MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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domingo, 19 de julio de 2020

EL SUTRA DE LA PERFECTA ILUMINACIÓN Capítulo 9: Huellas del Ego Charla Dharma 19/JUL/2020




 

EL SUTRA DE LA PERFECTA ILUMINACIÓN

Capítulo 9: Huellas del Ego

Charla Dharma 19/JUL/2020

Venerable Dr. Hyoenjin Prajna

 

Texto

9. Bodhisattva Purificador de Todos Los Obstáculos Kármicos

菩薩

 

A continuación, el Bodhisattva Purificador de Todos Los Obstáculos Kármicos se levantó de su asiento en la gran asamblea. Se inclinó ante los pies del Buda, y lo circumambuló tres veces a la derecha. A continuación, se arrodilló con las manos unidas y se dirigió al Buda, diciendo: "El Gran Compasivo Honrado del mundo, ha explicado extensamente para todos nosotros este asunto inconcebible de los aspectos de la práctica de la etapa causal de todas las Tathagatas, posibilitando todos en la gran asamblea ganar lo que nunca han tenido. Después de haber tenido esta oportunidad de ver el Domador, todo su paso por los reinos de sufrimiento de innumerables kalpas parece como si fuera un solo instante de pensamiento. Nosotros, los bodhisattvas, nos hemos animado mucho."

 

Honrado del Mundo, si esta mente iluminada es originalmente pura, ¿qué tipo de impurezas causan a los seres sensibles que se sufran en el engaño y no entren? Mi única petición es que nos revele a fondo la naturaleza de los fenómenos [dharmas], y les cause a los de esta gran asamblea y a los seres sintibles de la edad degenerada crear el "ojo futuro". Después de terminar este discurso, se postró en el suelo. Esto lo dijo tres veces seguidas.

 

Entonces, el Honrado del Mundo, dirigiéndose al Bodhisattva Purificador de Todos Los Obstáculos Kármicos, dijo: "¡Excelente, excelente! Buen hijo, has pedido bien por los seres sintientes de la edad degenerada acerca de los métodos hábiles del Tathagata. Escucha bien, y te lo explicaré." El Bodhisattva Purificador de Todos Los Obstáculos Kármicos recibió esta enseñanza con reverencia y alegría; los de la gran multitud guardaron silencio y escucharon.

 

"Buenos hijos, desde el tiempo sin comienzo todos los seres sintientes engañosamente conciben y se apegan a la existencia de 'yo,' 'persona,' 'ser sintiente,' y 'duración de vida' - tomando estas cuatro distorsiones como evidencia de una verdadera esencia propia."

 

"A partir de esto directamente dan lugar a los dos estados de gusto y disgusto. En esta falsa esencia, se unen de nuevo a esta mentira. Estas dos ideas engañosas interactúan para producir el sendero de la actividad engañada [karma], y puesto que hay karma engañoso, engañosamente perciben transmigración. Los que llegan a disgustar samsara engañosamente perciben nirvana, y debido a esto no pueden entrar en la iluminación pura. No es que la iluminación rechaza a aquellos que son capaces de entrar – más bien, es porque aquellos que son capaces de entrar no despiertan y entran. Por lo tanto, ya sea los pensamientos están agitados o silenciosos – ambas condiciones finalmente vuelven al engaño. ¿Por qué? Puesto que hay originalmente surgida ignorancia sin comienzo, la que se convierte en ego subjetivo; así que todos los seres sintientes producen el ojo de ignorancia. Los diversos fenómenos de cuerpo, mente, etc., no son más que ignorancia. Tomemos, por ejemplo, la persona que no quiere poner fin a su propia vida. Esta persona disfruta su 'identidad individual' mientras que las cosas van bien. Pero cuando las cosas no salen como quiere, entonces el odio y la ira surgen. Como esta mente de gusto/disgusto alimenta la ignorancia, los que se esfuerzan cultivar el camino no lo alcanzan."

 

"Buenos hijos, ¿cuál es la ‘huella de yo’? Es lo que se observa con la mente de los seres sintientes. Buenos hijos, cuando se encuentra en un buen estado de salud, naturalmente se olvida del cuerpo. Pero cuando el cuerpo se enferma, y se hace un esfuerzo corregir la enfermedad, con la menor dosis de medicina y tratamientos, de inmediato se vuelve consciente de su propia existencia como un yo. Así que, es sólo en referencia a esta acción de "observar" que se percibe y se apega a una aparente esencia propia. Buenos hijos, todo tipo de observación del cuerpo desde este nivel hasta la percepción perfecta del Tathagata del nirvana puro, es todo la ‘huella de yo.' "

 

"Buenos hijos, ¿cuál es la ‘huella de persona?’ Es la percepción por los seres sintientes basada en el anterior "observar". Buenos hijos, una vez que el yo se ha percibido a sí mismo así, entonces no se vuelve a verse de otra forma más. Lo mismo sucede en el caso en lo que se percibe el otro como no-yo. Esta 'percepción' que ha ido más allá de toda clase de 'observación,' es la ‘huella de la persona. " Buenos hijos, si a partir de este nivel de reconocimiento básico de yo hasta el reconocimiento perfecto de nirvana como yo, que incluye por completo el principio de observación, permanece en la mente incluso el más mínimo resto de percepción, todos se llaman la ‘huella de persona.’"

 

"Buenos hijos, ¿cuál es la ‘huella de ser sintiente? Es la que está más allá del observarse y percibir de las mentes de todos los seres sintientes. Buenos hijos, tomemos por ejemplo a la persona que dice "Yo soy un ser sintiente ". Lo que esta persona ha llamado 'ser sintiente' no es ni yo ni otro. ¿Por qué no es yo? Como yo es 'un ser sintiente', no es yo. ¿Por qué no es otro? Como yo es un ser sintiente, por lo tanto, no es otro. Buenos hijos, de lo que los seres sintientes se dan cuenta al observarse y al percibir, no es más que las huellas de yo y persona. Lo que no alcanza las huellas de yo y ser sintiente, pero que permanece como realizado, es la huella de ser sintiente".

 

"Buenos hijos, ¿cuál es la ‘huella de duración de vida?’ Esto se refiere a aquello que los seres sintientes se dan cuenta a través de la conciencia pura radiante de la mente. Buenos hijos, lo que no es perceptible a través de la totalidad de la sabiduría kármica es igual a la facultad de vida. Es como agua caliente derritiendo hielo: no hay discriminación de la existencia de hielo o el conocimiento del derretir del hielo. La inexistencia de un yo y la percepción de un yo son exactamente como esto. Buenos hijos, cuando se ve con la iluminación de la mente, todas estas percepciones no son nada más que impurezas. Como aquello del cual las percepciones perciben no está separado de la impureza, se llama la ‘huella de duración de vida.' "

 

"Buenos hijos, seres sintientes de la edad degenerada no perciben las cuatro huellas, y a pesar de que luchen por muchas kalpas con difícil práctica mientras cultiven la Vía, es todavía simplemente existencia condicionada. Ellos finalmente no pueden lograr los frutos de la sabiduría suprema.”

   

¿Por qué? Porque consideran estas huellas de ego como nirvana y consideran su observación y percepción como lograr la iluminación. Es como un hombre que confunde a un ladrón por su propio hijo. Los bienes de su familia siempre se quedarán cortos. ¿Por qué? Porque el que ama el yo también ama el nirvana, y toma la supresión del yo como la característica del nirvana. El que odia el yo también odia samsara. Sin saber que el amor apegado en sí es en realidad samsara, él odia samsara, denominándolo como "no liberación".

 

"¿Cómo se puede entender este dharma como ‘no-liberación?' Buenos hijos, estos seres sentientes de la edad degenerada quienes practican bodhi consideran que la percepción infinitesimal del yo como su propia pureza, y por lo tanto no pueden penetrar a la raíz de la huella de yo. Si alguien elogia su dharma [errónea], entonces se sentirá muy contento e inmediatamente tratará de salvarlo. Pero si alguien critica sus logros, se llenará de ira y resentimiento."

 

"Así que, puedes entender que se está apegado fuertemente a la huella de yo; se oculta en el almacén de la conciencia y está jugando libremente por todas las facultades sin interrupción."

 

"Buenos hijos, si estos aspirantes no eliminan la huella de yo, no podrán entrar en la iluminación pura. Buenos hijos, si se conoce el vacío del yo, no puede ser ningún 'eliminador del yo.' Si, apegado al yo, se expone este dharma, es porque aún no se ha eliminado el yo. Es lo mismo con 'ser sintiente’ y ‘duración de la vida.’ "

 

"Buenos hijos, seres sintientes de la edad degenerada entienden equivocadamente estas enfermedades como dharma. Por lo tanto, se les llaman los ‘lastimosos.’ A pesar de que luchan con gran esfuerzo, simplemente empeoran sus diversas enfermedades, y por lo tanto no pueden entrar en la iluminación pura. "

 

"Buenos hijos, seres sintientes de la edad degenerada no disciernen las cuatro huellas, y al tomar erróneamente la comprensión y la práctica del Tathagata como su propia práctica, finalmente no logran la iluminación. Así, hay seres sintientes que entienden el no-logro como logro y la no-realización como realización. Cuando ven un verdadero practicante experto, están llenos de celos. Efectivamente es porque estos seres sintientes no cortan su amor al yo que no pueden entrar en la iluminación pura ".

 

"Buenos hijos, seres sintientes de la edad degenerada esperan lograr la Budeidad, pero no se esfuerzan para lograr el despertar; simplemente amplían su conocimiento intelectual y fortalecen aún más la idea del yo. Lo que deben hacer es esforzarse en eliminar el sufrimiento y despertar gran valor: lograr lo que no han logrado, cortar lo que no han cortado. Al no permitir surgir la codicia, la ira, el amor egoísta, el orgullo, la adulación, la perversión, los celos y la envidia que son dirigidos al ámbito objetivo, y al eliminar todo amor y apego al yo y al otro, se llaman a estas personas 'realizados graduales.’ Al encontrar a un Maestro genuino, no se caerá en opiniones equivocadas. Por lo tanto, se llama el ‘verdadero dharma en la era degenerada.’"

 

"Pero si discriminas, y tienes una sensación especial de deseo o aversión en relación con el [tipo de maestro] ​​que estás buscando, no podrás entrar en el océano de la iluminación pura."

 

Entonces, el Honrado del Mundo, deseando reiterar la esencia de esto, habló en verso. Él dijo:

 

Purificador de Karma, debes saber

Que debido al apego y amor al yo

Todos los seres sintientes

Transmigran en delirio sin principio.

Al no eliminar los cuatro tipos de huellas

No pueden lograr bodhi.

Dado que el amor y el odio surgen en la mente

Y la adulación y la perversión permanecen en todos los pensamientos

Hay mucho engaño y dolor;

No se puede entrar en la ciudadela de la iluminación.

Si deseas volver al reino iluminado,

Primero deja ir todo deseo, odio e ignorancia.

Cuando el dharma de amor egoísta no permanece en la mente

Puedes lograr gradualmente la Iluminación Perfecta.

El yo originalmente no existe:

¿Cómo pueden surgir el amor egoísta y el odio?

Si esta persona encuentra a un Maestro verdadero

Nunca caerá en malas opiniones.

Pero si surge en su mente que "hay algo separado buscar"

Al final, no logrará la iluminación.

 

Comentario

 En los Diez Dibujos Zen del Pastoreo del Buey, se ve un joven rastreando un buey como metáfora para la práctica zen en que se busca el buey de la mente egóica, o sea el ego, para luego domar y purificarlo y así lograr la Iluminación. Sin embargo, en el Sutra de la Perfecta Iluminación, el Buda revela una enseñanza más avanzada. Afirma que el esfuerzo para encontrar un ego es el problema principal, puesto que el ego no existe, y si tratamos de purificar algo que no existe, estamos creando un obstáculo innecesario.


"Buenos hijos, si estos aspirantes no eliminan la huella de yo, no podrán entrar en la iluminación pura. Buenos hijos, si se conoce el vacío del yo, no puede ser ningún 'eliminador del yo.'

 

¿Qué es el ego exactamente y cómo afecta a nuestra felicidad? Desde el punto de vista budista el ego es una actividad, la tendencia recurrente a identificarnos con cualquier cosa que mantenga esa representación que creemos ser. Esta identificación puede mantenernos separados del mundo y aportarnos insatisfacción y sufrimiento, como se ve en esta historia zen:

Joel había llegado hacía ya tres años a una de las más antiguas comunidades budistas en el país y allí ansiaba ser ordenado para convertirse en un monje ejemplar.

Todos los días, a la hora de la cena, le preguntaba a su maestro si al día siguiente se celebraría la ceremonia de su ordenación. “Todavía no estás preparado, primero debes trabajar la humildad y dominar tu ego”, le respondió su mentor.

¿Ego? El joven no entendía por qué el maestro se refería a su ego. Pensaba que merecía ascender en su camino espiritual ya que meditaba sin descanso y leía a diario las enseñanzas del Buda.

Un día, al maestro se le ocurrió una manera de demostrarle a su discípulo que todavía no estaba preparado. Antes de dar comienzo a la sesión de meditación anunció: “Quién medite mejor tendrá como premio un helado”. “De chocolate”, añadió el anciano.


Tras un breve alboroto, los jóvenes de la comunidad comenzaron a meditar. Joel se propuso ser el que mejor meditara de todos sus compañeros. “De esta forma, le demostraré al maestro que estoy preparado para la ordenación. Y me comeré el helado”, concluyó el discípulo.

Joel consiguió centrarse en su respiración, pero al mismo tiempo visualizaba un gran helado de chocolate que iba y venía como subido en un columpio. “No puede ser, tengo que dejar de pensar en el helado u otro lo ganará”, se repetía.

Con mucho esfuerzo, Joel lograba meditar por varios minutos en los que simplemente seguía el compás de su respiración, pero enseguida se imaginaba a uno de los monjes chuperreteando el helado de chocolate. “¡Maldición!, ¡debo ser yo quién lo consiga!”, pensaba el joven angustiado.

Cuando la sesión finalizó, el maestro explicó que todos lo habían hecho bien, salvo alguien que había pensado demasiado en el helado, es decir, en el futuro. Joel se incorporó antes de decir:

-Maestro, yo pensé en el helado. Lo admito. ¿Pero cómo puede saber fui yo quien pensó demasiado?

-No puedo saberlo. Pero sí puedo ver que te has sentido tan aludido como para levantarte e intentar situarte por encima de tus compañeros. Así, querido Joel, es como actúa el ego: se siente atacado, cuestionado, ofendido…y pretende tener razón en el juego de ser superior a los demás.

Aquel día, Joel aprendió que todavía le quedaba mucho camino por recorrer. Trabajó su humildad y los impulsos del ego. Vivió en el presente y no intentó quedar por encima de los demás. También entendió que no le convenía identificarse con sus logros.

Así, con trabajo y paciencia, llegó el gran día. Fue aquel en el que el maestro llamó a su puerta para anunciarle que por fin estaba preparado para lo que tanto había ansiado.

Cuando llegó al templo no encontró a nadie allí. Solo una pequeña tarima y sobre ella…un helado de chocolate. Joel consiguió disfrutar del helado agradecido, sin sentirse decepcionado. Y a continuación, le ordenaron.


Cada persona tiene su particular helado de chocolate: aquello que anhela conseguir. El problema reside en tener la mente puesta en él, impidiéndonos disfrutar del presente.

Tendemos a confundir nuestros logros con nuestra valía e identificarnos con ellos. El ego se encarga de empujarnos a desear quedar por encima de los demás y ofendernos si alguien nos señala algún fallo.

Si logramos detectar nuestro ego y desactivarlo, automáticamente abandonamos la necesidad de criticar, discutir, competir o juzgar. Así, nos deshacemos del papel de víctima, del sufrimiento que conlleva no cumplir con las demandas del ego… ¡Y conseguimos disfrutar de los helados![i]

El Buda nos demuestra en el sutra cómo desactivar este ego ilusorio al revelar cuatro huellas o evidencias erróneas de gente ordinaria y su forma de pensar. La primera huella es nuestra identificación con el cuerpo, particularmente en tiempos de enfermedad:

“…Buenos hijos, cuando se encuentra en un buen estado de salud, naturalmente se olvida del cuerpo. Pero cuando el cuerpo se enferma, y se hace un esfuerzo corregir la enfermedad, con la menor dosis de medicina y tratamientos, de inmediato se vuelve consciente de su propia existencia como un yo. Así que, es sólo en referencia a esta acción de "observar" que se percibe y se apega a una aparente esencia propia…"

 

Así que, no somos este cuerpo. Es sólo una idea que surge al observar el cuerpo que crea la ilusión errónea de que el cuerpo es lo que somos. Luego, reforzamos esta observación con la percepción de que si hay un yo, entonces hay otro:

"Buenos hijos, ¿cuál es la ‘huella de persona?’ Es la percepción por los seres sintientes basada en el anterior "observar". Buenos hijos, una vez que el yo se ha percibido a sí mismo así, entonces no se vuelve a verse de otra forma más. Lo mismo sucede en el caso en lo que se percibe al otro como no-yo. Esta 'percepción' que ha ido más allá de toda clase de 'observación,' es la ‘huella de la persona.

 

Este proceso es lo que crea la creencia en “personas” distintas de uno mismo, manifestando la segunda huella errónea. Con la observación del cuerpo, se identifica como una persona distinta de otras personas. Luego, se conceptualiza como un ser sintiente:

Buenos hijos, de lo que los seres sintientes se dan cuenta al observarse y al percibir, no es más que las huellas de yo y persona.

Al conceptualizarnos como seres sintientes, estamos elaborando un gran concepto egoísta de la persona como algo con consciencia propia, sentimientos propios, y emociones personales.  La idea de una esencia propia sólida y continua se refuerza más y más, y lo tomamos por dado como una realidad. Lo que la gente conceptualiza como un “ser sentiente,” de hecho, se basa en la observación de un cuerpo, la percepción que este cuerpo es diferente de otros cuerpos, y finalmente la ilusión que somos creaturas especiales, con habilidades basadas en las facultades de ser consciente, sentir emociones y discriminar entre me gusta y no me gusta. Este se vuelve la tercera huella errónea de un ser sintiente. Añadir a esto una expectativa de duración de vida, y tenemos la cuarta huella. El Buda compara esta expectativa a lo que pasa con agua caliente sobre hielo:

Es como agua caliente derritiendo hielo: no hay discriminación de la existencia de hielo o el conocimiento del derretir del hielo. La inexistencia de un yo y la percepción de un yo son exactamente como esto.

El hielo simplemente derrite mientras se hace más y más chico debido al agua caliente pasando sobre el. Somos iguales a este proceso. El cuerpo está degenerándose poco a poco por las fuerzas dinámicas a nuestro alrededor. Hay envejecimiento de células y eventualmente el cuerpo se descompone. No hay nadie haciéndolo. Es lo que es, impermanencia de toda cosa que surge, perdura un rato, cambia, y se transforma en otras cosas. Somos polvo de estrellas tomando forma de personas con sentimientos y conciencia, para luego volver a ser polvo de estrellas en un baile continuo de vida. 

Sin embargo, el Buda nos advierte el peligro en tomar estos procesos cósmicos como nuestra esencia propia:

Porque el que ama el yo también ama el nirvana, y toma la supresión del yo como la característica del nirvana. El que odia el yo también odia samsara. Sin saber que el amor apegado en sí es en realidad samsara, él odia samsara, denominándolo como "no liberación".

Es decir, si crees en un yo como persona y ser sintiente, entonces te esfuerzas en liberarte del yo para lograr nirvana y escapar samsara. Pero todo eso es una ilusión. Si soltamos la idea del yo, no hay nada eliminar, nada lograr, y podemos vivir en paz y bienestar, expresiones de algo fundamental basado en vacío y nada, algo anterior a nuestras ideas, algo que no tiene nacimiento y por lo tanto nunca muere. Es puro del principio y nunca no somos esto.

La clave aquí es entender que todo lo que se conceptualiza como yo, otro, persona, seres sintientes, duración de vida, iluminación, Nirvana, samsara, ignorancia, todos son obstáculos a la liberación completa. Hay que soltar todos estos conceptos limitantes para realizar la Verdad, el no-saber, o como lo dice en este sutra, la pura iluminación perfecta, sinónimo de esencia. Buda nos señala que, si se entiende el vacío del yo, no puede haber ningún “eliminador del yo.”  Así que, no hay nada eliminar, nada lograr. Además, sería arrogancia presumir que la percepción limitada de la mente racional y conceptual pudiera expresar y comprender el Misterio de lo Infinito. Por eso, Buda dice que los que predican Iluminación como un estado mental a conseguir, están equivocados, puesto que la percepción infinitesimal del yo siempre sería limitada en su percepción y comprensión de la Verdad Absoluta. Además, Buda dice que el que no elimina las cuatro huellas del ego, no puede lograr bodhi, o sea, la mente búdica. Entonces, ¿cómo eliminarlas? Simplemente deja ir el deseo, el odio, e la ignorancia basados en el concepto de un yo personal. Al soltar nuestras ideas egoicas, nos damos cuenta de que todo está bien, todo ya es la Perfecta Iluminación. 



[i] Lamenteesmaravillosa. “El monje y el helado de chocolate.” 30 mayo, 2019. https://lamenteesmaravillosa.com/monje-helado-chocolate-cuento-budista-ego/


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