MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

______________________


domingo, 5 de abril de 2020

Manifiesto Monástico (Texto) Voto 3 Comprometerse a Cultivar Sangha Charla Dharma 05 ABR 2020



MANIFIESTO MONÁSTICO
Voto 3
Comprometerse a Cultivar Sangha
Charla Dharma 05/ABR/2020
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

3. Me comprometo a cultivar sangha al hacerme amigo de espíritus afines a lo largo del camino, amigos de Dharma con quienes puedo compartir mis aspiraciones más profundas y mentores que pueden ofrecer orientación y sabiduría a lo largo de este camino llamado vida.

En estos tiempos inseguros de cuarentena y distanciamiento social, nos pone al relieve la importancia de sangha. No hay tesoro más grande que la sangha. El apoyo de la sangha puede hacer la diferencia entre vida y muerte. Hace unos días, me di cuenta de lo hermoso de la sangha cuando sufrí una crisis de salud, y la sangha me salvó. Después de unos días de síntomas fuertes de gripe, me congestioné tanto que no pude respirar bien. Llamé a un miembro de la sangha, Min Mei, pidiendo ayuda. A pesar de los riesgos involucrados por la cuarentena del coronavirus, Min Mei llegó instantáneamente a mi casa para llevarme al hospital. Otros miembros de la sangha llegaron también, Pati, Pilar, y mi pareja Manuel, para acompañarme y ofrecer su apoyo, aunque sea desde el otro lado de una ventanita de observación. Al examinarme, el médico declaró que tuve neumonía, requiriendo intervención al instante. Por supuesto, la pregunta en la mente de todos fue si fuera coronavirus o no. Mientras que esperamos los resultados de la prueba del virus, me mantuvieron en aislamiento dentro del hospital. Así comenzó mi odisea de distanciamiento y ausencia de contacto físico con el mundo externo.

La salud es algo que damos por sentado. No la apreciamos hasta que la perdemos. Buddha enseñó:

La mayor de todas las ganancias es la salud,
Nibbana es la mayor felicidad,
El camino óctuple es el mejor de los caminos.
Porque conduce con seguridad a Lo que no muere. (MLD, 75:19)

En esta cita, Buddha no está comentando sólo en la salud física, sino también en la salud mental. Cuando estamos en equilibrio con la mente calma y lúcida, estamos en Nibbana. Nibbana significa “apagado”, libre del fuego de las pasiones. Así que, cuando la mente está agitada con deseos, miedos, ansiedad y enojo, experimentamos insatisfacción y sufrimiento. Para liberarnos de la insatisfacción, Buddha nos ofrece el camino óctuple, un mapa que nos guía en cómo vivir una vida en equilibrio y paz.   

Sin embargo, sentado en un cuarto blanco de aislamiento en el tercer piso de un hospital con médicos y enfermeras cubiertos en trajes blancos de cabeza a pie para prevenir contagio, les confieso que no me sentía en Nibbana. Al contrario, me sentí cómo en otro planeta extraño, como si unos alienígenas me hubieran secuestrado, colocándome bajo un microscopio para estudiarme detenidamente a través de una ventanita con luces brillantes a todo mi alrededor. Sentí ansiedad, claustrofobia, y miedo. “¿Voy a morir aquí?” pensé. “Es este el punto final de una vida dedicado al cultivo espiritual y el servicio?” Comencé a reflexionar sobre la trayectoria de mi vida: años de estudio de psicología, religiones comparadas, trabajo social, budismo y zen; viajes a Europa, la India, Canadá y un recorrido por los Estado Unidos desde la costa Atlántica hasta la costa Pacífica. Aquí en México me había dedicado 20 años a la formación de una sangha después de mucho estudio zen. Si muero ahora, ¿la sangha con su comunidad de practicantes va a colapsar? ¿Quién los guiará? ¿Cómo pueden seguir adelante? En medio de la noche oscura, llamé por celular a mi pareja Manuel, confesando mi miedo y preocupación. En vez de palabras alentadoras, me habló con palabras duras y directas, “Pues, tú eres el maestro. No puedes desmoronarte. Si tú te desmoronas, todos se desmoronarán. Tienes que calmarte y recordar quién eres.” Fue como una ducha de agua fría. Tenía razón. Tengo que recordar quién soy, a pesar de que me siento ansioso, nervioso, y al punto de un ataque de nervios.  
   
El Buddha nos aconseja el porqué se cultiva sangha al hacerse amigos de gente sabia y espiritual: 

"Entonces Magandiya, asóciate con hombres verdaderos. Cuando asocias con hombres verdaderos, escucharás el Dhamma verdadero. Cuando escuchas el Dhamma verdadero, practicarás de acuerdo con el Dhamma verdadero. Cuando practicas de acuerdo con el Dhamma verdadero, conocerás y lo verás por tí mismo así: Estos (los cinco skandhas o agregados de forma, sensación, percepción, impulsos mentales, y conciencia) son enfermedades, tumores y dardos; pero aquí estas enfermedades, tumores y dardos cesan sin dejar residuos. Con el cese de mi apego viene el cese de ser; con el cese de ser, el cese de nacimiento; con el cese de nacimiento, envejecimiento y muerte, tristeza, lamentación, dolor, pena, y desesperación cesan. Tal es el cese de toda esta masa de sufrimiento.’” (MLD, 75:25)
Manuel y la sangha son hombres y mujeres verdaderos, un conjunto de bodhisattvas sabios y compasivos. Aunque soy una persona sola sintiéndome débil e indefenso, no obstante, soy parte de algo mucho más grande, poderoso, y fuerte; somos uno, somos la sangha. De repente todo tenía sentido. Como un ego aislado, fue difícil enfrentar la crisis. Pero como un colectivo de bodhisattvas, somos invencibles. Redirigí mí atención a la sangha. Sabía que en aquel momento mismo, mucha gente estaba ofreciendo mérito en mi nombre, que estaban recogiendo fondos para cuidarme en la mejor forma posible, que querían ver en mi el reflejo de lo mejor de ellos mismos. En este momento recordé que juntos, todos somos Buddha, todos formamos una red de fuerza, amor, y vida. Somos todos Kwanseum, los mil brazos de compasión y sabiduría, mil formas del bodhisattva manifestándose en nuestras vidas realizando milagros de benevolencia y bienestar. Ya me sentí enchufado a su energía colectiva, un gran corriente de amor que atravesó las paredes y me conectó con lo que no muere porque nunca nació. Simplemente es Esto aquí donde todo está conectado, todos somos Uno. Con esto, reconecté con la Fuente, la mente verdadera de nuestro ser. Por el resto de la noche dormí tranquilamente, y durante los próximos días la paz y la claridad se quedaban conmigo hasta que el médico me diera de alta, todo era negativo en las pruebas, y estaba lo suficiente estable para volver a casa y seguir recuperándome. 

Mirando atrás, aprecio la enseñanza de Buddha. Cuando estaba apegado a los cinco skandhas, con mi preocupación por el cuerpo y mi vista limitada del ego finito, me perdí en ansiedad y miedo. No obstante, al redirigir la atención a la sangha, a nuestra función de ser bodhisattvas ayudándonos el uno con el otro, pude redescubrir lo que soy, la paz y el bienestar de Nibbana, la salud mental y físico, la salud que no depende en circunstancias buenas o malas. En los días que vienen, no se olviden que son parte de una sangha, una comunidad de gente sabia y bondadosa, bodhisattvas trabajando para aliviar el sufrimiento e insatisfacción. Como uno solo, faltamos las fuerzas y recursos y nos perdimos en miedo y ansiedad. Pero ser parte de la sangha, somos todos uno con mil brazos de fuerza y mil manos de apoyo, y mil ojos de sabiduría y experiencia colectiva. Así es como venceremos esta enfermedad, superar la cuarentena y vivir la salud verdadera de cuerpo y mente en Nibbana.   
    
Bibliografía
The Middle Length Discourses (MLD) of the Buddha. (2009). Cuarta Edición. Traducido por Majjhima Nikaya. Wisdom Publications: Boston, Mass.

domingo, 8 de marzo de 2020

EL MANIFIESTO MONÁSTICO (Texto) Voto 2 Comprometerse a cuidar a los demás Charla Dharma 08 MAR 2020




EL MANIFIESTO MONÁSTICO
Voto 2
Comprometerse a cuidar a los demás
Charla Dharma 08/MAR/2020
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

2. Me comprometo a actos continuos de generosidad al dar la bienvenida al extraño tanto dentro como fuera. Reconozco que cuando permito espacio dentro de mi corazón por la esencia no realizada de mi verdadero yo, me cultivo compasión y la capacidad de aceptar esos lugares en los demás.

Manifiesto Monástico Voto 2 Comprometerse Cuidar a los Demás 08 MAR 2020

domingo, 23 de febrero de 2020

EL MANIFIESTO MONÁSTICO (Texto) Voto 1 Comprometerse al Silencio Charla Dharma 23/FEB/2020



EL MANIFIESTO MONÁSTICO
Voto 1
Comprometerse al Silencio
Charla Dharma 23/FEB/2020
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

1.  Me comprometo a descubrir momentos en cada día para el silencio y la quietud, para dejar espacio para la ecuanimidad, y aprender a no ser obstaculizado por nuestra cultura de ruido y estimulación constante.

Es importante encontrar un lugar silencioso tanto exterior como interior cada día para descansar y reconectar con nuestro corazón y equilibrio mental, lejos de nuestros distractores de teléfonos, computadores, televisores, y estímulos mentales. No es nada fácil soltar todo por unos minutos. Estamos corriendo de un lado a otro, apresurados para la próxima cita o trabajo esperándonos. Si consideramos la meditación como una tarea más, se vuelve muy pesado, como una cosa más a la lista de quehaceres del día. Pero el Buda en sus discursos a los monjes nos aconseja la actitud hacia la meditación cada día comparándola con la frescura del agua:

"Rahula, desarrolle la meditación que es como el agua; porque cuando se desarrolla la meditación que es como el agua, surgidos contactos agradables y desagradables no invaden su mente y se quedan. Así como las personas se lavan las cosas limpias y cosas sucias, excrementos, orina, saliva, pus y sangre en el agua, y el agua no es repelida, humillada y disgustada por eso, también Rahula, desarrolle la meditación que es como el agua; porque cuando se desarrolla la meditación que es como el agua, surgidos contactos agradables y desagradables no invaden su mente y se quedan." (MDL, 62:14)
Así que la meditación nos da la oportunidad de limpiar la mente de los residuos del día, cosas que invaden nuestros pensamientos y nos dejan agobiados, estresados y molestos con el mundo. Al sentarnos cada día sobre nuestro cojín en el silencio y la quietud, nos abrimos una y otra vez a la ecuanimidad, el punto primero donde nos sentimos en paz con el mundo y nos despertamos a este momento tal como es, con un sentido de agradecimiento y bienestar. Es un reto superar los distractores, como se muestra en la historia siguiente: 

Un grupo de ranas saltaba contento por el bosque, realizando sus asuntos de ranas, cuando dos de ellos cayeron en un pozo profundo. Todas las otras ranas se reunieron alrededor del pozo para ver qué se podía hacer para ayudar a sus compañeros. Cuando vieron cuán profundo era el pozo, el resto del grupo consternado acordó que fue inútil y les dijo a las dos ranas en el pozo que deberían prepararse para su destino, porque eran tan buenos como muertos. No dispuestos a aceptar este terrible destino, las dos ranas comenzaron a saltar con todas sus fuerzas. Algunas de las ranas gritaron al pozo que no había esperanza, y que las dos ranas no estarían en esa situación si hubieran sido más cuidadosos, más obedientes a las reglas de ranas y más responsable. Las otras ranas continuaron gritando tristemente que deberían ahorrar energía y darse por vencidas, puesto que ya estaban tan buenos como muertos. Las dos ranas continuaron saltando tan fuerte como pudieron, y después de varias horas de esfuerzo desesperado fueron bastante cansados. Finalmente, una de las ranas escuchó las llamadas de sus compañeros. Gastado y desanimado, se resolvió en silencio a su destino, se tumbó en el fondo del pozo y murió mientras los demás miraban con impotente dolor. La otra rana continuó saltando con cada onza de energía que tenía, aunque su cuerpo estaba sacudido por el dolor y estaba completamente exhausto. Sus compañeros comenzaron de nuevo, gritándole que acepte su destino, que pare el dolor y simplemente muera. La rana cansada saltó más fuerte y más duro y maravilla de maravillas! Finalmente saltó tan alto que saltó del pozo. Sorprendidas, las otras ranas celebraron su milagrosa libertad y luego se reunieron alrededor de él y le preguntaron: "¿Por qué continuaste saltando cuando te dijimos que era imposible?” Leyendo sus labios, la rana asombrada les explicó que estaba sordo, y que cuando vio sus gestos y gritos, pensó que lo estaban animando. Lo que había percibido como estímulo lo inspiró a esforzarse más y tener éxito contra viento y marea.

Esta historia demuestra la importancia de perseverancia frente a la adversidad. Cuando otros tratan de desanimarte en cuanto a tu práctica, tienes que seguir adelante como si estuvieras sordo a sus comentarios. Pero hay otra forma de entender esta historia. Todas estas ranas son aspectos de nuestra propia mente condicionada diciéndonos cosas negativas durante todo el día, la autocrítica que nos desanima y nos distrae de nuestra disciplina y práctica. La meditación requiere mucho esfuerzo no conceptual y acción clara. Es decir, tenemos que operar desde lo que es la verdadera mente antes de las ideas y conceptos dualistas, desde el no saber de nuestra esencia. Así que, con Gran Determinación para saltar del pozo de nuestra insatisfacción, Gran Fe en nosotros mismos, y Gran Duda o introspección con el huatou, lograremos la liberación.     


Bibliografía
The Middle Length Discourses (MLD) of the Buddha. (2009). Cuarta edición. Traducido por      Majjhima Nikaya, Wisdom Publications: Boston, Mass.