MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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martes, 16 de septiembre de 2014

ZEN ES SUSTANCIA UNIVERSAL FUNCIONANDO EN EL MUNDO Charla Dharma 14/SEP/2014


ZEN ES SUSTANCIA UNIVERSAL

FUNCIONANDO EN EL MUNDO

Charla Dharma 14/SEP/2014

Rev. Hyonjin Sunim


 

“Estudiantes, tengan cuidado no decir que la meditación cause la sabiduría, o la sabiduría cause la meditación o que la meditación y la sabiduría sean diferentes la una de la otra.”
(Verso 13: Sutra del Estrado)
 

 Hemos estudiado antes en el Sutra del Estrado como Hui-neng se iluminó, demostrándole su entendimiento a su maestro mediante un poema, quien le entregó el Dharma y  la túnica de Bodhidharma como símbolo de su aprobación y la transmisión, luego avisándole que se fuera del monasterio para salvar su vida de los celosos. De hecho, cientos de  hombres persiguieron a Hui-neng dos meses hacia el sur del país intentando asesinarle. Pero no lograron su objetivo, y sólo siguió un monje Hui-ming, antaño un general rudo y agresivo, quien le alcanzó...


Temiendo que este monje general le iba a matar, Hui-neng le entrega la túnica. Pero, cosa rara, la rechaza, diciéndole que sólo buscaba el Dharma.  Al transmitirle el Dharma, el monje general se ilumina al instante. Luego, Hui-neng le envía al norte para que les enseñara a otros. Ya el maestro comienza a transmitirnos el Dharma:



Verso 12: “Buenos amigos, las personas mismas de este mundo poseen la iluminación (bodhi) y la sabiduría intuitiva (prajña). Sin embargo, simplemente por engañarse la mente, no pueden lograr a despertarse.  Deben buscar un buen maestro mostrarles como percibir sus propias naturalezas. Buenos amigos, si se encuentran con el despertar, se lograrán la sabiduría del Buddha…

La Naturaleza Búdica ya reside en nosotros como nuestro verdadero ser, lo que es eterno, puro, y sabio. Esta luz de la consciencia brilla en cada momento. Incluso cuando surgen las kleshas de codicia, frustración, e indiferencia, la luz brilla. Es sólo que estas tendencias obstaculizan nuestra plena percepción de esta Naturaleza, o sea, la mente pura original. No hay otra mente. No hay otra consciencia. Se puede prestar atención a lo que obstaculiza la mente, y así, el obstáculo se desvanece por sí mismo.

         La práctica de meditación es la experiencia directa a la mente original cuando no está agitada por las kleshas. No obstante, hay cierta confusión en cuanto a esta experiencia de meditación como si fuera distinta a la sabiduría. No se medita a lograr la sabiduría, o sea, la Iluminación, en el futuro. Esta separación dualista es un auto-engaño. Hui-neng explica:



Verso 13: “Nunca bajo ninguna circunstancia digan erróneamente que la meditación y la sabiduría sean diferentes; son una unidad, no dos cosas. La meditación misma es la sustancia de sabiduría; la sabiduría misma es la función de la meditación…

Es como decir que nuestra esencia fundamental funciona en el mundo como sabiduría intuitiva activamente aliviando el sufrimiento en el mundo. Y esta acción funcionando en el mundo sólo ocurre como expresión de esta esencia fundamental. O mejor dicho, uno no causa el otro, más bien, son dos aspectos de lo mismo, esencia trascendente, eterna, más allá de forma, y esencia activa en el mundo de dualidad y forma funcionando aliviar el sufrimiento aparente de todos los seres sentibles. 



“Justo el momento cuando hay sabiduría, entonces la meditación existe en la sabiduría. Justo en el momento cuando hay meditación, entonces la sabiduría existe en la meditación. Buenos amigos, esto significa que la meditación y la sabiduría son tal para cual…

Cuando nos sentamos en meditación, justo allí es un Buddha manifestándose. El mero acto de sentarnos la primera vez estamos dando expresión a nuestra Naturaleza Búdica. Son Buddhas que se sientan en meditación. Incluso el Buddha mismo toda su vida terrenal, y se supone todos los Buddhas en todas las dimensiones, siempre se sientan en meditación. Es lo que se diferencia un Buddha de un ser sentible, el cual es un Buddha que no sabe que sea un Buddha, mientras un Buddha es un ser sentible que sabe que es un Buddha.



“Estudiantes, tengan cuidado no decir que la meditación cause la sabiduría, o la sabiduría cause la meditación o que la meditación y la sabiduría sean diferentes la una de la otra. Mantener este punto de vista implica que las cosas tuvieran dualidad – si se habla lo justo mientras que la mente no está justa, la meditación y la sabiduría no serán iguales. Si la mente y el habla son las dos justas, entonces lo interno y lo externo son iguales y la meditación y la sabiduría son iguales…

Es como decir que nuestra práctica es aprender a ser congruentes con la sustancia inherente en nosotros. Nos sentamos en meditación, dándonos cuenta del equilibrio y armonía de la mente calma lúcida no-discriminativa, la sustancia en sí. Esta sustancia es perfecta como es precisamente en este momento como es. Nuestra capacidad de vivir en este momento, sin prejuicios, comparaciones, o apegos, la mente original espontáneamente funciona en actos de compasión y benevolencia, puesto que el sufrimiento de otros es nuestro propio sufrimiento, el que entendemos no es real, puesto que está causada por ignorancia. La gente no es mala, sólo distraída de su verdadero ser de Sustancia universal. Por consiguiente, trabajamos aliviando el sufrimiento de todos basado en su ignorancia del Dharma, o sea, la verdad de su verdadera unicidad con la Sustancia.
 

 

Es como la mano en relación con el resto del cuerpo, la cual funciona perfectamente como mano, sin intentar de funcionar como un riñón. Los dos son diferentes mientras funcionan en su diferencia como uno, un cuerpo íntimamente interrelacionados como un cuerpo entero. Se dependen el uno con el otro para que todo funciona bien. La mano como mano, el riñón como riñón, los dos partes del cuerpo único. Al mismo tiempo, si se lastima uno o el otro, lo cuidamos lo mejor posible, puesto que el daño a uno daña el bienestar de todo el conjunto del cuerpo. Si una parte sufre, todo sufre. Igualmente, si un ser sentible sufre en el universo, todos sufrimos juntos con él. En cambio, cada paso que hacemos en nuestro despertar, es un paso adelante en la Iluminación de todos los seres sentibles del universo.


“La práctica de despertarse no reside en argumentos verbales. Si discuten cuál viene primera, la meditación o la sabiduría, están engañándose.  No podrán resolver el argumento y en vez de sellar la disputa, se aferrarán a cosas objetivas  y (por consiguiente) jamás escaparán los cuatro estados de fenómenos.”

De hecho, todos los pensamientos pertenecen a la creencia falsa del ego y su karma. En sí, son vacíos, no son cosas en sí. Es sólo que nos aferramos a estos pensamientos como algo real, tangible, permanente, y verdad. Pero mediante nuestra práctica, aprendemos a re-dirigir nuestra atención a la Verdad, el Dharma de quienes somos, esta sustancia búdica. Palabras normalmente son expresiones de patrones kármicos adquiridos en esta vida y vidas anteriores, hábitos mentales formados como reacciones a condiciones basados en la creencia de proteger y defender un ego inexistente. Mientras que justificamos estas reacciones ignorantes, sufrimos. No obstante, cuando soltamos estas creencias falsas en un ego permanente y separado, nos liberamos del sufrimiento. Esta es la primera enseñanza del Buddha después de su Iluminación, luego de darse cuenta que sufrimos por desear conseguir o eliminar algo para satisfacer una idea falso de como somos. Buddha enseñó así las Cuatro Verdades Nobles:



1. La vida es sufrimiento.

2. El sufrimiento se basa en el deseo.

3. Al eliminar el deseo, se elimina el sufrimiento.

4. Se elimina el deseo mediante el Sendero Óctuple (o sea, la práctica de meditación y ética basada en la verdad del Dharma)

Es como decir, cuando nos apegamos a una idea de que algo exterior me va a traerme felicidad, entonces vivimos una mentira ilusoria. Pero cuando soltamos esta idea, cuando dejamos de buscar la felicidad fuera de nosotros, cuando no volteamos adentro rastreando la luz de la consciencia a su Fuente, a la Esencia Búdica, entonces no faltamos nada, puesto que todo es uno, y nunca estábamos separados de Ello, lo que nos lleva al hwadu, “¿Qué es Esto?” “¿Qué es Ello que no está sujeto a los cuatro estados de fenómenos transitorios como al nacimiento, la existencia, el cambio o la muerte?” La respuesta no reside en otra idea o pensamiento dualista y racional. Al soltar las ideas, el ego ya se rinde, aceptando su ignorancia y rindiéndose a Esto que no tiene nombre ni forma. Este “no lo sé” es la puerta al Desconocido, la Esencia de nuestra naturaleza búdica inherente.  Nos despertamos a la percepción de que no faltamos nada, no somos esta mente discriminativa, que toda búsqueda para algo ubicado en el futuro es un auto-engaño manteniendo la ignorancia y el sufrimiento. Ya, soltando las creencias falsas, somos libres para funcionar en el mundo, tanto actuando con el cuerpo como comunicando con la mente racional, como expresiones directas de nuestra Esencia. Y como Hui-neng de nuestra historia, podemos vivir en paz y plenitud en cualquier lugar, sirviendo a despertar incluso los más rudos y agresivos con nuestra mera presencia y palabras sabias.

Bibliografía
Yampolsky, Philip B (2012). The Platform Sutra of the Sixth Patriarch. Columbia University Press: 
                New York.






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