EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 30.3. La Lámpara de Sustancia-Función
Charla Dharma 08/ENE/2026
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin
Capítulo 30.3. La Lámpara de Sustancia-Función
Charla Dharma 08/ENE/2026
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin
El Sexto Patriarca Hui-neng en este Sutra del Estrado nos enseña que, si podemos soltar nuestros delirios y apegos, seremos iguales a nuestros ancestros y maestros zen del pasado. Somos desde el comienzo iluminados y con sabiduría intuitiva que surge directamente de la esencia del universo.
Hay que conseguir un buen maestro para liberarse del delirio, y ver nuestra propia naturaleza, para finalmente, compartir la sabiduría con todos. Al identificarnos con la mente sencilla, la mente búdica, sin complicaciones ni discriminaciones, somos uno de nuevo, uno con nuestra propia esencia, y uno con todos los demás, no dos, no dual.
En cualquier momento, practicamos esta mente sencilla, el Tao del sendero de la práctica de los Budas, de nosotros aquí y ahora. Es la mente sin apego, que fluye en todo momento, y que se logra no por el intento de eliminar los pensamientos discriminatorios, sino por no apegarnos a ninguno, para ser libres de ver, vivir y fluir en armonía con la vida.
Así, somos más que sólo una roca o un árbol. Somos participantes en el Tao, en la esencia que se expresa en una infinidad de formas. Entonces, la enseñanza es entender que ya somos la lámpara, la esencia, y sabiendo esto, la luz de la sabiduría naturalmente brilla en toda dirección, ilumina todo, la sabiduría (prajña) que todo es la fuente de luz (bodhi) y la libre expresión de esta luz en este momento preciso, que se manifiesta como la meditación y la vida en sí.
Por esto siempre digo: “Voltea tu luz adentro y rastréala a la fuente.” Cuando comenzamos a emplear el hwadu de “¿Qué es esto?”, estamos percatándonos la luz de consciencia sin apegos, que se manifiesta naturalmente como es en este momento preciso.
Al seguir la actitud de duda e investigación, estamos rastreando la luz a su origen, la fuente de todo, la esencia inherente de la consciencia. Allí seguimos abriéndonos a esta unicidad, donde no hay dos, simplemente este momento perfecto como es, hasta que lleguemos al despertar final, la Gran Iluminación.
Por lo tanto, no hay escuela súbita ni gradual; los dos son lo mismo. Entender la mente original, es ver nuestra propia naturaleza, y ver nuestra naturaleza es sabiduría inherente, la sustancia que se expresa como la función de la vida.
No es necesario practicar para lograr la Iluminación, puesto que somos ya la Iluminación en sí. Se puede descansar en esta realización, sin distracciones, sin comparaciones, sin pensamientos discriminativos. Es lo fundamental del Zen, el no-pensar como la doctrina, la no-forma como la sustancia, y el no-apego como la base de la práctica.
La clave es no apegarse a nada, tampoco apegarse al no apego, simplemente ver la esencia surgir como la talidad de este momento preciso, toda la función de lo no-creado, lo no-muerto, y lo no-cambiante, que se manifiesta en forma, impermanencia, y cambio constante.
En esta Verdad, no hay nada por purificar, nada por lograr, nada por soltar, ya que todo es la esencia pura tal como es. De esta forma, somos siempre libres, puros, y uno con el resto del universo.
Bibliografía
Yampolski. Philip B. (trans). (2012) The Platform Sutra of the Sixth Patriarch (Sutra del Estrado). Columbia University Press: N.Y. (KINDLE EDITION).
Sahn, Seung. (2002) La Brújula del Zen. La Liebre de Marzo: Barcelona, España.
Uchiyama. (2010 edición digital, Kindle). Abrir la Mano del Pensamiento. Kairos: Barcelona, España.
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