MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: Arzopispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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lunes, 15 de febrero de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 13: Epifanía

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 13: Epifanía

Charla Dharma 14/FEB/2021

Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

 


Feliz Día de San Valentín, un día para los enamorados y la amistad. Es un día para recordar el valor del amor y nuestro tesoro de amigas y amigos a nuestro alrededor, o sea, la sangha. Sin este amor colectivo de nuestra comunidad de practicantes, el budismo no existiría. Por eso, gracias a todas y todos por su amor y apoyo incondicional, un símbolo de nuestra verdadera naturaleza búdica dentro de todos nosotros.

¿Qué es esta naturaleza búdica? ¿Cómo realizarla? En este capítulo Bodhidharma tiene una gran epifanía, una revelación espiritual de cómo alcanzar la liberación y vivir en nirvana.   

Sermón Epifanía

Pregunta: Si alguien está decidido a alcanzar la liberación, ¿cuál es el método más esencial que puede practicar?

Bodhidharma: El método más esencial, que incluye todos los demás métodos, es la mente antes del pensamiento.

Esta enseñanza es la más importante de todas, la base de toda nuestra práctica zen. Mediante la meditación y el cultivo espiritual, nos damos cuenta de lo que es nuestra verdadera mente antes del pensamiento. Bodhidharma nos revela cómo identificar y cultivarla.

Pregunta: ¿Pero cómo puede un método incluir a todos los demás?


Bodhidharma: La mente es la raíz de la que surgen todas las cosas. Si puedes comprender la mente, todo lo demás está incluido. Es como la raíz de un árbol. Todos los frutos y flores, ramas y hojas de un árbol dependen de su raíz. Si nutres su raíz, un árbol se multiplica. Si le cortas la raíz, muere. Aquellos que comprenden la mente alcanzan la liberación con un mínimo esfuerzo. Aquellos que no comprenden la mente practican en vano. Todo lo bueno y lo malo viene de tu propia mente. Encontrar algo más allá de la mente es imposible.

Bodhidharma está diciendo que si puedes entender la mente verdadera, así puedes liberarte de todo sufrimiento y vivir en paz. Todo es la mente. Esta mente es como un televisor. Es lo que es constante y del cual todas las imágenes de la televisión pueden manifestarse. Las imágenes son impermanentes y condicionadas, la base del sufrimiento. Si tratamos de apegarnos a las imágenes, experimentamos insatisfacción, frustración y descontento continuamente. En nuestra programación de telenovelas, nos involucramos en las historias de enamorados, villanos y héroes. Sentimos romance cuando los novios se besan, indignación cuando el malo los separa y felices cuando el héroe triunfa sobre el mal. Es casi en nuestro ADN prestar atención a estos cuentos divertidos. Es lo que nos hace seres humanos. Sin embargo, si seguimos el ejemplo de estos personajes en la tele, nos basamos en expectativas de riquezas, premios y tesoros ilusorios. Siempre esperamos algo más interesante, más romántico o satisfactorio a lo que tenemos ahora. Estas imágenes perpetúan nuestro karma de insatisfacción y expectativa. En cierta forma, nuestra práctica espiritual se trata de soltar toda expectativa y vivir sin esperanza, puesto que las expectativas y esperanzas se ubican en un futuro mejor, un mundo ilusorio de nuestra imaginación. Esperar algo más allá de este instante es crear nuestro propio sufrimiento. Al mismo tiempo, si simplemente nos damos cuenta del televisor silencioso sobre el cual se proyectan estas imágenes, podemos liberarnos de la insatisfacción y descontento de nuestras vidas cotidianas. Bodhidharma está dándonos instrucciones de cómo darnos cuenta del televisor estable y silencioso de nuestra mente

verdadera.    



Pregunta: ¿Pero cómo puede darse cuenta de la experiencia de la mente antes del pensamiento?

Bodhidharma: Cuando un gran bodhisattva profundiza en la sabiduría perfecta, ese bodhisattva se da cuenta de que los cuatro elementos y los cinco matices están desprovistos de un yo personal.

Los cuatro elementos incluyen solidez, fluidez, calor y movimiento y los cinco matices incluyen los cinco sentidos de ojo, oído, nariz, lengua y cuerpo. Estas cualidades son lo que consiste rupa, o forma, uno de los cinco skandhas que forman la personalidad, o el yo ilusorio. Los otros cuatro skandhas incluyen sensación, percepción, impulso y consciencia. Los skandhas son componentes que funcionan conjuntamente, uno depende del otro, para formar la ilusión de un yo. Sin embargo, el Buda enseñó que no hay nadie ahí. Es un juego mental que crean la ilusión de un yo. Son las imágenes de la televisión. Todo se crea en la mente.

Además, se da cuenta de que la actividad de su mente tiene dos aspectos: no adulterado y adulterado. Por su propia naturaleza original, estos dos estados mentales están siempre presentes. Se alternan como causa o efecto dependiendo de las condiciones, la mente no adulterada se deleita en las buenas obras, la mente adulterada piensa en el mal. Aquellos que no se ven afectados por la adulteración son sabios. Trascienden el sufrimiento y experimentan la dicha del nirvana. Todos los demás, atrapados por la mente adulterada y enredados por su propio karma, son seres



mundanos. Van a la deriva a través de los tres reinos (deseo, forma y no forma) y sufren innumerables aflicciones y todo porque su mente adulterada oscurece su ser real.

Bodhidharma está diciendo que la mente dirigida por ideas adulteradas, o sea, ideas que faltan consideración de otros y una ausencia de ética, producen karma e insatisfacción. Todos entonces sufren. En cambio, cuando las ideas no adulteradas se basan en buenas obras, es decir, cuando actuamos con el compromiso de un bodhisattva en el servicio, cuando trabajamos para ayudar y liberar a otros, no es egoico y así experimentamos la paz y bienestar de nirvana.

Buda dijo lo mismo, que toda esta ilusión es producto de la mente. En el Dhammapada se lee:

La mente precede a todos los estados mentales. La mente es su jefe; todos están forjados por la mente. Si con mente impura una persona habla o actúa, el sufrimiento lo sigue como la rueda que sigue la pata del buey.

La mente precede a todos los estados mentales. La mente es su jefe; todos están forjados por la mente. Si con una mente pura una persona habla o actúa, la felicidad lo sigue como su sombra que nunca se va. (O’Brien, 2020)

La mente pura es la mente no sé, la mente antes del pensamiento. La mente pura es la mente que produce pensamientos y acciones desde el no hacer, es decir, sin impulso para lograr algo como recompensa para uno mismo, la mente que actúa desde lo más auténtico de nosotros, nuestra naturaleza búdica de amor y compasión. Cuando operamos así, somos libres de nuestro karma, bueno o malo, y vivimos en una armonía natural y sencilla. Este momento, tal y como es, se experimenta como completo y perfecto. No esperamos nada más porque este momento revela plenitud y no hay nada más para conseguir para hacernos felices. Estamos profundamente contentos con nosotros y el mundo a nuestro alrededor.



El Sutra De Las Diez Etapas dice: “En el cuerpo de los seres mundanos está la indestructible naturaleza búdica original. Como el sol, su luz llena un espacio infinito, pero una vez velada por las nubes oscuras de los cinco sentidos, es como una luz dentro de un frasco, oculta a la vista." Además, el Sutra Del Nirvana dice: “Todos los seres mundanos tienen la naturaleza original de Buda. Sin embargo, está cubierta por una oscuridad de la que no pueden escapar. Nuestra naturaleza original de Buda es la consciencia: estar consciente y hacer que los demás estén conscientes. Darse cuenta de la consciencia es liberación. Todo lo bueno tiene la consciencia por su raíz. Además, de esta raíz de la consciencia crece el árbol de todas las virtudes y el fruto del nirvana. Entender la mente así antes del pensamiento es la verdadera epifanía.

Es decir, despiértate a lo que ya es presente aquí y ahora. Esta luz de consciencia es la mente antes del pensamiento. Esta luz de nuestra propia atención en sí es pura e indestructible. Date cuenta de esta luz, la mente pura antes de ser distorsionada por los pensamientos ilusorios basados en un yo irreal. Esta mente real es como el cielo, el espacio ilimitado. A veces hay nubes, los pensamientos, que pasan por el cielo por un rato. Es cielo no mueve. Las nubes no manchan el cielo. Las nubes surgen en el cielo, pero el cielo no viene ni va, siempre es, con o sin nubes. Las nubes no existen, no son permanentes. El cielo tampoco existe como una cosa. Sin embargo, el cielo simplemente es, sin comienzo o fin. Somos este cielo. Darnos cuenta de este hecho, entenderlo, experimentarlo directamente, es la gran epifanía de que somos budas quienes actúan en el mundo como bodhisattvas dedicados a la liberación de todos los seres, nuestros hermanas y hermanos, nuestra familia de amor, sabiduría y consideración.   



        

Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma University Press: Oneida, N.Y.

O'Brien, Barbara. (2020, August 25). The Five Skandhas. Retrieved from   https://www.learnreligions.com/the-skandhas-450192

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.

 

lunes, 8 de febrero de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 12: La Mente Es La Enseñanza


LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 12: La Mente Es La Enseñanza

Charla Dharma 07/FEB/2021

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

 


¿Cuál es la diferencia entre un ser mundano y un buda? ¿Cuáles son los tres cuerpos de un buda? ¿Cómo liberarse del karma? ¿Cuál es la Gran Incertidumbre? ¿Cómo despertarnos a la Gran Verdad de nuestra mente original? Bodhidharma nos responde a cada una de estas preguntas en sus enseñanzas de hoy:



Los seres mundanos liberan a los budas y los budas liberan a los seres mundanos. Esto es lo que se entiende por imparcialidad. Los seres mundanos liberan a los Budas porque la aflicción crea conciencia. Además, los Budas liberan a los seres mundanos porque la conciencia niega la aflicción. No puede evitarse la aflicción. Además, no puede evitarse la conciencia. Si no fuera por la aflicción, no habría nada para crear conciencia. Además, si no fuera por la conciencia, no habría nada que pudiera negar la aflicción.

Es decir, el sufrimiento es la base de nuestra liberación. A través del sufrimiento nos realizamos como budas. Los budas liberan a los seres mundanos enseñándoles el camino a su liberación del sufrimiento. Antes de nuestro despertar, necesitamos budas para mostrarnos el camino. Al despertar, los budas se liberan con nosotros puesto que somos budas con ellos en nuestra esencia original. Ser conscientes de la conciencia en sí, los budas y los seres mundanos se convierten en uno. Nuestra liberación es la liberación de todos.



Cuando estás engañado, los Budas liberan a los seres mundanos. Cuando estás consciente, los seres mundanos liberan a los Budas. Los budas no se convierten en budas por sí mismos. Los seres mundanos los liberan. Los budas consideran el engaño como su padre y la codicia como su madre. El engaño y la codicia son nombres diferentes de la mortalidad. El engaño y la mortalidad son como la mano izquierda y la mano derecha. No hay otra diferencia.

El único obstáculo a nuestra liberación es nuestro propio engaño de nosotros mismos, aferrados a nuestros pensamientos como reales. Así que generamos la codicia por cosas impermanentes e insatisfactorias. Al darnos cuenta de la codicia como la causa de nuestro sufrimiento, ya podemos cortar lo que nos causa el sufrimiento y así liberarnos de su control. Por eso, la codicia y el engaño son nuestros dos manos que pueden desatar las sogas de nuestras ataduras de karma e insatisfacción.



Cuando estás engañado, estás en esta orilla. Cuando estás consciente, estás en la otra orilla. Sin embargo, una vez que sabes que tu mente es transparente y no ves apariencias, estás más allá del engaño y la conciencia. Además, una vez que estás más allá del engaño y la conciencia, la otra orilla no existe. El Tathagata no está en esta orilla ni en la otra orilla. Además, el Tathagata no está a mitad de camino. Los seres despiertos (arhats) están en medio de la corriente y los seres mundanos están en esta orilla. En la otra orilla está la Budeidad.

Esta orilla es el mundo de samsara, karma, el sufrimiento y la insatisfacción. La otra orilla es nirvana, la liberación y el despertar a la conciencia de nuestra verdadera mente búdica. El engaño es creer que no poseemos esta mente todavía. El despertar es descubrir que esta misma conciencia presente en este mismo momento es buda. Simplemente tenemos que soltar las ideas discriminativas y estar atentos a este momento presente. Sin embargo, si simplemente nos despertamos a este hecho, sólo hemos llegado a la mitad del río. Ser despierto uno mismo sin dedicarse a la liberación de otros es ser un arhat. Liberar a todos es nuestra verdadera liberación. Es estar en la otra orilla de nirvana. 














Los budas tienen tres cuerpos: un cuerpo de transformación (nirmanakaya/Shakyamuni), un cuerpo de recompensa (sambhogakaya/Amitabha) y un cuerpo real (dharmakaya/Vairocana). El cuerpo de transformación también se llama cuerpo de encarnación. El cuerpo de transformación aparece cuando los seres mundanos hacenbuenas acciones, el cuerpo de recompensa cuando cultivan la sabiduría y el cuerpo real cuando se dan cuenta de lo sublime. El cuerpo de transformación es el que ves corriendo en todas direcciones rescatando a otros donde sea que pueda. El cuerpo de recompensa acaba con las dudas. La Gran Liberación ocurrida en el Himalaya (en una vida anterior del Buda como asceta) de repente se vuelve realidad. El cuerpo real no hace ni dice nada. Permanece perfectamente quieto. Ni siquiera hay un cuerpo de Buda, mucho menos tres.

Tradicionalmente el budismo trata de los tres cuerpos de buda como nirmanakaya, el cuerpo de transformación, en la forma de Shakyamuni, el monje maestro de este mundo; luego sambhogakaya, el cuerpo de recompensa, en la forma de Amitabha, el Buda de luz de la escuela de Tierra Pura; y finalmente dharmakaya, el cuerpo real en la forma de Vairocana, el buda cósmico. Bodhidharma explica que estos tres cuerpos representan respectivamente nuestra ayuda a otros, nuestra sabiduría y la dulzura quieta de nuestra verdadera mente no conceptual. Al mismo tiempo, Bodhidharma aclara que son simplemente medios hábiles para enseñarnos nuestra potencia inherente. No es para apegarnos a los conceptos como cosas reales. Son transparentes y símbolos de nuestra verdadera mente esencial según nuestra habilidad y comprensión.



Esta charla de tres cuerpos se basa simplemente en la comprensión humana, que puede ser superficial, moderada o profunda. Las personas de comprensión superficial imaginan que están acumulando bendiciones y confunden el cuerpo de transformación con el Buda. Las personas de comprensión moderada imaginan que están poniendo fin al sufrimiento y confunden el cuerpo de recompensa con el Buda. Además, las personas de comprensión profunda imaginan que están experimentando la Budeidad y confunden el cuerpo real con el Buda. Sin embargo, las personas de la más profunda comprensión miran hacia adentro, distraídas por nada. Dado que una mente clara es el Buda, se dan cuenta de la comprensión de un Buda sin usar la mente. Los tres cuerpos, como todas las demás cosas, son irrealizables e indescriptibles. La mente sin obstáculos llega al Dao. Los antiguos decían: “Los budas no predican el Dharma. No liberan a los seres mundanos. Y no experimentan la Budeidad ". Esto es lo que quiero decir.

Es decir, al principio todos corremos a todos lados practicando con buenas acciones compasivas con la expectativa que así vamos a ganar el gran premio de iluminación y Nirvana. Luego nos aferramos a la paz y bienestar de quietismo, el gran silencio tan armonioso de la mente no conceptual. Eventualmente nos damos cuenta de que nuestra práctica se basa más en lo que podemos hacer para los demás y menos de lo que queremos lograr para nosotros mismos. Pero mientras que conceptualizamos estas etapas en ideas limitantes como “mi” iluminación, o “soy yo iluminado y tú no” o “he logrado algo y por tanto no hay nada más hacer, así que todavía hay más aprender para lograr la gran iluminación cuando no hay apego a ninguna idea y no hay rechazo de ninguna idea y todo es simplemente este momento tal y como es, la no mente de budeidad, el no sé de nuestra mente original. No hay obstáculo, no hay nada decir y no se falta nada a experimentar. O sea, no hay nadie que realice nada y no hay nada que no se realice.  



Los individuos crean karma; el karma no crea individuos. Crean karma en esta vida y reciben su recompensa en el momento siguiente. Nunca escapan. Solo alguien que es perfecto no crea karma en esta vida y no recibe recompensa. Los antiguos decían: "Quien no crea karma obtiene el Dharma". Este no es un dicho vacío. Puedes crear karma, pero no puedes crear una persona. Cuando creas karma, estás sujeto a causa y efecto. Cuando no creas karma, desapareces junto con tu karma. Por lo tanto, con el karma dependiente del individuo y el individuo dependiente del karma, si individuos no crean karma, el karma no tiene control sobre ellos. De la misma manera, “Una persona puede agrandar el Dao. El Dao no puede agrandar a una persona ". Los seres mundanos siguen creando karma e insisten erróneamente en que no hay retribución. Sin embargo, ¿pueden negar el sufrimiento? ¿Pueden negar que lo que siembra el estado mental actual, cosecha el siguiente estado mental? ¿Cómo pueden escapar? Sin embargo, si el estado mental actual no siembra nada, el siguiente estado mental no cosecha nada. No malinterpretes el karma.

Bodhidharma está diciendo que la idea de que existimos como seres mundanos y separados se basa en una idea de un yo que actúa motivado por ideas de yo quiero, no quiero o me da igual. Podríamos decir que son nuestras intenciones egoicas que producen la ilusión de actor, actuar y actuado, o sea, un sujeto, un objeto y alguna acción. Esta cadena de ilusión se mantiene de un momento a otro. De cierta forma, renacemos momento a momento estados mentales basados en estados anteriores. Pero nunca hay nadie aquí. Si soltamos nuestra idea de yo, si dejamos de buscar algo, si no generamos deseo, aversión o engaño, entonces no hay karma, no hay un espejismo de un yo perpetuándose su propia insatisfacción. Karma mismo es una ilusión. No existe. Es simplemente una cadena de impulsos e intenciones de ideas discriminativas perpetuándose. Cosechas lo que siembras. Si siembras daño, agresión y violencia, entonces daño, agresión y violencia es lo que cosechas una y otra vez en la vida. Si tu mente está enfocada en crítica, chisme, negatividad, codicia, y aversión, entonces vives en un mundo oscuro de sufrimiento. En cambio, si vives tu vida basada en lo que no tiene nombre ni forma antes de lo conceptual, no hay karma y por consiguiente no hay sufrimiento. 



Los antiguos decían: “A pesar de creer en los budas, las personas que imaginan que los budas practican austeridades no son budistas. Lo mismo vale para aquellos que imaginan que los Budas están sujetos a recompensas de riqueza o pobreza. Son icchantikas. Son incapaces de creer ". Alguien que comprende las enseñanzas de los sabios es un sabio. Alguien que comprende las enseñanzas de los seres mundanos es un mortal. Un mortal que puede abandonar las enseñanzas de los seres mundanos y seguir las enseñanzas de los sabios, se convierte en sabio. Sin embargo, los tontos de este mundo prefieren buscar un sabio lejos. No creen que la sabiduría de su propia mente sea el sabio. Los antiguos decían: “Entre los hombres que no comprenden, no prediques este sutra. Además, los antiguos decían: "La mente es la enseñanza". Pero la gente que no comprende no cree en su propia mente o en que al comprender esta enseñanza pueden convertirse en sabios. Prefieren buscar conocimiento lejano y añorar cosas en el espacio, imágenes de Buda, luz, incienso y colores. Caen presa de la falsedad y pierden la cabeza por la locura.



Un icchantika es un no creyente, alguien que ha rechazado lo sano en sí mismo y no aspira a la budeidad. No hace ningún esfuerzo para cortar sus ideas enfermas egoicas. Sólo busca su propia ventaja, recompensa y ganancia. En cambio, si la misma persona ignorante comienza a seguir las enseñanzas de los sabios, se vuelve un sabio. Los ignorantes creen que los sabios y budas existen aparte de nosotros en otras dimensiones de cielos y fantasías. Si sólo pueden invertir la atención hacia sí misma, ser consciente de la conciencia en sí, se despertarían a la mente verdadera de todos los budas. Pero, tengan cuidado. Si una persona sólo quiere discutir, filosofar o analizar las cosas, no desperdicies tu tiempo predicando el Dharma. Es como arrojar perlas a los cerdos. No vale la pena. En cambio, si una persona pide ayuda, está dispuesta a sentarse del principio en silencio y soltar sus ideas, rendirse al no sé, y dejarse ser guiado, tal persona merece recibir todas las enseñanzas del Dharma.    




Los antiguos decían: "Cuando ves que todas las apariencias no son apariencias, ves al Tathagata". La miríada de puertas a la verdad proviene de la mente. Cuando las apariencias de la mente son tan transparentes como el espacio, desaparecen. Nuestros sufrimientos interminables son la raíz de la enfermedad. Cuando los seres mundanos están vivos, se preocupan por la muerte. Cuando están llenos, se preocupan por el hambre. La de ellos es la Gran Incertidumbre. Sin embargo, los sabios no consideran el pasado. Además, no se preocupan por el futuro. Tampoco se aferran al presente. Además, de momento a momento siguen al Dao. Si no has despertado a esta gran verdad, es mejor que busques un maestro en la tierra o en los cielos. No agraves tu propia deficiencia.

Es decir, cuando nos preocupamos de la muerte, la inseguridad y lo insatisfactorio, entonces sufrimos. Sin embargo, cuando cortamos añoranzas del pasado, cuando no guardamos expectativas del futuro, cuando no actuamos con deseos egoicos en el presente, cuando vivimos en el no sé antes de lo conceptual, así, vivimos en paz y ecuanimidad, el Dao de la Mente.




 

Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma  University Press: Oneida, N.Y.

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.

Fischer-Schreiber, Ingrid; Ehrhard, Franz-Karl; y Diener, Michael S. (2010). A Concise Dictionary of Buddhism and Zen. Shambhala: Boston, Mass.


lunes, 1 de febrero de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 11: El Árbol de Vida

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 11

El Árbol de Vida

Charla Dharma 31/ENE/2021

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

 


Toda insatisfacción es una semilla de Buda, porque la insatisfacción impulsa a los seres mundanos a buscar la sabiduría.

La primera enseñanza de Buda después de su iluminación fue que la vida es duhkha, o sea, que experimentamos continuamente insatisfacción, descontento, desilusión, ansiedad, estrés y sufrimiento en nuestras vidas cotidianas. Pero no es necesario. Es simplemente que no nos damos cuenta de cómo estamos creando este duhkha nosotros mismos con nuestras ideas ilusorias de deseo, aversión y engaño. Si ignoramos esta conexión entre nuestros pensamientos condicionados y nuestra experiencia distorsionada de duhkha, entonces continuamos cometiendo los mismos errores de habla, conducta y acciones que resultan en karma negativo y descontento. En cambio, al darnos cuenta de nuestro sufrimiento podemos despertarnos a la realidad de nuestra mente búdica inherentemente calma, equilibrada y contenta. Por lo tanto, la semilla de nuestra liberación reside en nuestra aceptación de la insatisfacción y comenzar a buscar la verdad libre de duhkha.  

Sin embargo, sólo se puede decir que la insatisfacción da lugar a la Budeidad. No se puede decir que la insatisfacción sea la Budeidad. Tu cuerpo y tu mente son el campo. La insatisfacción es la semilla, la sabiduría el brote y la Budeidad el grano. El Buda en la mente es como una fragancia en un árbol. El Buda proviene de una mente libre de insatisfacción, al igual que una fragancia proviene de un árbol libre de descomposición. No hay fragancia sin el árbol ni Buda sin la mente. Si hay una fragancia sin árbol, es una fragancia diferente. Si hay un Buda sin tu mente, es un Buda diferente.

Cuando se da cuenta de la insatisfacción, algo en nosotros está comenzando a despertarse. La Budeidad no depende en nada, es lo que somos. Pero nuestra mente agitada y desequilibrada nos distrae y obstaculiza nuestra percepción de la verdad de nuestra naturaleza búdica. Despertarnos a la verdad es como plantar un árbol. Esta mente condicionada y este cuerpo son el campo de cultivo. La semilla de nuestro despertar ya está presente en este campo. Sin embargo, necesita las condiciones óptimas para abrirse. Requiere agua, luz y tierra. Aunque la semilla puede estar dormida todo el invierno de nuestra ignorancia, hay un momento en primavera en que las condiciones de temperatura, agua y luz son perfectas para que la semilla brote con raíces, tallo y hojas. Dentro de lo condicionado, la tierra de nuestra insatisfacción, hay un milagro que surge. Todos hemos vividos muchos años en oscuridad, ignorantes de nuestra potencia inherente de Budeidad. Este momento en que admitimos que necesitamos ayuda, que no podemos continuar con el estatus quo de nuestra insatisfacción, es el mismo momento que el Dharma entra en nuestras vidas. El Dao es este fluir de savia en las venas del árbol, la savia de sabiduría que brota con nueva vida y abrimos nuestros corazones al sol de nuestra consciencia libre de los obstáculos de los tres venenos de deseo, aversión y engaño.    

Cuando los tres venenos están presentes en tu mente, vives en una tierra de lo desagradable. Cuando los tres venenos están ausentes de tu mente, vives en una tierra de pureza.

Los antiguos decían: "Si llenas una tierra de impureza y mal gusto, nunca aparecerá ningún Buda". La impureza y el mal gusto se refieren a unos y otros venenos. Un Buda se refiere a una mente pura y despierta.

Cuando la tierra está llena de rocas y malas hierbas, la semilla no crece bien. Igualmente, en nuestras vidas, si contaminamos nuestra mente con quejas, críticas, chisme y mentiras, nuestra mente se agita y no permite la luz de nuestra naturaleza brillar. Si generas veneno con tu mente, boca y cuerpo, te dañas a ti mismo y matas al Buda. Las condiciones no son adecuadas para que tu verdadera vida florezca. En cambio, si te cuidas, si arrancas las malas hierbas por la raíz, si quitas las rocas que te obstaculizan, puedes crecer la semilla, cuidarla bien y puede crecer y convertirse en un gran árbol hermoso y perfumado que ofrece sombra a todos los que pasen bajo sus ramas.

No hay lenguaje que no sea el Dharma. Hablar todo el día sin decir nada es el Dao. Estar en silencio todo el día y aún decir algo no es el Dao. Por lo tanto, ni el discurso de un Tathagata depende del silencio, ni su silencio depende del discurso, ni su discurso existe aparte de su silencio. Aquellos que entienden tanto el habla como el silencio están en samadhi. Si hablas cuando sabes, tu discurso es libre. Si guardas silencio cuando no sabes, tu silencio está atado. Si el habla no está apegada a las apariencias, es libre. Si el silencio está apegado a las apariencias, está ligado. El lenguaje es esencialmente libre. No tiene nada que ver con el apego. Además, el apego no tiene nada que ver con el lenguaje.

El habla en sí no es un obstáculo cuando es función del suelo de nuestra naturaleza. Las raíces del árbol reciben los nutrientes de la tierra y los convierten en hojas y fruta. Igualmente el habla puede ser la función del suelo de nuestro ser que expresa inspiración, instrucción y sabiduría del Dharma. Pero si tu mente está llena de descontento e ilusiones, es como un pozo envenenado por contaminación. Cuando el ego se rinde al no sé, cuando puede aceptar que no tiene el control, ya puede aceptar su lugar como vehículo de lo sagrado en la vida expresado a través del servicio y la compasión. Esto es sabiduría que actúa con ética y empatía. Se abstiene de impulso violentos y se compromete no causar daño a nadie, ni animal, planta o ser.

La realidad no tiene un nivel alto o bajo. Si ves un nivel alto o bajo, no es real. Una balsa no es real. Sin embargo, una balsa de pasajeros sí lo es. Una persona que monta en una balsa así puede cruzar lo que no es real. Por eso es real.

Bodhidharma está diciendo aquí que no debemos apegarnos a las ilusiones y espejismos que nos prometen la felicidad: el poder, la fama, el dinero, el sexo, la comida y la distracción. Estas cosas sólo sirven para diferenciar entre alto y bajo, estatus, orgullo y desprecio. Son balas falsas que no pueden cruzar el río de samsara a la otra orilla de nirvana y paz. La verdadera balsa que puede llevarnos todos es la balsa de Dharma, el Dao.  

Según el mundo hay hombres y mujeres, ricos y pobres. Según el Dao, no hay hombre ni mujer, ni rico ni pobre. Cuando la diosa se dio cuenta del Dao, no cambió de sexo. Cuando el mozo de cuadra despertó a la Verdad, no cambió su estatus. Libres de sexo y estatus, compartían la misma apariencia básica. La diosa buscó durante doce años su condición de mujer sin éxito. Buscar durante doce años tu propia humanidad sería igualmente infructuoso. Los doce años se refieren a las doce entradas (seis órganos y seis sentidos). Sin la mente, no hay Buda. Sin el Buda, no hay mente.

Como hemos aprendido de Isela Flores en nuestro taller de sexismo el viernes pasado, la sociedad nos divide en categorías construidas de género y estatus para controlar y manipular a la gente según un criterio rígido y falso. Pueden llegar a ser estereotipos de opresión y prejuicio. En vez de definirnos en términos binarios de hombre o mujer, somos esencialmente personas realizándonos en nuestra plena potencial de habilidades y autoexpresión. Cuando nos limitamos a categorías estereotípicas, reprimimos la mitad de nuestra potencial como seres humanos. Los bodhisattvas son símbolos de plena realización, puesto que se representan con ambas características de hombre y mujer. Pueden cambiar forma, género, sexo y roles según las circunstancias y aparecer a cualquiera en la forma más apropiada para ayudarle superar su sufrimiento. Como comentamos en el taller, primero tenemos que despertarnos a nuestro auténtico ser, realizar nuestro potencial, para luego transcendernos y descubrir nuestra budeidad. Sin descubrir nuestra mente verdadera, no hay Buda. No hay liberación. Si no nos descubrimos lo que nos está limitando, no hay Buda. Nuestra Budeidad es íntimamente conectado a nuestra liberación como seres humanos. Tenemos que expresar toda nuestra potencial que incorpora tanto lo masculino como lo femenino. Todos tenemos la capacidad de ser fuertes, receptivos, empáticos, amorosos, racionales, creativos, valientes, héroes y heroínas. Como bodhisattvas, transcendemos toda categoría limitante de dualidad.

Asimismo, sin agua no hay hielo y sin hielo no hay agua. Quien habla de dejar la mente no llega muy lejos. No te apegues a las apariencias de la mente. Los antiguos decían: "Cuando no ves ninguna apariencia, ves al Buda". Esto es lo que significa estar libre de las apariencias de la mente. Sin la mente, no hay Buda significa que el Buda proviene de la mente. La mente da a luz al Buda.

Agua que fluye no tiene obstáculos. Puede fluir alrededor cualquier roca en el río. Agua que se congela, puede romperse. Cuando hay frío, el agua se congela. Cuando hay luz y calor, hielo se derrita. Nuestra práctica es así. Cuando nos aferramos a nuestras ideas limitantes, somos como hielo estancado en el río de la vida. Pero al practicar el Dao, al despertarnos a la verdad de nuestra mente esencial, fluimos con todo.

Sin embargo, aunque el Buda proviene de la mente, la mente no proviene del Buda, como los peces provienen del agua, pero el agua no proviene del pez.

Quien quiera ver un pez ve el agua antes de ver el pez. Además, quien quiera ver a un Buda, ve la mente antes de ver al Buda. Una vez que has visto el pez, te olvidas del agua, y una vez que has visto al Buda, te olvidas de la mente. Si no te olvidas de la mente, la mente te confundirá, así como el agua te confundirá si no la olvidas.

En las pinturas del Oriente, los peces representan los pensamientos de la mente. Se representan en estanques nadando debajo de la superficie entre las hojas de lilas y lotos. Nuestra mente es como un estanque de peces. Los pensamientos nadan aquí y allá. Aparecen y desaparecen entre las hojas en el agua silenciosa. En nuestra práctica comenzamos a observar los peces de nuestros pensamientos. Al principio son los peces que nos interesan, sus colores, texturas y tamaños. Pero madurando en nuestra práctica, comenzamos a apreciar el agua en que los peces se mueven, agua tranquila, silenciosa, profunda y misteriosa. Los peces vienen y van, el agua sigue inmovible debajo de la superficie. Cuando podemos percibir el agua calma y lúcida de nuestra mente, comenzamos a percibir lo que es sustancia esencial, nuestra naturaleza Búdica.

La mundanalidad y la Budeidad son como el agua y el hielo. Ser afligido por los tres venenos (deseo, ira e ilusión) es mundanalidad. Ser purificado por las tres liberaciones (no yo, no forma y no deseo) es la Budeidad. Lo que se congela en hielo en invierno se derrite en agua en verano. Elimina el hielo y no queda más agua. Deshazte de la mundanalidad y no habrá más Budeidad. Claramente, la naturaleza del hielo es la naturaleza del agua y la naturaleza del agua es la naturaleza del hielo. Además, la naturaleza de la mundanalidad es la naturaleza de la Budeidad. La mundanalidad y la budeidad comparten la misma naturaleza, al igual que Wútóu y Fúzi (Wutou son las raíces principales del primer año de crecimiento de una hierba y Fuzi son las raíces secundarias del segundo año de la misma hierba que producen un anestésico.) comparten la misma raíz pero no la misma estación. Es sólo debido al engaño de las diferencias que tenemos las palabras mundanalidad y Budeidad. Cuando una serpiente se convierte en dragón, no cambia sus escamas, y cuando un ser mundano se convierte en sabio, no cambia su rostro. Se dan cuenta de este momento presente a través de la sabiduría interna y cuidan su cuerpo a través de la disciplina externa.

Budeidad se revela a través de una vida ordinaria mundana. Sin una vida mundana, de ego, dualidad, ilusión y engaño, no hay despertar. El mundo diario es nuestro campo de cultivo y práctica. Cuando soltamos nuestro egoísmo e ignorancia, nos damos cuenta de nuestra Budeidad. Si seguimos aferrados a nuestra historia, memorias y prejuicios, nos congelamos en nuestra falsa identidad de egoísmo. Es como esta hierba que Bodhidharma menciona, Wutou y Fuzi. Es la misma planta, pero el primer año produce una raíz de la cual el segundo año produce otra raíz que puede producir una medicina. Sin una no hay otra. De la misma forma, primero se nace un ser humano aferrado a su nombre y cuerpo. Esta misma identidad de nombre y cuerpo es la base de lo que se realiza como Buda. Al despertarnos a nuestra verdadera cara, nuestra Budeidad, podemos vivir la vida ordinaria sin pretensiones y libres de sufrimiento.


Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma          University Press: Oneida, N.Y.

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.