MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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domingo, 9 de diciembre de 2018

Diálogos Zen #51: La Importancia de descubrir nuestra verdadera naturaleza



RÍNDETE A LO SAGRADO Charla Dharma 9/DIC/2018



RÍNDETE A LO SAGRADO
Charla Dharma 09/DIC/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

La brisa del amanecer tiene secretos para ti.
No duermas más.
Pide lo que necesitas de verdad.
No duermas más.
La gente viene y va por el umbral
donde los dos mundos se tocan.
La puerta es redonda y está abierta.
No duermas más.
                 ~Rumi

La Gran Vía no tiene puerta,
Se la acerca por mil maneras.
Una vez pasado este punto de control
Recorres por todo el universo a grandes zancadas.
                    ~El Prefacio, El Punto de Control Sin Puerta

Estas dos citas hacen referencia a una puerta sin puerta, un umbral por el cual se debe pasar para llegar a lo sagrado. Sin embargo, para pasar por esta puerta, no es por un logro físico, ni control mental, sino por rendición al no saber, al no hacer, a la Fuente de todo, la Vía en sí. Tuvimos la oportunidad este fin de semana de probar este acertijo. Nos sentamos durante toda la noche en silencia meditando para celebrar el Gran despertar del Buda. Literalmente tuvimos que batallar con el sueño, lo que nos jalaba a la inconsciencia, resistiendo la tentación a dormir, y con gran perseverancia, enfrentar nuestros miedos, derribarlos, para llegar al silencio de lo sagrado. Fue duro. El cuerpo se queja. El cerebro resiste. Se cuestiona, “¿Por qué?” “¿Por qué me quedo así, sentado toda una noche, en el frío y la oscuridad, dolido y cansado, sentado en meditación? “¿Qué es esto?” No es lógico. Pero este fin de semana, un grupo valiente de bodhisattvas aceptaron el reto para encontrar esta puerta de no puerta y recorrer la Vía que llega a lo sagrado. Llegaron, no por un beneficio monetario, no por consideraciones mundanas, sino por fe en el maestro, fe en un camino, fe en una práctica espiritual que les invita a descubrir lo Esencial, lo sagrado.

lunes, 26 de noviembre de 2018

CULTIVAR UNA MENTALIDAD DE NO SABER Charla Dharma 25/NOV/2018



Hay una leyendo budista acerca del gato que cuenta que un día un minino se quedó dormido sobre la túnica de Buda. Este último decidió no perturbar su apacible sueño y, para seguir con sus actividades, cortó el padazo de túnica para poder levantarse sin que el gato vierna interrumpido su descanso. Por eso, en los templos budistas de Tailandia, se dejan los gatos en todos lados dormir sobre las estatuas de Buda. [i]

CULTIVAR UNA MENTALIDAD DE NO SABER[ii]
Charla Dharma 25/NOV/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

En nuestra tradición de zen, practicamos cultivando la mente de no saber. Esta es la mente calma y lúcida libre de ideas, opiniones, y prejuicios. Es una mentalidad caracterizada por curiosidad, sorpresa, y asombro, es receptivo con la capacidad de enfrentar todo lo que aparezca tal como es. El no saber no es lo mismo como la ignorancia, la que suele concebirse como ausencia de información y la inconciencia. La ignorancia significa que sabemos algo, pero es incorrecto o es percepción equivocada. En cambio, una mentalidad de no saber está más allá del conocimiento y el desconocimiento, más allá del saber convencional y la ignorancia. El no saber nos abre a la mente del principiante donde hay infinitas posibilidades, en vez de sólo una de lo habitual de la mente condicionada.   La mentalidad de no saber es básicamente libre para descubrir lo que sea, libre de expectativas, roles o agendas, libre de la visión estrecha y limitada. Cuando conocemos algo, ya no puedes ver más allá de la idea que tienes del objeto. Es como tener un dibujo de una galleta. Conocemos la galleta por haber comido galletas antes. Pero la idea falta sabor y experiencia real. No es lo mismo como una galleta recién cocida, con un aroma intoxicante, lista a probarse, húmedo y cálida, invitándonos a probarlo. Si la pruebas sin expectativas, sin memorias de otras, sin comparaciones, entonces la experiencia es única, y se hace uno con la galleta, y la galleta se revela justo en este momento. Así que la experiencia directa de la galleta se vuele única, fresca, y reveladora.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Retiro 16-18 Noviembre 2018

Retiro Zen
16-18/NOV/2018
Quinta Chilla
Jalisco, México


Foto Grupal
(Segundo plano)  Melissa Lemus, Pamela García Martinez, Valeria Miranda Martinez, Octavio Díaz
(Primer plano) Eduardo Del Villar Madrigal, Laura Tayde Gonzalez, Jacqueline Vaca, Ven. Hyoenjin Prajna, Jackie Gutiérrez Camacho, Diego Martinez

lunes, 12 de noviembre de 2018

TOMANDO TÉ CON MARA Charla Dharma 11/NOV/2018


TOMANDO TÉ CON MARA
Charla Dharma 11/NOV/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

“Después de muchos años de someterme al psicoanálisis, enseñar psicología, trabajar como psicoterapeuta, tomar medicinas, ir a la India, ser yogui, tener un gurú y meditar; hasta donde sé, no me he librado de una sola neurosis. De una sola. Lo único que cambió es que ya no me definen. Invierto menos energía en mi personalidad, así que me es fácil cambiar. Mis neurosis no son ya grandes monstruos. Ahora son como pequeños duendes a los que invito a tomar el té.”
                                                         ~Ram Dass

¿Cómo ser amigos del miedo? ¿Cómo experimentar el sufrimiento mientras que desarrollamos la compasión y la ecuanimidad suficientes para descansar al lado del temor? La siguiente historia zen ilustra el tipo de valentía necesaria para enfrentar el temor:

lunes, 5 de noviembre de 2018

Diálogos Zen # 47 Encontrar nuestra propia voz


CÓMO CRECER MIL BRAZOS DE COMPASIÓN: Altruismo, Empatía y Compasión. Charla Dharma 04/NOV/2018


CÓMO CRECER MIL BRAZOS DE COMPASIÓN:
Altruismo, Empatía y Compasión
Charla Dharma 04/NOV/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Si quieres que los demás sean felices, practica la compasión.
Si quieres ser feliz, practica la compasión.
                            ~Su Santidad el Dalai Lama

Avalokiteshvara es el bodhisattva de la compasión. Su nombre significa el que mira abajo desde arriba. Puede ver todo, vigilar todo, puesto que se representa con mil brazos; en cada mano lleva un ojo, indicando que es consciente de todo el sufrimiento en el mundo. En coreano se llama Kwanseum, lo que significa el que oye el llanto del mundo. Tiene incluso mil orejas, capaz de oír y responder a cada ser. Es un símbolo de la compasión que reside en cada uno de nosotros, la que responde a los necesitados del mundo con acción, benevolencia, y apoyo. La compasión es una respuesta natural y apropiada al sufrimiento. Quizás creen que sólo tienen un par de brazos, que sus capacidades de ayudar son limitadas. Pero no es cierto. Mira a tu alrededor. ¿Cuántos brazos se ven? Si se incluyen todos los brazos de nuestra sangha, hay muchos. Si incluimos todos los brazos de nuestros amigos, familiares, compañeros, y practicantes espirituales, tenemos más de mil brazos. Así que, es una ilusión pensar que hacemos solos el trabajo de ayudar a otros. En realidad, estamos íntimamente interconectados como una red de interdependencia. Todos nuestros pensamientos, sentimientos, y actos afectan a todos los demás en esta red. Cuando nos abrimos a un punto de vista más incluyente, podemos sentir la armonía y fuerza de esta red de interconectividad.

lunes, 29 de octubre de 2018

LA CREATIVIDAD DEL ZEN Charla Dharma 28/OCT/2018


LA CREATIVIDAD DEL ZEN
Charla Dharma 28/OCT/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

“Al estudiar la mente, se la conoce,
se la deconstruye y se la revela
la creatividad ilimitada de Buda.”
                            Hyoenjin Prajna

La Mente es Buda. La Mente es la fuente de toda la fuerza creativa, su funcionamiento, y el resultado de su funcionamiento. La Mente siempre ha existido, carece de forma y de aspecto, pero es omnipresente. Nadie puede existir fuera de la esencia de esta Mente y del principio de la manifestación de los fenómenos.  El principio de la creatividad trasciende las distinciones de lo mundano y lo sagrado o entre lo superior y lo inferior. Hay un dicho Zen: “El Dao existe en el orín y el excremento.” Había una vez un maestro que se despertó en medio de la noche con ganas de ir al baño. En los monasterios antiguos, los monjes solían dormir en el salón de meditación a los pies de la estatua de Buda. Este maestro se levantó, y comenzó a orinar al lado de la estatua de Buda. Otro maestro intentó detenerlo, preguntándole cómo es que podía orinar en la presencia del Buda. El maestro respondió: “Si pudieras mostrarme un lugar que esté libre de la presencia del Buda, me dirigiría allí.” El otro maestro guardó silencio al reconocer que el Buda, o sea, la Mente o Dao, está en todas partes.

# 46 Ética, moralidad y apariencia


lunes, 22 de octubre de 2018

SUPERANDO EL CRÍTICO INTERIOR Charla Dharma 21/OCT/2018


Superando el Crítico Interior

Charla Dharma 21/OCT/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

El Buddha habla,
"Bhikkhu, existe esa dimensión donde no hay tierra, ni agua, ni fuego, ni aire. Donde no hay dimensión que consista en la infinitud del espacio, ninguna dimensión que consista en la infinidad de la conciencia, ninguna dimensión que consista en la nada, ninguna dimensión que consista en ninguno percepción ni no percepción. Donde no hay ni este mundo ni otro mundo ni ambos. Donde no hay ni sol ni luna. Bhikkhu, digo que allí no hay llegada, ni marcha, ni permanencia, ni muerte, ni renacimiento. No está fijo, no es móvil, no tiene apoyo. Solo [ver] esto termina la realidad de dukkha." ~~ Udana 8.1.

La práctica Koan Zen apunta directamente a la mente, y la práctica devuelve la atención dentro de ella. La práctica de Koan Zen mira profundamente la naturaleza de la mente al convertir la declaración del Buddha en una pregunta, "¿Qué es esto?" ~Kahungkagan Zen, Facebook, 23 agosto, 2018.

No te engañes. La voz interna que critica a todo no es la voz que termina la dukka. La voz que compara, elogia, devalúa, minimiza, invalida, culpa, aprueba, condena y ataca tu apariencia, desempeño laboral, tu relación con otros, tu dieta, tu salud, tus sueños y esperanzas, tus pensamientos y tu desarrollo espiritual no viene de tu verdadero ser. Es la voz de Mara, la ilusión, el ego.  Sea lo que sea, para tu crítico interior, nada de lo que haces es suficiente. Es la voz que exige que cumplas las normas y códigos morales, controlándote con sus armas de temor, vergüenza y culpa. Esta voz viene de tus padres y el mundo a tu alrededor. Ellos la heredaron de sus padres, y generación tras generación estamos esclavizados por esta voz. Esto es condicionamiento creando la falsa autoimagen del yo. 

domingo, 14 de octubre de 2018

EL AMOR CURA Charla Dharma 14/OCT/2018


EL AMOR CURA
Charla Dharma 14/OCT/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Cuando vi la luna
al amanecer,
sola en mitad del cielo,
me conocí completo:
sin excluir nada
                         ~Izumi Shikibu

Hay un amor sin limitaciones, diferente al amor que se encuentra en muchas relaciones sentimentales caracterizado como un intercambio lucrativo, por ejemplo, cuando alguien dice “Te quiero,” y te sientes obligado a decir lo mismo.  Hay un orden de amor completamente distinto, que viene de la fuente misma de nuestro ser. Es un amor que reconoce y responde a la bondad intrínseca del corazón humano. Un amor que representa la aspiración universal de todos los seres para encontrar la felicidad. Es algo que existe antes y más allá de toda condición o pensamiento. El ego no puede lograrlo. No es un amor idealista ni el producto de un estado espiritual especial al que se puede acceder. Este amor está siempre presente y es el fundamento de toda experiencia, la esencia misma de nuestro ser.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Diálogos Zen #41: El Zen y Dionisio 10/SEP72018


HOJAS CAYENDO Servicio Memorial por Juan José Cortés Rangel 09/SEP/2018



HOJAS CAYENDO
Servicio Memorial por Juan José Cortés Rangel
09/SEP/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna


Un monje vagaba por un camino y se encontró con el Maestro, quien hurgaba la tierra con un palo.
El joven monje habló primero. "Maestro, no sé si debo quedarme más en el templo. Simplemente no puedo convencerme de que el renacimiento es verdad”.
El Maestro continuó hurgando en el suelo.
"Si no hay un yo, ¿qué regresa? ¿Cómo podría alguien volver como un ser infernal si no hay un infierno en el que estar? ¿Cómo podría mi madre volver como un gusano? Simplemente no lo creo. Lo siento."
El Maestro hurgó un poco más en el suelo, luego miró al monje.
"Joven monje, haces algunas preguntas muy interesantes. Déjame preguntarte uno: ¿qué he enseñado sobre el nacimiento y la muerte?
"Que no hay nacimiento ni muerte".
"Tienes la mitad de la razón. También enseño que hay nacimiento y muerte, y debemos pasar nuestro tiempo sabiamente entre ellos. ¿Cuál es correcta? ¿Nacimiento o no nacimiento?”
El joven monje lo miró con curiosidad.
"El Buda dijo que todos los seres son no-seres, y que cualquiera que se refiera a sí mismo como un Bodhisattva no es un Bodhisattva. ¿Pero qué recitamos todos los días?”
"¿Er, los votos del Bodhisattva?"
"Sí. Entonces, ¿somos todos nosotros tontos y mostrando nuestra ignorancia prometiendo salvar a todos los seres sintientes? Y si no hay seres, ¿cómo pueden ser innumerables?”
"No lo sé."
"Buena respuesta."
"¡Pero Maestro, eso todavía no me convence de que el renacimiento sea cierto!"
El Maestro miró al joven monje con una ceja levantada.
"Joven monje, ¿ves esta hoja de arce?"
"Sí."
"Bueno. Ahora ¿ves esta pila al lado?"
"Sí."
"¿Qué crees que es?"
"Bueno, parece que son pedazos de hojas secas y desmenuzadas".
"¿Eran esas cosas desmenuzadas hojas antes? ¿Son hojas ahora?"
"Eran, pero ya no lo son."
"¿Cuándo las hojas dejaron de ser hojas?"
El joven monje pensó por un minuto, pero no pudo responder.
"Ahora las partes desmenuzadas de hojas anteriores, ¿permanecen como hojas desmoronadas para siempre?"
"No, se convierten en mantillo y compost y forman parte del suelo, supongo".
"Muy bien, joven monje. Ahora, considera este árbol de arce. ¿Está vivo?
"Sí, tanto como un árbol está vivo".
"¿Crece el aire con las ramas flotando y sin raíces? ¿Las hojas del árbol están vivas, y cuando se caen, están muertas? ¿En qué punto la hoja caída pasa de viva a muerta? ¿Qué línea separa la hoja de la hoja desmenuzada y la convierte en abono orgánico para la raíz del árbol? "
El Maestro sacó una raíz suelta del suelo.
"Joven monje, ¿ves estos pequeños pelos en esta raíz? ¿Ves los pedazos de tierra colgando de los pelos? ¿Supones que una hoja viva se convierte en una hoja muerta, luego en compost, luego en tierra y luego solo se convierte en árbol?
"Puedo ver hacia dónde se dirige, Maestro, nada de esto sigue convenciéndome de que voy a renacer como un Deva o un Fantasma Hambriento, o una mujer o un gusano".
"Joven monje, tengo una última cosa que decirte".
El Maestro se puso de pie y se inclinó hacia el joven monje, luego gritó directamente a la cara del monje:
"¿QUÉ TE HACE CREER QUE ERES MÁS ESPECIAL QUE LA HOJA?"
El joven monje se alejó, colgando la cabeza.
Preguntas
1. ¿Eres más especial que una hoja?
2. ¿Qué es el renacimiento?[1]

Buda dijo que todos los seres son “no-seres.” ¿Qué quiere decir esto? Es una referencia a shunyata, que todos los seres somos vacíos de una realidad particular, separada y permanente en sí. No somos cosas aisladas y solas. Somos todos parte de una gran fuente de vida que existe un instante y luego desvanece, y aparece de nuevo, momento tras momento, una momentaneidad que no perdura en el tiempo y el espacio, pero, es a la vez, constante y real. Somos como una burbuja sin contenido. Otra forma de decirlo, somos cada uno el universo experimentándose por medio de cada uno de nosotros. Somos como un árbol compuesto de incontables células todas funcionando en su particularidad manteniendo todo el sistema del árbol intacto como una entidad. El árbol existe como un proceso de estos factores, el agua, el sol, las formas de las[i] células, la tierra, el aire, y todo consciente de estar vivo aquí y ahora.  El maestro contemporáneo de meditación Jack Kornfield lo describe así:  

Cuando la mente se vuelve muy silenciosa, se puede ver muy claramente que todo lo que existe en el mundo son momentos breves de conciencia surgiendo juntos con los seis objetos sensoriales. Hay sólo vista y el percatar de vista, sonido y el percatar de sonido, oler, gustar, y el percatar de ellos, pensamientos y el percatar de pensamientos. Si puedes hacer le mente muy enfocada, como se hace en la meditación, se puede ver que el todo se descompone en estos acontecimientos chiquitos de vista y el percatar, sonido y el percatar y pensamiento y el percatar. Ya no hay casas, carros, cuerpos, o incluso un sí mismo. Todo lo que se ven son partículas de conciencia como experiencia. Sin embargo, se puede ir muy profundo en la meditación de otra manera y la mente se vuelve muy calma. Se puede ver ya que la conciencia es como las olas, como un mar, un océano. Ya no es como partículas, pero en lugar de esto cada vista y sonido está contenido dentro de este océano de conciencia. Desde esta perspectiva, no hay un sentido de partículas en absoluto.[2]

Entonces, como los físicos afirman, todo es como partículas de luz y a la vez una onda u ola de luz. Tú, yo, el árbol, todos somos este momento ocurriendo en el espacio y el tiempo, un compuesto de muchos factores, pero nunca separado del todo. Como la hoja del árbol que cae de la rama a la tierra. ¿En qué momento la hoja deja de ser hoja? Se transforma en compost, transformándose en tierra que se absorbe en la raíz del árbol para luego transformarse en parte del árbol, una nueva hoja.
Nuestro amigo Juan José hace unos días cayó del árbol de esta vida. Pero fue sólo un momento de transformación. Todavía es parte de este universo entero. Todavía está con nosotros, en nuestras memorias y nuestros corazones. Podríamos decir que a pesar de que no se lo ve su forma, se ha vuelto a la totalidad de este universo, shunyata, no simplemente una hoja transitoria, sino la esencia misma aquí y ahora en este momento, lo que nunca nace y nunca muere. Por un breve instante esta hoja brillaba, abriéndose a la luz del sol, la luz de conciencia. Ya se transforma, parte de la tierra, la lluvia, el aire y el agua. Siempre está con nosotros, porque jamás se puede ir. Somos uno con Juan José, todas hojas de este árbol de la vida. Honramos su vida y lo que reflejaba del amor, compasión, y la sabiduría de nuestra naturaleza verdadera de Shunyata.    



[1]Eunsahn Citta. “Case 14: Falling Leaves”. Friday July 27, 2018.

[2] Jack Kornfield, “The Smile of the Buddha,” in Ancient Wisdom and Modern Science, ed. Stanislav Grof (Albanay: State University of New York Press, 1984), p. 101.





lunes, 27 de agosto de 2018

MARCHARSE DE CASA: EL BUDISMO ES REBELIÓN por Daniel Scharpenburg. Charla Dharma 27/AGO/2017


Marcharse de casa: el budismo es rebelión
Por Daniel Scharpenburg

Caminar por el camino budista es un acto de rebelión.
Creo que la gente a veces pierde de vista eso.

En la época del Buda existía un sistema realmente rígido en el que a las personas no se les permitía avanzar en la vida. Si tu papá fuera un fabricante de zapatos, ibas a ser un fabricante de zapatos. Fin de la historia. El padre de Buda no era un maestro espiritual; él era un poderoso líder tribal.

El hombre que llamamos Buda no estaba satisfecho con el modo típico de las cosas. No quería ser un líder tribal como su padre, por lo que se rebeló. Se convirtió en un buscador espiritual, y eso no es todo. Miró a su alrededor y vio las tradiciones espirituales de su época y las encontró deficientes.

Todas las tradiciones que encontró parecían estar llenas de adoración al gurú, adhesión ciega a la tradición, hostilidad hacia las minorías y rechazo de algunos hechos obvios sobre el mundo.

Y las percepciones espirituales que ofrecían parecían carecer también.

Entonces comenzó su propio camino. Y cuando estableció su camino y comenzó a compartirlo es cuando hizo lo más controvertido. Dijo que todos son iguales en el camino. El rico y poderoso mercader y el humilde barrendero eran igualmente capaces de alcanzar la Iluminación.

Y las mujeres (¡de veras!) también eran capaces.

Es fácil para nosotros mirar hacia atrás y decir que debería haber sido obvio, pero no era así en su tiempo porque estaba rechazando las suposiciones más importantes de la cultura en la que creció. Vio el mundo y dijo: "Podemos hacerlo mejor". "

Este camino se llamaba "Marcharse de Casa".

Eso tiene dos significados. Uno es, por supuesto, que muchos (pero no todos) los seguidores del Buda en esos días se estaban convirtiendo en monjes. Estaban regalando todo lo que tenían y se iban a caminar por la tierra con él. Pero hay un significado mucho más profundo.

El hogar representa la comodidad de lo familiar y la falta de hogar representa lo desconocido. Hay comodidad en seguir las reglas y hacer lo que le dicen. Les estaba pidiendo a estas personas que rechazaran tanto de lo que les habían enseñado y que se arriesgaran en esta otra forma de vida.

Hacer algo diferente de lo que siempre has hecho es incómodo y atemorizante. Se necesitó un gran acto de desafío para rechazar la cultura dominante en la que estaba inmerso todo seguidor del Buda.

Ahora, ¿qué tiene esto que ver con nosotros? También nos rebelamos en este camino. Los valores de nuestra sociedad hoy en día no se basan en sentarse calmado y prestar atención. Ellos tampoco están realmente fundados en la compasión.

Veo tantas cosas que están diseñadas para fracturar nuestra atención tanto como sea posible.
Nos enseñan que podemos realizar múltiples tareas en lugar de hacer una cosa a la vez.
Nos enseñan que el solo hecho de tener la casa adecuada o el trabajo adecuado o el cónyuge correcto finalmente nos hará felices y acabará con nuestra inquietud.

Nos enseñan que debemos entretenernos todo el tiempo. ¿Cómo se pudiera meditar alguna vez mientras que las personas creen que no deberían aburrirse?

Nos enseñan a confiar en la gratificación instantánea cada vez que comenzamos a querer algo…

Nos han enseñado que algunas personas (generalmente personas que no son como nosotros) no son dignas de compasión. Es difícil rebelarse contra eso. Realmente no queremos mostrar compasión y respeto a todos.

El Buda dijo que todos nuestros problemas pueden resumirse en tres cosas. Llamó a estos los venenos. Son codicia, odio y engaño. Cuando nos rebelamos, eso es contra lo que nos rebelamos. Así que vámonos juntos.

Porque podemos hacerlo mejor.

lunes, 20 de agosto de 2018

CULPA, CONTRICIÓN Y ARREPENTIMIENTO Charla Dharma 19/AGO/2018



CULPA, CONTRICIÓN Y ARREPENTIMIENTO
Charla Dharma 19/AGO/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Si la culpa involucra preocuparse por lo que se ha hecho, entonces no ayuda. El budismo no enfatiza la culpa, sino la contrición seguido por el desarrollo de la intención de abstenerse en el futuro. En pocas palabras, decides que has hecho algo mal y luego no lo haces de nuevo. En el Sutra Avatamsaka, hay un verso de arrepentimiento tradicional que dice:

Por todas las malas acciones que he hecho en el pasado,
Creado por mi cuerpo, habla y mente,
Debido a la codicia, el odio y la ilusión sin comienzo,
Ahora reconozco mis errores y me los arrepiento de todos.
(“Las Prácticas y Los Votos de Samantabhadra  
Bodhisattva”, Sutra Avatamsaka, Capítulo 40)

Este verso de contrición es el más sencillo practicado en la tradición zen. La práctica de contrición no se basa en pedir perdón divino, sino más bien un reconocimiento de nuestras acciones ineptas hechos intencionales o no intencionales por medio de nuestro cuerpo, habla, y mente, lo cual es el resultado de nuestra falta de compasión y sabiduría, originando de nuestro apego, aversión, e ilusión. Al reconocer nuestros errores, nos comprometemos estar más atentos, para que jamás se repitan de nuevo. En este sentido, la contrición más se trata de perdonarse a uno mismo mediante la expresión del pesar y determinación emprender un nuevo camino espiritual, soltando culpa innecesaria, mientras que se determina evitar lo malo, hacer lo bueno, y purificar la mente con más diligencia.

En los monasterios, la práctica de arrepentimiento tradicional se realiza con el canto de sutras relevantes y con postraciones frente a la imagen de Buddha, el cual representa la presencia del Buddha atestiguando nuestra sinceridad. Además, hay que pedir perdón a las personas o individuos dañados o heridos por nuestras palabras o acciones. No importa si la otra persona disculpa o no, debemos ser sinceros y pedir que nos disculpen – es además una práctica de humildad. Luego, se debe recompensar el daño físico o mental que se ha causado.


En la comunidad budista, varias reglas sobre la práctica y la ceremonia de contrición estaban enunciados en un texto que se llama la Vinaya, las reglas de disciplina monástica. ¿Cómo se formaban estas reglas en la comunidad budista?

Originalmente, todos los seguidores del Buddha recorrieron el mundo sin hogar fijo. Sólo se detuvieron por un rato durante la temporada de lluvias, puesto que se dañaron los campos de cultivo y las creaturas al pisarlos en el lodo de la lluvia. Por lo tanto, decidieron descansar por unos tres meses, ocupándose con estudio de textos y meditación y reunirse con otros monjes. Esto facilitaba debates entre los monjes, pláticas sobre sutras, y oportunidad de desarrollo espiritual e intelectual con otros practicantes. Para permanecer en un lugar por un rato, requería que esté cerca a amigos, familiares o benefactores. Se establecieron cerca de pueblos por tener acceso a comida, pero donde no estaba muy ruidoso y adecuado para la meditación.

Entonces, durante estos meses, dos tipos de estructuras aparecieron: viviendas temporales mantenidos por los monjes mismos, o edificios con jardines aportados y mantenidos por un benefactor. Los retiros estacionarios durante las lluvias resultaron en una comunidad con necesidades físicas, con salones de meditación, y otros edificios para manejar y administrar el complejo. Así que, tenían que regular la vida comunal con reglas de comportamientos, consideración, y etiqueta, las cuales llegaron a llamarse la Vinaya Pitaka, o sea, la “Cesta de Disciplina,” la primera división del Tripitaka, o Canon Pali. Esto surgió a causa de los roces y conflictos de la comunidad. Cada vez aparecía algún caso de comportamientos poco saludable dentro de la sangha, Buda estableció una determinada regla con su respectivo castigo o retribución punitivos.

Una subdivisión de la Vinaya en que se hace un inventario de ofensas y reglas gobernando la conducta de los monjes, se llama la Pratimoksha (500 – 450 a.c.) y fue recitado regularmente por los monjes para mantenerlas frescas en sus mentes y para hacer confesión pública. Este texto estipulaba las medidas apropiada para tomar cuando alguien cometió un error. Había ocho categorías de ofensas según su gravedad involucrando transgresiones sexuales, robo, crítica, corrupción, disputas, argumentos, y malos modales.

Estas reglas se convirtieron en un código comunal de confesión ritualizado y cantado por los monjes causando un lazo de unidad. Cuando los monjes se preguntaron si alguien se había cometido alguno de estas faltas, una respuesta de silencia indicaba inocencia y pureza. La ceremonia descrita aquí se ha servido todos estos 2,600 años como un pegamento uniendo la comunidad budista, creando una expectativa de congruencia ética, además de ser una manera de distinguir esta comunidad de otras.

Así es la comunidad Zen, un grupo de practicantes éticos comprometidos a ayudarnos mutuamente en mantener nuestra práctica constante, intentando ser congruentes con nuestra conducta entre nosotros y en el mundo, definiéndonos por nuestra capacidad de ayudar al mundo como bodhisattvas aliviando el sufrimiento. Somos valientes en admitir nuestros errores, capaces de pedir perdón a los que hemos afectados por nuestras faltas de atención, y comprometidos a no volver a cometer los mismos errores más en nuestras vidas. Esto es el camino auténtico del Zen.     
                                                                        
Bibliografía
A View on Buddhism
             http://viewonbuddhism.org/guilt.html
Dharma, Wonji y Dharma, Sunyananda. (2016). The Dharmaguptaka Bhiksu Pratimoksha. Buddha Dharma University
Press: Kansas City, Mo.
Prebish, Charles S. (2010). Buddhist Monastic Discipline. Motilal Banarsidass Publishers: Delhi.
Vinaya Pitaka. Wikipedia

lunes, 13 de agosto de 2018

Diálogos Zen #40: Perdidos en el Bosque


CÓMO CONVERTIR SAMSARA EN NIRVANA Charla Dharma 12/OCT/2018



CÓMO CONVERTIR SAMSARA EN NIRVANA
Charla Dharma 12/AGO/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Es un dicho del Zen decir: “Nirvana es Samsara; Samsara es Nirvana.” Samsara es el mundo percibido como imperfecto y lleno de mucho sufrimiento. Nirvana es el mismo mundo percibido como perfecto justo como es y libre del sufrimiento. ¿Cómo convertir Samsara en Nirvana? Primero, tenemos que purificar nuestra mente, habla, y acciones. Segundo, tenemos que guiar a otros seres a la verdad, ayudándoles lograr la Iluminación. Así que, Nirvana no está tan lejos. Es posible lograrlo aquí y ahora. Para lograr Nirvana, tenemos que practicar, disciplinar la mente, y actuar acorde a los preceptos, los cuales son guías de cómo comportarse como un bodhisattva. Si actuamos así en nuestras vidas cotidianas, trascendemos la mente limitada y logramos la mente Iluminada. Desde este estado de mente perfeccionada, se experimenta Nirvana aquí en este mismo mundo, en este mismo instante.

No es una cuestión de filosofía, análisis, argumentos ni metafísica, es más bien actuar desde el “No sé”, nuestra verdadera mente libre de prejuicios, impurezas, y comparaciones, y críticas. Tenemos que practicar atentos a la disciplina de los tres karmas: acción de cuerpo, acción de la boca, y acción de la mente. Cuando nos sentamos en la meditación, es muy buena acción: el cuerpo está en la postura perfecta, libre de malas acciones. Al sentarse así, la mente se tranquiliza, y poco a poco, se vuelve libre de pensamientos discriminativos, los que causan mala karma y sufrimiento. Sentados en meditación, ya la boca está bajo nuestro control, no estamos diciendo nada negativa ni criticona. Pero cuando nos levantamos del cojín, es muy fácil criticar otros o decir algo que puede causar dolor y herir a otros. Tenemos que disciplinar la boca y controlar nuestra habla mientras que seguimos desarrollando la meditación y la sabiduría. Hay un dicho chino que dice: “Una palabra una vez hablada, ni cuatro caballos fuertes ya la pueden recuperar.”  Antes de decir algo, debemos considerar el resultado, si es o no es beneficioso para nosotros y para otros. Si lo que vamos a decir puede herir o causar daño para nosotros o para otros, es mejor abstenerse de decirlo. En el Dhammapada el Buda dijo, “Que nadie busque las faltas de los demás, las cosas dejadas y deshechas por otros, sino las propias obras hechas y deshechas de uno mismo.”

En cambio, cuando una persona practica el amor benevolente y la compasión, piensa bien de los demás, y sus palabras y acciones reflejan esta benevolencia. Toda acción y habla viene de la mente y el pensamiento. Si la mente no piensa de una forma amable, es difícil manifestar habla y acciones amables. Un budista intenta con toda su fuerza estar atento a su pensamiento, vigilando sus pensamientos, puesto que sabe que el pensamiento es la base de toda acción y habla. Por tanto, nos sentamos en meditación para calmar la mente, disciplinando y purificándola. Cuando la mente es pura, el satori, o sea, la Iluminación, no está lejos. Incluso el maestro japonés Dogen en el siglo 12 dijo, “Zazen y satori son uno.” Es decir, sentarse en meditación y la iluminación son lo mismo. Mientras que se sienta, el cuerpo no comete maldad, y la boca no habla de cosas malas. La mente es muy calma, quieta, pura y lúcida. Así que, la meditación es un período corto de Iluminación, o por lo menos la condición ideal en la cual la Iluminación puede manifestarse. Sin embargo, puesto que la meditación sentada es un período bastante corto, la mente disciplinada conseguida por medio de la meditación sentada debería llevarse a la vida cotidiana. Esta mente purificada debe transformarse en la acción de cada día.

Así que el practicante del Zen experimenta la perfección de cada día y aprecia la belleza de cada estación. Si una persona se limita la mente con pensamientos discriminativos y negativos, no puede apreciar la totalidad de la vida. Practicar el Zen no es sólo disfrutar la vida durante los momentos placenteros, sino también durante las tragedias y dolores. Normalmente estamos contentos cuando todo anda bien en la vida, pero cuando surgen alguna pena o dificultad, sentimos angustia y descontento. De hecho, no hay nada malo allí. No hay nunca éxito sin fracaso. No debemos preocuparnos tanto de los fracasos. El éxito y el fracaso, la decepción y la satisfacción, todo depende de la mente. ¿Por qué preocuparse tanto? ¿Por qué crear tanto drama y angustia? Hay que tranquilizarse y estar contento. Todo viene y va, nada perdura, nada debe molestarnos tanto.

Siempre hay altibajos en la vida. Siempre hay momentos de éxito y momentos de fracaso. La vida es así. Es una rueda que gira y gira. Un día estás en el cielo y otro día estás en el infierno. De hecho, se aprende más espiritualmente del infierno que el cielo, puesto que mientras que se está en el cielo, no hay ninguna razón contemplar ni hacer ningún cambio en la vida. No obstante, mientras que se está en el infierno, es tan desagradable, por fuerzas uno quiere hacer lo que sea para salir.  Por lo tanto, aprendemos más de nuestros fracasos que nuestros éxitos, puesto que los fracasos nos proveen valiosas experiencias para la vida. En China, cuando representan una imagen de Bodhidharma, el primer patriarca zen, muchas veces está acompañado con cuatro caracteres chinos que significan, “Caer siete veces, levantarse ocho.” No se mide la importancia de la vida por cuántos éxitos se ha habido, sino por cuántas crisis se han resuelto.

 La vida es un viaje largo desde Samsara a Nirvana, desde la ignorancia hasta la Iluminación. Requiere mucha paciencia para llevar a cabo el trabajo requerido para despertarse y luego salvar a todos los seres del universo. Hay que simplemente ir derecho, trabajando en los preceptos, la ética, meditando diario, sin desviarse en quejas, críticas, dramas, ni obsesiones. Hay que practicar con mucha determinación, día tras día, constante y diligente, para lograr la meta. Confucio dijo, “No desees resultados rápidos, ni buscar avances pequeños. Si se busca resultados rápidos, no se logrará la meta final. Si se deja llevar por avances pequeños, jamás se logrará las cosas grandes.”  Practicamos así con mucho esfuerzo constante y continuo, haciendo lo mejor posible hoy mismo. Aunque hay muchos obstáculos y dificultades, se puede superarlos uno por uno, haciendo lo que se puede hoy, sin dejarlo para mañana. No permitir ni un día pasar que no practiques. Hay que meditar, soltar los apegos, soltar las preocupaciones, cuidar la boca y el cuerpo en su habla y acción. Seamos generosos con nuestras sonrisas, apoyo, y amor benevolente a todo el mundo. Al trabajar salvando a otros, nos salvamos a nosotros mismos, y así se convierte samsara en nirvana.