MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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domingo, 25 de octubre de 2020

EL SUTRA DEL ESTRADO Clase 10: MÉRITO Charla Dharma 25/OCT/2020

 

 

EL SUTRA DEL ESTRADO

Clase 10:

MÉRITO

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

25/OCT/2020



 

34. El prefecto Wei se inclinó profundamente y dijo: “Su exposición del Dharma fue ciertamente asombrosa. Ahora mismo tengo algunas pequeñas dudas sobre las que me gustaría preguntarle, y espero que por su gran compasión las resuelva por mí”.

     El Maestro dijo: “Si tiene dudas, pregunte. No hay necesidad de repetirse ".

   El prefecto preguntó:" ¿No es el Dharma del Maestro la esencia de la enseñanza del Primer Patriarca, el Bodhidharma de la India?"

    El Maestro dijo: "Sí".

   [El prefecto dijo:] “Escuché que, cuando Bodhidharma estaba convirtiendo al emperador Wu de Liang, el emperador le preguntó a Bodhidharma: “He pasado toda mi vida hasta ahora construyendo templos, dando limosna y haciendo ofrendas. ¿He ganado mérito o no?", y ese Bodhidharma respondió diciendo: "Ninguno". Entonces el emperador se sintió muy decepcionado y desterró a Bodhidharma al otro lado de la frontera. No entiendo esta historia y le ruego que me la explique".

   El Sexto Patriarca dijo: “De hecho, no ganó ningún mérito. No dude de las palabras de Bodhidharma. El emperador estaba apegado a una manera heterodoxa y no conocía el verdadero Dharma”. 

    El prefecto preguntó: “¿Por qué no tenía mérito?”.

   El Maestro dijo: “Construir templos, dar limosna y hacer ofrendas son simplemente la práctica de buscar la bendición (propia). La bendición (propia) no representa mérito. Mérito está en el Dharmakāya (el cuerpo espiritual del Dharma), no en el campo de la bendición propia. El mérito reside en la propia naturaleza que subyace el Dharma (kung-te). [Ver dentro de tu propia naturaleza es kung]; la mente calma y sencilla, sin complicaciones, es te. Interiormente, ver la naturaleza de Buda; exteriormente, cultivar respeto. Si se burla de todos los hombres y no se corta el ego, entonces tú mismo carecerás de mérito. Si tu propia naturaleza es falsa, el cuerpo del Dharma no tiene mérito. La verdadera práctica es aquella que se practica con cada pensamiento con una mente calma y sencilla, con corazón sincero y siempre con respeto. Tu propia práctica con el cuerpo es kung; tu propia práctica con la mente es te. El mérito se crea a partir de la mente; bendiciones y el mérito son diferentes. El emperador Wu no entendió el verdadero principio; por eso el Patriarca no estaba equivocado”.

 


En este verso, Huineng hace referencia al primer gran patriarca zen, Bodhidharma, quien a finales del siglo V d.C. vino a China desde la India. Aunque el budismo se había establecido ya desde algunos siglos en China, se había degenerado a la adoración de textos, ceremonias y formalidades. Bodhidharma era un reformador que volvió el budismo a sus raíces originales, representado por la primera enseñanza zen hecha por Buda cuando levantó una flor ante una gran asamblea de monjes, y sólo un monje Mahakashapa sonrió. Buda declaró en este momento que solo Mahakashyapa comprendió su verdadera enseñanza y luego le concedió su transmisión de autoridad, simbolizado por la entrega de su cuenco y túnica.  Esta historia demostró la enseñanza directa fuera de los textos y las palabras. Bodhidharma dijo:

La verdad última está más allá de las palabras. Las doctrinas son palabras. No son la Vía. La Vía no tiene palabras. (Pine, 1987, loc. 293)

Así que la verdadera enseñanza de Buda, Bodhidharma y Huineng es la experiencia directa de nuestra naturaleza esencial, una realidad que subyace todo fenómeno.  Por eso, cuando buscamos beneficios personales, reconocimiento y admiración por nuestros actos de caridad, generosidad o beneficencia, no estamos funcionando desde nuestro verdadero ser, nuestra naturaleza búdica, y por eso, no lleva ningún mérito espiritual para otros o nosotros mismos, aunque sí puede crear buen karma. Entonces, ¿cuál es la diferencia? Si estamos actuando en busca de beneficio personal, estamos reforzando ego y los beneficios adquiridos no son duraderos; son actos socialmente admirables, pero no nos llevan a la liberación de dukka, la insatisfacción y el sufrimiento. Karma, buena o mala, es impermanente, egoico e ilusorio. En cambio, mérito no busca nada personalmente. Es la libre expresión de nuestra naturaleza búdica en el mundo en beneficio de otros para que se liberen del dukka. No necesitamos reconocimiento personal porque el acto en sí de caridad y ayuda es su propia recompensa.  Cuando damos sin interés personal, estamos actuando como bodhisattvas salvando a todos los seres sintientes. No necesitamos recibir nada, ni buen karma, porque estamos viviendo desde nuestro corazón y estamos viviendo en Nirvana.

            Como Huineng indica, el mérito reside en el Dharmakaya, nuestro cuerpo de Dharma, el cuerpo verdadero, o sea, la sustancia fundamental subyacente de todo fenómeno. Huineng luego da instrucción muy específica de cómo practicar correctamente utilizando dos términos: kung y te. Kung es literalmente invertir la atención hacia adentro y experimentar la atención en sí. Es decir, date cuenta de que tu propia mente, la luz de la consciencia, es la mente búdica. No tienes que estudiar textos para ser consciente de la consciencia en sí. Te es esta mente libre de ideas y pensamientos. Es la mente sencilla, calma y lúcida, sin las complicaciones de hábitos mentales basados en tu condicionamiento social y egoico que quiere algo. Cuando quieres algo, estás generando codicia, aversión e ilusión y experimentas continuamente irritación, insatisfacción y estrés.  Cuando no quieres nada, estás libre para vivir este momento justo como es, y la vida es completa, natural, hermosa.

  


          Todo este mundo es Buda. La mente libre de los conceptos es paz y bienestar. No es complicado.  Simplemente invertir la atención adentro, ver tu naturaleza búdica, y vivir en el mundo tratando a todos con profundo respeto y reverencia. Cuando el indigente se acerca a tu carro para lavar el parabrisa con su trapo, ¿lo tratas con respeto como un ser humano digno de un trabajo para alimentar a su familia o simplemente lo tratas como una inconveniencia, algo sucio y despreciable que prefieres ignorar? ¿Puedes sonreír, saludar, conversar un momento, desearle un buen día, o simplemente te enojas o le das una mirada sucia, irritado porque no tienes tiempo? Es en estos gestos chiquitos que cultivamos nuestra práctica. Al respetar a los demás, los extraños, los que son diferentes, los que no nos caen bien, al respetar a los animales, al medio ambiente, a los océanos, el aire, el agua, la tierra, estamos funcionando desde nuestra esencia, nuestra mente búdica, la mente natural, sencilla, quieta, sin complicaciones. Este es el punto de mérito. No es personal. Es para el beneficio de todos. Cuando operamos desde nuestra esencia, desde la mente quieta y sencilla antes de las ideas, generamos una fuerza tremenda, una energía innatamente compasiva y sabia, una fuerza que puede salvar vidas y mover montañas. En vez de buscar ganancias personales, podemos preguntar “¿Cómo te puedo ayudar?” y así somos budas que funcionan en el mundo como bodhisattvas salvando a todos los seres sintientes y mostrándoles cómo vivir libres y en paz, es decir, en Nirvana.   

              


Bibliografía

Pine, Red. (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: New York.

Ramírez, Laureano, traductor. (1999).  Sutra del Estrado. Edición Kairós: Barcelona, España.

Yampolsky, Philip. (2012). El Sutra de la plataforma del Sexto Patriarca (Traducciones de       
    los clásicos asiáticos). Prensa de la Universidad de Columbia: N.Y. Edición de Kindle.

 

lunes, 19 de octubre de 2020

EL SUTRA DEL ESTRADO Clase 9 El Dharma del Silencio



EL SUTRA DEL ESTRADO

Clase 9

El Dharma del Silencio

Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

18/OCT/2020




 

32. “Buenos amigos, aquellos en generaciones posteriores que obtengan mi enseñanza siempre verán que mi cuerpo de Dharma no está separado de donde ellos están. Buenos amigos, tomen esta doctrina de la Enseñanza Súbita, mírenla y practíquenla juntos, fijen su determinación en ella, recíbanla y guárdenla. Porque equivale a servir al Buda, si durante todas sus vidas lo reciben y lo guardan y no retroceden, entrarán en las filas de lo sagrado. Ahora me gustaría transmitirlo. Pero desde el pasado, el Dharma se ha transmitido en silencio; sólo cuando la gran determinación se ha hecho y no ha habido un retroceso de la iluminación (bodhi), entonces debería ser transmitido. Cuando conocen a la gente cuya comprensión no es la misma que la suya y cuya resolución no está determinada, nunca les demuestren imprudentemente la enseñanza. Si lo hacen, les harán daño y, en cualquier caso, no tendrá ningún valor. Si se encuentran con personas que no comprenden y desprecian esta enseñanza, por cien kalpas, diez mil kalpas, mil vidas, el budismo será destruido por completo". (Yampolsky, 2012)

Hui-neng comienza aquí diciendo que los que reciben y practican el Dharma son uno con Buda, o sea, están viviendo desde su naturaleza búdica. La enseñanza súbita es que al invertir la atención hacia adentro e iluminar la Fuente, nos despertamos a lo que es nuestra naturaleza original uno con Buda en lo no conceptual de no sé. Tenemos que cultivar esta iluminación inicial con determinación y cuidado. Todos los días nos sentamos en el cojín para reforzar nuestra experiencia directa y consciente con la dulzura quieta de nuestra esencia. Desde allí, podemos vivir en el mundo en cada momento desde nuestro corazón con compasión y sabiduría hacia los demás basados en ahimsa, la no violencia y no hacer daño a nadie. Al mismo tiempo, practicamos la ética de los preceptos expresado en diez virtudes: 1. Proteger la vida de otros; 2. Ser generosos; 3. Honrar el cuerpo con disciplina y sexualidad apropiada; 4. Decir la verdad; 5. Usar palabras respetuosas y consideradas; 6. Hablar bien de los demás; 7. Guardar silencio y sólo hablar cuando sea necesario; 8. Practicar alegría altruista; 9. Ayudar a otros; 10. Establecerse en vistas correctas del Dharma. (Tibetan, 2020)

Cuando actuamos y vivimos así, somos uno con Buda. Iluminación no es un estado de consciencia. Al contrario, es acción en el mundo como bodhisattvas que ayudan a todos los seres sintientes liberarse del dukka: irritación, insatisfacción y sufrimiento. Esta enseñanza no es algo que se transmita con palabras. Hay que experimentarla directamente en el silencio de nuestra práctica. En este sentido, es una enseñanza transmitida de maestro a alumna al señalar cómo se debe contemplar, introspeccionar y despertarse a la Verdad. No es nada fácil. Requiere mucha determinación y disciplina. Si no puedes creer en ti mismo, si no puedes confiar en el Buda, Dharma y Sangha, si no puedes soltar tu ambición, tu opinión y tu miedo, entonces nunca lograrás la liberación.

Además, Hui-neng da una advertencia contra el proselitismo o el intento convertir a otros al budismo zen. Si la persona no tiene la determinación, si no está dispuesta a comprometerse todo, sacrificar todo para conseguir el Dharma y liberarse de las cadenas de su karma, entonces no sirve para nada tratar de convencerla. Simplemente no está lista. Sería un desperdicio de tiempo y energía tratar a convencer y convertirla. Incluso puede ser dañino, puesto que una persona que no se ha maduro, que no ha terminado el trabajo de conseguir empleo, independizarse de sus papás, ser capaz de tener una relación afectiva y responsabilizarse por su conducta, entonces es probable que la persona sea demasiada inestable y la práctica podría causarle tanto estrés que sufriera un colapso mental. El zen no es para todos y ciertamente no es para los débiles. Sólo los más determinados, los más disciplinados y los más fuertes pueden aguantar lo que requiere para lograr la liberación. Además, estas personas al fallar en su práctica guardarán tanto desprecio, rencor y desilusión que podrían destruir las enseñas para generaciones futuras. Así que, no intenten a convencer ni convertir a nadie. En cambio, si te preguntan primero, si expresan un interés genuino y están dispuestos a sentarse en silencio por media hora sin moverse, ya están listos a recibir el Dharma. 

33. El Maestro dijo: “Buenos amigos, escuchen. Les predicaré un verso de no forma. Causará la destrucción de los errores de ustedes, gente engañada. También se le llama el verso para destruir los errores. “El verso dice: La persona ignorante practica la búsqueda de la felicidad futura, y no practica la Vía, y dice que practicar la búsqueda de la felicidad futura es la Vía. Aunque espera que la limosna y las ofrendas le traigan una felicidad ilimitada, como antes, en su mente se crean los tres karmas (se crea karma con el pensamiento, la palabra y el cuerpo). Si desean destruir sus errores practicando la búsqueda de la felicidad futura, aunque en una vida futura obtengan esta felicidad, el error seguirá existiendo. Si pueden, en su mente desechar la causa de sus errores, entonces cada uno de ustedes, dentro de su propia naturaleza, se arrepentirá verdaderamente. Si despiertan al Mahayana y se arrepienten de verdad, eliminando el mal y logrando el bien, alcanzarán de verdad la eliminación del error. Si los estudiantes de la Vía se observan bien a sí mismos, serán los mismos que aquellos que ya son despiertos. Estoy causando que se transmita esta Enseñanza Súbita, y quien aspire a aprenderla se convertirá en uno conmigo. Si en el futuro desean buscar su cuerpo original, eliminen las causas malignas de los tres venenos (deseo, aversión e ilusión) de su mente. Trabajen duros para practicar la Vía; no se distraigan. Si gastan su tiempo en vano, pronto perderán toda su vida. Si se encuentran con la enseñanza de la Doctrina Súbita Mahayana, unan las palmas de sus manos con devoción y sinceridad, y esfuércense con determinación por alcanzarla". (Yampolsky, 2012)

En este verso, Hui-neng está enseñando cómo superar los errores que causan karma y sufrimiento. Primero, no practiquen para lograr le felicidad en el futuro. Tal actitud es garantía que no lograrán la iluminación jamás. No practiquen con la ilusión de que los buenos actos de dar limosnas a los pobres o los actos de benevolencia y caridad les va a acumular mérito para beneficiarlos con alegría y felicidad. ¿Para qué sirve comportarse como un santo si en sus mentes siguen generando pensamientos de codicia, odio, celos y preocupación. Es sólo mediante su capacidad de soltar estos pensamientos y ubicarse en el silencio de su verdadera naturaleza antes de lo conceptual que podrán despertarse y vivir en paz y bienestar. Esto requiere ser honesto contigo mismo. Hay que contemplar nuestros errores, arrepentirlos y comprometernos a seguir la Vía de ética y conducta de Buda. Desde el primer momento que pisas el camino de zen estás haciéndote uno con Buda. Todos somos esencialmente uno con Buda como la ola es siempre uno con el océano.  No hay nada conseguir o lograr puesto que el futuro no existe y el pasado ya se fue. Despiértate a lo que ya es presente y suelta lo que te obstaculiza, tus ideas y conductas basadas en la codicia, la aversión y la ignorancia. Así que puedes fluir con el Tao, la armonía y el bienestar de nuestra naturaleza búdica.   

Bibliografía

Tibetan Buddhist Altar. “Ten Virtues and Ten Non-Virtues.
            Accesado 17 Octubre 2020
            https://www.tibetanbuddhistaltar.org/ten-virtues-and-ten-non-virtues/

Yampolsky, Philip. (2012). El Sutra de la plataforma del Sexto Patriarca (Traducciones de los 
            clásicos asiáticos). Prensa de la Universidad de Columbia: N.Y. Edición de Kindle.

 


lunes, 12 de octubre de 2020

EL SUTRA DEL ESTRADO Clase 8 Prajna 10/OCT/2020

 


EL SUTRA DEL ESTRADO

Clase 8

Prajna

Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

10/OCT/2020


 


En el Sutra del Estrado, Hui-neng pone mucho énfasis en prajña. Él dice:

 

26. ¿A qué llamamos prajña? Prajña significa “sabiduría”. Practicar el prajña es ejercitar de continuo la sabiduría, no incurrir en pensamientos torpes en ningún momento. Un solo pensamiento torpe lo interrumpe, un solo pensamiento sabio lo activa. El ser humano se vanagloria de ejercitar el prajña, pero es torpe de corazón. El prajña no tiene forma ni apariencia, pues es la naturaleza de la sabiduría…El que comprende esta doctrina, comprende y practica el método del prajña; el que no lo practica, es un mortal ordinario, y el que lo practica, aunque sólo sea con un único pensamiento, equipara su cuerpo físico al de Buda. 

Nuestra práctica consiste en no apegarnos en ningún pensamiento u opinión. Es vivir desde el no pensar, o sea, lo que es nuestra naturaleza búdica, la sustancia fundamental que no tiene en sí nombre ni forma, aunque todos lo fenómenos y cosas vienen de esta sustancia. Los pensamientos discriminativos crean comparaciones, deseos fuertes, aversiones y autoengaños que resultan en irritaciones, insatisfacción y sufrimiento. Aunque se entiende la teoría de vivir en lo que es antes del pensar, lo no conceptual, si no se la pone en práctica en la vida cotidiana, no tiene mucho impacto en cómo se experimenta el mundo. Seguimos agitados y estresados y sentimos el peso del mundo sobre nuestros hombros. De hecho, es trabajo, el cultivo gradual y diario para liberarnos de nuestro karma pesado. Todos tenemos aspectos de la práctica que preferimos sobre otros aspectos desagradables. Puede ser que prefieres asistir a reuniones en persona en vez de una forma virtual. Algunos prefieren sentarse en meditación pero no les cae bien la recitación de sutras, las postraciones, la lectura de textos o el estudio de kong-ans. Éstos son todos medios hábiles, espejos mostrándote donde estás aferrado a tus ideas y opiniones. Cuando sientes incómodo con algún aspecto de la práctica, simplemente verlo como una idea sin realidad. Tu opinión es sólo una idea vacía y no tiene el poder para controlar tu vida. Cada vez que puedes soltar la idea de “me gusta” o “no me gusta”, estás volviendo a tu naturaleza búdica. Literalmente, cuando no hay ideas controlándote, eres un Buda. Cuando te olvidas de este hecho, eres un ser ordinario atrapado en la jaula de tu propio condicionamiento y sufres.   

 

27. Amigos en la ley, con esta doctrina, un solo acto de prajña produce ochenta y cuatro mil formas de conocimiento y sabiduría. ¿Por qué? Porque en el mundo existen ochenta y cuatro mil pasiones.


  Si no hubiese pasiones, el prajña sería constante, nunca se separaría de la propia naturaleza. Los que comprendan la Doctrina estarán libres de falsos pensamientos, ideas o apegos, y no sucumbirán a la perturbación, pues verán en ella revelada la naturaleza de la realidad de la realidad inmutable; y los que, contemplándola con inteligencia y sabiduría, afronten todos los dharmas sin apego ni rechazo, verán su propia naturaleza y alcanzarán la budeidad.

Aquí, Hui-neng está diciendo que con el mero acto de cortar un pensamiento, te liberas de ochenta y cuatro mil pasiones y generas ochenta y cuatro mil formas de sabiduría. Este número ochenta y cuatro mil es una manera de decir “muchísimos”. Así que cuando inviertes la luz de tu consciencia hacia adentro, te liberas de un montón de hábitos y karmas que obstaculizan tu bienestar y paz mental. Inevitablemente, pasiones surgen, son parte de la experiencia de un ser humano. Las pasiones sirven de cuidar y mantener el cuerpo. Pero no somos sólo el cuerpo. No somos simplemente animales controlados por nuestro condicionamiento y genética. Somos Budas. La única diferencia entre un ser humano y un Buda es que los seres humanos se apegan a sus ideas de me gusta o no me gusta y a los fenómenos que consideran agradables y rechazan lo que consideran desagradables. Un Buda es alguien que se da cuenta de esta tendencia y decide no continuar en el mismo hábito mental. Se suelta la idea, o más bien, la idea ya no es relevante, no lo controla. Sin embargo, es importante notar que este soltar no involucre rechazo de la cosa o idea, lo cual implicaría aversión y un reforzar de la misma tendencia egoica. Hay que simplemente ser consciente de la ilusión manifestándose y decidir no continuar persiguiéndola, como cuando se percibe un espejismo en el desierto, pero no te engaña creyendo que de verdad es agua. No se necesita eliminar la ilusión, simplemente no continúas persiguiéndola. Si intentas eliminarla, estás reforzando su realidad y sigues atrapado. Por eso, en nuestra práctica, simplemente tomamos un paso atrás y nos ubicamos en el no sé, la no mente de nuestra naturaleza búdica.   

 

29. Las gentes de escasa intuición que escuchan esta Doctrina de la Iluminación Súbita son como las hierbas y las plantas de raíces cortas, que sucumben al primer riego de las grandes lluvias y ya no vuelven a crecer. Tal ocurre con las gentes de raíces cortas, de corta intuición. Pero también hay gentes dotadas de la sabiduría del prajña, gentes de gran sabiduría a las que ocurre lo mismo. ¿Por qué estas gentes no comprenden la Doctrina? Porque sufren la obstrucción de sus visiones erróneas, porque las raíces de sus aflicciones son muy profundas; les pasa como al sol que, oculto por nubes espesas, sólo vuelve a aparecer si sopla la brisa…

Acabamos de terminar las lluvias fuertes del verano. Tales lluvias pueden provocar todo tipo de problemas: inundaciones, cortes de luz y la caída de árboles. Si no cultivamos nuestra práctica diaria, somos susceptibles a muchos desastres, inundaciones emocionales, caídas en depresión y mucho drama, como si fuéramos árboles con pocas raíces; no tenemos una base fuerte que nos mantenga estables y firmes en tierra firme. O se genera un corte de luz por usar demasiada energía para la soldadura en un taller de mecánica, como pasó ayer en mi casa. Cuando entramos en estados de furia, ira y enojo, estamos sobrecargando nuestro sistema mental y podemos sufrir un gran corte a nuestro libre fluir de energía. Así que no fluimos con el Tao y nuestra esencia no puede actuar sin problema.  Tenemos toda la potencia despertarnos y ser conscientes a estas tendencias, pero insistimos en aferrarnos a nuestras opiniones y sufrimos las consecuencias. Nuestras ideas discriminativas son como nubes que oscurecen el brillo del sol, el brillo de nuestra esencia inherente. Cuando practicamos la sabiduría, es como una brizna que sopla las nubes, despejando el cielo y dejando el sol brillar en todo su esplendor. Cuando actuamos del no conceptual, estamos mostrando lo mejor de nosotros, nuestra naturaleza búdica.    

 

…La acción de contemplar la propia naturaleza es como la acción del océano al convertir en una todas las aguas, grandes o pequeñas, que confluyen en él. Los que caminen libremente entre lo externo y lo interno sin aferrarse a ninguno de ellos, erradiquen de sus corazones toda atadura y perciben las cosas sin impedimentos…

Al invertir nuestra atención hacia adentro, es como ser un río que naturalmente vuelve a su origen en la unicidad del océano. Así que reconectamos con nuestro verdadero hogar, el refugio y la paz de la Fuente original, nuestra naturaleza búdica. Así que, nos liberamos de toda atadura de nuestro condicionamiento y podemos experimentar la dulzura quieta de nuestro corazón sin obstáculo.

 

31. Si, con inteligencia y sabiduría, ejercitáis la introspección en la propia naturaleza, os sentiréis iluminados y esclarecidos en lo interior y en lo exterior, y comprenderéis vuestro propio corazón; si comprendéis vuestro propio corazón, obtendréis la liberación; si obtendréis la liberación, lograréis la unión de la meditación con su objeto propia del prajña; y si despertáis a la unión de la meditación con su objeto propia del prajña, alcanzaréis el no pensar.


  ¿A qué llamamos no pensar? No pensar es contemplar a todos los dharmas (fenómenos) sin apegarse a ninguno de ellos, extenderse por todas partes sin apego a ningún lugar; es conservar pura la propia naturaleza…los que comprendan la doctrina del no pensar penetrarán en todos los dharmas; los que comprendan la doctrina del no pensar contemplarán el reino de todos los Budas; los que comprendan la doctrina súbita del no pensar alcanzarán, ellos mismos, la categoría de Buda.   

Date cuenta de que la iluminación existe aquí y ahora como tu propia naturaleza búdica, la iluminación súbita. Cultivamos la introspección para liberarnos de nuestras ideas discriminativas y volver a la prajña, la sabiduría de nuestra propia esencia no conceptual. Esto es alcanzar el no pensar, o sea, vivir en el mundo sin apego a ninguna cosa o idea. Cultivamos todos los días, no para purificar la mente, sino más bien como expresión de nuestra verdadera naturaleza, y así, vivir en el reino de Nirvana y ser Budas en Esencia y Bodhisattvas en actos sabios y compasivos mientras que salvamos a todos los demás de su descontento, irritación y sufrimiento.   

Bibliografía

Ramírez, Laureano, traductor. (1999).  Sutra del Estrado. Edición Kairós: Barcelona, España.

lunes, 5 de octubre de 2020

EL SUTRA DEL ESTRADO Clase 7 Sol y Luna Charla Dharma 04/OCT/2020

 

EL SUTRA DEL ESTRADO

Clase 7

Sol y Luna

Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

Charla Dharma 04/OCT/2020


 

“El sol y la luna son siempre brillantes, pero si están cubiertos por nubes, aunque arriba son brillantes, abajo se oscurecen y el sol, la luna, las estrellas y los planetas no se pueden ver claramente. Pero si de repente soplara el viento de la sabiduría y alejara las nubes y las brumas, todas las formas del universo aparecerían a la vez. La pureza de la naturaleza del hombre en este mundo es como el cielo azul; la sabiduría es como el sol, el conocimiento como la luna. Aunque el conocimiento y la sabiduría son siempre claros, si te aferras a entornos externos, las nubes flotantes de pensamientos falsos crearán una cubierta y tu propia naturaleza no podrá aclararse.”

(Sutra del Estrado, Verso 20)  

 

En el Sutra del Estrado, se encuentra instrucción en conceptos claves del zen en cuanto al error de observar la mente o la pureza, lo que obstaculiza nuestra práctica. Se lee:       

18. “Buenos amigos, en esta enseñanza desde el principio sentarse a meditar no concierne a la mente ni a la pureza; no hablamos de constancia. Si alguien habla de "ver la mente", [entonces yo diría] que la "mente" es en sí misma un engaño, y como los engaños son como fantasías, no hay nada que ver. Si alguien habla de "ver la pureza", [entonces yo diría] que la naturaleza del hombre es pura en sí misma, pero debido a pensamientos falsos, la Realidad Verdadera se oscurece. Si excluyes los engaños entonces la naturaleza original revela su pureza. Si activas tu mente para ver la pureza sin darte cuenta de que tu propia naturaleza es originalmente pura, se producirán engaños de pureza. Dado que este engaño no tiene lugar para existir, entonces sabes que todo lo que ves no es más que un engaño. La pureza no tiene forma, sin embargo, algunas personas intentan postular la forma de la pureza y consideran que esto es la práctica Chan. Las personas que sostienen este punto de vista obstruyen su propia naturaleza original y terminan siendo atadas por la pureza. La que practica la constancia no ve las faltas de la gente en todas partes. Esta es la constancia de la naturaleza propia. El hombre engañado, sin embargo, incluso si no mueve su propio cuerpo, hablará del bien y mal de los demás en el momento en que abre la boca, y así se comporta en oposición al Tao. Por lo tanto, tanto "ver la mente" como "ver la pureza" causarán una obstrucción al Tao. 

La mente es la esencia de lo que somos. Así que no puede ser el objeto de la percepción. Además, esta mente es inherentemente pura, la que tampoco se puede ver. Entiendan que cualquier cosa vista es un objeto de la mente, y no la mente en sí. Esto incluye cualquier imagen, idea, o sensación. Por tanto, ver la mente de esta forma es una ilusión. Entonces, para encontrar la mente, hay que entender primero que es nuestra esencia inherente, y esta esencia es siempre pura, y no es algo que se puede ver como un objeto de percepción. Por tanto, nuestra práctica comienza con esta comprensión que crea una estabilidad y fuerza interior, lo que se llama ‘constancia’ o ‘determinación,’ que se muestra como una persona que no habla de las faltas de los demás, ya que la tendencia de hablar o pensar mal de otros obstruye el libre fluir y expresión del Tao o la esencia, la fuente de la vida que funciona por medio de toda forma.  Somos expresiones de esta esencia que ayuda y alivia el sufrimiento de otros mientras que no nos engañamos con ideas falsas que bloquean este libre fluir de esencia.

En la próxima sección del Sutra, se aclaran dos aspectos de meditación zen en cuanto al interior y al exterior:

19. “Ahora que sabemos que esto es así, ¿qué hay en esta enseñanza que llamamos 'sentarse en meditación' (tso-ch'an)? En esta enseñanza, "sentarse" significa sin ninguna obstrucción en ningún lugar, exteriormente y bajo todas las circunstancias, no activar pensamientos. La "meditación" es internamente para ver la naturaleza original y no confundirse. “¿Y cómo llamamos meditación Ch'an (ch'an-ting)? Exteriormente, excluir la forma es "ch’an"; interiormente no estar confundido es meditación (ting). Aunque hay forma en el exterior, cuando internamente la naturaleza no se confunde, entonces, desde el principio, eres puro de ti mismo y de ti mismo en la meditación. El mismo contacto con las circunstancias causa confusión. La separación de la forma en el exterior es "ch'an"; estar tranquilo por dentro es meditación (ting). Ser 'ch'an' externamente y meditación (ting) internamente, se conoce como meditación ch'an (ch'an-ting). De repente, al instante recuperas la mente original. El P'u-sa-chieh dice: "Desde el principio, tu propia naturaleza es pura". "Buenos amigos, vean por ustedes mismos la pureza de sus propias naturalezas, practiquen y logren por sí mismos. Tu propia naturaleza es el Dharmakāya y la autopráctica es la práctica de Buda; mediante la realización personal pueden alcanzar el Camino del Buda por ustedes mismos.

Lo que quiere decir aquí es que debemos sentarnos tranquilamente sin pensamientos agitados, dualistas o discriminativos, dejándonos experimentar la calma lucidez de nuestra esencia original. Así que la meditación es mantener conexión con la esencia en todo momento, sin distracciones basadas en los pensamientos de deseo, aversión, o delirio. Cuando se distrae, simplemente vuelve a la esencia de la mente calma lúcida. Así, uno siempre funciona desde la pureza de la esencia que es nuestro verdadero Ser. Es decir, tendemos a apegarnos a los objetos de nuestros sentidos. Sin embargo, al darnos cuenta de que estamos fascinados por estos objetos, siempre podemos soltarlos y volver a la tranquila dulzura quieta interior de nuestra naturaleza búdica. Así que podemos descansar en esta esencia. Cuando no estamos agitados interiormente, entonces somos uno con la esencia, tranquilos y en paz y podemos fluir con todo en su momento presente, sin obstáculo, sin apegos a pensamientos o a objetos exteriores.

La mente original es tu propia mente verdadera, la que siempre es pura y natural, en equilibrio, tranquila, y atenta. Entienden que no se puede verla como una imagen ni una idea: es la fuente de las imágenes y las ideas. Suelten todo objeto de los sentidos y pensamientos, entendiendo que esta naturaleza ya es presente como pureza perfecta en sí. Hay que practicar con firmeza y determinación para no caer en el trance de distracciones o las kleshas de codicia, aversión, o confusión. Por tanto, meditación es la práctica de desapegarnos de los pensamientos que causan el sufrimiento, liberándonos de las ansias que producen los apegos. Si no hay ansias, no hay apego a la forma, y podemos vivir como separados de las formas exteriores y libres de las ideas que nos confunden adentro.

Mediante la atención vigilante, se puede ver cómo las ideas surgen, perduran un rato, y luego desaparecen, volviendo a su origen, la esencia. Obsérvenlos, vean como surgen, ¿de dónde vienen? Observen como perduran solo un momento antes de cambiar a otra idea. No pueden parar este fluir. Pero mientras mantienen su atención al proceso, no están seducidos por su energía. Luego, desaparecen. ¿A dónde van? Finalmente, ¿quién está observando todo esto? ¿Quién es la que está preguntando? Este es un hwadu, una pregunta espiritual para contemplar e investigar, pero sin intento de resolver mediante una idea o concepto racional. Mientras que mantenemos la actitud de investigación, o duda, no estamos generando más pensamientos discriminativos, no estamos apegados a nada. Por esto, el hwadu es tan eficaz para ayudarnos a romper el andamio de la mente chica, dejándonos descansar en la pureza de nuestro verdadero ser, nuestra naturaleza búdica. 

Los versos 20-25 del sutra se tratan de la verdadera práctica del chan (zen, seon):

MEDITACIÓN Y CHAN: La meditación se define como nuestra capacidad de generar pensamientos discriminativos internamente basados en las kleshas de la codicia, la aversión y el engaño. Chan se define como nuestra capacidad de no apegarnos a formas externas. Por lo tanto, la meditación es una práctica de desapego de los pensamientos que causan sufrimiento, lo que a su vez nos libera del anhelo y los apegos que llevan al aferrarse, por lo que no hay apego a la forma y podemos vivir separados de la forma. Otra forma de decir esto es que la meditación es consciencia no conceptual y Chan es separación de las formas.

LOS PRECEPTOS DE NO FORMA COMO LOS TRES CUERPOS DE BUDA: En zen, se enseña que los tres cuerpos de Buda consisten en:

1. Dharmakaya es esencia.

2. Sambhogakaya es el éxtasis de la iluminación.

3. Nirmanakaya es el cuerpo físico de Shakyamuni Buda.

Sin embargo, Hui-neng explica estos tres cuerpos de una forma más pragmática basada en nuestra práctica diaria. Él dice que los tres cuerpos se manifiestan al tomar los preceptos éticos y al refugiarse en el Buda, el Dharma y la Sangha:

1. Buda es la verdadera esencia inherente de nuestra propia mente como Dharmakaya.

2. Dharma es generar los buenos pensamientos de sabiduría como Nirmanakaya.

3. Sangha es nuestra práctica para actuar y crear un cambio positivo en el mundo a través de este cuerpo físico, la sabiduría en acción, que se llama Sambhogakaya.

CUATRO VOTOS: Cuando tomamos los cuatro votos del bodhisattva, tienen un significado especial relacionado con nuestro esfuerzo personal en la práctica y la responsabilidad. Primero, cuando prometemos salvar a todos los seres sintientes, prometemos salvarnos a nosotros mismos a través de nuestra propia práctica al despertar a los puntos de vista correctos basados en la sabiduría intuitiva esencial que se encuentra dentro de nuestra naturaleza. En segundo lugar, cuando prometemos cortar todas las pasiones en todas partes, prometemos desprendernos de nuestros propios pensamientos y tendencias engañosos que mantienen nuestro sufrimiento. En tercer lugar, cuando nos comprometemos a estudiar todas las enseñanzas budistas en todas partes, nos comprometemos a mantener una práctica constante de estudio sin pensar en renunciar o terminar con esa práctica. En cuarto lugar, cuando prometemos alcanzar el camino del Buda insuperable, prometemos actuar con humildad y reverencia hacia los demás, sin apegos, y basándonos en nuestra conciencia de nuestra verdadera esencia mental de Buda. 

ILUMINACIÓN ORIGINAL VERSUS ILUMINACIÓN INICIAL: Aunque con el propósito de comenzar la práctica, comenzamos usando el término iluminación inicial para alcanzar la iluminación final, realmente no hay diferencia entre la iluminación inicial, final u original, ya que la iluminación inicial existe debido a la iluminación original inherente, y esta iluminación inherente es inmutable y eterna, por lo que la iluminación final es exactamente la misma iluminación, por lo que los términos separados se convierten en una realidad única.

ARREPENTIMIENTO DE NO FORMA: El verdadero arrepentimiento significa buscar el perdón absteniéndose de pensamientos discriminatorios que conducen a malas acciones, absteniéndose de pensamientos arrogantes y celosos y actuando libre de las kleshas de codicia, aversión y engaño. Entonces tomamos los tres refugios en Buda como nuestra naturaleza iluminada original, el Dharma como la doctrina de la Verdad que nos libera de nuestros deseos que oscurecen nuestra naturaleza y causan nuestro sufrimiento, y la Sangha que es la pureza de la práctica que se separa de las formas y pensamientos que obstruyen la percepción directa de nuestra verdadera esencia de la naturaleza de Buda.

MAHAPRAJÑAPARAMITA COMO LA GRAN PERFECCIÓN DE LA SABIDURÍA: Esta es la vida activa y la práctica diaria de shunyata (vacuidad) que incluye todas las cosas y formas y se basa en nuestra sabiduría inherente de la iluminación como esencia y mente de Buda, que no es un mero sentarse pasivamente en contemplación, sino más bien un Compromiso activo con el mundo mediante la aplicación de las enseñanzas. La verdadera práctica de la vacuidad consiste en no generar los venenos mentales de la codicia, la aversión y el engaño, no apegarse a las formas y hacer continuamente el bien por los demás. 

Bibliografía

Yampolski. Philip B. (trans).  (2012) The Platform Sutra of the Sixth Patriarch (Sutra del          Estrado). Columbia University Press: N.Y. (KINDLE EDITION).

lunes, 28 de septiembre de 2020

EL SUTRA DEL ESTRADO Clase 6: Meditación y Sabiduría Charla Dharma 27/SEP/2020

 


 

EL SUTRA DEL ESTRADO

Clase 6

Meditación y Sabiduría

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Charla Dharma 26/SEP/2020

 

El samadhi (meditación) de la unidad es la mente clara en todo momento, caminar, quedar, sentarse, y acostarse. El Ching-ming ching dice: "La mente clara es el lugar de la práctica; La mente clara es la Tierra Pura ". Solo la práctica de la mente clara y, en todas las cosas, no tener apegos de ningún tipo, se denomina samādhi de la unidad. (Estrado:14)


La mente búdica es la directa percepción de la realidad tal como es. Seung Sahn la denomina el “simplemente así” en su libro La Brújula del Zen. Uchiyama la llama la no-mente en su libro Abriendo la Mano del Pensamiento. Son descripciones de cómo vivir nuestras vidas libres de dukkha, o sea, la irritación, la insatisfacción y el sufrimiento de la mente condicionada y dualista de me gusta y no me gusta, la mente obstaculizada con las kleshas de codicia, aversión y engaño. Nuestra verdadera naturaleza es libre de estos pensamientos discriminativos. Sin embargo, esto no significa la mente es pasiva, sin ningún pensamiento cualquiera:

La persona engañada se aferra a las características de las cosas, se apega al samādhi de la unidad, [piensa] que la mente clara consiste en sentarse sin mover y desechar los engaños sin dejar que las cosas surjan en la mente. Éste lo considera el samādhi de la unidad. Este tipo de práctica es lo mismo que la insensibilidad y la causa de una obstrucción al Tao (o sea, el libre fluir de shunyata). Tao debe ser algo que circule libremente; ¿por qué debería impedirlo? Si la mente no se apega a las cosas, el Tao circula libremente; si la mente se apega a las cosas, se enreda. Si sentarse en meditación sin moverse es bueno, ¿por qué Vimalakīrti regañó a Śāriputra por sentarse a meditar en el bosque? (Estrado:14)


La verdadera meditación no es simplemente sentarse sobre un cojín. Es la mente funcionando sin apego en todo momento durante todo aspecto de nuestras vidas.  El Tao es otra palabra por el libre fluir de la vida, la sustancia manifestándose en forma sin obstáculo y naturalmente en movimiento. Además, el Tao significa el camino de la práctica basado en la ética de los preceptos aplicados a la vida cotidiana.

 

Buenos amigos, algunas personas enseñan a la gente a sentarse para ver la mente y ver la pureza, sin moverse y sin activar la mente, y a eso dedican sus esfuerzos. Las personas engañadas no se dan cuenta de que esto está mal, se aferran a esta doctrina y se confunden. Hay muchas personas así. Quienes instruyen de esta manera están, desde el principio, muy equivocados. (Estrado:14)

La práctica no es una cosa basada en quietismo, ni el intento de parar el pensamiento, intentando de poner la mente en blanco. Al contrario, viendo la mente con todos sus pensamientos entrando, incluso las kleshas, pasando por la consciencia, luego saliendo, cambiando a otro, pero sin aferrarse a ninguno, es la práctica. La meditación y la sabiduría son dos aspectos de lo mismo, como una lámpara y su luz.



 

Buenos amigos, ¿en qué se parecen entonces la meditación y la sabiduría? Son como la lámpara y la luz que emite. Si hay una lámpara, hay luz; si no hay lámpara no hay luz. La lámpara es la sustancia de la luz; la luz es la función de la lámpara. Por tanto, aunque tienen dos nombres, en esencia no son dos. La meditación y la sabiduría también son así. (Estrado:15)

Practicamos como expresiones de nuestra naturaleza búdica. Sin naturaleza búdica, no hay práctica. Sin práctica, no hay expresión de la naturaleza búdica. Cuando practicamos, es iluminación. Si no hay práctica, se queda atrapado en engaño, ignorancia y sufrimiento.

 

Buenos amigos, en el Dharma no hay nada súbito ni gradual, pero entre la gente algunos son listos y otros torpes. Los engañados recomiendan el método gradual, los iluminados practican la enseñanza súbita. Comprender la mente original de ti mismo es ver tu propia naturaleza original. Una vez iluminado, desde el principio no hay distinción entre estos dos métodos; los que no están iluminados quedarán atrapados durante largos kalpas en el ciclo de la transmigración. (Estrado:16)



Si se practica esperando la iluminación en el futuro, se atrapa en el engaño. Los iluminados son simplemente los que se dan cuenta de que en este mismo instante somos budas. Practicamos como expresión de este hecho. Budas practican. Budas cultivan cada día refinando su práctica para liberarse de los malos hábitos mentales que los obstaculicen.

Entonces, la práctica (meditación, samadhi) es darnos cuenta (bodhi, iluminación) de que ya somos la lámpara (esencia) brillando con la luz (conciencia) de sabiduría (prajña) en el mundo con ética (sila, preceptos) ayudando a otros liberarse también a través de nuestro ejemplo en la vida cotidiana. Cultivamos cada día no para lograr la iluminación, sino como expresión de nuestra naturaleza búdica. Esto es iluminación.

Por esto siempre digo: “Invierte tu luz hacia adentro, ilumina la fuente.” Es decir, presta atención a esta luz de conciencia y aprecia que esta luz es divina, perfecta, y sagrada. No hay nada lograr, puesto que esta luz en todo momento siempre es Buda. Seguimos cultivándonos, abriéndonos a esta unidad donde no hay dos, simplemente este momento perfecto como es.


Por lo tanto, no hay escuela súbita ni gradual; los dos son lo mismo. No tenemos que practicar para lograr la Iluminación, puesto que somos la Iluminación en sí. Al darnos cuenta de esto, podemos descansar en nuestra mente verdadera, nuestra naturaleza búdica libre de distracciones, comparaciones y discriminaciones. Esto es la mente de no-pensar en medio del pensar, la no-forma como forma. Hui-neng dice:


Buenos amigos, en esta enseñanza mía, desde la antigüedad hasta el presente, todos han establecido el no pensamiento como la doctrina principal, la no forma como sustancia y la no permanencia como base. La no forma debe separarse de la forma incluso cuando está asociada con la forma. No pensar es no pensar incluso cuando está involucrado en el pensamiento. La no perseverancia es la naturaleza original del hombre. (Estrado: 17)

Es decir, ubícate en la conciencia no conceptual incluso cuando estás pensando. De la misma manera, actuar desde la no forma de nuestra esencia, nuestra mente búdica, incluso cuando estamos involucrados en nuestras vidas cotidianas en medio de las familias, los trabajos y la sociedad. Efectivamente no te apegues a nada mientras que vivas una vida ordinaria y sencilla. Esto es ser un buda. Cuando agregamos el servicio a otros, somos bodhisattvas. La verdadera meditación es no apegarte a nada, ni al no-apego. La verdadera sabiduría es simplemente ver este momento preciso como el no-creado y no-muerto del Absoluto como sustancia manifestándose en forma, vida y transitoriedad. Así que no hay nada purificar, nada lograr, nada soltar, puesto que todo es la pura esencia en sí funcionando en el mundo cotidiano.


Bibliografía

Yampolski. Philip B. (trans).  (2012) The Platform Sutra of the Sixth Patriarch (Sutra del          Estrado del Sexto Patriarca). Columbia University Press: N.Y. (KINDLE       EDITION).

Sahn, Seung. (2002) La Brújula del Zen. La Liebre de Marzo: Barcelona, España.

Uchiyama. (2010 edición digital, Kindle). Abrir la Mano del Pensamiento. Kairos:         Barcelona, España.