MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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lunes, 23 de septiembre de 2019

GRAN CUCHARÓN: MUJER MAESTRA CHAN Charla Dharma 22/SEP/2019




GRAN CUCHARÓN:
MUJER MAESTRA CHAN
Charla Dharma 22/SEP/2019
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Tenemos en la historia mujeres maestras que se destacan por su sabiduría, aunque sus nombres han sido ignorados por el sexismo en el pasado. Estamos corrigiendo esto hoy en día con estudios feministas recobrando los nombres de mujeres maestras iluminadas.  El maestro Chan Xu Yun nos cuenta de una mujer maestra que se llama Mo Shan.
Siguiendo la costumbre de muchos maestros, Mo Shan tomó su nombre de la montaña en que estaba situado su monasterio. Se hizo bastante famosa por la profundidad de su comprensión del Chan y su habilidad para conducir estudiantes a la iluminación.  
El monje Quan Xi, que más tarde se convertiría en el Maestro Chan Quan Xi, había oído hablar sobre el éxito de sus métodos; y después de pasar unos pocos años con no otro que el Maestro Lin Ji - años en que había aprendido mucho pero no había alcanzado la iluminación – Quan Xi decidió visitar a Mo Shan para ver si sus métodos podían ayudarle. 
Supongo que Quan Xi había caído víctima de la clase de orgullo que infecta a muchos estudiantes de grandes maestros. Piensan que es mejor ser un discípulo no iluminado de un maestro famoso que ser un discípulo iluminado de uno no conocido. Algunos sienten de la misma forma sobre el sexo. Suponen que un estudiante masculino no iluminado es superior a una maestra iluminada. Pueden llamar a esto Machismo Chan. 
De todas formas, el monje estudiante Quan Xi se presentó en el monasterio de Mo Shan con un sentimiento de hostilidad. Era altivo y arrogante, y estaba muy convencido de que era un practicante Chan masculino superior. No se encabritaba y golpeaba su pecho, ni rugía de la forma en que lo hacen los imitadores de monos, pero estaba próximo a esto. 
Quan Xi entró en la sala justo cuando Mo Shan estaba tomando su acostumbrado alto asiento de autoridad. Debería haberla saludado humildemente como un suplicante y suplicarle que le aceptara como estudiante; pero no podía postrarse ante una mujer. 
Mo Shan lo estudió por un momento, entonces llamó a un acompañante, "¿Qué es, un excursionista o un estudiante suplicante?" 
Quan Xi habló alto: "No soy turista. Soy un seguidor del Dharma del Buda."  
"¡Ah! – dijo Mo Shan intentando parecer sorprendida – ¡Sigues el Dharma! Dime, ¿cómo has llegado aquí?" 
"He entrado caminando desde el camino principal." 
"¿Piensas que has dejado el Dharma en el camino, que no puede ser seguido o encontrado aquí?"  
Quan Xi no sabía que decir. Hizo una especie de reverencia arrodillada, más para cubrir su confusión que para mostrar su respeto. 
Mo Shan apenas estaba satisfecha con esta concesión de arrogancia. "El Dharmakaya no tiene límites que puedas trazar para acomodar tu presunción y tus conceptos – dijo. Así como el Dharmakaya está en todas partes, también están las normas, la Ley, el Dharma del Buda. Ajustarás tu comportamiento y proceder a las normas establecidas. Cumplirás esta condición."  
Quan Xi se postró ante Mo Shan de mala gana. Pero cuando se puso en pie no pudo resistirse a preguntar, "¿Cuál es la condición de la mente directiva de Mo Shan?" Estaba solamente practicando con ella verbalmente. Lo que quería saber era si estaba o no iluminada. 
Mo Shan sonrió ante su impertinencia. "¿Cuál de los discípulos del Buda pudo ver su ‘usnisa’, la santa protuberancia en lo alto de su cabeza?" Quería decir, por supuesto, que hace falta tenerla para reconocerla; y si Quan Xi no podía ver si ella estaba iluminada era porque él mismo no lo estaba. 
"¿Dónde puedo encontrar al hombre que está a cargo de Mo Shan?" replicó con desdén, utilizando Mo Shan con el doble significado de "mujer" y "montaña del monasterio". 
"El Uno que está a cargo de Mo Shan ni es hombre ni es mujer." Replicó dándole un poco más de cuerda. 
"La persona que esté a cargo debe ser suficientemente poderosa para completar la transformación." Dijo él desafiándola, y de nuevo su machismo escogió lo mejor de su cerebro.
Mo Shan miró deliberadamente a Quan Xi. Lenta y amablemente dijo, "El Uno que está a cargo de Mo Shan no es un fantasma ni un demonio ni una persona. ¿En qué debería ese Uno transformarse?" 
¡Quan Xi captó el mensaje de repente! Se quedó allí durante un momento golpeado por el terror de su atrevida ignorancia. Entonces dejó caer sus rodillas y se postró de verdad ante Mo Shan. Esta vez había comprendido.  
Se quedó en el monasterio de Mo Shan durante tres años trabajando como jardinero. Bajo la guía de la Maestra Mo Shan alcanzó la iluminación.  
Años después, cuando se convirtió en maestro y tuvo sus propios discípulos, solía decirles, "La Iluminación requiere que el Gran Cucharón esté lleno. De mi padre espiritual, Lin Ji, recibí solo la mitad del cucharón. Fue mi madre espiritual, Mo Shan, quien me dio la otra mitad; y desde que ella me la dio, nunca más he tenido sed."

Bibliografía
Shakya, Ming Zhen (Chuan Yuan) y Cheung, Upasaka Richard de la notas y recuerdos del Maestro Jy Din Shakya. (1996). Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía. Orden Hsu Yun del Budismo Chan/Zen.


lunes, 16 de septiembre de 2019

PERRO CONTEMPLATIVO: Hwa Tou y Hwa Wei Charla Dharma 15/SEP/2019



PERRO CONTEMPLATIVO:
Hwa Tou y Hwa Wei
Charla Dharma 15/SEP/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Si un hombre desea ser feliz durante una hora, que tome una buena comida;
Si desea ser feliz durante un año, que se case;
Si desea ser feliz durante una vida, que cultive un jardín;
Si desea ser feliz por la eternidad, que examine un Hua Tou.

Para ser feliz por la eternidad, tenemos que invertir la luz de la consciencia hacia adentro, rastreándola hasta su origen, y así, iluminar la Fuente de nuestra verdadera naturaleza búdica. Hacemos esto por medio del Hua Tou, el cual significa "palabra de cabeza." ¿Qué es un Hua Tou? Es una pregunta diseñada para concentrar nuestros pensamientos en un único punto, un punto que existe en la "cabeza" de la Mente Original, un punto inmediatamente anterior a que el pensamiento entre en nuestra conciencia egoica. Es un pensamiento "fuente". Al contemplar, por ejemplo, las frases “¿Qué es MU?” o “¿Quién soy?”, concentramos en la frase día y noche hasta que nos demos cuenta de la respuesta correcta.


      Había un maestro que tenía una discípula que vino a él por instrucción. El maestro le dio el Hua Tou, "Déjalo ser". Le dijo que si utilizaba fielmente este Hua Tou como si fuera una guadaña, podría cortar las ilusiones y cosechar la iluminación.   La mujer tuvo fe en su maestro y, estando anclada en su determinación de obtener éxito, afiló y mantuvo este Hua Tou, Déjalo ser. ¿Dejar ser el qué? ¿Quién lo deja ser? ¿Qué es ser? Afilaba la hoja sin parar. Su casa se quemó y cuando la gente vino corriendo a decírselo, se encontraba tranquilamente con los ojos cerrados y susurrando, "Déjalo ser." Su hijo se ahogó y cuando la gente vino corriendo a decírselo, se encontraba tranquilamente con los ojos cerrados y susurrando, "Déjalo ser."   Un día comenzó a preparar buñuelos para cenar. Tenía lista la pasta y el aceite estaba caliente. Entonces, cuando echó un poco de pasta en el aceite caliente, crepitó. Y este pequeño chisporroteo reverberó en su mente, y ¡alcanzó la iluminación! Al momento tiró la sartén con el aceite caliente al suelo y comenzó a brincar dando palmadas y riendo sin parar. Su marido naturalmente pensó que se había vuelto loca. "¡Que desastre! - gritó - ¿Qué haré?" Y su mujer se volvió hacia él y le dijo, "Déjalo ser. Tan solo déjalo ser." Entonces fue al Maestro Hui Jue y comprobó que en efecto había cosechado la Fruta Santa. Así que, el Hua Tou sirve como una espada que corta el ego.


Sin embargo, hay otro método opuesto que podemos utilizar en la vida cotidiana cuando las cosas salen mal. Se llama el Hua Wei y significa la “palabra de cola.” Podríamos ilustrar la diferencia entre Hau Tou y Hua Wei con la metáfora de un perro. Si un perro caminara por delante de nosotros, antes de ver el cuerpo del perro veríamos su cabeza; y después de ver el cuerpo veríamos su cola. Hasta aquí, todo bien. De este modo, la palabra de cabeza o Hua Tou es el punto en el que se origina nuestro pensamiento - el punto antes de que entre en el "cuerpo" de la ego-conciencia. La cola es el pensamiento subsiguiente.

                Un Hua Wei, o palabra de cola, sigue la pista de un pensamiento hasta su origen. Esto también puede ser muy útil. Por ejemplo, un niño en compañía de sus amigos le hace a su padre una pregunta, dice, "¿Podemos ir a la playa este fin de semana?" y su padre contesta de modo áspero, "¡No me molestes!" y aparta al niño de un empujón haciéndole sentir pena y dolor por el rechazo.   Esa respuesta puede ser un Hua Wei. El hombre debe preguntarse, ¿por qué he respondido a mi hijo de esta manera? ¿Por qué me trastorné de repente? Sabe que antes de que su hijo se le acercara, estaba de buen humor. ¿Qué había en la pregunta que le trastornó?   Comienza a seguirle la pista a cada una de las palabras. ¿Fue la expresión 'fin de semana'? ¿Qué asocia con esta palabra? Si no puede encontrar nada, prueba con la palabra "playa". Comienza a recordar sus experiencias en la playa. Piensa en muchos acontecimientos y de repente recordará lo que le perturba. No quiere pensar en ello, pero la disciplina Hua Wei requiere que examine este hecho. ¿Por qué le perturba el recuerdo? ¿Qué hay tan desagradable en él? Continua investigando este suceso hasta que llega a la causa raíz de su dolor.  

                Esa causa raíz seguramente le causará daño a su orgullo y a su autoestima. Y de este modo el hombre recuerda y, de alguna forma, revive la experiencia, solo ahora puede verla desde una perspectiva diferente, más natural. Quizás esa amarga experiencia implique en realidad malos tratos que recibió ¡de su propio padre! De todas formas, seguramente verá que ha transferido el dolor de su experiencia infantil en la playa a su inocente hijo. Debido a esto, intentará compensar su cruel desaire, y de esta forma, su carácter crecerá.   Sucede ocasionalmente que si el hombre se concentra lo suficiente en el Hua Wei, el perro podría morder su propia cola; y puede en realidad ir de la cola a la cabeza de un trago y lograr la Iluminación.

                Así que tenemos dos métodos complementarios en nuestro cultivo espiritual basado en la cabeza y la cola del perro, el Hua Tou y el Hua Wai. Al sentarnos y todo el día, seguimos el Hwa Tou con la frase cabeza para cortar los pensamientos y ubicarnos directamente en la Fuente de nuestra naturaleza búdica. Cuando llegamos a dokusan con el maestro, seguimos la cola del perro, examinando los hechos y acontecimientos de la vida cotidiana donde hemos reaccionado de una forma violenta o insatisfactoria, revelando los orígenes de nuestros problemas, las traumas y las desilusiones de nuestro karma pasado condicionando nuestras acciones presentes. Así podemos liberarnos de estos hábitos mentales y encontrar nuevas formas de responder a los retos que la vida nos presenta. Las dos formas, siguiendo la cabeza o la cola a su origen, nos despertamos a la verdad y cultivamos la paz de nuestra naturaleza búdica.   


lunes, 9 de septiembre de 2019

La Cosa Más Importante...Seung Sahn


DHARMA DE BAÑOS Y ABEJAS Charla Dharma 8/SEP/2019





DHARMA DE BAÑOS Y ABEJAS
Charla Dharma 8/SEP/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

La práctica de zen es la forma más eficaz para liberarte del samsara y la insatisfacción con la vida. Aunque el estudio de textos y sutras es importante en nuestro cultivo, debe basarse primero en la experiencia directa de la budeidad. No se pierdan filosofando intelectualmente y con la mente discriminatoria sobre nombre y forma. Eso es como intentar contar los granos de arena del océano. Es inútil. No se olviden la cuestión del Buda. '¿Puede un hombre que cuente las joyas de otros hombres hacerse rico?'"   
El método Zen es verdaderamente como la espada de Manjushri. De un golpe puede cortar la ilusión para alcanzar la Budeidad.   Les cuento una historia sobre el problema con la mente discriminatoria.

Shan Zan tuvo un maestro que desdichadamente no estaba iluminado. Uno no puede dar lo que no tiene; y así, sin nada, Shan Zan abandonó a su antiguo maestro para ir a estudiar con el Maestro Bai Zang.  
Bajo la guía del Maestro Bai Zang, Shan Zan alcanzó la iluminación y entonces, con afectuoso respeto, volvió a visitar a su antiguo maestro. 
El anciano le preguntó, "¿Qué aprendiste después de abandonarme?" Y como estaba iluminado, Shan Zan pudo responder amablemente "Nada, absolutamente nada." Para el viejo, fue una noticia agridulce. Sentía que su estudiante no hubiera aprendido nada, pero estaba feliz de tenerlo de vuelta. "Si quieres, puedes quedarte aquí – dijo." 
Así que Shan Zan se quedó y sirvió a su antiguo maestro.  
Un día, mientras tomaba un baño, el anciano le pidió a Shan Zan que le restregara la espalda porque la tenía muy sucia. Cuando Shan Zan comenzó a frotársela dijo: "Qué curiosos ventanales de cristal hay en el vestíbulo de su Buda." Su maestro no sabía lo que él quería decir. "Por favor – le pidió – explícame tu comentario."  
Mientras Shen Zan continuaba limpiando la suciedad dijo: "Aunque usted no lo pueda ver, su Yo Búdico emana tales rayos luminosos." Esta respuesta confundió al maestro. 

Unos días más tarde, cuando el maestro se sentó bajo una ventana de papel encerado para estudiar un sutra, una abeja comenzó a zumbar por la habitación; y la abeja, atraída por la luz exterior, siguió chocando con la ventana de papel, intentando salir de la habitación. Shen Zan observó a la frustrada abeja y dijo, "¡Así que quieres salir fuera y entrar en la infinidad del espacio!
Bueno, no lo harás penetrando el viejo papel encerado..." Entonces simplemente dijo, "Las puertas están y continúan abiertas pero la abeja rehúye a salir por ellas. Mira cómo se golpea la cabeza contra la ventana cerrada. ¡Estúpida abeja! ¿Cuándo comprenderá que el Camino está bloqueado por el papel?" 
Shan Zan rió y confesó: "Después de abandonarle estudié bajo el Maestro Bai Zhang. A través de él aprendí cómo detener mi mente discriminatoria... dejar de ser crítico... trascender el mundo del ego. A través de él alcancé la Sagrada Fruta de la iluminación." 
Entonces una chispa de luz comenzó a penetrar la mente del maestro. Sintió el más profundo significado de las palabras de Shan Zan. Preguntó astutamente, "Te has ido un largo tiempo. ¿Estás seguro de que no has aprendido nada mientas estabas fuera?" 
Entonces, cuando el viejo maestro escuchó esta maravillosa noticia, reunió a todos los monjes y mandó preparar un banquete en honor de Shan Zan. Estaba muy contento. "Por favor – le pidió a Shan Zan – permite a tu viejo maestro que se convierta en tu estudiante. Por favor, explícame el Dharma... especialmente lo relativo a los baños y las abejas.
Shan Zan rió. "Tu Yo Búdico resplandece en ti aunque no puedas verlo por ti mismo. Siempre es puro y ninguna cantidad de basura puede mancharlo jamás. Además, tus ojos siempre están mirando hacia afuera, fijados en páginas impresas; pero el Infinito no puede ser atrapado por las palabras. Son los libros solamente los que nos ocupan y entretienen en debates. Si quieres liberarte de la ilusión debes mirar hacia el interior. El Camino hacia el Infinito está en la otra cara de tu contemplación. ¡Mira hacia adentro para ver tu resplandeciente y deslumbrante Yo Búdico!"  
¡De repente el viejo maestro comprendió! ¡De repente vio su propia Naturaleza búdica! Se excitó tanto que declaró que Shan Zan sería el Abad del monasterio. "¡Quién hubiera pensado que en mi vejez finalmente lo conseguiría! gritó."  
Con el estudio de zen, se puede liberarse de nacimiento y muerte, y vivir una vida plena con paz y bienestar. En el Nirvana no eres joven ni viejo. Simplemente eres. Y, ¿quién eres? Eso es fácil. 
El Buda.




Bibliografía
Shakya, Ming Zhen (Chuan Yuan) y Cheung, Upasaka Richard de la notas y recuerdos del Maestro Jy Din Shakya. (1996). Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía. Orden Hsu Yun del Budismo Chan/Zen.

lunes, 2 de septiembre de 2019

PANTALONES DE DRAGÓN y El Monje Perseverante Charla Dharma 1/SEP/2019



PANTALONES DE DRAGÓN:
El Monje Perseverante
Charla Dharma 1/SEP/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Una vez hace tiempo – en realidad en la segunda mitad del siglo dieciséis – había un hombre pobre y analfabeto que con devoción deseaba alcanzar la iluminación. Se creía miserable e indigno para convertirse en monje budista, pero con todo fue a un monasterio y preguntó si le dejarían trabajar en sus campos.  
Todos los días este humilde hombre trabajaba alegremente desde el amanecer hasta el anochecer. Era demasiado vergonzoso para presentarse y pedir directamente la ayuda de alguien. Simplemente esperaba que observando a los monjes descubriría un método por el cual poder alcanzar la iluminación.  
Un día vino un monje de visita al monasterio. Este monje había llegado al punto más bajo de su vida espiritual y estaba viajando por varios monasterios intentando hallar un camino para recuperar su fe. Por casualidad se fijó en el hombre que trabajaba tan alegremente en los campos, y le maravilló el entusiasmo del hombre por el trabajo duro. ¿Qué provocaba en el hombre una vida tan feliz? ¿Cuál podría ser su secreto?  

lunes, 26 de agosto de 2019

LA GUARIDA DEL LEÓN 25/AGO/2019



LA GUARIDA DEL LEÓN
25/AGO/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

“Las prácticas budistas Zen no son regulaciones exteriores para vivir, sino que las prácticas budistas Zen son formas internas de liberación personal.”
                   ~Wonji Dharma

La verdadera enseñanza siempre nos hace sentir incómodos, si no nos hace sentir incómodos, no es la verdadera enseñanza. Esencialmente, las cosas en la vida que no nos hacen sentir cómodos están ahí para mostrarnos algo. Cuando leemos, por ejemplo, un precepto que trata el tema de no robar, si no nos sentimos incómodos considerándolo, quizás no es un problema en nuestras vidas. En cambio, al leer el precepto de no robar y comenzamos a pensar, ‘bueno, eso no se aplica a tal o cual o tal y tal,’ entonces quizás deberíamos examinarlo un poco más profundo. Puede ser que hay algo ahí que nos hace sentir incómodos porque estamos intuyendo incongruencias en nuestras vidas y práctica.

Al comenzar a practicar el zen, tenemos mucho entusiasmo. Nos sentimos que por fin nos hemos descubierto “la Vía”. Con mucho entusiasmo declaramos a todos nuestro descubrimiento, enseñando a todos los demás lo que creemos haber encontrado. Estamos muy emocionados por haber descubierto un camino tan significativo en nuestros corazones, y puesto que nos hemos experimentado tanta transformación personalmente, comenzamos a creer que tenemos la solución final de todo el sufrimiento del mundo. Nos volvemos firmes en nuestro celo, listos a marcharnos testarudos hacia la guarida del león para confrontar cualquier asunto que creemos que tenemos que domar en nuestras propias vidas. No obstante, esta guarida del león es simplemente una construcción de nuestras mentes. Percibimos todos los fenómenos fuera de sincronía con nuestros puntos de vista. Así que, si seguimos corriendo precipitadamente hacia la guarida del león imaginaria, nuestro león demoníaco junto con el resto del mundo puede devorarnos rápidamente. Para no caer en esta crisis, debemos aprender cómo escuchar y adaptarnos a las perspectivas distintas a las nuestras.


Sin embargo, la imagen del león tiene otro significado importante en la práctica zen.  Es una metáfora que simboliza una mente inmóvil. Esto no significa una mente estancada en sus propias ideas, sino una mente abierta a lo que está ocurriendo a su alrededor, o sea, permanecer en nuestro centro sin perseguir ideas al azar. Hay una expresión en Zen para expresar esta actitud audaz: “El perro persigue el hueso, el león agarra y devora al lanzador.” Es decir, un perro se distrae fácilmente. El momento que alguien le tira un hueso, se va inmediatamente persiguiéndolo. Representa la mente indisciplinada. Cualquier impulso o idea que surgiera, se va persiguiéndolo. Si alguien le provoca, la mente indisciplinada experimenta ira y comienza a ladrar, distraído por el hueso de provocación. En cambio, un león es inmovible. Se sienta tranquilamente, vigilando la situación. Aunque alguien le tira un hueso de ideas o provocaciones, no lo persigue. Espera con mucha paciencia y plena atención hasta que el lanzador se acerca, y luego lo devora. Es decir, la mente inmóvil tiene la confianza y la sabiduría no moverse con cualquier distracción. La mente inmóvil actúa como un león, lista a despedazar la mentira, trampa, o distracción. Es un símbolo de fuerza, equilibrio y disciplina mental. Al mismo tiempo, esta mente inmóvil del león no es violenta. Si lo que se acerca es la verdad en la forma de un cordero, lo da la bienvenida a su guarida sin problema.

Hay un gran ejemplo demostrando esta mente inmóvil cuando las personas toman sus preceptos más avanzados de ministro o sacerdote en una gran ceremonia y celebración con la sangha. Hay una gran prueba para cada candidato, el cual debe sentarse frente a todo el público mientras que todos uno por uno le dirige una pregunta sobre el cómo aplicar el Dharma a la vida cotidiana. El candidato debería contestar a cada uno con la mente inmóvil, demostrando su capacidad de enfrentar cualquier reto con ecuanimidad, valor e intrepidez. El público, la sangha, puede decidir si el candidato es un león con una mente inmóvil o un perro con una mente distraída, temerosa y dudando de sí mismo. La prueba se basa no tanto en respuestas correctas o incorrectas, sino más bien en como el candidato mantiene su claridad y calma frente al reto. Según su perspectiva, el público puede aparentar al candidato como un círculo de amigos amorosos apoyándole incondicionalmente con compasión o suavidad o en cambio, se lo percibe como monstruo al punto de devorarlo.

Recuerden que en el mundo del absoluto, no hay ni bueno ni malo, mientras sí hay bueno y malo manifestándose en el mundo relativo. Comenzamos a cometer errores cuando confundimos el mundo relativo con el mundo absoluto. Cuando nos apegamos a nuestras opiniones, estamos diciendo que mi manera de pensar, mi opinión, y mi perspectiva, es la única y no tolero ninguna otra. Ya se ha transformado en dogma, lo cual crea más insatisfacción y sufrimiento. En lo relativo, tu opinión es simplemente tu opinión. En vez de declarar “la Vía Única” según tu propia opinión, se da cuenta de que todas las opiniones son “la Vía.” Esto es lo que se llama “el mundo de la verdad,” del cual se puede adaptarse a un mundo cambiándose continuamente. Para fluir en este mundo, requiere que se practique correcta situación, correcta relación, y correcta función. Así que, aprendemos a vivir en un mundo en que “está todo bien.”

De esta manera, cuando otros actúan de una forma que no nos agrada, no tenemos que injuriar, insultar, o calumniarlos. Como budistas, estamos comprometidos a la no violencia, es decir, no hacer daño. No obstante, esto no significa ser pasivo. A veces no hacer daño significa causar interrupción en el mundo. Gandhi es un ejemplo de esto. Su compromiso a no hacer daño, la no violencia de ahimsa, le dio la mente león con la capacidad de no cooperar con lo malo en la forma de la injusticia de un país subyugando y abusando a otro país. Su resistencia y no cooperación liberó a su país de los abusos de colonialismo.

En nuestra tradición, evitamos usar las etiquetas de bueno o malo. Sería mejor elegir entre lo correcto y lo incorrecto, basado en si algo causa daño a alguien o no. Aunque elegimos oponer algo, debemos mantener nuestro compromiso a la no violencia y no actuar basado en la ira. Con diligencia, podemos aprender que un corazón bondadoso no significa pasividad o inacción. Al mismo tiempo, si mantenemos una actitud o creencia absolutista, que mi camino es el único camino, puede convertirse a una vía de totalitarismo.  Esto es lo que los ancianos maestros llaman, “el hedor del Zen.” Lo absoluto no depende en una idea. De hecho, el absoluto se refiere a shunyata, el cual es más allá de palabras y habla. Así que cuando presentamos nuestra Vía como la única vía, de hecho estamos ofendiendo las enseñanzas del Buddha. Aunque queremos hacer el bien, aspirando a ser buenos seguidores del Buddha, así que formamos ideas acerca de lo que se debe hacer y cómo hacerlo. A fin de cuentas, estas ideas son simplemente construcciones mentales que pueden obstaculizarnos de nuestra propia Naturaleza Búdica. El practicante auténtico del zen camina libremente por el mundo soltando los pensamientos y construcciones mentales que pueden obstaculizarlo. El verdadero practicante zen confía en las enseñanzas del Buddha, asegurando que no hace daño ni a sí mismo ni a otros. Si tiene que actuar, lo hace con benevolencia y compasión, manteniendo la mente inmovible del león y adaptándose a un ambiente cambiándose continuamente. No hay una expectativa que seamos perfectos en todo momento. Tengan compasión y paciencia hacia sí mismos y otros, cuídense sus preceptos, mantengan su hua-tou constantemente, y actúen con benevolencia, compasión, y amor.          

Bibliografía
Dharma, Ven. Dr. Wonji. (2015). It’s All Good! The Chan Teachings of Wonji Dharma. Buddha Dharma University Press: Oneida, NY.     

lunes, 19 de agosto de 2019

CUIDAR TU ELFO DOMÉSTICO Charla Dharma 18/AGO/2019



CUIDAR TU ELFO DOMÉSTICO
Charla Dharma 18/AGO/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

El maestro zen Hsu Yun enseñó cuatro requerimientos básicos que se deben tener en cuenta antes de comenzar a la práctica y cultivo del zen: 1. Comprender la Ley de la Causalidad; 2. Aceptar las normas de disciplina; 3. Mantener una fe inquebrantable en la existencia del Yo Búdico; y 4. Estar determinado a tener éxito en cualquier método que escojas. Hoy vamos a tratar el cuarto, lo de estar determinado a tener éxito en cualquier método que escojas, o sea, elige un método y comprométete a cuidarlo diario con disciplina y atención. Si no, las consecuencias pueden resultar desastrosas.

Es importante comprometerse a una práctica espiritual que puede llevarte a la Iluminación. De hecho, es estúpido de ir saltando de un camino a otro todo el tiempo simplemente porque ya te aburres o quieres seguir divirtiéndote con nuevas práctica más exóticas y nuevas. Es como escalar una montaña. Se puede apreciar que muchos caminos pueden llevarte a la cumbre. Hay que elegir uno y seguirlo hasta la cumbre. Pero, nunca llegarán a la cumbre si corren alrededor de la montaña probando uno y otro camino sin comprometerse a ninguno. Terminan rodeando la montaña una y otra vez, pero nunca la subirán. Es lo mismo con una práctica espiritual. Hay que elegir una disciplina espiritual y comprometerse a seguirla de por vida. Requiere fe en la tradición, compromiso a mantenerla, y determinación a seguirla hasta la cumbre, o sea, la Iluminación. 

Les doy un cuento para ilustrar los peligros de no cuidar bien a tu disciplina:

Un día un hombre estaba paseando por el mercado cuando se acercó a un puesto que decía, "Se venden: Elfos Domésticos de Primera Clase." Por supuesto, el hombre estaba intrigado. "Déjeme ver uno de esos elfos -le dijo al comerciante-". 
El elfo era una pequeña y extraña criatura... bastante parecida a un mono.
"Es bastante inteligente -dijo el comerciante-. Y todo lo que tiene que hacer es decirle cada mañana lo que quiere que haga ese día, y lo hará." "¿Cualquier cosa?" preguntó el hombre. "Sí -dijo el comerciante-, cualquier cosa. Todos sus quehaceres domésticos estarán terminados cuando llegue a casa después del trabajo." El hombre se encontraba soltero así que el elfo le pareció una muy buena inversión. "Me lo quedo" dijo. Y pagó al comerciante.   "Una pequeña cosa -dijo el comerciante (siempre hay una pequeña cosa, ¿no?)- debe ser fiel en decirle lo que debe hacer cada día. ¡Nunca se olvide! Dele las instrucciones cada mañana y todo irá bien. ¡Recuerde mantener esta rutina!"  El hombre aceptó y llevó su elfo doméstico a casa. Cada mañana le decía que fregara los platos, que hiciera la colada, que limpiara la casa y que preparara la cena; y cuando volvía a casa, todo estaba hecho de la manera más maravillosa.  Pero entonces llegó el cumpleaños del hombre y sus compañeros de trabajo decidieron darle una fiesta. Bebió mucho y se quedó a pasar la noche en la ciudad, en casa de un amigo, y a la mañana siguiente fue directamente al trabajo. No volvió a casa para decirle a su elfo lo que tenía que hacer. Y cuando regresó aquella noche descubrió que el elfo había quemado la casa y estaba bailando sobre las ruinas humeantes.
 

Este cuento se trata de la importancia de mantener la rutina diaria, y los peligros que pueden surgir al descuidarse esta rutina. Podemos aplicarlo a nuestra práctica espiritual. Al comienzo del entrenamiento, juramos mantenerla fielmente. Luego, se la descuida, lo que llega al fracaso. Se desmorona por completo o se derriba en llamas de emoción, depresión, y enfado. No importa cual método que hayan escogido, repetir mantra, seguir la respiración, repetir el nombre de Buddha, o Hua T’ou, hay que seguir el método que hayas elegido. Es igual con la práctica en general. Algunos comienzan el zen con mucho entusiasmo y practican muy constante por algunas semanas o meses. Luego comienzan a dudarse, generando autocrítica o simplemente el aburrimiento con algo que ya no es exótico o fascinante, sino es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y determinación. Hay gente adicta a los talleres espirituales de unos fines de semana como una forma de entretenimiento y distracción. Después de que se ha pasado lo divertido, ya buscan otra tradición nueva para experimentar y entretenerse por un rato más. Pero nunca se comprometen de verdad a una disciplina espiritual como su camino de por vida. Cuando ya se está dispuesto es cuando la gente toma los preceptos. Están diciendo que ya están listos para comprometerse de por vida a su camino espiritual.

O peor, algunas personas buscan algún atajo, una droga, sustancia, o fórmula mágica que promete resolver todos sus problemas en un fin de semana. Esto es una ilusión, la tercera de las kleshas, o hábitos mentales que obstaculizan el progreso espiritual. No hay atajos en el cultivo espiritual. Es trabajo que requiere compromiso, sacrificio, y determinación. Habrá siempre altibajos. Siempre habrá momentos de duda y fracaso. Es parte del camino. Hemos hablado antes de la noche oscura en el cultivo espiritual, o el noveno paso de la desilusión y el descontento que ocurre en los doce pasos del Origen Dependiente Trascendental. Esto es después de haber logrado cierto nivel de éxito en el cultivo, no obstante, se llega a un punto de desesperación que puede acabar con la práctica por completo. Por eso, si te has establecido en una práctica confiable con sus formas y normas bien definidas, puede entonces sostenerte en los momentos más difíciles de crisis oscuros. Deben tener tanta fe en su disciplina elegida que están comprometidos a seguirla por toda la vida, incluso hasta varios renacimientos con el fin de tener éxito y llegar a la Budeidad.

Es fácil desalentarnos cuando no estamos haciendo progreso. Intentamos una y otra vez, sin embargo, todavía no viene la iluminación. Incluso, sentimos que estamos regresando a estados anteriores emocionales o mentales. Así que queremos entonces abandonar la práctica. Pero es precisamente ahí la prueba más grande que requiere compromiso y disciplina para superar este obstáculo. Cuando no quieres hacerlo, cuando estás totalmente agobiado, deprimido y desesperado, cuando la mente chica te queja que eres un fracasado, es cuando se necesita confiar y continuar adelante, sea lo que sea. Tienes que estar dispuesto a sacrificar todo, hasta tu vida misma, para lograr la Iluminación. Cualquier estado emocional, sea extático o aburrido, es pasajero e impermanente. Como todo en la vida, estos estados son vacíos. Son sólo estados emocionales basados en tus ideas y pensamientos. Si puedes tolerarlos, cortarlos, y continuar con tu práctica, estos estados desaparecerán. Ignora la crítica y continúa con tu práctica, la cual es tu barco llevándote a la otra orilla del río de Samsara. Aunque hay tormentas agitando las aguas, no es sabio saltar de un barco a otro en medio del río. Mejor atender al barco en que te vas, prestando más atención y más esfuerzo, confiando en su capacidad de sostenerte y llevarte a la otra orilla. Hay un viejo proverbio zen que dice, “Nos entrenamos durante aburridos eones, para alcanzar la iluminación que ocurre en un instante.” Por lo tanto, en nuestra tradición zen, la Iluminación es súbita, es un momento de darte cuenta de que eres un Buddha. Sin embargo, el cultivo es gradual. Es para toda la vida. Es el barco que sigue llevándote a la paz diaria y profunda de tu propia naturaleza búdica de Nirvana.

Bibliografía

Shakya, Ming Zhen (Chuan Yuan) y Cheung, Upasaka Richard de la notas y recuerdos del Maestro Jy Din Shakya. (1996). Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía. Orden Hsu Yun del Budismo Chan/Zen.

lunes, 12 de agosto de 2019

CÓMO COCINAR UN BUDDHA Charla Dharma 11/AGO/2019



CÓMO COCINAR UN BUDDHA
Charla Dharma 11/AGO/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Como hemos vista en las charlas anteriores, el maestro Hsu Yun, hay cuatro requerimientos básicos en el entrenamiento del zen: 1. Comprender la Ley de la Causalidad. 2. Aceptar las normas de disciplina. 3. Mantener una fe inquebrantable en la existencia del Yo Búdico. 4. Estar determinado a tener éxito en cualquier método que escoja. Hoy vamos a tratar el tercero, el de mantener una fe inquebrantable en la existencia del Yo Búdico. La fe es la madre de nuestra práctica, la que nos sostiene y nos alimenta en nuestro cultivo. Ella nos da la determinación a someternos al entrenamiento riguroso del zen mientras nos desarrollamos nuestros deberes espirituales.

lunes, 5 de agosto de 2019

CÓMO MATAR A UN DRAGÓN Charla Dharma 04/AGO/2019



CÓMO MATAR A UN DRAGÓN
Charla Dharma 04/AGO/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

El maestro chan Hsu Yun, enseña cuatro normas de entrenamiento: 1. Comprender la Ley de la Causalidad; 2. Aceptar las normas de disciplina; 3. Mantener una fe inquebrantable en la existencia del Yo Búdico; 4. Estar determinado a tener éxito en cualquier método que escoja. Hoy vamos a tocar el segundo punto, el de aceptar las normas de disciplina. Según Hsu Yun, y estoy totalmente de acuerdo, no puede haber progreso espiritual sin una disciplina basada en moralidad, ética, y compromiso. La disciplina es la base sobre la cual descansa la Iluminación. La disciplina nos ayuda mantener un equilibrio y constancia en la vida cotidiana. Sin esta estabilidad, la Iluminación puede degenerarse en delirio e inflación del ego. En cambio, si se mantiene la práctica diaria de la meditación y la aplicación de los preceptos, entonces se manifestará la sabiduría basada en la directa experiencia de nuestra esencia guiándonos en cómo vivir una vida con plenitud y bienestar.

martes, 30 de julio de 2019

PRÁCTICA DESPUÉS DE LA ILUMINACIÓN Charla Dharma 28/JUL/2019



PRÁCTICA DESPUÉS DE LA ILUMINACIÓN
Charla Dharma 28/JUL/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Hanam Chungwon (1876-1951) uno de los maestros zen coreano más destacado en el siglo 20. Se conoce sus enseñanzas mediante una serie de 24 cartas de correspondencia que envió a otros avanzados practicantes budistas enfocado principalmente en la práctica después de la iluminación. Lo más importante para la práctica después de la iluminación es el continuo esfuerzo diligente, donde uno sigue adelante desde la perspectiva de comprensión de su verdadera naturaleza inherente. El practicante debería tener cuidado para evitar que se desvíe por los hábitos y karma no resueltos.

En 1928, Kyongbong Sunim envió una carta a Hanam Sunim preguntando cómo se debe practicar después de una experiencia de iluminación. La respuesta de Hanm Sunim fue sencillo: Mientras antes se practicaba con la fe que su naturaleza inherente era igual a todos los Buddhas, ahora se practica mientras sabe que su naturaleza inherente es igual a todos los Buddhas. Ahora uno podría proceder basado en la experiencia directa de la naturaleza fundamental. Ya no se está engañado por el mundo de samsara y sus ilusiones erróneas y pensamientos condicionados de la mente chica. Sin embargo, a pesar de ver con claridad, aún hay peligros a superar.

El peligro fundamental es la posibilidad de caer en los viejos hábitos, apegos, y karma que se quedaban. Habiéndose acumulados durante ilimitadas vidas, no es tan fácil eliminar estos hábitos. Hasta que se disolvieran, siempre hay un peligro que se desvíe del camino, perdiéndose la conciencia de la naturaleza inherente. Así que, Hanam Sunim advierte sus alumnos avanzados sobre los varios peligros posibles después de la iluminación.

Primero, Hanam Sunim advierte sobre la pérdida de la meta:

Tienes que ser más cuidadoso después de la iluminación que antes. Esto se debe a que antes de la iluminación sabías lo que tenías que hacer (había un objetivo), pero después de la iluminación, si tu práctica no es tan exhaustiva, o si eres flojo, entonces serás atrapado nuevamente por la vida y la muerte, y nunca podrá escapar.

Al lograr la meta, el practicante no sabe qué hacer para seguir. Esto implica que todavía hay atender a algo siguiente. En parte, lo que requiere es atender a los hábitos y apegos que se han acumulado durante ilimitadas vidas, pero que todavía no se han disueltos. 

Segundo, Hanam Sunim les advierte a los practicantes sobre estar demasiado confiados en sus habilidades, pensando que lo que se quedaba hacer fue demasiado fácil, y así relajando su esfuerzo o posponiendo a otro tiempo lo que se debe hacer.

Dahui dijo, ‘Muchas veces la gente con mucha habilidad no hace mucho esfuerzo, porque cree que es fácil. Así que dejan de practicar. Después de no practicar por mucho tiempo, está atrapada para siempre por las ilusiones y la maldad.

 Es decir que aunque se ha despertado, todavía es posible perder ese despertar. Hay un gran peligro en seguir los impulsos, instintos, y ansias de uno:

…la gente que se satisface con una experiencia sola de iluminación y así dejan de practica…diciendo que todo es vacío mientras ignora causa y efecto, y comportándose mal está invitando al desastre.

No sigan el ejemplo de aquella gente superficial que no entiende el significado, que es demasiado obstinada, que ignora el principio de causa y efecto, y que no entiende que lo que recibe es resultado de sus propias acciones.   

El comportamiento sin límites, como cuando se dice ‘todo es vacío y se comparta mal’ es una etapa peligrosa. A pesar de que se ha despertado súbitamente a la naturaleza de la mente, los obstáculos kármicos todavía se quedan, y se puede equivocar los deseos dualistas y los apegos por la verdad fundamental.

Los resultados de esta actitud pueden ser catastróficos. Las leyes de causa y efecto siempre siguen funcionando. Sus acciones todavía tienen consecuencias. El alcohol todavía puede destruir el hígado y relaciones sexuales inapropiadas todavía pueden traer consecuencias dolorosas. Después de la iluminación, uno no es inmune de los resultados de karma.

Aunque se ha despertado, todavía hay mucho trabajo realizar y peligros superar. Si se deja practicar por mucho tiempo, si el comportamiento no está en sintonía con la realización de la verdad, poco a poco se pierde la conciencia de la naturaleza original. Hanam Sunim nos da dos ejemplos de cómo mantener la diligencia para no distraerse de la conciencia de su naturaleza verdadera:

Un monje preguntó… “¿Cuál es Buddha?”
“Tú mismo eres Buddha.”
“Cómo se debe practicar después de la iluminación?”
“Si hay hasta una mota de polvo en tu ojo, te retuerces en el suelo sin control.”

Se puede darse cuenta de la verdad como lo que ya somos todos buddhas, sin embargo, las motas de polvo en el ojo nos hacen retorcer en el suelo. Estas motas de polvo son las ideas y los hábitos dualitas basadas en las tres kleshas de codicia, aversión e ilusión. Hay que vigilarse la mente constantemente para no caer en los viejos hábitos mentales. En el segundo ejemplo, Hanam Sunim nos sugiere cómo practicar mediante una conversación entre un alumno y su maestro. Un día, el alumno está sentado en la cocina totalmente ausente. El maestro le pregunta:

“¿Qué estás haciendo?”
“Estoy llevando una vaca.”
“¿Cómo llevas una vaca?”
"Si toma un paso fuera del camino, tomo su anillo de la nariz, lo retiro, volviéndolo al camino".
“Tú sabes cómo llevar una vaca.”

Hay que entender que las palabras “tomar” y “retirar” significan lo que tenemos que hacer en nuestra práctica diaria. Cuando se da cuenta que la mente está desviándose del camino en ideas dualistas y habituales, se las retiran, jalándolas y volviéndose al camino de la práctica presente libre de estos conceptos erróneos.

Hanam Sunim enfatiza mucho la necesidad de practicar después de la iluminación, comparando la práctica al cuidado de un embrión sagrado:

A menudo, después de la iluminación, los maestros de la antigüedad ocultaban todos los rastros de sí mismos. Ocultaban sus nombres y se iban muy lejos, y pasaban mucho tiempo cuidando el embrión sagrado. ... pasarían 30 o 40 años así, y por el resto de sus vidas no dejarían las montañas.

Hanam Sunim está haciendo eco del maestro zen coreano Chinul del siglo 11 quien dice:

Aunque ha despertado al hecho de que su naturaleza original no es diferente de la de los Budas, las energías de hábito sin principio son extremadamente difíciles de eliminar repentinamente, por lo que debe continuar cultivándose mientras confía en este despertar. A través de esta penetración gradual, sus esfuerzos llegan a su fin. Él alimenta constantemente al embrión sagrado, y después de mucho tiempo se convierte en un santo.

Por eso se llama cultivo gradual. Este proceso se puede comparar con la maduración de un niño. Desde el día de su nacimiento, un bebé está dotado de todos los órganos sensoriales como todos los demás, pero su fuerza aún no está completamente desarrollada. Es solo después de muchos meses y años que finalmente se convertirá en un adulto. 

Aquí, Chinul está comparando el cultivo al cuidado de un niño. De cierta forma, la cultivo del zen actúa como una partera en el proceso de dar a luz a nuestro verdadero ser. Primero, hay que acercarse, meditando y contemplando, para encontrar el embrión sagrado. Aunque se ha encontrado la esencia viva en esta vida, todavía se debe cuidar al embrión, atendiéndole mientras que nace en nuestras vidas cotidianas. Luego se cuida mientras que madura poco a poco. Aunque está potencialmente completo del principio, el bebé necesita atención hasta su madurez. Igual, aunque somos buddhas del principio, tenemos que cuidarnos en nuestra práctica, cultivando nuestra potencia como buddhas bebés, hasta que por fin podemos caminar por nuestros propios pies, fuertes y firmes en nuestras habilidades. Sólo así se puede convertirse en un santo completamente realizado, ayudando a los demás, y poniendo el ejemplo de cómo vivir una vida de plenitud, paz y bienestar en servicio al mundo.

Bibliografía
Go, Ven. Chong. (2008). “The Letters of Hanam Sunim.” International Journal of Buddhist Thought & Culture. February 2008, Vol.10, pp.123-145.  2008 International Association for Buddhist Thought and Culture.


lunes, 22 de julio de 2019

KARMA Y CAUSALIDAD Charla Dharma 21/JUL/2019



KARMA Y CAUSALIDAD
Charla Dharma 21/JUL/2019
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Según el maestro Chan Xu Yun (Shakya, 1996, pp. 18-23), hay cuatro requerimientos para practicar el Zen: 1. Comprender la ley de la Causalidad; 2. Aceptar las normas de disciplina; 3. Mantener una fe inquebrantable en la existencia de la Naturaleza Búdica; y 4. Estar determinado a tener éxito en cualquier método que escoja. Hoy vamos a considerar el primero, él de comprender la ley de la Causalidad, el cual se explica simplemente como “el mal produce mal y el bien produce bien”.

Recuerden que cuando hablamos sobre el bien y el mal, no estamos hablando de algo inherentemente bueno o malo, sino más bien sobre las consecuencias de nuestras intenciones. Cuando nuestras intenciones se basan en las tres kleshas egóicas, de codicia, aversión, e ilusión, la consecuencia es dukka, o sea, insatisfacción, descontento, y estrés. Por tanto, cuando nuestras acciones causan insatisfacción a otros o nosotros mismos, se las consideran malas, mientras las acciones que eliminan insatisfacción se las consideran buenas. 

En cuanto a la ley de Causalidad, los malos actos no nos benefician nada. Aunque se pueden justificar ganancias momentáneas con malos actos, a largo plazo, nos causan dolor, amargura, ansiedad, y remordimiento. No hay verdaderas ganancias para las acciones que nacen de la codicia, la lujuria, la ira, el orgullo, la pereza o la envidia. Los actos malos son obstáculo a nuestro desarrollo espiritual. Si de verdad estamos buscando paz, realización espiritual y liberación, tenemos que eliminar las intenciones basadas en intenciones egóicas. Sin embargo, nuestras buenas intenciones todavía pueden resultar en consecuencias malas si nuestro propósito esconde una esperanza secreta de beneficio personal en el futuro.

Hubo una vez en China un príncipe al que le gustaban mucho los pájaros. Siempre que encontraba un pájaro herido, lo alimentaba y lo cuidaba hasta que recobraba la salud; y entonces, cuando el pájaro había recobrado su fuerza, lo dejaba en libertad con mucho regocijo.

Naturalmente, el príncipe se hizo bastante famoso debido a su capacidad de sanador amoroso de los pájaros heridos. Siempre que alguien se encontraba un pájaro herido, en cualquier lugar del reino, rápidamente se le llevaba, y él expresaba su gratitud a la persona considerada que se había ocupado de eso.

Pero entonces, para tratar de conseguir el favor del príncipe, la gente comenzó a atrapar pájaros y a lesionarlos deliberadamente para así poderlos llevar al palacio.   Fueron asesinados tantos pájaros en el curso de la captura y su posterior mutilación, que el reino se convirtió en un infierno para los pájaros.

Cuando el príncipe vio el daño que estaba causando su bondad, decretó que nunca más se ayudara a ningún pájaro herido. 

Cuando la gente vio que ya no obtenía beneficio por ayudar a los pájaros, dejaron de dañarlos.

Esta historia nos demuestra que, a veces, a pesar de que creemos que estamos haciendo algo bueno, nos damos cuenta de que en realidad estamos causando daño. Además, no hay final a la causa y efecto. Una causa produce un efecto que a su vez se convierte en la causa de otro efecto. Cada acción basada en ego es una causa produciendo un efecto. Es la Ley de la Causalidad. Tarde o temprano, nuestros malos actos nos alcanzarán. Para prevenir el efecto, hay que prevenir la causa. Debemos aprender a perdonar, a dejar pasar el daño y el insulto, a no buscar la venganza, y a no albergar rencor. Tampoco debemos ser vanidosos cuando realizamos actos caritativos y buenos. Debemos realizar buenos actos en silencio y el anonimato. Se dice que “Un buen acto debería tener una vida corta, y una vez muerta, debería ser rápidamente enterrado.” Y no debemos intentar de resucitarlo, a menos que queremos crear un zombi que ronda a la gente recordándola constantemente nuestro maravilloso servicio. Mejor olvidar nuestro acto bueno al momento de haberlo realizado.
No hay escape de la ley de causa y efecto, incluso para los iluminados. Hay una historia que se trata de la liberación de un salvaje espíritu-zorro por el maestro zen Bai Zhang:

Parece ser que una noche, después de que una reunión zen hubiera terminado y todos sus discípulos se hubieran retirado, el Maestro Bai Zhang se dio cuenta de que un anciano permanecía fuera de la Sala de Meditación.  Bai Zhang se acercó al hombre y le preguntó, "Dígame, señor, ¿a quién o qué está buscando?"   El anciano respondió, "No, no 'señor'. No soy en absoluto un ser humano. Soy un zorro salvaje que simplemente habita el cuerpo de un hombre." 

Bai Zhang naturalmente se quedó sorprendido y curioso. "¿Cómo adquiriste esta condición?", preguntó. 

El anciano hombre-zorro explicó, "Hace quinientos años, era el monje prior de este monasterio. Un día, un joven monje se acercó y me preguntó, '¿Cuando un hombre alcanza la iluminación, sigue sujeto a la Ley de la Causalidad?' y atrevidamente le contesté, 'No, está exento de la Ley.' Mi castigo por esta falsa y arrogante respuesta fue que mi espíritu se cambió por el espíritu de un zorro salvaje, y por eso corrí a las montañas. Como hombre-zorro no puedo morir, y mientras persista mi ignorancia debo continuar viviendo en esta desdichada condición. Durante quinientos años he estado paseando por el bosque en busca del conocimiento liberador. Maestro, le suplico que se apiade de mí y me ilumine a la verdad." 

El Maestro Bai Zhang le habló amablemente al hombre-zorro. "Hazme la pregunta que el joven monje te hizo, y obtendrás la respuesta correcta." 

El hombre-zorro obedeció. "Maestro, deseo preguntarle esto: ¿Cuándo un hombre alcanza la iluminación está sujeto a la Ley de la Causalidad?"

Bai Zhang respondió, "Sí. Nunca está exento de la Ley. Nunca podrá cerrar sus ojos a las posibilidades de la causa y el efecto. Debe seguir atento a todas sus acciones pasadas y futuras."   De repente el anciano hombre-zorro obtuvo la iluminación y quedó libre. Se postró ante el maestro y le agradeció profusamente, "¡Al fin – dijo- estoy liberado!" Entonces, cuando se estaba marchando, se volvió y le preguntó a Bai Zhang, "Maestro, ya que soy un monje, ¿podría concederme amablemente los ritos funerarios usuales para un monje? Vivo cerca, en una guarida en la montaña que hay detrás del monasterio, ahora iré allí para morir."   Bai Zhang aceptó, y al día siguiente fue a la montaña y encontró la guarida. Pero en vez de encontrar allí un viejo monje, Bai Zhang solo vio un bulto en el barroso suelo de la guarida. Tanteó el bulto con su bastón y descubrió ¡un zorro muerto! 

Bueno, ¡una promesa es una promesa! El Maestro Bai Zhang condujo los ritos funerarios acostumbrados para un monje sobre el cuerpo del zorro. Todo el mundo pensó que Bai Zhang estaba loco, especialmente cuando condujo una solemne procesión funeral... con un ¡zorro muerto en el féretro! 

Esta historia trata la ley de causa y efecto, o sea, karma.  En la mitología China, el zorro representa lo mismo en el Occidente de un gato negro, o quizás una bruja o un hechicero. Se le considera la zorra como un animal astuto y engañoso y también un mal presagio para la gente común. El punto de la historia es ya sea una persona iluminada está sujeta a la ley de karma o no. Mucha gente cree que al iluminarse, uno se libera del karma y la ley de causa y efecto. El maestro Venerable Wonji Dharma (Wonji, 2015, p. 184-186) nos aclara que hay dos niveles de karma: karma fijo y karma cambiable. Un ejemplo de karma fijo sería tu nacionalidad, tu género, tu genética. A pesar de que te mudas a otro país y estudias mucho sus costumbres, lenguaje y cultural, siempre hay aspectos de tu percepción basados en tu genética, biología, y país de origen. En cambio, quizás naciste en una familia pobre con pocos recursos. Esta condición se puede modificar con educación, trabajo, y esfuerzo. Aunque culturas orientales como la India y China consideran que al nacer en cierta casta determina el nivel socioeconómico por el resto de tu vida. No obstante, el Buddha se dio cuenta que restricciones como estas son hechas por el pensar de la mente discriminativa, o sea, la mente condicionada del ego. Al despertarnos, nos damos cuenta de que los dos tipos de karma, tanto el karma fijo y el karma cambiable, son de hecho sólo uno. La Ley de Causa y Efecto opera fuera de nuestra verdadera naturaleza. Así que, el cuerpo está sujeto a las consecuencias de nuestro karma, ya sea fijo o cambiable. Se puede modificar algunos aspectos de nuestro karma, mientras que hay otros imposibles cambiar. De ese modo, se puede ver que incluso haber alcanzado la Budeidad no libra a uno de la Ley de la Causalidad en cuanto al cuerpo físico y el reino de samsara.  Aunque no hay escape de la enfermedad, la vejez, y la muerte del cuerpo, causa y efecto operan fuera de nuestra verdadera naturaleza. Es decir, podemos elegir la paz y el bienestar de nuestra budeidad en medio de nuestra condición humana y kármica.

Bibliografía

Dharma, Venerable Dr. Wonji. (2015). It’s All Good: The Chan Teachings of Wonji Dharma. Buddha Dharma University  Press: Oneida, N.Y.

Shakya, Ming Zhen (Chuan Yuan) y Cheung, Upasaka Richard de la notas y recuerdos del Maestro Jy Din Shakya. (1996). Las Enseñanzas del Maestro Hsu Yun: Nube Vacía. Orden Hsu Yun del Budismo Chan/Zen.