MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

______________________


lunes, 2 de diciembre de 2019

RAICES DE LA INDIA: BUDISMO, AHIMSA Y SATYAGRAHA 02/DIC/2019





Quiero expresar mi profunda gratitud a la India por todo lo que nos ha dado. Visité a la India 3 veces en mi vida. Y cada vez estaba transformado por la belleza y sabiduría que se encuentran en este país. Una de las cosas que estoy más agradecido a la India es por darnos una bellísima flor de su cultura, el budismo. Como monje budista, mi vida se ha transformado por la sabiduría, filosofía, y métodos de transcendencia, todo lo que tiene su origen en la India. Hoy me gustaría compartir algo de esta apreciación por este país tan hermosa y enigmática que continúa informando y transformándome en mi vida cotidiana.

En la India hace 2,600 años, en el 8 de diciembre, en medio de la noche bajo un árbol solitario, algo extraordinario ocurrió – un hombre recordó quien era de verdad, dándose cuenta de que no está limitado a un cuerpo que nace, enferma, cambia y muere, sino que él y todos somos esencialmente ilimitados, sin comienzo ni fin. Así este hombre se transformó al Buddha, el que significa “el despierto”. Ya se había encontrado la paz. No temía nada, ni las condiciones limitantes del cuerpo, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni siquiera la muerte, puesto que lo que era, y lo que todos somos, es algo brillante y divino, algo que nunca nace ni muere, algo que ni tiene forma ni nombre, del cual todo nombre y forma viene. ¿Qué es esto?

Para realizar esta verdad, hay que volver a la fuente antes de la idea de quienes pensamos ser. No somos este yo, mí, mío. No somos nuestra historia del pasado. No somos simplemente productos de una cultura basado en la codicia, el odio, y el engaño. Una flor nunca se ha llamado “flor”. El sol y la luna jamás se han llamado “sol” y “luna”. Estos son meros conceptos. Lo que somos es antes de estos conceptos. Para descubrir quienes somos de verdad, hay que entrar en el silencio antes del pensar. Por eso, meditamos, para tranquilizar la mente agitada, asustada, y descontenta. Hay que entrar entonces en el silencio de la nada. Justo allí se lo encuentra y se experimenta la paz de tu verdadero ser.

Al descubrir esta verdad por sí mismo, el Buddha no se sentó aislado del mundo. Más bien, se dedicó los próximos 50 años de su vida a la enseñanza y servicio al mundo. Y la base de toda su enseñanza, igual a todos los grandes maestros espirituales de la India, incluso de todo el mundo, era Ahimsa, el cual significa, “no-violencia,” o sea, no hacer daño ni a uno mismo ni a otros. Ahimsa es la enseñanza más suprema de todos los tiempos. Es una verdad universal. Ahimsa es la única manera para que los seres humanos puedan coexistir entre sí y con los otros seres en este planeta nuestro hogar. Ahimsa es la verdad de la vida, más importante que el amor. El amor, aunque sea un concepto muy apreciado, se vuelve confuso debido a las varias formas de amor: el amor personal, el amor romántico, el amor por las cosas, y el amor trascendental. Sin embargo, ahimsa, la no-violencia, es fundamental para nuestra existencia personal y colectiva. La no-violencia es clara y directa. Todos tenemos la capacidad de comprender y apreciar exactamente lo que significa no-violencia. Implica paz y amor para todos. Incluye todos los seres, los humanos y los insectos, los microbios y peces, las montañas y ríos, las rocas y plantas. No importa tu raza o género, tu religión o creencia, si eres de un partido político u otro.

No obstante, simplemente decir paz, se puede caer en la inacción y pasividad. Pero de hecho, la no-violencia implica activamente no hacer daño a nada ni nadie, ni física, mental, emocional, o psicológicamente, ni a otros ni a uno mismo. No-violencia implica cómo vivimos en el mundo, juntos a otros que son diferentes de nosotros, pero quienes son iguales en esencia. Todos queremos ser felices, contentos, y libres del sufrimiento. Todos queremos realizarnos como personas exitosas. Todos queremos cuidar a nuestras familias y nuestros seres queridos. Incluso los bichos más pequeños quieren vivir libres del sufrir. Por eso, el mundo necesita practicar la no-violencia, el no hacer daño, tanto los gobiernos, las sociedades, y cada persona caminando en la calle. Para que la no-violencia funcione, requiere la eliminación del miedo.

Toda la violencia en el mundo es resultado del miedo. Buddha dijo, “Todos tiemblan ante la violencia. Todos temen la muerte. Poniéndose en el lugar de otro, uno no debe matar ni causar que otro mate.” (Dhammapada, v. 129) Si una persona tiene miedo por su vida, su seguridad, entonces es natural que va a defenderse o peor matar a otros antes de que le mataran. Si podemos eliminar el miedo, entonces la paz y armonía puede manifestarse. Hay una historia ilustrando esto basado en un momento que el Buddha enfrentó un elefante violento en la calle:      

En el Cullavaga del cañón Pali[i] se cuenta del elefante real Nalagiri que pertenecía al rey Suppabuddha. Este rey fue el padre de Devadatta, quien era primo del Buda. Según la historia, se esperaba que Devadatta se convirtiera en el futuro líder de los monjes. Sin embargo, para su sorpresa, Buda no lo trató de manera superior a los demás. Para el Buda, Devadatta era igual entre todos los seres vivos.

Así que Devadatta estaba resentido y celoso del Buda, conspirando para matarlo ... Así que hizo que trajeran este enorme elefante con grandes colmillos, Nalagiri. Primero le dieron alcohol, luego lo hirieron, lastimándolo con lanzas, irritándolo tanto que se enfureció como un loco. Luego lo soltaron desde una puerta especial hacia las estrechas calles de Rajgir, donde el Buda caminaba realizando su ronda de limosnas. El elefante intoxicado comenzó a correr por esta calle derribando furiosamente todo lo que veía.

"Todos vieron al elefante acercándose, balanceándose locamente de un lado a otro de la carretera, golpeando con su peso los puestos del mercado y los frentes de las casas".

"Corre por tu vida", gritaron, "elefante loco".

Pero, para sorpresa de todos, el Buda permaneció sin ser molestado por el miedo. En cambio, irradiaba el corazón ilimitado de compasión hacia Nalagiri enloquecido.

"Oye, Nalagiri", dijo el Buda, "Ven aquí, amigo mío".

Fue en este mismo momento que la tragedia de la vida de Nalagiri comenzó a desarrollarse. Sus días como una cría jugando en los ríos y campos; el tiempo que deambulaba entre los árboles del bosque con su madre; la frescura del agua clara en un caluroso día de verano. Y tristemente, también, su eventual captura por parte de los guardianes de elefantes del rey, quien forzó al joven Nalagiri a convertirse en asesino de hombres. En ese momento, sintió la abrumadora desesperación de su soledad: el tormento de sus captores, la tristeza de su abuso.

"Al igual que dos olas que se chocan, la fuerza de la bondad amorosa del Buda colisionó con la masa en movimiento del furioso elefante. Nalagiri lo sintió como una ola rompiendo contra su frente ".

"Anda, Nalagiri", dijo. "Estás a salvo ahora conmigo".

El Buda se adelantó y, con su inmensa compasión, lo alivió de su dolor e intoxicación, calmando al gran animal de tal manera que sintió su compasión por todo su cuerpo gigantesco. Se inclinó a los pies del Buda con lágrimas corriendo por su rostro elefantino llorando de gratitud. El Buda le dijo a Nalagiri, "Su nuevo nombre ya es Dhanapalako, el cual significa Guardián del Tesoro". Y el tesoro, mi amigo, es tu propio corazón amoroso ". Así que Nalagiri fue finalmente 'liberada' de las cadenas que lo ataban.

Como se ve en esta historia, por el maltratado de los hombres, el elefante sentía miedo. Donde hay miedo, hay violencia. Entonces el elefante corrió por la calle amenazando a todos con violencia. En cambio, el Buddha se quedó tranquilo, sin miedo. Luego, por su tono de voz y acciones suaves, lo que comunicó al elefante era “¡No te haré daño!” Así que el elefante se pacificó.

“No te haré daño” es más enfático que simplemente decir, “te amo.” “No te haré daño” activamente comunica exactamente lo que el otro quiere entender, y así elimina miedo, y como resultado, no hay necesidad de violencia. Toda la violencia en el mundo es creada por el miedo. Cuando tienes miedo, atacas. Las personas que se consideran muy poderosas justificando el uso de la violencia, de hecho son cobardes. Sólo los cobardes atacan. Si atacas a otra persona, es debido a que tienes miedo de que te vayan a atacar.  Quieres matarle antes de que te mate, nada más.  En todo el mundo, las guerras siempre son creadas por cobardes, no por personas valientes.  El valiente más supremo nunca ataca. En el mundo cotidiano, si te sientes amenazado por otra persona, míralo bien. Date cuenta de que la otra persona se siente amenazada por ti. Entonces, cuando te sientes en peligro y amenazado por otros, primero considera lo que estás haciendo, causando que la otra persona se sienta amenazada directa o indirectamente por ti. Si puedes descubrir por qué se siente amenazada, puedes eliminar su miedo enviándole una clara y directa mensaje que no vas a ser una amenaza ni peligro para ella.  Se ataca sólo cuando se está amenazado. El Buddha enseñó que nunca es justificable usar violencia, incluso cuando te atacan. Dijo:
Monjes, incluso si los bandidos te cortaran salvajemente miembro por miembro con una sierra de dos asas, el que dio lugar a una mente de odio hacia ellos no estaría llevando a cabo mi enseñanza. - Shakyamuni Buddha[ii]
Una de las historias más famosas en el cañón budista se trata de un hombre llamado Angulimala quien intentó matar al Buddha y como el Buddha le ayudó por medio de la no-violencia:
Angulimala[iii] se convirtió en un asesino en serie, matando a personas inocentes y aterrorizando a muchos otros. Les cortó los dedos y los convirtió en un collar, por lo que se hizo conocido como "Angulimala" (traducido como Collar de dedos).
Era un criminal buscado por el estado, asesino de 999 personas. Era alguien que era visto como un mal irremediable, sin esperanza de que pudiera mejorar. El Buddha se negó a creer esto y fue a hablar con Angulimala, a pesar de que casi todos le advirtieron que no lo hiciera. Angulimala vio venir al Buddha y corrió hacia él agitando un cuchillo. Sin embargo, no importa qué tan rápido corrió, y aunque el Buddha caminaba a su ritmo normal, Angulimala no pudo alcanzarlo. Eventualmente llamó al Buddha para que se detuviera.
"Me he detenido Angulimala, tú también", respondió Buda.
Angulimala preguntó cómo era posible ya que el Buddha todavía estaba caminando. Buddha famosamente responde:
“Angulimala, me he detenido para siempre, me abstengo de la violencia hacia los seres vivos. Pero tú no tienes moderación hacia las cosas que viven. Por eso me detuve y tú no”.
Angulimala cede y, al darse cuenta del error de sus caminos, se refugia en Buddha y se convierte en monje. Cambió su nombre a "Ahimsaka" (no violento) para reflejar su nueva identidad y cambio de corazón.
Más tarde, el rey Pasenadi busca a Angulimala, ve al Buddha y le advierte sobre el asesino en serie. El Buddha luego le pregunta al rey, qué haría si viera que Angulimala había cambiado, abandonado la violencia y se había convertido en un monje, a lo que el rey responde que estaría muy contento e incluso apoyaría a Angulimala. Luego, el Buddha le muestra al recién nombrado Ahimsaka, a quien el Rey, en estado de shock, lo felicita a él y al Buddha diciendo:
"Venerable señor, nosotros mismos no podríamos domesticarlo con fuerza y armas, pero el Bendito lo ha domesticado sin fuerza y armas".
La vida de Ahimsaka como monje está lejos de ser fácil. A menudo, cuando fue a pedir limosna fue atacado por personas que lo recordaban y lo que hizo en su vida anterior. Sin embargo, toma todo esto tal como viene y no toma represalias hacia sus atacantes. El Buddha le dice que este es el resultado de sus acciones y que el ser atacado es el pago de su deuda kármica. Ahimsaka luego se iluminó y se convirtió en un arhat, un ser iluminado, después de años de purificar el karma negativo de su pasado violento.[iv]
Para convivir en este mundo, hay que aprender ahimsa, la no-violencia, que puede basarse en el lema: vivir y dejar vivir. Si te estableces en ahimsa, todos tus enemigos desaparecerán. Ahimsa es el supremo Dharma superior a todas las leyes y reglas del mundo. La no-violencia es un Dharma muy poderoso, el que más te llevará a la Iluminación.

Toda moralidad es sólo una norma social, una regla que cambia según el tiempo, el lugar, y los valores momentáneos de la sociedad.  Reglas y normas son impermanentes, siempre cambian. La moralidad no es confiable. Se basa en algo relativo, algo definido desde fuera de uno mismo, según una autoridad exterior, una regla o ley social creada por alguna persona, institución, o gobierno. En cambio, hay algo confiable, una Verdad Única directamente relacionada con la Esencia de la vida, la Sustancia Universal, y esta Verdad Suprema es Ahimsa. Si no aprendes ahimsa, la no-violencia, no puedes vivir en este planeta Tierra.

Esto es exactamente lo que todos podemos practicar cada día en nuestras vidas. La India nos ha dado el método para eliminar el miedo y la violencia, la meditación. Para cambiar el mundo, primero tenemos que cambiar a nosotros mismos. Lo que requiere es calmar nuestra mente y recordar quienes somos, es decir, somos inherentemente paz y bienestar. No hay nada temer y no hay nada defender, porque lo que somos no tiene ni nombre ni forma. Nombre y forma dependen en ideas. Ideas forman la base de una identidad limitada relacionada con este cuerpo. El cuerpo es vulnerable, así que tememos lo que puede perjudicar a este cuerpo. Sin embargo, no somos este cuerpo, ni somos nuestras ideas. Hay que volver a la verdad de lo que somos, la paz y bienestar de nuestro verdadero ser libre de la violencia. No es suficiente simplemente calmar la mente con la meditación. Hay que elegir conscientemente la paz y aplicar activamente la no-violencia en nuestras vidas cotidianas.  

Gandhi, otro gran maestro de la India del siglo pasado, también entendió este hecho. Basado en ahimsa, la no-violencia, formó su filosofía de satyagraha, o sea, comprometerse actuar basado en la verdad. Por medio de satyagraha, Gandhi confrontó las mentiras de opresión y racismo en su país y liberó a su gente del colonialismo y ocupación extranjera de su tiempo. No lo hizo con la violencia. Su imagen era un hombre viejo, delgado, e inofensivo. Sus palabras expresaban amor, bondad, y confianza. Él vivió una vida ejemplar de paz y no haciendo daño a nadie. Esta actitud y ejemplo liberó a su país. Primero Gandhi se liberó a sí mismo de la violencia interior, y luego se lo llevó a la calle, declarando la verdad, y liberando a todos a su alrededor. Nosotros también tenemos la oportunidad de hacer lo mismo.

Hoy en día la gente está insatisfecha con sus vidas, sus trabajos, sus familias, sus parejas, etcétera. Estas quejas son resultados además de insatisfacción con nuestros gobiernos o los gobiernos ajenos, o nuestra religión o la religión de otros. Muchos de los billones de gentes en este planeta creen que su propia religión, gobierno, etnia, o filosofía son los únicos puntos de vista correctos en todo el mundo. Creen que ‘otros’ están causándoles, o sus países, o sus religiones, gigantescos problemas al creer algo distinto de lo suyo. Además, los individuos juntos con sus líderes políticos y sus líderes religiosos deciden que los otros están equivocados y que deberían estar prevenidos de influenciar a sus hijos, sus comunidades, sus países o sus instituciones religiosas. La raza humana ha traído ira y odio al centro de sus debates, con consecuencias de caos, guerras, y violencia en todas partes. La actitud de hoy en día es simplemente ganar a uno mismo, sin importar el daño que causa a los demás. Por eso, estamos al punto de extinción. Nuestra sobrevivencia depende de la no-violencia y la verdad. No hay otra opción. Hay que elegir la paz y la no-violencia, primero dentro de nosotros mismos, y luego éticamente actuando en el mundo exterior.

Cuando presidentes acusan a mexicanos de ser violadores, criminales y narcos, podemos responder conscientemente con algo más fuerte, la Verdad. No tenemos que aceptar lo que nos dicen. Podemos ubicarnos en la verdad de ahimsa, la cual es más fuerte, y operar sin violencia por el beneficio de todos. Así es como se puede vivir y dejar vivir, conviviendo con otros, creando ciudadanos, familias y sociedades basados en la paz y la armonía de ahimsa, el Dharma y la verdad de nuestras verdaderas esencias en armonía con el mundo.  





[ii] Bhikkhu Bodhi (trans) ‘The Buddha’s teachings on social and communal harmony: An Anthology of Discourses from the Pali Cannon,’ (Wisdom Publications: United States, 2016), P.60

[iii] Bhikkhu Nanamoli and Bhikkhu Bodhi (trans) ‘The Middle Length Discourses of The Buddha: A New Translation of the Majjhima Nikaya’. (Wisdom Publications: Boston, United States, 1995), Pp. 710-717 in Donald S Lopez, Jr (editor) ‘Buddhist Scriptures’ (The Penguin Group: London, UK, 2004). Pp. 252-261


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.