MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

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sábado, 2 de enero de 2021

AÑO NUEVO 2021 Monjes Mendicantes

 

MONJES MENDICANTES

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Charla Dharma 01/ENE/2020

Por fin 2020 ha terminado. Nos liberaremos del miedo y sufrimiento de 2020 con una práctica constante e inspiradora para redefinirnos al entrar en 2021. El año que viene será un año de sanación, recuperación y luto para los que hemos perdido alguien este año pasado. No obstante, tenemos mucha esperanza para el futuro. Las vacunas comienzan su distribución para superar esta pandemia. Tenemos la oportunidad hacer este año que viene el comienzo de nuestra vida como bikshus, o sea, monjes budistas mendicantes. Todos somos monjes en nuestros corazones cuando practicamos con diligencia y determinación. Requiere fuerza espiritual para superar nuestros malos hábitos mentales, las kleshas de codicia, ira e ignorancia. Buda, en el Dhammapada, nos describe la práctica auténtica para vivir cada día como monjes.

DHAMAPADA

CAPITULO XXV: EL MONJE MENDICANTE

1-2. Es bueno controlar nuestra vista; es bueno controlar nuestro oído; es bueno controlar nuestro olfato; y es bueno controlar nuestro gusto. También es benéfico controlar nuestros actos, nuestra palabra y nuestra mente. En verdad, todo control sobre nosotros mismos es algo bueno. El monje que logra controlarse en todas las formas logrará finalmente liberarse del dolor.

Para realizarnos como monjes, tenemos que disciplinarnos en lo que hacemos: tenemos que controlar lo que vemos, lo que oímos, lo que olfateamos, y lo que comemos. Hay que prestar atención a todo lo que consumimos en el internet, la tele, y a través de nuestros celulares. Elegir conscientemente lo que te va a nutrir física, emocional y espiritualmente. No dejen que otros determinen tus gustos y compras. Sean inteligentes en comprar lo que necesiten de verdad y no lo que sea la moda momentánea.

3. Aquel que controla los actos que realiza con sus manos, los que efectúa con sus pies y que controla su palabra y también su mente; que se deleita con la meditación y es de ánimo tranquilo; que se deleita en la soledad y siempre se halla satisfecho con lo que quiera que le suceda, alguien semejante es digno de ser llamado monje.

Cuiden de lo que les entra a través de los sentidos: influye mucho tu estado de ánimo y percepción del mundo. Si todo lo que ves y oyes es violencia, sexo y chisme, entonces vives en un mundo de animales salvajes y rudos. Pero puedes crear un mundo empático, considerado y compasivo si mantienes clara tu mente original, la mente búdica, la mente del monje mendicante.  

4. Dulce y melodiosa es la palabra del monje que posee control sobre su lengua, que habla con sabiduría, que carece de orgullo y que explica y enseña la Verdad.

Nosotros, los monjes, actuamos de una forma natural y sencilla, con palabras dulces y melodiosas, con respeto y humildad. Siempre estamos dispuestos apoyar a otros con palabras basadas en la ética y el Dharma, lo que enseña a otros ser igualmente monjes mendicantes.

5. El monje que mora en la Verdad, que se deleita en la Verdad, que medita sobre ella y la recuerda en todo momento, jamás abandonará la Senda hacia el Nirvana.

Practicamos la Senda hacia el Nirvana, o sea, el Noble Óctuple Sendero con ética basada en habla, acción y trabajo considerados; mentes tranquilas basadas en esfuerzo, atención e introspección no conceptual; e informados con la sabiduría basada en pura intención y clara comprensión del Dharma.

6. El monje mendicante jamás debe despreciar aquello que recibe, ni tampoco debería envidiar lo que pertenece a los demás. En verdad, el monje que envidia las posesiones ajenas jamás podrá obtener el don de la concentración (samadhi).

7. El monje mendicante de corazón puro que jamás desprecia aquello que recibe, por pequeño que sea, es alabado por los mismos Dioses del Cielo.

8. Aquel que carece de pensamientos tales como “yo soy” y “yo tengo”, y que no sufre por aquello que no tiene, alguien así es, en verdad, un monje.

9. El monje cuyo corazón se halla pleno de bondad y que se complace escuchando las enseñanzas de los Budas, obtendrá, allende toda inquietud, el estado de suprema paz y felicidad: el Nirvana.

Nirvana no es un lugar. Nirvana es la mente calma y lúcida de la mente original. Nirvana es la práctica en sí al vivir cada día con la intención y propósito de ayudar a otros y aplicar todavía más los principios y las cualidades de un bodhisattva en la vida cotidiana, libres de envidia, desprecio, y egoísmo y llenos de agradecimiento, alegría y bondad, conocido como metta o sea, la compasión para todas las criaturas. En este sentido, cada día estamos despertándonos a nuestra verdadera naturaleza como monjes mendicantes, y así vivimos cada día en el Nirvana de paz y bienestar mental y emocional. Que este año sea una gran aventura, un viaje a lo supremo. Para realizar este viaje, tendremos que soltar muchas cosas.

10. Vacía la barca de tu vida. Cuando se halle ligera podrás navegar velozmente. Corta las amarras de las pasiones y el odio, y emprende el bienaventurado viaje hacia el Nirvana.

11. Corta las cinco ataduras inferiores, corta las cinco ataduras superiores y cultiva las cinco cualidades necesarias para la liberación. El monje que ha superado los cinco impedimentos es llamado “Aquel que ha cruzado la corriente (Quien ha trascendido este mundo de ilusión.)”.

Las cinco ataduras inferiores son los cinco lazos que ligan al hombre con este mundo cotidiano de sufrimiento:

1) la ilusión de ser un yo separado de los demás seres

2) la duda

3) la indulgencia en actos equivocados

4) el deseo por los objetos de los sentidos  

5) las malas intenciones

Las cinco ataduras superiores son los cinco lazos que ligan al hombre con los mundos superiores de los dioses y espíritus:

1) deseo de existir en los mundos de la forma

2) deseo de existir en los mundos carentes de forma

3) orgullo

4) inquietud mental

5) ignorancia

Los cinco impedimentos:

1) lujuria

2) odio

3) ilusión

4) orgullo

5) conceptos erróneos

Las cinco cualidades necesarias para la liberación:

1) fe

2) atención (mindfulness, estar atento a la atención en sí, ser presente y consciente)

3) fortaleza

4) concentración

5) sabiduría

Cuando puedes cortar los pensamientos discriminativos y ubicarte en la mente no sé, la atención antes de las ideas, puedes cruzar el río de samsara y sufrimiento y llegar a la otra orilla de Nirvana y paz. Fundamental a todo este viaje es la meditación. Buda dice:

12. Ejercítate en la meditación. No seas perezoso. No permitas que tu mente caiga en el terrible remolino de los placeres sensuales. Sé atento y cuidadoso; no ingieras esa bola candente de la pasión, causante del más terrible dolor.

13. Para quien carece de sabiduría no hay concentración, ni para el que carece de concentración hay sabiduría. Aquel que posee capacidad de concentración y sabiduría, se halla, verdaderamente, a las puertas del Nirvana.

14. El monje que se ha retirado a un lugar solitario, cuya mente se halla en calma, que comprende claramente las enseñanzas que ha recibido, experimenta una felicidad que trasciende la del común de los mortales.

15. Reflexiona calmadamente sobre la intrascendencia de los seres, sobre el nacimiento y el decaimiento de todos los cuerpos, y así, experimentarás un profundo gozo y felicidad. Para “aquellos que conocen la Verdad”, esa reflexión es el Camino al Nirvana.

No hay excusa ni obstáculo. Simplemente siéntate ya y deja de quejarte de las faltas de los demás. Cálmate. No hay nada lograr porque la mente búdica ya es presente. Simplemente invierte la luz de tu atención hacia adentro y enfócate en la luz en sí, la luz de tu mente original. Así que se encuentra la Verdad. Al darte cuenta de la mente original, puedes cuidarla con tu práctica en el mundo exterior como un monje mendicante, un bodhisattva que aparenta como alguien ordinario que no hace nada especial, pero quien está dispuesto echar una mano para asistir y cuidar a los demás con empatía y consideración. ¿Quién en tu comunidad necesita comida? ¿Quién necesita una sonrisa, una llamada telefónica o un abrazo virtual en zoom? ¿Quién no has vista desde hace mucho tiempo que podría beneficiarse con un saludo? Los actos de generosidad no tienen que ser grandiosos. Pueden ser muy simples y quietos. Presta atención a dónde puedes hacer la diferencia en la vida de otra persona.

16. Para un monje, el Sendero a la Perfección comienza de la siguiente manera: controlando sus sentidos, cultivando el contentamiento con todo lo que le suceda, encauzando su vida de acuerdo con las reglas morales, asociándose con personas diligentes y de buenos pensamientos cuyos medios de vida sean puros.

17. El monje debe ser bondadoso y cordial con todos, y delicado en su conducta. De este modo, pleno de alegría, pondrá fin a su dolor y alcanzará el Nirvana.

El cultivo espiritual involucra la intención de hacer nuestras vidas más sencillas y naturales. Así que puedes conocer lo que es la ecuanimidad, que todo está bien contigo, que no faltas nada, no buscas nada, no rechazas nada, no te aferras a nada. Esta vida puede ser una flor de loto abriéndose en medio del fango del río. Sin el fango, no hay abono necesario para que la flor pueda abrirse. Entonces es a través del fango de este mundo lleno de sus problemas de pandemias, hambre y inconsideración que uno descubre la mente-corazón del monje mendicante, el loto bello y dulce de Iluminación.  

18. Así como el jazmín trepador deja caer sus flores marchitas, de igual modo, debes tú desprenderte de toda lujuria y pasión.

19. El monje cuyo cuerpo se halla calmo, cuyas palabras son dulces como el néctar, cuya mente está sosegada, que lleva una vida serena, que se ha desprendido de los bienes mundanos, en verdad puede ser llamado “lleno de paz”.

20. Corrige tus propias faltas. Examínate continuamente a ti mismo. Vigila los movimientos de tu mente. De este modo, vivirás feliz.

21. En verdad, tú eres el protector de ti mismo. Eres tu propio refugio. Por lo tanto, cuídate, al igual que un mercader custodia celosamente a su noble corcel.

22. Lleno de alegría, pleno de fe en las Enseñanzas, el monje llegará al estado de Infinita Paz, la extinción del mundo de los seres condicionados, la Bienaventuranza Suprema.

23. Aquel que, mientras aún es joven, se dedica a sí mismo al estudio de las Enseñanzas Sagradas, brinda su luz sobre este mundo, del mismo modo en que la luna, ya libre de nubes, ilumina la faz de la tierra.

Todavía somos jóvenes. Tenemos vida y energía vital. Hemos pasado por lo peor y un nuevo día se acerca. Sé tu mejor amigo y amiga. Cuídate tu salud física, mental e espiritual. Nunca es demasiado tarde. Haz este año el comienzo de tu vida como un monje mendicante, alguien que puede viajar por todo el mundo sin apegos, sin pertenencias innecesarias, sin el bagaje emocional del pasado. Cuídense bien. Sanen sus cuerpos. Recupérense del trauma del pasado y volver a la luz brillante y clara de tu mente-corazón. Celebremos este nuevo año de 2021 con profundo agradecimiento, un renovado compromiso y una alegría radiante compartida con toda nuestra familia los seres sintientes de esta Tierra.     



Bibliografía

EL DHAMMAPADA. (2004). Editorial Hastinapura: Buenos Aires, Argentina

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