MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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lunes, 1 de junio de 2015

LIBERARSE DEL NACER Y MORIR Mini-Retiro Charla Dharma 30/MAYO/2015


LIBERARSE DEL NACER Y MORIR
Mini-Retiro
Charla Dharma 30/MAYO/2015
Rev. Dr. Hyonjin Prajna
 
 

Un hombre estaba besando a su mujer en la sala cuando su hijo entró exclamando, “¡Papí!” El hombre soltó a su mujer y abrazó a su hijo, levantándole y diciendo, “Tu papi está aquí. ¿Dónde andabas tú? Mientras lo estaba sujetando, la mamá del hombre le llamó de otro cuarto. El hombre bajó a su hijo, soltándolo, y se fue a su mamá. Así que este hombre saludó a tres personas distintas. ¿Era el hombre la misma persona cada vez? No, puesto que era el esposo con su mujer, el papi con su hijo, e hijo a su mamá. No obstante, ninguna de estas identidades es quien es de verdad. Lo que la gente cree como “yo” o “mío” siempre está cambiando y nunca se queda lo mismo ni un instante. Por tanto, se dice que el “yo” es vacío. Todo en la vida es vacío, cambiándose en cada momento. Lo que tú eres está conectado a todo en el universo, y todo en el universo funciona como uno. Estamos aprendiendo a soltar este yo de la mente chica que sigue diciendo “yo hice esto” o “tú hiciste aquello.” Esta tendencia es limitante, causándonos malentendido, frustración, y sufrimiento. Simplemente practica tranquilamente soltando a todo, dejando ir las ideas del “yo”, incluso las ideas de que “estoy soltando” o “no estoy soltando todavía.” Vive plenamente dejando ir tales ideas.

En el Oriente, usan el término samsara para indicar “nacer y morir.” A veces refiere a la vida mundana en general, en especial respeto a los patrones habituales repitiéndose. Así que “nacer y morir” refiere al corriente de pensamientos pasando por la mente ocupando y afectando nuestra consciencia cotidiana. A pesar de que se dice que la gente que vea su naturaleza esencial puede escapar del nacer y morir, sin embargo, todos los maestros y sabios que practicaban la Vía del Zen nacieron y murieron. ¿Cómo puede ser?

La respuesta es que el nacer y morir no existen fundamentalmente; son falsas construcciones mentales. Es como un hombre con ojos enfermos viendo flores en el cielo. Aunque alguien dijera que no hay flores en el cielo, el hombre enfermo no lo creería. Sólo cuando la enfermedad ya se había curado, así que las flores en el cielo desaparecen por sí mismas, y el hombre se da cuenta por fin que no hay flores en el cielo.

En este ejemplo, a pesar de que las flores no desaparecen, aún son vacías. Es simplemente que estamos enfermos viendo lo que no existe. Igualmente, la persona viendo nacer y morir como algo real, a pesar de que alguien libre del nacer y el morir dice que fundamentalmente no hay nacer y morir, la persona enferma de engaño, todavía cree en lo que percibe. Pero si la persona deja ir su engaño por sólo un día, sólo entonces se dará cuenta que nacer y morir son fundamentalmente inexistentes. Incluso cuando el nacer y el morir no han desaparecidos,  todavía no existen, son sólo espejismos por engaño mental. Cuando desaparecen, ni se puede decir que se hayan desaparecido de algún lugar, puesto que jamás habían ocupado ningún lugar del principio.

Por eso, cuando nos despertamos a la realidad de la mente verdadera, nos damos cuenta de que no hay nacer ni morir. Si entiendes que no hay nacer y morir, pero no puedes escapar nacer y morir, es porque tu trabajo interior no se ha terminado. Sigues inmaduro en tu práctica. Es como cuando un alumno le preguntó a su maestro por qué sigue percibiendo nacer y morir. El maestro respondió, “Brotes de bambú se convertirán en tallos largos de bambú eventualmente, pero ¿se los puede fabricar en cordel todavía?”

Podríamos decir entonces que el oír que no hay nacer ni morir no es tan bueno como considerar que no hay nacer ni morir. Y considerar que no hay nacer y morir no es tan bueno como realizar que no hay nacer y morir. Y realizar que no hay nacer y morir no es tan bueno como vivir libre de nacer y morir. La gente de hoy en día ni ha oído, considerado, realizado, ni vive libre del nacer y morir.  No es sorprendente entonces que siguiera viendo y creyendo en nacer y morir, y por lo tanto, sufre.

Nuestra práctica principal es mushin, o no mente, mientras todos los otros medios hábiles son prácticas auxiliares, como por ejemplo, los preceptos, dana y benevolencia. Mushin es como el acto de limpiar un espejo de su polvo, mientras que los preceptos, dana, y benevolencia funcionan como el spray Windex ayudando en el proceso de limpieza quitando el polvo. Es mucho más fácil. El polvo representa el apego a las kleshas de codicia, frustración, y engaño. La acción de la mano limpiando el espejo es nuestra práctica de atención intencionada mientras que nos sentamos, estamos de pie, caminando, o acostados. El Windex representa las virtudes de la ética aplicada, con el voto del bodhisattva, en apoyo de los demás. Y el brillo del espejo representa la mente verdadera.

Cuando se limpia la mente así, tres clases de mentalidad se manifiestan: primero, mentalidad clara por la atención intencionada dirigida a la talidad verdadera. Segundo, mentalidad profunda, puesto que se juntan todos los comportamientos buenos. Tercero, es una mentalidad compasiva, esperando liberar a todos los seres de su tristeza.

Puesto que la mente verdadera es una con talidad y la naturaleza búdica, ¿por qué cultivar con actos de benevolencia y ética? A pesar de que una joya es esencialmente pura, sigue manchada por la mena. Si sólo pensamos en la pureza de la joya sin pulirla, nunca se la limpiará. Aunque la realidad de la mente es esencialmente pura y abierta, todavía hay innumerables padecimientos psicológicos a superar. Incluso cuando la gente es atenta a la mente calma y lúcida, si no cultiva la ética y benevolencia, nunca se purificará hasta estar en completo acuerdo con la talidad verdadera sin mancha ni barrera.

Entonces, entendemos que el cese de la mente de engaño es la práctica principal, abriéndonos a la mente de no mente, la mente pura de naturaleza búdica, lo que requiere cultivo auxiliar para seguir puliendo la mente de sus impurezas obstaculizando la clara percepción de esta mente pura. Cuando cultivamos bondad, si estamos en armonía con la mente de no mente, mushin, no nos aferramos a los engaños de causa y efecto en samsara.  En acuerdo con no mente, somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza, la talidad libre de nacer y morir. A su vez, esta práctica nos trae grandes bendiciones. En el Sutra del Diamante dice que cuando seres iluminándose dan sin buscar nada en recompensa, reciben inconcebibles bendiciones.  En cambio, la gente que estudia sólo un poco del Zen, al enterarse de una naturaleza búdica esencial, si por pereza no cultivan las virtudes de ética, benevolencia, y bondad, jamás llegarán a la mente verdadera, la que les liberaría del sufrimiento de nacer y morir. Es un conjunto, mis amigas y amigos. Tenemos que practicar atención intencionada presente mientras cultivamos la compasión, la ética, y la benevolencia en el mundo cotidiano para liberarnos por completo del samsara y el sufrir.

Bibliografía
Cleary, Thomas. (1997). Kensho: The Heart of Zen. Shambhala: London and Boston.
Daehaeng. (2014). Wake Up and Laugh. Wisdom Publications: Boston.

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