MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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lunes, 25 de mayo de 2020

Hyoenjin Prajna SUTRA DE LA PERFECTA ILUMINACIÓN Capítulo 1 Video 25 MAY...

SUTRA DE LA PERFECTA ILUMINACIÓN Capítulo 1 (Texto) Charla Dharma 25/MAYO/2020




EL SUTRA DE LA PERFECTA ILUMINACIÓN
Capítulo 1: Realidad
Charla Dharma 23/MAYO/2020
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

El Sutra de la Iluminación Perfecta fue compuesta en China en el siglo VIII E.C. (era común o d.C.) y se la considera una de las enseñanzas Mahayana más importantes revelando tanto cómo alcanzar la súbita y suprema iluminación completa, junto con la forma de practicar la cultivación gradual. Este Sutra es tan poderoso que el mero acto de leerlo es un ejercicio de meditación revelando la Verdad mientras que nos muestra cómo ponerla en práctica en nuestras vidas cotidianas. En este Sutra, se llega a entender la relación de la iluminación y la práctica como las dos caras de la misma moneda, dos aspectos de una misma realidad última. El Sutra se presenta en doce capítulos con diferentes bodhisattvas que aparecen en cada capítulo para hacer preguntas claves al Buda. El Sutra está construido en un formato progresivo desde la más alta enseñanza a las más mundana según las capacidades de los oyentes que necesitaran más explicación, aclaración o apoyo. Pero, de hecho, todas estas enseñanzas son relevantes para cada practicante. Se llega a comprender que tanto la iluminación súbita y el cultivo gradual son sólo dos aspectos de la misma Verdad.

Texto

Así que he oído. Una vez, el Bhagavan entró en el supra-mundano radiante gran repositorio brillante, en el exactamente alcanzado samadhi, donde todos los Tathagatas moran en esplendor radiante. Este es el origen de la iluminación pura de los seres sentientes, la realidad original igual donde el cuerpo y la mente están completamente borrados.

Él llenó por completo las diez direcciones de acuerdo con la no-dualidad, y en este estado no-dual manifestó todas las tierras puras.

Él estaba con cien mil grandes Mahasattvas-Bodhisattvas. Los que sirvieron como líderes de la asamblea se llamaban Manjushri Bodhisattva, Samantabhadra Bodhisattva, Visión Universal Bodhisattva, Vajragarbha Bodhisattva, Maitreya Bodhisattva, Sabiduría Pura Bodhisattva, Poder y Virtud Sin Obstáculos Bodhisattva, Voz de Discernimiento Bodhisattva, Purificador de Todo Obstáculo Kármico Bodhisattva, Iluminación Universal Bodhisattva, Iluminación Perfecta Bodhisattva y El Más Excelente de Beneméritos Bodhisattva. Con sus séquitos, todos entraron en el mismo samadhi como el Tathagata en esta asamblea del Dharma igual.

1.      Manjushri Bodhisattva 文殊師利

Manjushri Bodhisattva entonces se levantó de su asiento en la gran asamblea. Inclinó la cabeza a los pies del Buda y lo circumambuló tres veces a la derecha.

Luego se arrodilló con las manos juntas y se dirigió al Buddha, diciendo: "Muy Compasivo Honrado del Mundial. Por favor, por todos los miembros de esta asamblea que han venido para su Dharma, enséñenos acerca de la práctica de la realidad [Dharma] del originalmente surgido pura etapa causal del Tathagata. También, favor de enseñar a los bodhisattvas cómo surgir la mente pura en el gran vehículo y cómo llegar a distarnos lejos de toda inquietud, de manera que puedan causar que los futuros seres sintientes de la edad degenerada quienes buscan el gran vehículo no cayeran en opiniones equivocadas." Dicho esto, se postró en el suelo. Él hizo esta pregunta tres veces seguidas.

Entonces, el Honrado del Mundo, dirigiéndose a Manjushri Bodhisattva dijo: "¡Excelente! ¡Excelente! Buen Hijo, has preguntado hábilmente en nombre de los bodhisattvas sobre la práctica-realidad de la etapa causal del Tathagata, y se la ha causado a todos los bodhisattvas despertar la mente pura en el gran vehículo. También les ha causado a todos los seres sintientes de la edad degenerada los que buscan el gran vehículo que se realicen de tal manera que no caen en opiniones erróneas. Ahora escucha bien, y te lo explico". Manjushri Bodhisattva recibió la enseñanza con reverencia y alegría; todos los que estaban en la gran asamblea guardaron silencio y escucharon.

"Buenos hijos, el Rey sin igual del Dharma posee la gran dharani de entrada. Se llama
'Iluminación Perfecta.' De ella manifiesta toda pureza, talidad, bodhi, nirvana y los paramitas que enseñan bodhisattvas. Todos los tathagatas en su originalmente surgida etapa causal dependen de la iluminación perfecta de los atributos de la iluminación pura para cortar definitivamente la ignorancia y directamente lograr el Camino del Buda."

¿Cuál es la
ignorancia? Buenos hijos, todos los seres sentientes se dividen en varias opiniones invertidas sin comienzo. Al igual que una persona desorientada confundiendo las cuatro direcciones, la que erróneamente toma Los Cuatro Elementos como los atributos de sus cuerpos y las Sombras Condicionadas de los seis objetos como los atributos de su mente. Es igual que cuando nuestros ojos están enfermos y vemos flores en el cielo, o una segunda luna. Buenos hijos, el cielo en realidad no tiene flores – son el falso apego de la persona enferma. Y debido a este falso apego, no sólo estamos confundidos acerca de la naturaleza misma del cielo; también se confunden sobre el lugar donde las flores reales vienen. Por esto hay transmigración falsamente existente por la vida-y-muerte. Por lo tanto, se lo llama "la ignorancia."

"Buenos hijos, esta "ignorancia" en realidad carece de sustancia. Es como un hombre que está soñando. En el momento del sueño, no hay no-existencia. Pero cuando se despierta se encuentra con que no hay nada aferrarse. Del mismo modo, cuando las cielo-flores desaparecen del cielo, no se puede decir que hay un punto definitivo de su desaparición. ¿Por qué? Porque no hay un punto del cual surgieron. Todos los seres sintientes falsamente perciben el surgir y el cesar dentro del no-aparecido. Por lo tanto, se dice que hay ‘transmigración por la vida-y-muerte.’ "

"Buenos hijos, en la práctica de la Perfecta Iluminación de la etapa causal del Tathagata se entienden estas "cielo-flores," así que no existe la transmigración, ni cuerpo/mente que pasen por la vida-y-muerte. Pero no las causan ser ​​inexistentes. Es porque carecen de naturaleza original. Ahora, esta conciencia [anterior] es en sí misma vacía, como el espacio vacío. Sin embargo, puesto que esta conciencia que lo percibe a ser como el espacio vacío no es otro que la aparición de cielo-flores, también no se puede decir que no hay naturaleza de la conciencia. Existencia e inexistencia las dos disipadas se llama 'acordar con la iluminación pura.’ "

"¿Por qué? Porque su naturaleza es completamente vacía; porque es eternamente inmutable, porque no hay ni surgir ni cesar dentro de la matriz del Tathagata, y porque no hay opiniones fijas. Como la naturaleza del reino de realidad es totalmente completa y perfecta, difundiéndose por las diez direcciones. Por eso se le llama la ‘práctica-realidad de la etapa de causalidad.’ Bodhisattvas, confiando en ella, despiertan su mente pura dentro del Mahayana. Los seres sentientes de la era degenerada que practican confiando en esto no van a caer en opiniones erróneas".

Entonces, el Honrado del Mundo, deseando reafirmar la esencia de esto, habló un verso. Él dijo:

Manjushri, usted debe saber
Todos los Tathagatas
De su originalmente surgida etapa causal
Penetran la ignorancia
Con la sabiduría iluminada.
Sabiéndola ser como cielo-flores
Pueden escapar la transmigración.
Es como el hombre del sueño
quien tiene nada agarrar al despertar.
La conciencia es como el espacio
Igual, inmutable.
Iluminación difundiendo los mundos de las diez direcciones
No es otra que la consecución del camino del Buda.
Todas las ilusiones cesan en no-lugar
Y en el cumplimiento de la Vía no hay nada alcanzado.
Esto se debe a la naturaleza original es completa, perfecta.
En ella, los bodhisattvas
Pueden manifestar bodhicitta
Todos los seres sintientes de la edad degenerada
Practicando esto, evitarán opiniones erróneas.

Comentario
El primer capítulo del Sutra se divide en dos secciones principales: la primera define la realidad última, mientras que la segunda explica el cultivo de práctica. El Bodhisattva Samantabhadra pide al Buda que explique la iluminación perfecta y cómo se puede cultivarla. El Buda luego va directo al corazón de la cuestión explicando que todos los seres sensibles:

... Por error toman los cuatro elementos (tierra, aire, agua, y fuego) como los atributos de sus cuerpos y las sombras acondicionados de los seis objetos (los seis sentidos) como los atributos de su mente (Muller 4).

El Buda aquí está explicando al bodhisattva que para entender la verdad se debe entender la ignorancia y la ilusión, que lo que se toma como el cuerpo y la mente no son nuestra verdadera identidad. Son ilusiones, las que compara a flores flotando en el cielo:

Es igual que cuando nuestros ojos están enfermos y vemos flores en el cielo ... cuando las flores-celestiales desaparecen del cielo, no se puede decir que hay un punto definitivo en el cual desaparezcan (Muller 5).

Aunque debido a la enfermedad se perciben flores en el cielo, en realidad no había nada allí. Así que cuando se cura de la enfermedad, no se puede realmente decir que las flores del cielo desaparecieron, ya que nunca existieron desde el principio.

La ilusión de un yo separado, permanente, y estable funciona de la misma manera. Los seres sensibles están en un estado de enfermedad confundiendo su experiencia del mundo a través de sus sentidos, los cuerpos y pensamientos como entidades permanentemente reales e independientes, cuando en realidad, no son más que estímulos momentáneos compuestos por sensaciones, memoria, y los cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua. Sin embargo, en sí son cosas efímeras en un constante estado de cambio. Por lo tanto, ni este cuerpo ni estos pensamientos, ni la experiencia de la vida, la muerte y la transmigración no tienen nada permanente, separada o real. Por lo tanto, hay que soltar estas ilusiones para liberarnos de la ignorancia, la que causa nuestro propio sufrimiento. Hay que entender que no hay ni existencia ni no-existencia (como flores del cielo), que todo es transitorio y vacío de cualquier yo permanente (shunyata). Al comprender esto, inmediatamente se identifica con la verdad Absoluta, lo que es inmutable, no nacido, y eterna.

El segundo tema de este primer capítulo tiene que ver con el cultivo de la práctica, que, irónicamente, parece negarse debido al hecho de que la iluminación es desde el principio ya perfecta, sin etapas progresivas de realización:

Todas las ilusiones cesan en ningún lugar. Y en el cumplimiento de la Vía no hay nada alcanzado. Esto se debe a que la naturaleza original es completa, perfecta (Muller 5).

Al entender lo que es la ilusión, es ser libre de la ilusión. De hecho, ni la Iluminación existe, porque eso implicaría que es una cosa limitada en el tiempo y el espacio, y por lo tanto, impermanente. Puesto que toda cosa en sí está vacía de cualquier existencia separada y permanente, no hay nada realmente obtener o eliminar. El hecho de saber lo que es ilusorio es entender la Verdad. Al despertarse a lo que es la ilusión, la mente misma desvanece al instante, ya que en realidad nunca existió del principio. Así que, la que se queda es la mente de la realidad (bodhicitta) la que es inmutable, no nacida, ni nunca se destruye jamás: es eterna. El apego a los pensamientos ilusorios de la mente ilusoria crea sufrimiento ilusorio. Por eso, hay que soltar nuestra adicción a los pensamientos para despertarnos a la Realidad Suprema. Es decir, el Zen (y el budismo en general) es antes del pensar, incluso antes de la consciencia y la atención en sí. Así, se despierta lo que siempre ha estado presente, la última e inmutable Realidad.

Pero precisamente aquí se plantea un enigma. Si uno entiende Realidad última es antes del pensar, antes y después del existir, ¿por qué debemos seguir viviendo en el mundo? Si no hay nada que lograr, nada que conseguir, nada que eliminar, ¿por qué seguir existiendo? ¿Cuál es el sentido de nuestra relación a los demás en el mundo? Para contestar esta pregunta, el Buddha explica el cultivo gradual, al parecer por los de menor capacidad, pero, de hecho, es la experiencia cotidiana para todos de cómo vivir en el mundo como función de la realidad suprema:

Los buenos hijos, esta escritura se llama la Enseñanza Súbita del Mahayana, y los seres sintientes con la capacidad para la súbita despertarán a través de ella. Pero también abarca la práctica gradual de todos los seres sensibles (Muller 38).

Aunque se puede entender que uno no es el cuerpo, pensamientos o sensaciones, sin embargo, leerlo y vivirlo son cosas bastante distintas, exigiendo cultivo y práctica continua. Seres están habituados y condicionados para actuar y reaccionar de formas basadas en la ilusión y la ignorancia, en la creencia de que sus reacciones condicionadas son correctas. Por eso, sufren debido a su ignorancia. Hay que considerar lo que está surgiendo y cómo se está interactuando con él. Por compasión, el Absoluto ha revelado muchas enseñanzas para hacer frente a las diversas condiciones de vida. Hay momentos en que se comprende con claridad nuestra situación, relación y función de la vida. No obstante, hay muchos momentos que se olvida, cayendo así en reacciones condicionadas causando más sufrimiento. En esos momentos, hay enseñanzas para ayudar y guiar a lo largo del camino de la práctica. Es como si todas las enseñanzas son varios medios hábiles surgiendo de una misma realidad Absoluta. El Buda hace una comparación con los ríos desembocándose en el mismo gran cuerpo de agua:

Es como una gran masa de agua que no niega la entrada de cualquier pequeño arroyo; y los mosquitos y tábanos, al igual que los asuras (dioses), pueden beber su agua y tomar su ración (Muller 38).

Como dice en el Sutra, todos los ríos llevan a la misma gran agua, como todas las enseñanzas que conducen a la misma verdad más elevada. El agua sostiene a todos, al igual que la Verdad sostiene a todos.

La Verdad suprema es que nosotros ya somos todos el Absoluto, a pesar de que los seres están habituados a pensar que son sus cuerpos y mentes. Cuando se reconocen esta ilusión, son liberados de inmediato de su esclavitud a la mente causando sufrimiento. Luego, se percibe como otros sufren innecesariamente, y la compasión surge naturalmente para ayudarles a despertar a la Verdad, o sea, para que ellos también pudieran regresar al océano supremo del Absoluto. Se hace entonces una elección consciente y libremente, regresando al mundo para ayudar a los demás. Pero, tendemos a olvidar esta intención, y volvemos a los hábitos anteriores de la mente. En estos momentos, necesitamos diferentes métodos y técnicas para recordarnos de nuevo que no somos estos cuerpos y pensamientos, que somos el Absoluto. Es un cultivo continuo para romper los hábitos de la mente y abrirnos una y otra vez al Absoluto y a nuestra función verdadera basada en correcta verdadera situación, relación y función en el mundo.

Dado que ya no estamos obsesionada con la conservación de este cuerpo y mente, naturalmente se abe al sufrimiento del mundo. Se vuelve consciente de cómo el sufrimiento está surgiendo en todas partes, aunque sea ilusorio, y que los individuos pueden ser libres de este sufrimiento. Este despertar individual se convierte en el despertar universal, puesto que todo es Shunyata, el Absoluto antes, durante, y después de la existencia, la consciencia, y el ser. Somos así el no ser, no hacer, no pensar, en fin, la no mente como fuente de todo. No se puede definir lo que es el Absoluto, la iluminación y el despertar, porque esto sería limitarlo. Simplemente hay que rendirse a este momento de Verdad, el mundo como es, soltando todo lo que obstaculiza y causa el sufrir. ¿Quién entonces practica los preceptos y la ética del Zen? ¿Es el ego poniendo en práctica lo que otros han recomendado? ¿O es la no mente del vacío, la nada del Absoluto funcionando por medio del cultivo continuo y cotidiano, al parecer olvidándose y volviendo a darse cuenta de la Verdad dentro de la dualidad de samsara, la que es vacía de cuerpo y mente?

En cierto sentido, la iluminación súbita es lo mismo como el cultivo gradual, dos aspectos del Absoluto, uno libre de la dualidad de samsara, y el otro manifestándose por medio de la dualidad, la función y cultivo del Absoluto en la vida cotidiana. El Sutra de la Iluminación Perfecta es una enseñanza suprema a los budistas del significado de la Realidad Suprema basada en el despertar súbito a nuestra verdadera naturaleza libre de engaño, vislumbrado por un momento al principio, y luego cultivado gradualmente, día tras días, para eliminar los hábitos mentales limitantes basados en un yo ilusorio.  En vez de ver esta Sutra como varios niveles de enseñanza para los de distintas habilidades, se llega a apreciar que somos todos los seres del mundo que necesitan distintas enseñanzas según la circunstancias y contextos de cada situación. Nos dedicamos así a salvar a todos con cualquier medio hábil que sirviera en el momento a liberarnos de la mente limitada y redescubrir nuestra verdadera naturaleza vacía de lo Eterno.

Bibliografía
Muller, Charles (Trans).
The Sutra of Perfect Enlightenment. La traducción de esta versión        modificada es básicamente equivalente a la que figura en el apéndice de la          traducción de 1999 del Sutra bajo el título The Sutra of Perfect Enlightenment:             Korean Buddhism's Guide to Meditation. Nueva
York: SUNY Press, 2003.



domingo, 17 de mayo de 2020

Hyoenjin Prajna "MAHAYANA Y MEDITACIÓN" Charla Dharma 17 MAYO 2020

MAHAYANA Y MEDITACIÓN (Texto) Charla Dharma 17/MAYO/2020


Quan Seum Bosal – Bodhisattva de la Compasión

MAHAYANA Y MEDITACIÓN
Charla Dharma 17/MAYO/2020
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

"Practicar el Mahayana significa hacer el voto de no entrar en la serenidad infinita, la extinción y el gozo de Nirvana hasta que el último ser sensible sea salvado del sufrimiento. El nombre para esta vía es el Gran Camino del Bodhisattva. Mi vida no es sólo para mí, sino para todos los seres. Por lo tanto, a veces decimos que las enseñanzas del budismo Hinayana son como una bicicleta: si la conduces correctamente, sólo una persona llega al Nirvana. Pero el budismo Mahayana es como coger un autobús o un tren. No sólo yo, sino todos los seres llegamos juntos a un buen lugar." (Seung Sahn, 2002:138)

Mahayana significa en sanscrito “el Gran Vehículo.” No es una comparación a otras escuelas del budismo, como por ejemplo a Theravada, cuando se dice despectivamente Hinayana, o sea, el vehículo menor. De hecho, valoramos la tradición de Theravada como el camino de Los Sabios Ancianos, los que han guardado las palabras directas del Buddha Shakyamuni durante su vida. Se consideran sus palabras como la directa expresión de La Esencia, la que se expresó por medio de Shakyamuni, la Mente Universal. Sus enseñanzas siguen vivas y relevantes hoy en día. Cuando se hace referencia al Gran Vehículo de Mahayana, estamos diciendo que somos Lo Absoluto manifestándose en la forma de este cuerpo mismo de cada uno de nosotros. En vez de enfocarnos en sólo las palabras de Buddha, estamos aprendiendo como identificarnos con esta Esencia de todos los Buddhas, y así, seguir descubriendo la sabiduría y el equilibrio en nuestras vidas.

Cuando nos sentamos en meditación, estamos afirmando que esta Esencia es nuestra Mente Esencial, y nos abrimos a su apoyo, y nos comprometemos a seguir el Camino Óctuple, el que se practica como correcta comprensión, correcta intención, correcta habla, correcta acción, correcto sustento, correcto esfuerzo, correcta atención, y correcta concentración. Estos pasos en el camino son correctos porque revelan el sendero de cómo vivir la vida con ética y sin obstáculos, o sea, la vida en armonía y paz. Cuando nos surgen los obstáculos, percatamos las intenciones de hábitos mentales, los samskaras, funcionando por los apegos a las impurezas interiores, las kleshas de codicia, frustración, e indiferencia. La práctica es prestar atención a estas impurezas y hábitos mentales para que se eliminen. Al darnos cuenta de su presencia, nuestro primer paso es abstenernos de actuar, luego seguimos atendiendo a ellas, observando como siguen agitando la mente, sin hacer nada a estimularlos más, hasta que eventualmente se esfumen. Es como un milagro cuando esto pasa, y nos damos cuenta de que acabamos de liberarnos de mucho sufrimiento y karma negativo al sólo mantener la atención vigilante de la mente calma y lúcida enfocada en la impureza, la cual es vacía de cualquier realidad permanente, y en sí, puede abrirse a la Esencia siempre presente, la calma interior de la Mente. Por esto, estudiamos Mahayana, el Gran Vehículo (Park, 1983: 38-41).

En este mismo sentido podemos usar el hwadu, una pregunta espiritual que nos abre a la Mente. El hwadu enfoca los pensamientos en torno a un enigma que no se resuelve racionalmente ni con ideas. De hecho, de igual forma en que la fe es una función de la Mente Fundamental, el hwadu es la función de la Esencia en el momento de sentarse en Zazen. El exmonje Steven Batchelor, en su libro Verses from the Center (2000) hace referencia a este aspecto del hwadu en la práctica del Zen:

…el Zen es una práctica en la que el meditador aprende a sentirse cómodo en medio de un estado de perplejidad, enfocándose en una pregunta tal como “¿Qué es esto?” Lejos de ser un acertijo espiritual en el que se busca una adecuada solución enigmática, tal pregunta es una expresión verbal del misterio de la vida misma. La penetración de este misterio requiere que uno no la impide sustituyendo una respuesta, sea una proposición metafísica o una creencia religiosa. Hay que aprender cómo suspender el hábito de recurrir a una palabra o una frase con la cual llenar el vacío abierto por la pregunta. El meditador no sólo busca una solución a la pregunta, sino una respuesta viviente en desarrollo, la que tradicionalmente muchas veces se expresa espontáneamente en verso, canción, o poesía. (Batchelor, 2000:518)

Así, practicamos la meditación como una expresión de la Mente Fundamental mediante la duda de investigación del hwadu abriéndonos a la Verdad. La pregunta es la función de la Esencia manifestándose en la consciencia de este cuerpo aquí y ahora.

Sin embargo, no nos sentamos para lograr esta Mente, sino para prestar atención a lo que ya es presente. Si tratamos a lograrla en un futuro lejano, como si fuera de nosotros, sería dualista, alejándonos de la Verdad. Queremos fomentar la práctica basada en el hecho de que la Mente Fundamental ya es presente en nosotros, ya somos esta Mente inherente. Si buscamos esta Esencia fuera de nosotros, fuera de este momento preciso, nos perdimos en una idea de que no somos esta Esencia todavía, y seguimos posponiendo su plena realización. Por el hecho de que la Mente ya es presente, surge la práctica del hwadu, el cual es la expresión de la Mente Búdica actuando y funcionando en este momento preciso. Al preguntarnos, ¿Quién soy?, nos abrimos más y más profundamente a lo que siempre es presente, y ya está funcionando como la pregunta del hwadu. Al no apresurarnos a contestar el hwadu racionalmente, al mantener la mente chica enfocada en la pregunta, podemos soltar nuestros apegos a las impurezas de las kleshas, y así, ver con lucidez la Verdad de nuestro propio Ser, la Mente Única.
           
CINCO CLASIFICACIONES DE LA MEDITACIÓN 
según Kueifeng Zhongmi, China (780 -841 d.C)

1. Meditación (exotérica) del camino exterior Estos tipos de práctica originalmente apuntaban a las prácticas taoístas de desarrollar poderes y habilidades sobrenaturales, así como a las prácticas yóguicas de la época. Estas prácticas tienen una motivación religiosa pero se basan en algún logro que no sea el yo, es decir, alcanzar a Dios o volverse inmortal.
2. Meditación (esotérica) dirigida a una meta. Estos tipos de práctica de meditación no tienen motivaciones religiosas. Normalmente se practican para la mejora de los estados mentales o para la salud corporal.
3. Meditación de “insight” o revelación (Vipassana). Este tipo de práctica conduce a un estado de "no-mente" profunda donde todas las percepciones sensoriales se cortan y la conciencia se interrumpe. Si uno permanece en este estado de "no-mente" hasta la muerte, no hay renacimiento y se logra una separación del samsara. Sin embargo, debido a que esta práctica está motivada por el logro de la propia paz interior, no se considera parte del gran camino del Bodhisattva.
4. Meditación del Gran Vehículo (Mahayana). Este tipo de práctica conduce a la autorrealización y a la actualización del Gran Camino dentro del contexto de nuestra vida diaria. Dado que esta comprensión es que no hay uno mismo u otro, uno adopta el voto del Bodhisattva de salvar a todos los seres a través del desarrollo natural de los eventos.
5. Meditación del Supremo Vehículo. Este tipo de práctica resulta en que el camino (El Noble Camino Óctuple) y la vía (Zen) se fusionan en uno. No se trata de "lograr" algo (como Iluminación), sino en darse cuenta de que está claro que la naturaleza búdica ya es inmanente en todos los seres.

5 FORMAS DE MEDITACIÓN según Chinul, Corea, 1158–1210 d.C 

1. Cantar el nombre de Buda o un bodhisattva:
*Namu Amita Bul: (Alabado sea el buda de la luz). Se recita para calmar la mente y llegar a la Tierra Pura, es decir la calma lúcida de la Naturaleza Búdica.
*Namu Sogamuni Bul: (Alabado sea el buda Shakyamuni)
*Kwanseum Bosal: el bodhisattva de la compasión, Avalokiteshvara, el que oye los gritos del mundo
*Om Ha Ha Ha Vismaye Svaha (Alabado sea el Gran Kshtigarbha bodhisattva.)

2. Cultivar samadhi (meditación), prajña (Dharma), y sila (ética)
Se medita para calmar la mente (Samadhi), se estudia el Budadharma para conseguir la sabiduría (Prajña), y se aplica la ética de los preceptos a la vida cotidiana por medio del AAA (Sila).

3. Fe y comprensión
Se entiende que todo es Buda en esencia, todo está conectado, y sólo el apego a nuestras ideas obstaculiza nuestra libre expresión de esta Esencia. Esta comprensión es Iluminación súbita y se la aplica en la vida cotidiana practicando los preceptos junto con fe ilimitada refugiándose en los Tres Tesoros de Buda, Dharma y Sangha.

4. Practicar el Hwadu
Hwadu significa “la cabeza del habla” (es decir, “el origen del habla”, o sea, la Esencia). Se investiga el hwadu, soltando todo concepto intelectual o discriminativo mientras que se abre la mente al silencio sin expectativa
*¿Quién soy?
*¿Qué es esto?
*¿Qué es mu?

5. Practicar “no pensar”
Se sienta sin intento de pensar ni de no pensar; sólo sentándose sin ningún pensamiento deliberado, mirando a todas las sensaciones del cuerpo y los pensamientos como surgen y desaparecen. Al desviar la atención en una idea o historia, se vuelve una y otra vez al presente, aquí y ahora, observando el cuerpo, la respiración, los pensamientos y las sensaciones fluir por la mente. 

11 PRÁCTICAS DE LOS PATRIARCAS PARA ELIMINAR LA INSATISFACCIÓN
Se puede elegir una forma que te guste más y perfeccionarla.

1. Oír sonido, invertir la atención adentro
Se escucha cualquier sonido surgiendo en este momento. Al oírlo, presta atención a sólo el sonido, sin añadir nada, sin comentario, manteniéndolo constante en la mente.  Luego pregúntate “¿Quién está escuchando este sonido?” Entonces se invierte la atención hacia adentro a su origen. 

2. Atención
Suelta conscientemente toda opinión y pensamientos discriminativo y volver a lo que está aquí y ahora antes de lo conceptual.

3. Descanso
Cuando se medita, no pensar ni en el bien ni en el mal mientras que se descansa en la paz y bienestar del silencio del no sé.

4. Borra la mente, conserva los objetos
Se sueltan los pensamientos discriminativos sin preocuparse de los objetos externos a su alrededor.

5. Borra los objetos, conserva la mente
Se contempla los objetos de los sentidos como vacíos mientras se mantiene la mente calma y lúcida.

6. Elimina la mente y los objetos
Se contempla tanto la mente como los objetos externos como vacíos. No hay ni un yo ni otro, todo es simplemente el vasto silencio ilimitado de este momento preciso.

7. Conserva tanto la mente como el objeto
La mente se queda en su lugar mientras que los objetos se quedan en su lugar. La mente no se aferra a los objetos y los objetos no molestan a la mente.

8. Interno y Externo son los dos la misma esencia
Se entiende todo como la misma esencia de la mente verdadera, clara, vacía, brillante y sin diferenciación. Todo es Uno.

9. Interno y externo son los dos de la misma función
Todo objeto y toda actividad física y mental son funciones de la mente verdadera, o sea, la esencia. Incluso la ignorancia es la naturaleza Búdica.

10. La sustancia y la función son idénticas
La esencia verdadera es la mente calma lúcida funcionando en el mundo. Los pensamientos no distraen la conciencia de este momento tranquilo y silencioso.

11. Trasciende la esencia y la función
No dividas el interno del externo, no discrimines, todos los fenómenos son portales a la liberación.

Bibliografía
Batchelor, Steven. (2000). Verses From the Center. Riverhead Books: New York, N.Y.
Park, Sung Bae. (1983). Buddhist Faith and Sudden Enlightenment. State University of New York Press: New York, N.Y.
Sahn, Seung. (2002). La Brújula del Zen. La Liebre de Marzo: Barcelona, España.


domingo, 10 de mayo de 2020

Hyoenjin Prajna presenta el Manifiesto Monástico Voto 8: Comprometerse a...

MANIFIESTO MONÁSTICO (Texto) Voto 8 Comprometerse a Celebrar la Vida Charla Dharma 10/MAYO/2020



MANIFIESTO MONÁSTICO
Voto 8
Comprometerse a Celebrar la Vida
Venerable Dr. Hyoenjin Prajna
Charla Dharma 10/MAYO/2020

¡Oh cielos! ¡Oh cielos! 
gritó el monje-en-período-de-prueba que acababa
de quebrar la favorita y valiosa copa del Maestro Zen.
El joven asustado fue al Maestro Zen y le preguntó:
¿Por qué debe haber muerte? 
El Maestro respondió: La muerte es natural.
Nos llega a todas las personas y cosas.
No debemos recibirla con temor o enfrentar la
muerte con ira. ¿Por qué preguntas? 
Porque, Maestro, la muerte ha llegado a tu copa.

8. Me comprometo a ser un monástico que baila, que cultiva la alegría creativa y que permite que el cuerpo y el corazón se basen en la manifestación inexpresable del amor.

Durante este tiempo de corona virus, hay que enfrentar el desafío con valor y fuerza interior. A pesar de las inconveniencias que nos causa esta enfermedad, hay que recordar nuestras bendiciones.

Un anciano dice que se quejó sólo una vez en toda su vida, cuando tenía los pies descalzos y no tenía dinero para comprar zapatos. Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies. Y nunca más se quejó.
Sean lo que sean nuestras circunstancias, podría ser peor. A pesar de lo pesado es vivir en cuarentena, hay que seguir apreciando lo hermoso de esta vida. Hay que bailar con alegría y cultivar la creatividad para servir como bodhisattvas en nuestro intento de ayudar a otros con correcta situación, correcta relación, y correcta función. La historia siguiente demuestra la actitud que debemos mantener en medio de tiempos de crisis:

Dos hombres, ambos gravemente enfermos, ocuparon la misma habitación del hospital. A un hombre se le permitió sentarse en su cama durante una hora cada tarde para ayudar a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana en la habitación. El otro hombre tuvo que pasar todo su tiempo boca arriba.

Los hombres hablaron durante horas y horas. Hablaron de sus esposas y familias, sus hogares, sus trabajos, su participación en el servicio militar, donde habían pasado sus vacaciones. Y todas las tardes, cuando el hombre en la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su compañero de cuarto todas las cosas que pudo ver fuera de la ventana.

El hombre en la otra cama comenzó a vivir por esos períodos de una hora donde su mundo se ampliaría y animaría por toda la actividad y color del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un hermoso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua mientras los niños navegaban sus barcos de juguete. Jóvenes amantes paseaban del brazo entre flores de todos los colores del arcoíris. Grandes árboles viejos adornaban el paisaje y una buena vista del horizonte de la ciudad se podía ver en la distancia. Mientras el hombre junto a la ventana describía todo esto con exquisito detalle, el hombre al otro lado de la habitación cerraría los ojos e imaginaría la pintoresca escena.

Una cálida tarde el hombre junto a la ventana describió un desfile pasando. Aunque el otro hombre no podía escuchar a la banda, podía visualizarlo en su mente mientras el caballero junto a la ventana lo describió con palabras descriptivas. Entonces, inesperadamente, un pensamiento siniestro entró en su mente. ¿Por qué sólo el otro hombre debería experimentar todos los placeres de ver afuera mientras él mismo nunca vio nada? No le pareció justo.

Al principio el hombre se sintió avergonzado. Pero a medida que pasaban los días y extrañaba ver más lugares de interés, permitió que su envidia se erosionara en resentimiento y pronto lo puso amargado. Comenzó a inquietarse y se encontró incapaz de dormir. Él debería estar junto a esa ventana - ese pensamiento, y sólo ese pensamiento ahora controlaba su vida.

Una noche, mientras yacía mirando al techo, el hombre junto a la ventana comenzó a toser. Se estaba ahogando por el fluido en sus pulmones. El otro hombre observaba en la habitación oscura mientras el hombre que luchaba junto a la ventana buscó en vano el botón para pedir ayuda. Escuchando desde el otro lado de la habitación, él nunca se movió, nunca presionó su propio botón que habría traído la enfermera corriendo. En menos de cinco minutos cesaron la tos y la asfixia, junto con el sonido de la respiración. Ahora sólo había silencio, silencio mortal.

A la mañana siguiente llegó la enfermera de día para traer agua para bañarse. Cuando ella encontró el cuerpo sin vida del hombre junto a la ventana, ella se entristeció y llamó a los asistentes del hospital para que se la llevaran. Tan pronto como pareció apropiado, el otro hombre preguntó si podía moverse al lado de la ventana. La enfermera estaba feliz de hacer el cambio, y después de asegurarse de que él estuviera cómodo, ella lo dejó solo.

Despacio, dolorosamente, se apoyó en un codo para echar su primer vistazo al mundo exterior. Finalmente, tendría la alegría de verlo todo él mismo. Se esforzó por girar lentamente para mirar por la ventana al lado de la cama.
¡Se enfrentaba a una pared en blanco!

El hombre le preguntó a la enfermera qué podría haber obligado a su fallecido compañero de cuarto que había descrito cosas tan maravillosas fuera de esta ventana. La enfermera respondió que el hombre era ciego y que ni siquiera podía ver el muro. Ella dijo: Quizás sólo quería alentarte.

En los peores de tiempos, se puede ayudar a otros para que vean más allá de la pared de su propia ceguera. Hay un mundo hermoso a nuestro alrededor, si sólo tomamos el tiempo a verlo, no simplemente con ojos físicos, sino además con los ojos de nuestro corazón. Cuando nos sentamos en silencia sobre nuestros cojines, primero invertimos la vista hacia adentro para percibir la luz de nuestro verdadero ser, y así descubrimos el paraíso de Nirvana. Desde allí, compartimos nuestra dicha y alegría con el mundo a nuestro alrededor, animándolo a despertarse y celebrar sus vidas. Y cuando viene nuestra última respiración, no temeremos la muerte, y podremos exclamar:

"¡Magnífico, Maestro Gotama! ¡Magnífico Maestro Gotama! El Maestro Gotama ha dejado en claro el Dhamma de muchas maneras, como si estuviera volviendo derecho lo que se había volcado, revelando lo que estaba oculto, mostrando el camino a alguien que estaba perdido, o sosteniendo una lámpara en la oscuridad para aquellos con vista para ver formas. Voy al Maestro Gotama a buscar refugio en el Dhamma y a la Sangha de los bhikkhus. Deje que el Maestro Gotama me recuerde como un seguidor laico que ha acudido a él por refugio de por vida ". (MLD, 107:17)

Bibliografía
The Middle Length Discourses (MLD) of the Buddha. (2009). Cuarta Edición. Traducido por Majjhima Nikaya. Wisdom Publications: Boston, Mass.