MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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lunes, 30 de julio de 2018

La Mente del Bodhisattva: Relación e Interdependencia Charla Dharma 29/JUL/2018


La Mente del Bodhisattva:
Relación e Interdependencia
Charla Dharma 29/JUL/2018
Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

La sobrevivencia de la humanidad requiere el despertar a una nueva conciencia de unicidad, una conciencia basada en el hecho de que no hay separación entre uno y los demás. Nuestra existencia en este planeta depende en nuestra capacidad de transformarnos desde individuos aislados e ignorantes, a seres interdependientes y protectores de todos los otros seres del mundo. Requiere que nos demos cuenta de que mientras funcionamos con violencia, ira y codicia, todos sufrimos, todos estamos en peligro de extinción.  Sin embargo, al ser conscientes de nuestra relación e interdependencia con todos en el mundo, hay una posibilidad de superar los desafíos de calentamiento global, sobrepoblación, guerras atómicas, contaminación y destrucción del medio ambiente. Lo que requiere en este momento no es nada menos que una revolución total. Pero no es una revolución violenta y agresiva, sino una revolución de conciencia. Lo que requiere es que cada uno de nosotros tomemos responsabilidad de nuestro rol en el mundo desarrollando la mente del bodhisattva, la mente de autoconciencia y autocontrol, la mente de paz y compasión, la mente que reconoce que no hay separación entre tu, yo, y los demás. Somos todos parte de una gran familia de amigos, y esta familia necesita amor y atención.
La vida budista es activa en el mundo basada en nuestro lema, “¿Cómo puedo ayudarte?”. Un budista practica para descubrir su verdadero ser de la naturaleza búdica, la cual no es la mente desviada, distraída, temerosa o molesta. No es la mente criticona, chismosa, prejuiciosa, o agresiva. No es la mente que se preocupa del pasado o futuro. Nuestro verdadero ser es la mente equilibrada, armoniosa, calma y pura. Es la mente que entiende su relación con los demás y toma responsabilidad por el bienestar, salud, y protección de todos. Esta mente verdadera entiende que nadie puede existir aislado y separado de otros. No somos islas en un mar de soledad. Somos partes dinámicas de toda una red de interconexiones, como los billones de nervios y células en un gran cerebro. Si uno no realiza su trabajo, el resultado es bloqueo, cáncer, y muerte. Pero si toda célula cerebral realiza su parte, la flor de loto de conciencia se abre, y el mundo de nirvana se manifiesta, el mundo de paz y dicha.
Entonces, ¿cómo ser un bodhisattva?  Comenzar por calmar la mente y luego darte cuenta de que todos somos interconectados, extensiones el uno con el otro. Al calmar la mente, por medio de la meditación, la disciplina y la ética espiritual, se puede experimentar el amor innato de nuestro ser. Luego este amor se extiende en todas las direcciones hasta incluir el universo entero.  Entonces, la mente calma y lúcida, presente y armoniosa, revela amor propio y el amor universal, porque si no puedes amarte a ti misma, no puedes amar verdaderamente a otros. Amar a otros requiere responsabilidad y esfuerzo para vivir juntos en el mundo como familiares y amigos. Un budista despierto a su propia naturaleza búdica reconoce que la salud del planeta, la sobrevivencia de la especie humana depende de la paz mental, la que crea la paz de individuo, la cual impacta la paz de la familia, la comunidad, la sociedad, la nación, y finalmente el planeta entero. La paz mental implica ahimsa, el término enseñado por Gandhi que significa no-violencia. El Buda enseñó que una verdadera paz jamás se basa en ira, terror, y guerra, ni con agresión u opresión. Sólo se puede cortar el círculo de odio con el poder de amor, tolerancia, compasión mutua y respeto. A menos que eliminemos el odio y la violencia mental, no podremos jamás eliminar el odio y la violencia en el mundo de una forma duradera. Por eso, presta atención a tus pensamientos e ideas violentas y negativas. Allí es tu primera responsabilidad. Al soltar las ideas discriminativas, la paz y la compasión se revelan, extendiéndose a nuestros compañeros los humanos, animales, y la naturaleza a todo nuestro alrededor. El bodhisattva es el que se da cuenta que todos somos uno. El bodhisattva es el que desarrolla una conciencia planetaria basada en comprensión, respeto, y responsabilidad.
Un bodhisattva se da cuenta de lo que otros necesitan para su bienestar. Al identificarse con otros, entender su perspectiva, podemos entonces cuidarles bien. Somos parte de una gran familia que incluye cada individuo, cada sociedad, cada nación, cada animal, cada roca, planta, insecto y organismos en todo nuestro planeta. Al entender lo que nuestra familia necesita para su bienestar, nos resolvemos a cuidarla, absteniéndonos de contaminar, usar los recursos con sabiduría, y tratar a otros como nos tratamos a nosotros mismos. Como Buda dijo, es tratar a otros como una mamá ama y cuida a su propio hijo e hija. Así que, los tratamos con respeto y consideración, una reverencia que toda la naturaleza es vida milagrosa, toda vida es sagrada, y que todos merecemos ser felices. Respeto implica honestidad. Somos honestos con nosotros mismos y con otros. Ser un bodhisattva requiere responsabilidad, que incluye un trato a otros con compasión y benevolencia. Tratamos a otros con habla amable, ayudándolos cuando lo necesitan. Somos imparciales y sinceros con ellos. Ser un bodhisattva es tratar a todo el mundo como nuestros mejores amigos, protegiéndolos y su propiedad, dándoles refugio en tiempos de peligro, y no los abandonamos en tiempos difíciles.
El planeta está pasando por tiempos difíciles, tiempos de mucho peligro.  No lo abandones. Protégelo. Cuídalo. Trátalo como a tu propia familia, como a tu propio hijo e hija. Libértate de la violencia interna, así que te liberas al mundo entero. Ser amable con otros. Trátalos con respeto. Ábrete a su sufrimiento, tanto los humanos como los animales. Comprométete a ayudarlos todos, porque son todos aspectos y extensiones de ti mismo. Si puedes vivir así, eres un verdadero budista, el que realiza el trabajo como un bodhisattva. Los bodhisattvas son responsables en su trato con otros que incluye respeto, consideración, protección y apoyo. Despertarte a tu verdadero ser es despertarte a tu relación al mundo, y eso es Nirvana. 

Bibliografía
Thich Thien-An. (1975). Zen Philosophy, Zen Practice. Dharma Publishing: Berkeley, CA

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