MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
______________________


lunes, 31 de mayo de 2021

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN Capítulo 1.1. “La Mente Calma y Quieta de Thich Thien An”

 

 



“Así que deja que la mente fluya como agua.

Enfréntate a la vida con una mente calma y quieta

y todo en la vida será calma y quieta.” -Thich Thien An

 

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN

Capítulo 1.1.

“La Mente Calma y Quieta

de Thich Thien An”

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

30/MAYO/2021

El autor de este libro es Ven. Dr. Thich Thien An (1926-1980), un monje budista, un maestro zen de la tradición vietnamita, y maestro de mi maestro Ven. Wonji Dharma. Para apreciar sus enseñanzas, debemos conocer un poco de su historia personal. Thien An estudió en seminario en Vietnam, luego obtuvo una licenciatura en filosofía budista en el Instituto Budista de Hue, y después se fue a Japón y obtuvo su doctorado en Estudios Orientales en la Universidad Waseda de Tokio en 1964. Fue invitado a Los Estados Unidos en 1966 para enseñar Estudios Budistas en la Universidad de California, Los Ángeles. Ahí, estableció el primer templo y seminario budista vietnamita en Los Ángeles. Durante los años de la guerra en Vietnam, ayudaba al gobierno estadounidense manejar el programa de reasentamiento masivo para los refugiados del sudeste asiático además de proveer servicios como capellanes budistas en los campos de reasentamiento. En 1970 creó el Centro Internacional de Meditación Budista en Los Ángeles y dos años después estableció La Universidad de Estudios Orientales donde se ofrecían clases de filosofía oriental de budismo, hinduismo, islam, lenguas orientales, tradiciones, culturas y literatura del Oriente. Las lenguas enseñadas incluían inglés, chino, japonés, vietnamita, sánscrito, pali, coreano, tibetano y tailandés. Los cursos incluían seis niveles de filosofía budista, historia budista, literatura budista, budismo, religión comparada e Idioma. Incluso ofrecía clases para personas mayores en estudios tibetanos, asiáticos, hindúes, psicología y zen. Creó la biblioteca más grande de este tiempo con más de 10,000 libros sobre estudios orientales, con revistas del budismo y otras religiones, una sala de conferencias, exhibiciones de artes oriental, lecturas de poesía clásica hindú, representaciones teatrales japonesas y películas sobre culturas y festivales asiáticas.



            En sus años de enseñanza, Thien An concentró en el Zen como un método para dirigir y entrenar las mentes de las personas que conducen al reconocimiento y la confianza en sus propias capacidades para ayudarse a sí mismos, desbloqueando la naturaleza de Buda, el potencial de iluminación a su alcance. El Zen no solo es el método de meditación y contemplación y el método de mantener la mente tranquila y silenciosa, sino que también es "el método de autorrealización y descubrir que la verdadera naturaleza es, de hecho, nada menos que la naturaleza de Buda". Thiên Ân también explicó que el potencial de iluminación dentro de cada individuo es de hecho una herencia natural, no simplemente una teoría metafísica. Al igual que el Buda histórico, que había obtenido la iluminación al practicar como ser humano, todo ser humano tiene el potencial de iluminarse. Ese potencial es el objetivo final de todas las enseñanzas budistas. La contemplación para desbloquear esa naturaleza de Buda, el potencial de ser iluminado, es la realidad desafiante del camino budista. Esa naturaleza siempre está presente en cada individuo, pero está cubierta de deseos sensuales y apegos que evocan pensamientos incesantes de preocupación y felicidad, de odio y amor, de amigos y enemigos, y una miríada de otras emociones contradictorias. En la práctica zen, la contemplación se emplea para despejar esos pensamientos conflictivos, revelando la naturaleza de Buda adentro. Thiên Ân percibió que el Zen ofrece otro camino a la realidad, un camino espiritual interno hacia la naturaleza iluminada, la realidad espiritual del camino budista. Desde la perspectiva zen, "la realidad debe ser captada, no externamente, sino internamente". Con el fin de facilitar a los Occidentales captar esta realidad interna, Thien An escribió este libro Filosofía Zen, Práctica Zen. Ahora vamos a estudiar su texto. En el primer capítulo se lee:

Capítulo 1: El Buda y Los Orígenes del Zen

Algunas personas que son nuevas en el estudio del budismo Zen llegan con la idea de que el Zen y el budismo son dos cosas diferentes. Algunos de hecho preguntan cuál es la diferencia entre budismo y el Zen. La respuesta a esta pregunta es que el Zen y budismo no son diferentes. El Zen es un método o escuela de budismo y aquellos que practican de acuerdo con este método lo consideran como la esencia misma del budismo. Por lo tanto cuando usamos el término budismo es para referirnos a las tradiciones religiosas que provienen de la enseñanza de Buda en su conjunto. Cuando usamos el término Zen, esto se refiere a la escuela o método de meditación dentro de esta tradición. Pero no podemos sacar el budismo del Zen sin que deje de ser Zen al igual que no podemos eliminar el cloro de la sal sin que deje de ser sal. También se cree comúnmente que el budismo Zen es un fenómeno religioso peculiar de Japón. Este es especialmente el caso de muchos en el mundo occidental que aprendieron sobre el Zen a través del trabajo del gran erudito japonés D.T.  Suzuki. Pero mientras que Zen puede ser verdaderamente la flor de la civilización japonesa, la escuela de budismo zen no ha sido confinada a Japón sino que también ha prosperado en otros países también. Se remonta a la India y al seguir la historia esta nos conduce a China, Corea y Vietnam.  La palabra japonesa "Zen" es una interpretación de la palabra China "Ch’an” y esto su vez es un intento de representación fonética de la palabra en sánscrito "Dhyana" la cual significa meditación o contemplación. En Vietnam usamos una palabra similar, "Thien".  La pronunciación difiere de país a país, pero el método es el mismo: el método de meditación y contemplación, el método de mantener la mente en calma y quietud el método de la autorrealización y el descubrimiento de que la verdadera naturaleza es, de hecho, nada menos que la naturaleza de Buda.



Thien An enfatiza que el zen es una escuela entre muchas del budismo. Es como una facultad de estudios especiales dentro de toda una universidad. Todas las materias son parte de la misma universidad, pero cada facultad tienes su especialidad. Zen es la escuela de estudios budistas con un estilo inmediato, un enfoque en despertarse a este momento presente y darse cuenta de que esta misma mente, cuando está libre de pensamientos discriminativos de me gusta, no me gusta, te quiero, te odio, bueno, malo, todas estas dualidades bloquean nuestra experiencia directa de paz y bienestar de nuestra naturaleza búdica. Zen es el nombre de este estilo que viene de japón, pero de hecho, tiene sus antecedentes en Chan de China y anterior a esto Dhyana en la India. Se conoce como Thien en Vietnam y Seon en Corea. Sin embargo, todos son budismo y todos enseñan cómo despertarse a la realidad de nuestra naturaleza búdica y experimentar nirvana en esta misma vida. Otras escuelas budistas ponen más énfasis en vidas pasadas o futuras, en renacimiento y la creación de buen karma. En cambio, zen enfatiza la liberación de nuestro karma, bueno y malo, y la realidad de este mismo instante, sin futuro o pasado, y lo que renace es la conciencia que lleva los mismos patrones mentales de un momento al próximo, generando continuamente nuestra insatisfacción y sufrimiento. Sin embargo, si se da cuenta de estas ideas habituales, se puede cortar su influencia y despertarse a la experiencia directa de nirvana encontrada sólo en este mismo momento presente. Entonces, ¿cómo realizarse y lograr la iluminación? Es a través de la meditación que revela la mente calma lúcida de nuestro propio ser. Este ser auténtico es la naturaleza búdica. A partir de ahí, se practica iluminación súbita y cultivo gradual. La iluminación súbita se logra desde el primer momento que se sienta para meditar. Algo está lo suficiente despertado para tomar el primer paso para meditar. Se da cuenta desde la primera sesión que es posible calmar la mente y ser presente, aunque sólo sea algunos instantes. La mente calma lúcida no es un estado mental, sino la base de nuestra verdadera naturaleza búdica, la fuente universal como base de toda la realidad. Sin embargo, a pesar de experimentar esta realidad un instante, tenemos hábitos mentales que siguen obstaculizando nuestra directa experiencia de naturaleza búdica. Por lo tanto, hay que cultivar gradualmente cada día para darnos cuenta de estos hábitos mentales y aprender cómo cortarlos y volver a la paz mental. Cuando la paz es constante, cuando no se busca nada más, y el mundo es perfecto como es, se llama Nirvana. Tenemos atisbos de esta realidad desde el principio. Pero hasta que nos estabilicemos en esta realidad, tenemos que cultivar nuestra práctica cada día, cada momento. En nuestra tradición, hay tres iluminaciones: la primera es el comienzo de la práctica de meditación y contemplación; la segunda es una epifanía, o sea, el darse cuenta de que esta naturaleza búdica es real y presente, llamado kensho en la tradición japonesa. La tercera es la iluminación final de que esta realidad es constante y estable y no hay nada más lograr, llamado satori en la tradición japonesa. Estas etiquetas son solamente descripciones generales. No se debe aferrarse a las palabras. Es más bien una conversación entre el maestro y la alumna para confirmar la experiencia y su validez. No es para conversar con otros, puesto que pueda generar inflación del ego, autoengaño y envidia. Pero, es mucho más fácil simplemente practicar con la mente no sé cuando nos preguntamos “¿Qué es esto?”. No intentes conseguir nada. No buscar nada fuera de este momento. Así, la iluminación se revela naturalmente. Como suelo decir: "Todo tiene que ver con una disciplina basada en el compromiso y la práctica". 


lunes, 24 de mayo de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 20: Invocar al Buda

 


LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 20: Invocar al Buda

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

16/MAYO/2021

 


Pregunta: Los sutras dicen que alguien que invoca de todo corazón al Buda seguramente renacerá en el Paraíso Occidental. Dado que esta puerta conduce a la Budeidad, ¿por qué buscar la liberación en la mente antes del pensamiento?

Renacer en el Paraíso Occidental simboliza lo máximo de la práctica. Es como decir que se logra el Nirvana. Sin embargo, no se trata de esperar el Nirvana en una vida futura, sino más bien, despertar a la realidad de este momento, la mente libre de los hábitos limitantes del condicionamiento, el karma basado en los tres venenos de deseo, aversión y engaño. En los textos originales, se lee que deberías invocar con todo corazón al Buda para lograr este Paraíso Occidental. Pero, esta invocación no es a un Dios en el cielo pidiéndole algunos favores y bendiciones futuras. Entonces, ¿qué significa “invocar con todo corazón al Buda”? Bodhidharma lo explica…


Bodhidharma: Si vas a invocar al Buda, debes hacerlo bien. A menos que comprendas lo que significa invocar, lo harás mal. Además, si lo haces mal, nunca irás a ninguna parte.

Buda significa conciencia, la conciencia del cuerpo y la mente que evita que surja el mal en ambos.

Es decir, Buda es la conciencia en sí, la atención y la lucidez de la mente en este mismo instante libre de tu historia. Es la mente no sé antes de lo conceptual. Es lo que anima este cuerpo y sus funciones mentales, tales como lo racional, lo discriminatorio, lo intelectual, o sea, las skandhas de forma, sensación, percepción, impulso y conciencia. La conciencia libre de la idea de “yo” es la mente calma y lúcida de nuestra naturaleza búdica, la cual es naturalmente pacífica, benevolente y compasiva. Por tanto, es lo que funciona con amor y sabiduría, sabiendo cómo actuar sin violencia y libre de dukkha, el sufrimiento y la insatisfacción. Por lo tanto, la mente que evita el mal es la mente que no genera sufrimiento, la mente búdica.   



Además, invocar significa recordar, recordar constantemente las reglas de la disciplina y seguirlas con todas tus fuerzas. Esto es lo que se entiende por invocar.

Entonces, invocar a Buda significa recordar a Buda, lo que implica recordar las reglas de la disciplina. Es decir, la ética de los preceptos de no matar, no robar, no mentir, no intoxicarse, y no involucrarse en sexo inapropiado. Seguir estos preceptos es tratar a otras personas con respeto y consideración. Cuando se actúa así, se expresa la naturaleza búdica de una forma pura, la expresión pura de nuestra naturaleza búdica como un bodhisattva, un buda que actúa con compasión, sabiduría y sin violencia en el mundo. Nuestra práctica es siempre recordar estas recomendaciones de consideración y ética en todo momento, y rectificar los momentos en que nos olvidamos hacerlo.  

Invocar tiene que ver con el pensamiento y no con el lenguaje. Si usas una trampa para pescar, una vez que tengas éxito, puedes olvidar la trampa. Además, si usas el lenguaje para encontrar significado, una vez que lo encuentras, puedes olvidarte del lenguaje. Para invocar el nombre del Buda, debes comprender el Dharma de la invocación. Si no está presente en tu mente, tu boca canta un nombre transparente. Si te preocupan los tres venenos o los pensamientos sobre ti mismo, tu mente engañada te impedirá ver al Buda y solo desperdiciarás tu esfuerzo. Cantar e invocar son mundos aparte. Cantar se hace con la boca. La invocación se realiza con la mente. Además, debido a que la invocación proviene de la mente, toca a la puerta de la conciencia. El canto se centra en la boca y aparece como sonido. Si te aferras a las apariencias mientras buscas un significado, no encontrarás nada. Así, los sabios del pasado cultivaron la introspección y no el habla.

Es decir que la verdadera invocación es un proceso de contemplación e introspección. Es como usar el huatou para atrapar un gran pez. El huatou es un medio hábil usado para concentrar la mente, invertirla atención hacia adentro y despertarnos una y otra vez al verdadero pez de nuestra mente original, la fuente de los pensamientos. Pero simplemente usar el lenguaje es hablar por hablar basado en lo habitual, el karma y la mente discriminativa de me gusta y no me gusta. Es proyectar la luz de la conciencia hacia afuera, hacia lo demás, hacia los objetos de la conciencia y reaccionar a nuestras proyecciones en los demás sin reflexión. Esto crea ira, estrés, descontento, karma e insatisfacción. En cambio, si utilizamos la mente para introspeccionar, girar los pensamientos hacia adentro, ver mis pensamientos de una forma impersonal, y soltar mis opiniones, puedo liberarme de mi karma y sufrimiento.

Esta mente es la fuente de todas las virtudes. Además, esta mente es la principal de todos los poderes; la eterna dicha del nirvana proviene de la mente en reposo. El renacimiento en los tres reinos también proviene de la mente. La mente es la puerta a todos los mundos y la mente es el vado a la otra orilla. Los que saben dónde está la puerta no se preocupan por alcanzarla. Quien sepa dónde está el vado no se preocupe por cruzarlo.

Esta mente es la fuente de todo, la sustancia esencial de nuestra naturaleza búdica. Toda virtud es función de esta esencia. Vivir desde esta mente original es vivir con la dicha de nirvana, una vida de paz y equilibrio. Es la mente en reposo, la mente calma lúcida de este momento. Es la que nos transporta a través del río de samsara a la otra orilla de Nirvana. La dulzura quieta en el silencio es la puerta a la liberación. No necesitas encontrar o lograrla puesto que simplemente siempre es aquí y ahora. Los tres reinos y Nirvana están aquí y ahora.

La gente que conozco hoy en día es superficial. Piensan en el mérito como algo que tiene forma. Derrochan sus riquezas y matan a las criaturas de la tierra y el mar. Se preocupan tontamente por construir estatuas y estupas, diciéndole a la gente que apile madera y ladrillos para pintar de azul y de verde. Se esfuerzan el cuerpo y la mente, se lastiman y engañan a los demás. Además, no saben lo suficiente como para avergonzarse. ¿Cómo se despertarán alguna vez?

Ven algo tangible y se apegan instantáneamente. Si les hablas de la no forma, se quedan sentados mudos y confundidos. Codiciosos de las pequeñas misericordias de este mundo, permanecen ciegos ante el gran sufrimiento que vendrá. Tales discípulos se desgastan en vano. Pasando de lo verdadero a lo falso, no hablan más que de bendiciones futuras.

Siempre la gente prefiere complicar la práctica. Buscan buen karma, mejores vidas futuras, poderes mágicos, austeridades, todo inflando el ego y posponiendo la meta final a un punto inalcanzable del futuro lejano. Mientras que se apegan a la idea de que “yo” quiero algo, no logran nada. Es en soltar todo deseo, no buscar nada, que se recibe todo, el Nirvana de nuestra verdadera mente original, la mente no sé. Y así se despierta a la verdad ya presente.

Si puedes simplemente concentrar la Luz Interior de tu mente y contemplar su iluminación exterior, disiparás los tres venenos y ahuyentarás a los seis ladrones de una vez por todas. Además, sin esfuerzo, adquirir posesión de un número infinito de virtudes, perfecciones y puertas a la verdad, ver a través de lo mundano y ser testigo de lo sublime está a menos de un abrir y cerrar de ojos. La realización es ahora. ¿Por qué preocuparte por las canas? Sin embargo, la verdadera puerta está oculta y no se puede revelar. Sólo he tratado de la mente antes del pensamiento.

La luz de la conciencia libre de lo conceptual es la mente calma lúcida de nuestro verdadero ser. Al concentrar en esta luz, al ver como todo surge de esta luz, se libera de los ladrones de los sentidos apegados a sus preferencias y gustos basados en el engaño y el condicionamiento. La realización es ahora, sólo ahora, y jamás encontrada en ni un segundo en el futuro. No tenemos que preocuparnos de la vejez, la enfermedad y la muerte puesto que esta esencia verdadera no está sujeta al karma. Nunca nació, por tanto, nunca muere. Deja la gota de individualidad desaparecer en el río de conciencia. Date por completo al océano de esencia. Así es cómo invocar con todo corazón al Buda.


lunes, 10 de mayo de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 19: Siete Ofrendas para la Casa de Baños

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 19: Siete Ofrendas para la Casa de Baños

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

09/MAYO/2021


 

Sin embargo, el Sutra de la Casa de Baños dice: "Al contribuir al baño de los monjes, las personas reciben bendiciones ilimitadas". Esto parecería ser un ejemplo de práctica externa que obtiene méritos. ¿Cómo se relaciona esto con la experiencia de la mente antes del pensamiento? Aquí, el baño de los monjes no se refiere al lavado de nada tangible.

Cuando el Señor predicó el Sutra de la Casa de Baños, quería que sus discípulos recordaran el Dharma del lavado. Por lo tanto, utilizó una preocupación cotidiana para transmitir su significado real, que expresó en su explicación del mérito de siete ofrendas. De estos siete, el primero es agua clara, el segundo fuego, el tercero jabón, el cuarto amentos de sauce, el quinto ceniza pura, el sexto ungüento y el séptimo la ropa interior. Usó estos siete para representar otras siete cosas que limpian y mejoran a una persona al eliminar la ilusión y la suciedad de una mente envenenada. El primero de estos siete es la moralidad, que elimina el exceso como el agua elimina la suciedad. En segundo lugar está la sabiduría, que penetra en el sujeto y el objeto, como el fuego calienta el agua. En tercer lugar está la discriminación, que elimina las malas prácticas, al igual que el jabón elimina la suciedad. El cuarto es la honestidad, que purga los engaños, así como masticar amentos de sauce purifica el aliento. El quinto es la fe verdadera, que resuelve todas las dudas, así como frotar cenizas puras en el cuerpo previene las enfermedades. En sexto lugar está la paciencia, que vence la resistencia y la deshonra, así como el ungüento suaviza la piel. El séptimo es la vergüenza, que repara las malas acciones, así como la prenda interior cubre un cuerpo feo. Estos siete representan el verdadero significado del sutra. Cuando habló este sutra, el Tathagata estaba hablando con seguidores del Mahayana con visión de futuro, no con personas de mente estrecha y visión borrosa. No es de extrañar que la gente de hoy en día no lo entienda.

La casa de baños es el cuerpo. Cuando enciendes el fuego de la sabiduría, calientas el agua pura de los preceptos y bañas la verdadera naturaleza de Buda dentro de ti. Al mantener estas siete prácticas, aumentas tu virtud. Los monjes de esa época eran perceptivos. Entendieron el significado del Buda. Siguieron sus enseñanzas, perfeccionaron su virtud y probaron el fruto de la Budeidad. Sin embargo, la gente de hoy en día no puede comprender estas cosas. Usan agua corriente para lavar un cuerpo físico y creen que están siguiendo el sutra. Sin embargo, están equivocados. Nuestra verdadera naturaleza de Buda no tiene forma. Además, el polvo de la aflicción no tiene forma. ¿Cómo puede la gente usar agua corriente para lavar un cuerpo intangible? No funcionará. ¿Cuándo se despertarán? Para limpiar un cuerpo así, hay que contemplarlo. Una vez que las impurezas y la suciedad surgen del deseo, se multiplican hasta que te cubren por dentro y por fuera. Sin embargo, si intentas lavar este cuerpo tuyo, debes frotar hasta que casi desaparezca antes de que esté limpio. A partir de esto, debes darte cuenta de que lavar algo externo no es lo que el Buda quiso decir.


#

OFRENDA

FUNCIÓN

REPRESENTA

MÉRITO

Agua

Eliminar suciedad

Moralidad

Eliminar el exceso

Fuego

Calentar agua

Sabiduría

Penetrar sujeto-objeto

Jabón

Eliminar suciedad

Discriminación

Eliminar malas prácticas

Amentos de sauce

Purificar el aliento al masticar

Honestidad

Purgar los engaños

Ceniza

Prevenir enfermedades al frotar cuerpo

Fe

Resolver dudas

Ungüento

Suavizar la piel

Paciencia

Vencer resistencia y deshonra

Ropa interior

Cubrir un cuerpo feo

Vergüenza

Reparar malas acciones


Bodhidharma nos está explicando cómo el Buda usó la imagen cotidiana de una casa de baño para representar los beneficios obtenidos al practicar con la mente antes del pensamiento, o sea, la mente “no sé” de nuestra verdadera naturaleza búdica. Los monjes solían recibir ofrendas de la comunidad para su mantenimiento: comida, ropa, provisiones y artículos del baño en cambio por las enseñanzas del Dharma que los monjes enseñaban a la sangha. Era una relación de beneficio mutuo entre la sangha y los monjes basada en la sangha cuidando las necesidades materiales de los monjes mientras los monjes cuidaban las necesidades espirituales de la sangha. Así que, al contribuir al baño de los monjes, la sangha recibía no sólo instrucción de Dharma de los monjes, sino también bendiciones, buen karma y mérito por estas aportaciones. Sin embargo, Bodhidharma enfatiza que hay poco beneficio si se reduce la aportación y beneficio recibido al acto literal. Todo es una metáfora para recordar lo que es la práctica verdadera, que se supone que los practicantes originales alrededor de Buda hubieron entendido el significado de estas metáforas de inmediato. Pero, poco a poco las enseñanzas se degeneraron hasta que la gente de hoy en día se ha reducido su práctica a simplemente dar dinero y cosas materiales en la creencia que esto será suficiente para garantizarle una vida futura vida mejor. La enseñanza de Buda debe entenderse como instrucción de cómo practicar momento tras momento en nuestras vidas cotidianas. Entonces, debemos bañarnos con Dharma y con contemplaciones eficaces para purificar nuestra mente y fortalecer nuestra práctica. Por lo tanto, debemos hacer la ofrenda a nosotros mismos cada día con siete ofrendas. Cada baño debería incluir agua tibia con jabón para eliminar la suciedad. Luego se limpia la boca masticando amentos de sauce, aunque se usa hoy en día pasta de dientes y agua bucal. Después del baño se usan cenizas y ungüentos para cuidar y proteger la piel. Finalmente, se pone ropa interior para protegerse de accidentes antes de vestirse por completo.

Sin embargo, Bodhidharma está diciendo que el agua, el jabón y el fuego significan de verdad la ética informada por la sabia discriminación que limpia nuestras mentes de malos hábitos y acciones basados en las tres kleshas de deseo, aversión y engaño y para superar nuestra ilusión de sujeto-objeto, o sea, un yo permanente separado de los otros. Luego practicamos con honestidad, al admitir nuestros errores y fe en nuestros maestros y enseñanzas para aclarar nuestras dudas y volvernos al camino medio de nuestra práctica, de la misma forma que usamos amentos de sauce y ceniza (pasta dental, cepillos, trapos y esponjas) para limpiarnos adentro y afuera. Nuestro baño de práctica no está completo si no usamos el suavizante ungüento de paciencia con nuestro propio esfuerzo, ritmo de práctica y tolerancia al cometer los mismos errores una y otra vez. Este ungüento de paciencia nos protege contra el crítico interior y nos repara las cicatrices y las heridas recibidas por nuestra ignorancia y condicionamiento anterior. Finalmente, ponemos nuestra ropa interior que nos protege de accidentes que podrían ensuciar nuestra ropa de vestir. Aunque Bodhidharma refiere a esta ropa interior como vergüenza, yo prefiero llamarla humildad como la que nos protege de la inflación de ego que puede ensuciar nuestra práctica si no estamos atentos. Por eso, nos sentamos cada día sobre el cojín con la misma constancia como el baño. Una buena higiene es la que se hace todos los días, un buen hábito que se realiza a diario sin pensarlo demasiado y sin flojera. Luego, nuestra práctica nos acompaña durante todo el día, como un buen perfume que se percibe como un dulce aroma que nos acompaña a donde quiera que vayamos.



lunes, 3 de mayo de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 18: Obras Meritorias

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 18: Obras Meritorias

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

02/MAYO/2021

A lo largo de los sutras, el Buda les dice a los seres mundanos que pueden alcanzar la liberación realizando obras meritorias como construir monasterios, fundir estatuas, quemar incienso, esparcir flores, encender lámparas eternas, practicar los seis períodos del día y la noche, caminar alrededor de las estupas, observar ayunos y adoración. Sin embargo, si al experimentar la mente antes del pensamiento incluye todas las demás prácticas, entonces trabajos como estos parecerían redundantes.

Los sutras del Buda contienen innumerables metáforas. Debido a que los seres mundanos tienen mentes superficiales y no entienden nada profundo, el Buda usó lo tangible para representar lo sublime. Las personas que buscan bendiciones concentrándose en trabajos externos en lugar de cultivarse internamente están intentando lo imposible, lo que ustedes llaman un monasterio que llamamos un sangbarama, un lugar de pureza. Sin embargo, quien niega la entrada a los tres venenos y mantiene las puertas de sus sentidos puros, su cuerpo y su mente quietos, por dentro y por fuera limpios, construye un monasterio.



Fundir estatuas se refiere a todas las prácticas cultivadas por aquellos que buscan la liberación. La forma sublime del Tathagata no se puede representar con metal. Aquellos que buscan la liberación consideran sus cuerpos como el horno, el Dharma como el fuego, la sabiduría como el arte y los tres conjuntos de preceptos y las seis paramitas como el molde. Ellos funden y refinan la verdadera naturaleza original de Buda dentro de sí mismos y la vierten en el molde formado por las reglas de la disciplina. Actuando en perfecta conformidad con las enseñanzas del Buda, naturalmente crean una semejanza perfecta. El cuerpo eterno y sublime no está sujeto a condiciones ni decadencia. Si buscas la Verdad pero no aprendes a hacer una semejanza verdadera, ¿qué usarás en su lugar?


Además, quemar incienso no significa incienso material ordinario, sino el incienso del Dharma intangible, que aleja la suciedad, la ignorancia y las malas acciones con su perfume. Hay cinco tipos de incienso del Dharma. Primero está el incienso de la moral, que significa renunciar al mal y cultivar la virtud. El segundo es el incienso de la meditación, que significa creer profundamente en el Mahayana con una determinación inquebrantable. En tercer lugar está el incienso de la sabiduría, que significa contemplar el cuerpo y la mente, por dentro y por fuera. El cuarto es el incienso de la liberación, que significa romper los lazos de la ignorancia. El quinto es el incienso del conocimiento perfecto, que significa estar siempre alerta y sin obstáculos. Estos cinco son los tipos de incienso más preciosos y muy superiores a todo lo que el mundo tiene para ofrecer.

Cuando el Buda estuvo en el mundo, les dijo a sus discípulos que encendieran un incienso tan precioso con el fuego de la conciencia como una ofrenda a los Budas de las diez direcciones. Sin embargo, la gente de hoy no comprende el verdadero significado del Tathagata. Usan una llama ordinaria para encender incienso material de sándalo u olíbano y oran por alguna bendición futura que nunca llega.

Para esparcir flores, ocurre lo mismo. Esto se refiere a hablar el Dharma, esparcir flores de virtud, con el fin de beneficiar a otros y glorificar la venta real. Estas flores de virtud son las alabadas por el Buda. Duran para siempre y nunca se desvanecen. Además, quien esparce tales flores cosecha infinitas bendiciones. Si crees que el Tathagata tenía la intención de que la gente dañara las plantas cortando sus flores, estás equivocado. Aquellos que observan los preceptos no dañan cualquiera de las innumerables formas de vida del cielo y la tierra. Si hieres algo por error, sufres por ello. Sin embargo, aquellos que rompen intencionalmente los preceptos al dañar a los vivos por el bien de futuras bendiciones sufren aún más, ¿cómo podrían permitir que las posibles bendiciones se conviertan en dolores?


La lámpara eterna representa la conciencia perfecta. Comparando la iluminación de la conciencia con la de una lámpara, aquellos que buscan la liberación ven su cuerpo como la lámpara, su mente como su mecha, la adición de disciplina como su aceite y el poder de la sabiduría como su llama. Al encender esta lámpara de conciencia perfecta, disipan toda oscuridad y engaño. Además, al transmitir este Dharma a otros, pueden usar una lámpara para encender miles de lámparas. Además, debido a que estas lámparas también encienden innumerables otras lámparas, su luz dura para siempre.

Hace mucho tiempo, hubo un Buda llamado Dipamkara, o farolero. Este era el significado de su nombre. Sin embargo, los necios no comprenden las metáforas del Tathagata. Persistiendo en las ilusiones y aferrándose a lo tangible, encienden lámparas de aceite vegetal cotidiano y piensan que al iluminar el interior de los edificios están siguiendo las enseñanzas del Buda. ¡Que tonto! La luz liberada por un Buda de un solo rizo entre sus cejas puede iluminar innumerables mundos. Una lámpara de aceite no ayuda. En cambio, ¿piensas lo contrario?

Practicar los seis períodos del día y de la noche significa cultivar constantemente la liberación entre los seis sentidos y perseverar en todas las formas de conciencia. Nunca relajar el control sobre los seis sentidos es lo que se entiende por los seis períodos. En cuanto a caminar alrededor de las estupas, la estupa es tu cuerpo y tu mente. Cuando tu conciencia da vueltas por tu cuerpo y tu mente sin detenerse, esto se llama caminar alrededor de una estupa. Los sabios de antaño siguieron este camino hacia el nirvana. Sin embargo, la gente de hoy no comprende lo que esto significa. En lugar de mirar hacia adentro, insisten en mirar hacia afuera. Usan sus cuerpos materiales para caminar alrededor de estupas materiales. Y lo hacen día y noche, agotándose en vano y sin acercarse a su ser real.

Lo mismo ocurre con la observación de un ayuno. Es inútil a menos que comprendas lo que esto realmente significa. Ayunar significa regular, regular tu cuerpo y tu mente para que no se distraigan o molesten. Y observar significa mantener, mantener las reglas de disciplina de acuerdo con el Dharma. Ayunar significa protegerse contra las seis atracciones en el exterior y los tres venenos en el interior y esforzarse a través de la contemplación para purificar su cuerpo y mente.

El ayuno también incluye cinco tipos de alimentos. Primero, hay deleite en el Dharma. Este es el deleite que proviene de actuar de acuerdo con el Dharma. El segundo es la armonía en la meditación. Ésta es la armonía del cuerpo y la mente que proviene de ver a través del sujeto y el objeto. En tercer lugar está la invocación, la invocación de los Budas tanto con tu boca como con tu mente. En cuarto lugar, está la resolución, la resolución de perseguir la virtud, ya sea caminando, de pie, sentado o acostado. El quinto es la liberación, la liberación de tu mente de la contaminación mundana. Estos cinco son los alimentos del ayuno. A menos que una persona coma estos cinco alimentos puros, se equivoca al pensar que está ayunando.

Además, una vez que dejas de comer el alimento del engaño, si lo tocas de nuevo, rompes el ayuno. Además, una vez que lo rompes, no obtendrás ninguna bendición. El mundo está lleno de personas engañadas que no ven esto. Entregan su cuerpo y su mente a todo tipo de maldad. Dan rienda suelta a sus pasiones y no tienen vergüenza. Además, cuando dejan de comer alimentos ordinarios, lo llaman ayuno. ¡Qué absurdo!

Lo mismo ocurre con la adoración. Debes comprender el significado y adaptarte a las condiciones. El significado incluye acción y no acción. Quien entiende esto, sigue el Dharma.

Adoración significa reverencia y humildad, significa reverenciar tu ser real y humillar los engaños. Si puedes eliminar los malos deseos y albergar buenos pensamientos, incluso si nada muestra su adoración. Tal forma es su forma real. El Buda quería que la gente del mundo pensara que la adoración expresaba humildad y subyugaba la mente. Por lo tanto, les dijo que postraran sus cuerpos para mostrar su reverencia, para dejar que lo externo expresara lo interno, para armonizar la esencia y la forma. Aquellos que no logran cultivar el significado interno y, en cambio, se concentran en la expresión externa, nunca dejan de entregarse a la ignorancia, el odio y la maldad mientras se agotan en vano. Pueden engañar a otros con posturas, permanecer desvergonzados ante los sabios y vanidosos ante los seres mundanos, pero nunca escaparán de la Rueda y mucho menos alcanzarán ningún mérito.

Bodhidharma está diciendo que todas las obras meritorias, todos los ritos y las ceremonias son simplemente símbolos y metáforas para cultivar la mente, despertarnos a nuestra verdadera naturaleza y liberarnos del sufrimiento y la insatisfacción. Entonces, construir un monasterio significa purificar la mente, el cuerpo y los sentidos de los tres venenos de codicia, aversión y engaño. Fundir estatuas significa refinar nuestra mente siguiendo los preceptos, las paramitas y las reglas de la disciplina.  Quemar incienso significa ser éticos, renunciar el mal, cultivar la virtud, meditar con diligencia, contemplar, introspeccionar, y generar sabiduría. Así, superamos el condicionamiento y el karma y cultivamos nuestra capacidad de mantener la mente calma, despierta y presente, o sea, la mente no sé antes de lo conceptual. Circumambular una estupa significa la plena atención y el desapego a las sensaciones generadas del cuerpo y los sentidos.  Ayunar significa observar, regular y purificar el cuerpo y la mente con la meditación y el Dharma, dejar el engaño y despertarnos a la Verdad.  Adoración significa adaptarnos a las condiciones, o sea, correcta situación, correcta relación y correcta función. Al postrarnos estamos honrando a nuestro verdadero ser, soltamos el ego y armonizamos la esencia con las formas y fenómenos del mundo cotidiano. Así que se prende la llama de la liberación, o sea, la lucidez dentro de la lámpara de este cuerpo, que nos convierte en bodhisattvas que esparcen flores de virtud y bendición a todo el mundo. Las verdaderas obras meritorias son la iluminación súbita del despertar a este momento presente y el cultivo gradual de toda la vida.