasión, y la sabiduría de nuestra naturaleza verdadera de Shunyata.    



[1]Eunsahn Citta. “Case 14: Falling Leaves”. Friday July 27, 2018.

[2] Jack Kornfield, “The Smile of the Buddha,” in Ancient Wisdom and Modern Science, ed. Stanislav Grof (Albanay: State University of New York Press, 1984), p. 101.