MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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lunes, 18 de marzo de 2019

La Perla Inapreciable


La Perla Inapreciable


Cuando hacemos reverencias a una imagen del Buddha, no estamos dirigiéndonos ni a la imagen, ni a la persona de Shakyamuni, un hombre que vivió hace 1,500 años.  Estamos dirigiéndonos a una potencia universal, la fuerza de la vida, lo que no tiene forma ni comienzo ni fin, pero de lo que surgen todas las formas, en cada momento, manifestándose como el Universo entero y todo lo que contiene. Somos esta fuerza, que los budistas nombran como dharmakaya, vacío, Consciencia Cósmica, o Buddha.  De hecho, somos todos Buda, tenemos todos una Naturaleza Búdica viviente dentro de nosotros.  Mientras que no experimentamos esta Naturaleza Búdica directamente, somos como dormidos a nuestra Verdad. Esta Budeidad está revelándose en cada momento, intentando a enseñarnos un sin fin de lecciones.  Puesto que el Buda no se limita a la forma de Shakyamuni, nos puede seguir enseñando todo el tiempo, en toda cultura, en todo momento.  Por tanto, siglos después de su Paranirvana, o muerte física, el Buddha Cósmico continúa enseñando con escrituras y sutras de su Dharma.
En el Sutra del Loto, el Buda usa medios hábiles para enseñarnos la Verdad de nuestro ser: todos poseemos un tesoro inapreciable en nuestro interior. Se utiliza una parábola para describir un hombre pobre e ignorante de su tesoro. Este hombre pobre, emborrachándose de vino con un amigo cercano, se queda dormido. No obstante:

...Su amigo que está a punto de irse en un viaje de negocios, queriéndolo hacer un regalo y viendo que estaba dormido, le cose una perla preciosa dentro de su ropa, y entonces se va.
                 Esa persona, que está en un estado de borrachera, no está consciente de nada. Al despertar, se prepara para seguir su camino y llega a otro país donde para obtener ropa y comida, pone grandes esfuerzos y pasa grandes trabajos, y de esa forma, se contenta con lo poco que puede obtener.
                 Más tarde, se encuentra de nuevo con su amigo cercano y éste le dice: “¡Hola amigo! ¿Cómo es que tú, por el beneficio de la ropa y la comida has llegado a esto? Hace mucho tiempo, deseándote paz, felicidad, y el disfrute de los Cinco Deseos, en tal y tal día, mes y año, te coloqué cosiéndotela en tu ropa, una perla de inapreciable valor. Desde ese momento hasta ahora, ha estado presente, pero tú no lo sabías. Así que has trabajado duro y sufrido para ganarte la vida. ¡Qué estúpido has sido! Ahora puedes coger esa joya y cambiarla por lo que necesitas, y con ella siempre tendrás lo que deseas y no te faltará nada.” (Loto, 8:8)

El sentido de la parábola es que todos somos este hombre pobre, recorriendo todo el mundo sufriendo, vida tras vida, sin entender el porqué.  Su amigo es el Buddha, la dharmakaya, o la Verdad del Universo, cuidando e revelándonos la Verdad. Imagínense la alegría de este hombre pobre al descubrir su riqueza de la perla, terminando todas sus penas.  De la misma forma, nos alegramos al descubrir que tenemos un tesoro siempre dentro de nosotros, el tesoro de nuestra Budeidad, escondida pero siempre real, existiendo aquí y ahora, nuestra Naturaleza Búdica.  Al despertarnos a este hecho, acompañado con suma alegría, es lo que se llama Iluminación (Williams, 156).  
            La Sutra Shurangama también hace referencia a esta parábola.  Nos señala que la gente deseando riqueza material, honor, entretenimiento y placeres, no se da cuenta que estos logros mundanos no sean la riqueza ni el honor verdaderos. Las gentes más pobres son las que no reconocen la Verdad y no entienden que su verdadera naturaleza es como una perla inapreciable, aunque encubierta y escondida.  No entienden que su naturaleza verdadera es igual a la del Buda, la suprema, pura y luminosa Mente. Nunca se ha perdido, es intrínsecamente nuestra. Si practicamos las enseñanzas del Buda, su Dharma, confiándonos cien por ciento a ellas, comprenderemos que nuestra verdadera naturaleza es intrínsecamente dentro de nosotros. Descubrimos nuestra riqueza innata, la que es la más valiosa del Universo. Al terminar la confusión de la mente, eliminando los pensamientos desordenados, se obtiene la riqueza y el honor supremos (Shurangama, IV: 4:162).
¿Pero cómo hacerlo? Se lo hace practicando Zen, sentándose diariamente en meditación observando los pensamientos formándose en la mente chica.  Sin embargo, según Chinul, un maestro del zen coreano (son) del siglo 12, la Iluminación no es algo que tarda años en realizar. Es solo una cuestión de comprender que la mente normal es luminosa, lúcida, y tranquila.  La mente apegada a la dualidad y la discriminación es anormal. Al momento que se sienta y se abre a la calma lúcida de la mente, se percibe la Iluminación súbita.  El problema no es experimentar la Iluminación, sino la cultivación gradual de esta experiencia para eliminar todos nuestros hábitos mentales, las que obstaculizan nuestra plena y libre expresión de la Naturaleza Búdica. Los pensamientos basados en codicia, ira y confusión son los que pertenecen al ego, un conjunto de sensaciones, percepciones, e impulsos experimentados desde nuestro nacimiento, basados en patrones heredados de vidas anteriores, o sea, nuestro karma. Estos hábitos mentales nos causan sufrimiento, descontento, e insatisfacción en la vida cotidiana. Inconscientemente nos identificamos con estos hábitos, nos identificamos con el ego.  Pero el ego no es real, no es nuestro verdadero Yo. 
Es como si estuviéramos un mensajero de la corte real soñando que estamos encarcelados con cadenas perpetuas, sufriendo por nuestro dolor y ansiedad.  En nuestro sueño de prisión, planeamos cien formas de como escapar. Pero de repente, alguien nos despierta, dejándonos ver que todo fue solo un sueño. Siempre éramos libres y en casa, felices y contentos, con riqueza y honor, iguales a todos los de la corte real.
En esta metáfora, el mensajero real es nuestra Naturaleza Búdica.  El sueño es nuestro delirio. La cárcel es nuestra prisión del ego atrapándonos en sufrimiento. Los candados y cadenas son nuestros apegos a la codicia y el deseo.  Nuestra ansiedad y dolor son nuestras consecuencias del karma.  Las cien formas de escape son nuestros informes sobre el Dharma del Zen y nuestras ganas de cultivar la práctica. Alguien le despierta de su sueño, símbolo de nuestros amigos ayudándonos en despertar a la realidad, como nuestros maestros y guías espirituales.  El despertar súbito es la mente abriéndose al escuchar el Dharma. Viéndose significa que se ve su Yo verdadero, su Naturaleza Búdica.  El hecho de que se da cuenta que siempre ya estaba en casa significa que todo siempre es vacío, tranquilo y calmado del Infinito.  Siendo felices y contentos significa la alegría de Nirvana, la esencia perfecta de lo que somos de verdad. Nuestra riqueza y honor significa que siempre teníamos esta esencia con cualidades meritorias y funciones sublimes.  El hecho de que somos iguales a todos de la corte real significa que somos iguales a todos los Budas en todos los tiempos con la misma Naturaleza Búdica intrínseca y eterna (Buswell, 1992). 
          Pero no es suficiente solo descubrir y ser consciente de esta esencia inapreciable dentro de nosotros.  Tenemos que aplicar este conocimiento a la vida cotidiana, utilizamos nuestra energía y compromiso para la disciplina a la práctica diaria. El Roshi Meiten McGuire hace referencia a esta disciplina diaria cuando escribió:

                    Mi primera maestra espiritual solía decir que ‘La Perla inapreciable tiene un precio.’ La perla inapreciable trae ‘la paz que va más allá de la comprensión intelectual,’ la alegría quieta o exuberante la que viene cuando tocamos el lugar de la Verdad espiritual – la realidad la que es la justa fuente de nuestro ser. Es indescriptible, inefable. Como uno de mis maestros decía, ‘No se puede enseñarlo, sino sí se puede experimentarlo.’ Los grandes maestros espirituales solo pueden señalar el camino porque es justo dentro de nuestro cuerpo-mente que la confusión y la solución se encuentran. Esta es la segunda disciplina, manteniendo o sosteniendo nuestra práctica espiritual a pesar de todas las dificultades que surgieran.     (McGuire, 16-17)

Esta es de verdad el corazón de la parábola, que no solo tenemos esta perla inapreciable esencia de Mente Búdica, sino que debemos aplicarla a nuestras vidas a diario por medio de nuestra práctica continúa enfrentando las kleshas, o hábitos mentales, las que obscurecen su realización plena.  Al descubrir la verdad inicial de nuestro Yo verdadero, el trabajo diario comienza de atención vigilante, consciencia, y nuestra capacidad de soltar el condicionamiento viejo, el que tomamos por real, creyendo que somos defectuosos, pobres, y mendigos en el mundo, y que tenemos que sufrir para subsistir.  Sin embargo, tenemos que redescubrir continuamente este tesoro por medio de sentarnos a diario, abriéndonos a la Verdad de quiénes somos, Uno con el Infinito, en paz en nuestros corazones, y activos en el mundo ayudando a los demás realizarse a la alegría verdadera.
Cultivando esta realización, poco a poco, por nuestro esfuerzo, valor, y práctica gradual, nos volvemos Bodhisattvas, como santos en camino de la perfecta expresión de su Budeidad, ayudando a todos para que logren su propia perfección. Es el regalo del Universo a Sí Mismo, La Perla Inapreciable.    

Bibliografía
Buswell, Robert E. (1992). Tracing Back the Radiance:     Chinul´s Korean Way of Zen.
“Excerpts from the Dharma Collection and Special Practice Record.” University
 of Hawaii Press: Honolulu.
Sutra del Loto. “Quinientos Discípulos Reciben      Predicciones.”   
McGuire, Rev. Meiten. (2008). Reflections on the Path:     Zen Training in Everyday Life. Vancouver Island             Zen Sangha Publishing: Canada       
The Shurangama Sutra: A New Translation. (2009).           Buddhist Text Translation Society:
Ukiah, California.  
Williams, Paul. (2009) Mahayana Buddhism: The   doctrinal foundations. Second Edition.
Routledge Publishers: New York.  

Zen Coreano: Chamson (Meditación), Kanhwa (Iluminación Súbita) y Panjo (Cultivo Gradual)



Zen Coreano: Chamson (Meditación), Kanhwa (Iluminación Súbita) y Panjo (Cultivo Gradual)



“Todo el mundo entiende donde está la casa de Buddha.
Se llama el Palacio de Calma y Extinción.  Las
columnas del palacio están hechas de cuernos de
conejo, y el techo de pelos de tortuga. Si encuentras este
palacio y abres la puerta, conocerás el verdadero
Buddha.”
                         (Maestro Zen Coreano Gum Oh)
1. ¿Dónde está el Palacio de Calma y Extinción?
2. ¿Cómo se hacen columnas de conejo y un techo de pelos de tortuga?
3. ¿Cómo se abre la puerta del palacio y cómo conocer el verdadero Buddha?

Para solucionar estos enigmas, hay que aprender “chamson.” Chamson = práctica auténtica. Practica = Iluminación súbita y Cultivo Gradual. Zen es una práctica basada en iluminación súbita y cultivo gradual. ¿Cómo encontrar la mente verdadera? Si la buscas, no la encuentras.

La mente verdadera eres tú.  Ya la tienes. No es algo exterior. Ya reside en ti. Siempre es presente Es súbita desde el primer momento se sienta en zazen. Es súbita desde el momento se le considera la posibilidad intelectualmente que “Soy Buddha.” Es súbita desde el momento se da cuenta que la mente calma y lúcida es la mente verdadera.
La mente calma y lúcida es la iluminación original, aunque no esté todavía constante ni profunda. La mente se distrae fácilmente por pensamientos discriminatorios de la mente chica. Los pensamientos discriminatorios se forman como tendencias a reaccionar en la misma forma una y otra vez a estímulos en nuestro entorno creando patrones de hábitos que se llaman kleshas. Las kleshas son codicia, aversión, y delirios basados en una creencia falsa de un ego. Las kleshas obstaculizan nuestra percepción clara de nuestra mente verdadera basada en la calma lucidez.
Un momento estoy sentado sobre el cojín totalmente tranquilo, la mente calma lúcida, observando los pensamientos fluir por la mente. De repente, comienzo fantaseando sobre lo que voy a comer luego. Ya no estoy presente, sino perdido en mis fantasías de deseo e ilusiones mentales.
Cuando estamos pensando en el futuro o el pasado, o en sueños de lo que queremos o no queremos, entonces sufrimos; o porque no tenemos lo que queremos, o tememos perder lo que tenemos, o estamos planeando cómo conseguir lo que no tenemos todavía.  
Cada vez que percatamos que hemos desviado nuestra atención en pensamientos discriminatorios, podemos volver a este momento aquí y ahora. La intención de volver al presente, soltando los pensamientos, es la práctica auténtica de chamson.
Hay tres aspectos de chamson a considerar: kanhwa, panjo, y AAA. Ya muchos de nosotros estamos cultivando nuestra práctica con kanhwa.

            Kanhwa significa observar el hwadu. Es un atajo a la Iluminación. La palabra hwadu significa literalmente “cabeza del pensamiento” o más bien “el origen del habla.” Un kong-an es una historia sobre la iluminación de un maestro. Hwadu es la palabra o frase principal de la historia para enfocarse la concentración. Zen Coreano cree que un hwadu solo es suficiente para toda la vida cultivar. No es necesario estudiar cientos de kong-ans, puesto que puede reforzar la mente racional y conceptual. La mente verdadera es preconceptual. Es más un proceso intuitivo. La investigación del hwadu se basa en el “no saber,” el cual significa la mente verdadera. Es para enfocar y calmar la mente racional, soltando los pensamientos discriminativos.

Ejemplos de Hwadus:
1. Pregunta: ¿Qué es Buddha? Maestro: Tres libras de lino. Hwadu = ¿Por qué dijo “Tres libras de lino”?
2. Cuando un reportero le pidió varias veces al maestro Mangong explicar las enseñanzas del budismo, el maestro le respondió cada vez simplemente levantándose la mano con el dedo índice y el dedo pulgar formando un círculo.
3. Los 10,000 mil dharmas vuelven al Uno.
¿Qué es el Uno? ¿Adónde vuelve el Uno?
Lo que se experimenta con estos ejemplos es asombro preverbal y armonía natural. Se puede abrir a la sabiduría innata, revelando la Esencia brillante, eterna y divina, la que es la Fuente de todo. Se despierta al hecho de que “Soy Buddha,” lo equivalente a la Iluminación         
Parte del proceso es enfrentar la paradoja creada por la tensión interior entre “soy Buddha” y “no soy Buddha.” Se suelta eventualmente todo pensamiento dualista, entrando en absorción con la Esencia, transformándose mediante gran esfuerzo y determinación.  Pero cuando tensiones internas surgen, ¿qué se puede hacer? Hay que agarrar el hwadu manteniéndose alerta, tranquilo, concentrado. La actitud es la de un gato cazando una rata con la mente calma, atenta, paciente, y constante. Se puede practicar así hasta en actividades diarias, como cuando estamos sentados en el baño, un momento muy oportuno puesto que estamos muy relajados y libres de preocupaciones.

Panjo significa voltea la luz adentro y rastréala hasta la Fuente. Panjo = shikantaza de zen soto. Se presta atención a la atención en sí, observando el observador. Se suelta la idea del observador. Sólo se mantiene consciente del momento presente sin hacer nada, observando cada sensación como sube, perdura un momento, y desaparece. No requiere a nadie hacerlo.  Simplemente es lo que es. Efectivamente se sigue la luz de la consciencia a su origen, la Fuente. Se observa como hay pura atención sin objeto, sin pensamiento discriminativo, siempre es presente. Se observa incluso cuando se olvida, se desvía la atención, la consciencia en sí nunca se pierde, sólo está apegado al objeto de percepción. Al soltar el objeto, se vuelve instantáneamente a la pura consciencia sin objeto ni sujeto.
Es como un horno que derrita todos los obstáculos kármicos de vidas anteriores. Panjo y kanhwa son esencialmente lo mismo. Son complementarios, panjo enfocando en la consciencia en sí y kanhwa activamente calmando la mente agitada usando el hwadu como vehículo al silencio profundo de la mente esencial.

Aplicación:
1. Se sienta sólo por sentarse.
2. Se suelta cualquier idea o pensamiento.
3. No trates de pensar ni de no pensar.
4. Si piensas, no puedes despertar, si no piensas, no puedes despertar.
5. Se puede soltar cualquier idea de convertirse en Buddha.
6. No intentes de lograr nada, incluso la iluminación, ni poner la mente en blanco.
7. Se puede simplemente observar todos los pensamientos y sensaciones surgiendo en la mente, sin apegarse a ninguno.
8. Disfruta el silencio y la paz natural de la mente calma lúcida.

            Se practica Triple AAA para llevar la práctica del cojín a la vida cotidiana. Triple AAA = Abstenerse, Atender, y Aprender. Cuando una sensación fuerte obstaculiza la mente calma lúcida, se aplica triple AAA. Se abstiene de reaccionar habitualmente pausando un momento antes de actuar o hablar. Se atiende a las sensaciones surgiendo en el cuerpo y la mente con atención vigilante hasta que la calma regrese, desde la cual se pregunta, “¿Qué es bueno hacer en este momento?”, siguiendo el consejo actuar o no actuar desde la intuición o la voz interior. Luego, se contempla un momento la lección aprendida en cuanto al Dharma, considerando cómo refinarla para la próxima vez.
Hace unos días, estaba paseando mis perros con mi pareja en la mañana, cuando me di cuenta de que faltábamos algunas cosas en casa, y la tienda de abarrotes estaba justo allí para comprar tortillas, queso y papel de baño. Entré en la tienda mientras mi pareja esperaba afuera con los perros. Al acercarme a la caja para pagar, me di cuenta de que no tenía dinero en efectivo y la dueña no me aceptó mi tarjeta de débito. En este momento, me molesté con mi mismo por no tener dinero en efectivo y me molesté con la dueña de la tienda por no aceptar mi tarjeta, criticándola en mi mente por no haber entrado al siglo 21 donde todo el mundo acepta tarjetas. Tuve que regresar a casa para conseguir dinero y volver a la tienda. En camino, tuve el tiempo para observar la mente chica reaccionando a una de los mil millones de condiciones juntándose para darme la oportunidad de practicar. Noté la tensión en mi estómago y la cara. Tomé unas respiraciones profundas para soltar la tensión. Me di cuenta de que no estaba la culpa de nadie, es simplemente lo que estaba surgiendo en aquel momento. Solté el apego a la idea de culpar a alguien, tanto a la dueña como a mí mismo. Comencé a sentir alivio, y me reí a mí mismo por dar tanta importancia a algo tan insignificante como unos momentos extra de caminar y unos artículos de queso, papel, y tortillas. Ya pude disfrutar del caminar, sonriendo a la dueña cuando la pagué, y advirtiendo lo lindo la mañana y lo hermoso el mundo mientras caminaba a mis anchas a casa.
Práctica nos limpia nuestro karma de vidas pasadas, sin crear karma futuro. Además, mejoramos nuestra relación con otros. Se eliminan los obstáculos a la mente esencial y como resultado la vida es menos estresante. Se puede experimentar más asombro, alegría, y creatividad. Se puede rendir más en el trabajo. Se mejora la concentración y se despierta más y más a nuestra naturaleza fundamental.
Cuando no estamos apegados a la mente discriminativa, la esencia fundamental de la mente verdadera puede expresarse libremente. Practicando atención vigilante se puede percatar lo que está bloqueando la mente, soltarla, y volver a la calma lucidez de la mente esencial. Así que percatamos que estamos más contentos, libres y tranquilos.
Practicando así cultivamos la iluminación original hasta que lleguemos a la Iluminación Final. ¿Cómo se aplica la práctica en la vida real? El Buddha mismo demostró con su vida como es vivir desde la esencia, siempre con ecuanimidad con todo el mundo. Chamson es la práctica auténtica llevado a la vida cotidiana revelando la iluminación final, o sea, despertarse al mundo tal cual. No hay apego al pensamiento, ni a la emoción, ni a ninguna sensación. La mente verdadera ya puede funcionar sin obstáculo. Chamson es sentarse cada día tranquilizando la mente. Sentarse es expresión de la budeidad ya presente en todo momento, no para conseguirla.
Los medios hábiles en nuestra práctica auténtica de chamson entonces consisten es: a. Kanhwa para observar el hwadu, el cual tranquiliza la mente; b. Panjo para rastrear la luz de la consciencia hasta la Fuente; c. Triple AAA para llevar la mente calma lúcida a la vida cotidiana activamente funcionando en el apoyo de otros y el alivio de su sufrimiento. Esta práctica es la manera más auténtica de aliviar el sufrimiento de todos los seres sensibles mientras demostramos cómo vivir en paz y ecuanimidad, como hizo el Buddha Shakyamuni y como experimentamos ahora en nuestra vida tal como es.

lunes, 4 de marzo de 2019

Diálogos Zen #57: Experiencias Extraordinarias durante la meditación.



CUÍDENSE LOS UNOS CON LOS OTROS: CUMPLEAÑOS MAESTRO GUÍA Charla Dharma 02/MAR/2019





CUÍDENSE LOS UNOS CON LOS OTROS
CUMPLEAÑOS MAESTRO GUÍA
Charla Dharma 02/MAR/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

“¿Qué sentido tiene dirigir compasión hacia las cuatro direcciones si no pueden ser amables los unos a los otros?”

Originalmente los monjes que seguían el Buddha no tenían hogar. Se mudaron de un lugar a otro, pidiendo limosnas y enseñando el Dharma, con la intención de no apegarse a ningún lugar y dedicarse a servir a otros en todo momento. Sin embargo, al darse cuenta de que su movimiento por los campos durante la temporada de lluvias estaba causando daños a la tierra y el sembrado y matando a las creaturas como las lombrices y las hormigas, decidieron quedarse en un lugar hasta que las lluvias terminaran. Así que comenzaron a formar los primeros monasterios, lugares fijos donde se construyeron edificios e instalaciones para acomodar a la comunidad de monjes y seguidores del Buddha.  Viviendo ya todos juntos bajo el mismo techo creó sus propios desafíos. Quizás no congeniasen entre sí. Tuvieron que poner a prueba la ecuanimidad que habían adquirido en la meditación.
            A veces el Buddha tuvo que regañar a los monjes por no cuidar a sus miembros. Hubo una ocasión que un monje tenía disentería y no lo habían prestado atención. En otra ocasión, un grupo de monjes de adelantaron hasta uno de los asentamientos para reservar camas, mientras que el monje Sariputta, quien estaba sufriendo de un fuerte resfriado, tuvo que pasar la noche fuera debajo de un árbol. Buddha les dijo que esta descortesía socavaba la misión del sangha pues excluía a la gente del Dharma.
            Pero poco a poco los monjes aprendieron a dejar sus propias inclinaciones y considerar más el bienestar de la comunidad. Por ejemplo, el primer monje que regresaba de sus rondas pidiendo limosnas y comida, se puso a preparar el refugio para los demás, arreglando las sillas, y poniendo agua a calentar para cocinar. El último en llegar comía los restos y recogía todo. En una ocasión, un monje confesó al Buddha que “Somos muy distintos en cuerpo Señor, pero tenemos, creo, una sola mente.” Este monje preguntó por qué no podía ignorar sus propias preferencias y desagrados y limitarse a cumplir los deseos de los demás, puesto que se sentía tan dichoso vivir la vida santa con sus compañeros.
            En su época, reyes comentaron al Buddha lo muy impresionados estaban al ver los monjes conviviendo de forma tan poco conflictiva como leche con el agua y mirándose unos a otros con ternura. Veían a los monjes sonrientes y gentiles, sinceramente felices…alertas, serenos y sosegados, viviendo de la caridad, y sus mentes tan apacibles como un ciervo del bosque. Observaron incluso que cuando el Buddha dio sus charlas Dharma, no había ni uno solo de ellos que tosiera o se aclarara la garganta siquiera. De hecho, el Buddha estaba creando un nuevo estilo de vida alternativo frente a las deficiencias de las ciudades agitadas y estresadas.
            Hemos aquí el mismo reto y aspiración. Estamos creando una nueva sociedad mediante nuestra práctica de meditación, aprendiendo cómo calmar la mente y ser presentes, actuando con compasión y benevolencia en el mundo en la aplicación de los preceptos, la ética del zen. No obstante, ¿qué sentido tiene dirigir la compasión hacia las cuatro direcciones si no pueden ser amables los unos con los otros? ¿Qué sentido tiene estudiando el Dharma si guardamos rencores y resentimientos hacia los demás? Nos reunimos todas las semanas para recitar sutras, hacer postraciones, y contemplar las enseñanzas de cientos de maestros zen por todo el mundo, pero no tiene sentido si no podemos tratarnos con respeto, paciencia, y benevolencia.
            Los retiros son buenos momentos para limpiar nuestra mente de toda la basura que llevamos por nuestros juicios, desagrados, y criticas interiores. Aquí tenemos la oportunidad de cuidarnos cuando estamos enfermos, como me cuidaban hace poco en un retiro. Había comido un queso contaminado justo antes de ir al retiro, y me caí enfermo durante el retiro con dolores severos en los intestinos. Estaba impresionado como todas las gentes colectivamente trabajaban juntos para ayudarme.  Gosahn me cubrió la charla Dharma contestando todas las preguntas al final. (Me dijeron que duró 2 horas la sesión de preguntas.  Aparentemente, se fue muy bien.) Sergio y Sunan me llevaron al médico, literalmente cargándome sobre sus hombros y cuidándome como el más preciado tesoro del mundo. Me sentí muy chiqueado y amado, a pesar de experimentar un infierno de dolores en mis tripas. Después de dos inyecciones y varias medicinas, me recuperé en unas horas para terminar bien el retiro con la comunidad.
            Estoy seguro de que estos bodhisattvas harían lo mismo con cualquiera de ustedes. La vida es impermanente. Todos vamos a envejecer, enfermarnos, y finalmente morir. ¿Cómo van a tratarse cuando los momentos de crisis se presenten? ¿Van a tratarse igual como si estuvieran cuidando el maestro? Cada uno de ustedes es un Buddha. Cada uno de ustedes es un bodhisattva en el mundo, actuando con compasión y benevolencia. Pero a veces fallamos. A veces hablamos mal de alguien, criticándole o chismeando entre nosotros. En estos momentos, estamos matando al Buddha. Nos hacemos menos brillantes. Nos cubrimos nuestra luz. Cuando se guardan rencores o resentimientos, estamos ubicándonos en los patrones del ego, viendo el mundo por una lente oscura.
            En cambio, aquí en este retiro, y en nuestras vidas cotidianas, tenemos la oportunidad de soltar nuestras inclinaciones y considerar el bienestar de la comunidad. Podemos preparar el espacio para meditar, comer y cocinar. Buscamos momentos para animar e inspirar nuestros compañeros y miembros de la sangha. Aunque tenemos muchas diferencias superficiales, muchas cargas emocionales, muchos miedos y desagrados, somos esencialmente una sola mente. Es una bendición nacer en una vida que encuentras el Dharma y tienes una sangha para ayudarte en perfeccionar tu práctica, amigos y amigas benevolentes justo allí para abrir el camino y hacer el sendero más placentero, más suave, más pacífico y hermoso. Sean como ciervos del bosque los unos con los otros. Cuídense, ámense, y recuerden que la dicha más suprema es vivir la vida santa sirviendo a tus compañeros.    

Bibliografía
Armstrong, Karen. (2017). Buda: Una Biografía (Edición Español y digital). Penguin Random 
           House Grupo Editorial.

lunes, 25 de febrero de 2019

Diálogos Zen #56: La Práctica de la Compasión





AUTO-PERDÓN, ARREPENTIMIENTO, y CONTRICIÓN

AUTO-PERDÓN, ARREPENTIMIENTO, y CONTRICIÓN
"Por todas las mala acciones que he hecho en el pasado,
Creado por mi cuerpo, habla y mente,
Debido a la codicia, el odio y la ilusión sin comienzo,
Ahora reconozco mis errores y me los arrepiento de todos."
~Sutra Avantamsaka
La actitud es tomar responsabilidad por nuestras acciones y errores, rectificarlos, perdir perdón y perdonar, tanto otros como a uno mismo.
No tiene nada que ver con culpa, la cual es una agresión contra uno mismo, puesto que la culpa es criticarse y preocuparse por lo que has hecho, creando nuestro propio infierno sin fin donde nos creemos tan reprensibles que no merecemos perdón. No hay ni culpa ni pecado en zen.
La culpa surge de la crítica interior, una voz que compara, devalúa, minimiza, invalida, culpa, condena y ataca. Es la voz de Mara, la ilusión, el ego que dice "Nada es suficiente." Esta voz exige que cumplas normas y códigos morales, controlándote con temor, vergüenza, y culpa. Esta voz viene de tus padres y el mundo a tu alrededor, generación tras generación.
Para aliviar este sufrimiento, hay varios métodos:
1. Se puede cantar sutras y liturgia de paz y bienestar.
2. Se puede recitar la contemplación de contrición de arriba.
3. Se puede hacer 108 postraciones con frases y contemplaciones de arrepentimiento.
4. Se puede cultivar METTA: amor benevolente.
Metta significa en Pali (la lengua de Buda) "suave" (como lluvia que cae suavamente sobre la tierra) y "amigo". Así que metta tiene el sentido de amigos suaves o amigos verdaderos, bondadosos, amables, que ayudan, protegen, cuidan, un refugio cuando tenemos miedo.
Buda describió metta en la manera siguiente:
"Como una madre que lo protege con su vida
A su hijo, a su único hijo,
Igualmente con un corazón ilimitado
Deberíamos valorar todos los seres vivientes;
Irradiando benevolencia sobre todo el mundo."
Hay que cultivar metta tanto para otros como para nosotros mismos:
"Que todos los seres tangan salud, felicidad, y paz.
Que todos los seres sean libres de pesar y dolor.
Que todos los seres tengan buena fortuna continua.
Que todos los seres acepten todas las cosas como son."
Debemos abrazarnos con bondad frente a nuestras imperfecciones, promover la aceptación de nosotros justo como somos, siendo nuestros propios amigos verdaderos.
Hapchang.🙏

lunes, 14 de enero de 2019

MEMORIAL Alberto Hernández Gutiérrez “Encender la Luz” 13/ENE/2019


MEMORIAL
Alberto Hernández Gutiérrez
“Encender la Luz”
13/ENE/2019
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna



Dogen Zenji, un monje zen del siglo 12 de Japón, una vez escribió:

Una flor cae, aunque la amemos.
Una mala hierba crece, aunque la detestemos.
~Dogen Zenji

Admiramos las flores abriéndose en la primavera. Queremos que duren para siempre. Pero no es así. Queriéndolas continuar para siempre en esta forma nos causa sufrir. Las flores van a marchitarse y caer, nada dura para siempre. Si intentamos aferrarnos a las flores vamos a sufrir, porque son impermanentes, se mueren. Si rechazamos este hecho, la muerte, estamos rechazando algo no solo es inevitable, sino, además, es una parte íntegra de la experiencia de vivir.  Al aceptar la flor como efímera e impermanente, podemos apreciar su belleza, su delicadeza, su perfume, con más apreciación, más atención, y luego dejarla caer sin remordimiento, porque es precisamente su impermanencia lo que hace la flor perfecta en su surgir, perdurar un rato, y luego desaparecer. Se puede ver la vida así por lo que es en todo su esplendor. Esto es ver sin ver.