MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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domingo, 9 de diciembre de 2018

Diálogos Zen #51: La Importancia de descubrir nuestra verdadera naturaleza



RÍNDETE A LO SAGRADO Charla Dharma 9/DIC/2018



RÍNDETE A LO SAGRADO
Charla Dharma 09/DIC/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

La brisa del amanecer tiene secretos para ti.
No duermas más.
Pide lo que necesitas de verdad.
No duermas más.
La gente viene y va por el umbral
donde los dos mundos se tocan.
La puerta es redonda y está abierta.
No duermas más.
                 ~Rumi

La Gran Vía no tiene puerta,
Se la acerca por mil maneras.
Una vez pasado este punto de control
Recorres por todo el universo a grandes zancadas.
                    ~El Prefacio, El Punto de Control Sin Puerta

Estas dos citas hacen referencia a una puerta sin puerta, un umbral por el cual se debe pasar para llegar a lo sagrado. Sin embargo, para pasar por esta puerta, no es por un logro físico, ni control mental, sino por rendición al no saber, al no hacer, a la Fuente de todo, la Vía en sí. Tuvimos la oportunidad este fin de semana de probar este acertijo. Nos sentamos durante toda la noche en silencia meditando para celebrar el Gran despertar del Buda. Literalmente tuvimos que batallar con el sueño, lo que nos jalaba a la inconsciencia, resistiendo la tentación a dormir, y con gran perseverancia, enfrentar nuestros miedos, derribarlos, para llegar al silencio de lo sagrado. Fue duro. El cuerpo se queja. El cerebro resiste. Se cuestiona, “¿Por qué?” “¿Por qué me quedo así, sentado toda una noche, en el frío y la oscuridad, dolido y cansado, sentado en meditación? “¿Qué es esto?” No es lógico. Pero este fin de semana, un grupo valiente de bodhisattvas aceptaron el reto para encontrar esta puerta de no puerta y recorrer la Vía que llega a lo sagrado. Llegaron, no por un beneficio monetario, no por consideraciones mundanas, sino por fe en el maestro, fe en un camino, fe en una práctica espiritual que les invita a descubrir lo Esencial, lo sagrado.