MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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lunes, 26 de agosto de 2013

WANHYO:
El monje travieso de Corea

Ozmo Hyonjin Piedmont, Ph.D.




WANHYO (7º Siglo D.C)

Wanhyo era un maestro Zen del siglo 7º D.C.  Es uno de los más queridos y conocidos de todos los maestros de Korea, aunque era muy travieso por su tiempo.  Pese a ser un monje, renunció la vida religiosa en el monasterio para enseñar a la gente ordinaria en la calle. El Budismo de su tiempo se había considerado como una religión para la aristocracía y la inteligencia, puesto que los sermones de los monjes eran damasiado difíciles para la gente común entender.  Por tanto, Wanhyo creó canciones con las escrituras para enseñarlas a la gente, bailand y cantando con ellos en la calle, animándolos recitar el nombre de Buda constantamente, una práctica de la escuela de Tierra Pura.  Pronto, todo el país estaba cantando sus canciones. Wanhyo era considerado muy controversial en tu tiempo. Solía mezclar tanto con prostitutas en la calle como con borrachos en las tabernas.  En cierto momento, se casó con una princesa y tuvieron un hijo, el que llegó a ser uno de los eruditos más destacados de la filosofía de Confucio en la historia de Corea.
            Hay una historia famosa relacionada con Wanhyo cuando emprendió un peregrinaje a China para consultar con maestros Zen allí. En el camino, se refugió de una tormenta en una cueva oscura. Durante la noche, teniendo mucha sed, encontró un cucharón hecho de una calabaza lleno de agua. Bebió el agua, la que sabía bien fresca y dulce. En la mañana, a su horror, descubrió que el cucharón era de hecho una calavera llena de agua sucia. Entonces, vomitó por asco.  Pero justo en este instante, se dio cuenta que todo es mente. No hay ni limpio ni sucio; todo está en la mente. En este momento, Wonhyo se volteó y regresó a Corea; no necesitaba ya hacer ningún peregrinaje a China, encontró lo que buscaba. Esta filosofía de Mente-Una llegó a ser el fundamento de sus enseñanzas por el resto de su vida.


Wonhyo tomando agua de una calavera.

            Su filosofía tiene que ver con la idea de unicidad, la inter-relación de todo en el universo. Mente-Una es la enseñanza en la que todo fenomeno es fundamentalmente basado en la esencia infinita, la naturaleza verdadera de la mente, inherente en todos los seres y las cosas. Sin embargo, la mente discriminativa del ego divide fenomenos en puro e impuro, gusto y disgusto. Al eliminar la mente discriminativa, todo fenómeno se entiende como Uno. Wonhyo descubrió la Mente-Una fuere del mundo de opuestos dualistas.  Terminos de contraste, tales como limpio-impuro, están creadas por la mente discriminativa de la mente. Cuando se descubre la esencia de la Mente-Una, entonces la mente discriminativa no surge. Puesto que todos los seres tienen esta esencia fundamental, la Mente-Una, entonces la Iluminación es inherente en todos los seres, sólo está obscurecida por los deseos. La Iluminación no depende en nada, ya es presente en cada uno de nosotros. Por desarrollar la mente, tranquilizando los deseos de ignorancia, la Iluminación se revela cuando regresamos a la Mente-Una, donde descubrimos nuestra verdadera identidad, la que puede servir y ayudar a todos los seres liberarse también.

Dos Puertas en la Mente: Talidad-Verdadera y Surgir-Desaparecer
            Para comprender bien la Mente-Una, hay que entender la mente chica. Hay dos puertas en la mente: La Puerta de Talidad-Verdadera y La Puerta de Surgir-Desaparecer.  La Puerta de Talidad-Verdadera es la esencia libre de discriminaciones; la Puerta Surgir-Desaparecer es el mundo de fenomenos proyectados por discriminaciones.  Estas dos puertas no pueden separarse, porque escondida dentro de la mente de la puerta de Surgir-Desaparecer es la Mente-Una de la puerta de Talidad-Verdadera, o sea, nuestra Naturaleza Búdica. Puesto que la Naturaleza Búdica es la Mente-Una, y La Mente-Una es libre de toda discriminación, por tanto, La Mente-Una no corresponde a nada. Sin embargo, puesto que La Mente-Una no corresponde a nada, no se puede decir que no existe tampoco, sólo es tal como es, pura y radiante justo aquí y ahora. En su pureza inherente, es más allá de la dualidad de la existencia y la no-existencia. Es la mente verdadera, la esencia verdadera, la que interconecta el Absoluto con lo mundano, más allá del sufrimiento, presente en un estado libre, sin apegos ni sufrimiento ni dependencia en ninguna cosa.  Esto significa que samsara, el mundo de nacimiento y muerte, el sufrimiento, y el mundo de Nirvana, no son diferentes. Ya que no son diferentes, entonces incluso los seres sensibles y los Buddhas no son diferentes tampoco. Todo es la Mente-Una. Entendiendo esto, re-descubrimos nuestra esencia libre del sufrimiento.  
                                   
Chong-Yo: Desdoblarse a Todo y Regresar a Uno.
            En la práctica cotidiana, Wonhyo emfatizó “Chong-Yo”, lo que significa el desdoblarse a todo y regresar a Uno. Lo que Wonhyo quiere decir es que la esencia, el espíritu de Buddha, se revela en una infinidad de formas y maneras, pero todas son esencialmente una. Así que si dos lados de un argumento parecen válidos desde cada punto de vista, los dos lados debería intentar ver la situación en una forma holística, incluyendo las dos perspectivas a la vez.
            Por ejemplo, se puede entender todos los significados de los sutras como sólo uno: la Verdad de nuestra naturaleza es Esencia Universal.  Así, se encuentra la armonía del sentido universal, a pesar de las opiniones de miles de sectas y linajes. Wonhyo sugiere que no se debe contradecir ni afirmar ninguna doctrina u opinión para que los dos lados puedan acercarse.  Para lograr esto, hay que considerar dos factores: la emoción y la razón. La emoción es el sentimiento de apego a tu propia opinión. La razón tiene que ver con nuestra habilidad entender que todos tenemos nuestro apego, creyendo que nuestra opinión es la correcta, así que podríamos reconocer la sabiduría en no aferrarnos a ningún punto de vista. Debemos aprender el desapego de agumentos, la capacidad de afirmar y contradecir los dos lados del argumento al mismo tiempo. Aceptamos todo lo relativo para ver la esencia que reside dentro de los opuesto aparentes.  El Absoluto no es lo opuesto de lo relativo, sino más bien le transciende lo relativo de los opuestos por completo. Al reconocer lo relativo en mi mismo, puedo abrirme a la unicidad de la esencia más allá de los opuestos aparentes en el otro, la filosofia de Mente-Una en acción y aplicación en la vida cotidiana.


Bibliography
Cleary, J.C. (2013). Swampland Flowers: The letters and lectures of Zen Master Ta Hui.
            Shambhala: Boston. Kindle Edition.

Jeong, Byeong-Jo. (2010). “Master Wonhyo: His life and teachings.” Diamond Sutra     Recitation Group: Seoul, Korea

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lunes, 19 de agosto de 2013

REALIZAR EL SÍ MISMO Y OTRO COMO UNO 
CHARLA DHARMA
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D)
18 AGOSTO 2013

El maestro zen de Japón, Dogen, escribió: “Estudiar el Camino del Buda es estudiar el sí mismo. Estudiar el sí mismo es olvidar el sí mismo. Olvidar el sí mismo es ser iluminado por las diez mil cosas.” Otra forma decir lo mismo es: cuando estudiamos el Buddha-Dharma, estamos estudiando el sí mismo, y estudiar el sí mismo es olvidar el sí mismo, y olvidamos el sí mismo por medio del zazen. Cuando ya hemos llegado a soltar la idea de un sí mismo, entramos en las diez mil cosas, lo que significa que nos despertamos a nuestra esencia una con todo el universo fenomenológico. Al soltar y olvidar del sí mismo, estamos soltando una idea, nada más. El ego, el sí mismo, ya no existe, entonces es sólo nuestro apego a la idea que crea todos los problemas. Aferrado a un sí mismo separado e independiente, creemos que tenemos que proteger nosotros de los demás, por tanto, todo lo que pasa gira alrededor esta precupación de conservarnos vivos, causando sufrimiento, descontento, y preocupación. Al soltar el sí mismo, lo que se queda es la totalidad, auque decimos vacuidad, de hecho no hay división, tu eres todo este universo. El proceso de zazén es el proceso de engullir todo el universo.
          El séptimo Gran Precepto dice: Dense cuenta que el yo y el otro es uno solo; No se envanezcan ni desprecien a los demás. ¿Como practicar con este precepto? Hay tres niveles considerar: la perspectiva literal, la perspectiva compasiva con reverencia por la vida, y la perspectiva de mente-una de la Naturaleza Búdica. La perspectiva literal sería: no critiquen ni hacer comparasiones con los demás. La compasiva: Un maestro da una calificación mala comparando el alumno con los demás, con la esperanza de motivar al alumno de estudiar más y aprender. La Mente-Una: Todo es Buddha, no hay nadie, todo es vacuidad. Todo depende de la motivación en cuanto a prácticar o romper el precepto, o basándose en la compasión por los demás, o basándose en la protección del sí mismo.
          Es inútil culpar a los demás por lo que sentimos emocionalmente, hay que tomar responsabilidad por tu propia vida.          Desde la pespectiva de la Mente-Una, la causa y el efecto son la mismo cosa. “Lo que hacemos es lo que nos pasa,” es la misma cosa. Somos responsables no sólo para nosotros mismos, sino para todo el universo entero fenomenalógico.  Es así, porque todo es el mismo karma. Lo que pasa a uno pasa a todos. No se puede culpar a otros, puesto que ninguno puede causarme las kleshas de enojo, deseo ni delirio. Sólo yo lo hago a mi mismo, decidiendo y justificándome por estar molesto, deseando algo o rechazando algo, creyendo que todo esto es automático y necesario para sobrevivir. Pero no es así. Tengo que tomar responsabilidad por cómo me siento, sea lo que sea, deseo, ira o ilusión. Todo el universo es nuestro cuerpo; lo que hacemos a los demás es lo que estamos haciendo a nosotros mismos, lo que se percibe como karma. Pero de hecho, en el momento que surge la idea de un sí mismo, estamos separándonos de los demás, yo contra ellos.
          ¿Qué es el sí mismo? Cuando se quita todos los agregados de la personalidad de forma, sensación, percepción, impulso mental, y consciencia, no se queda nada, es simplemente anatman, no-yo, o vacuidad. Sin embargo, esta vacuidad incluye y abarca todo el universo. Es sólo la idea de un sí mismo la que causa el problema del sufrir porque se deja fuera a todos los demás, dejándonos aislados y separados y vulnerables.             Dogen también escribió: “Tontos se miren a sí mismos como si estuvieran mirando a otro. Personas realizadas miran al otro y se ven a sí mismos. La unicidad del sí mismo y el otro es la realidad realizada por los Buddhas. La ausencia del sí mismo y el otro es la realidad realizada por los Buddhas.” Podemos darnos al universo entero, o podemos hacer todo el universo nosotros mismos, es lo mismo. Se puede identificar con el universo entero. Somos como el cielo, no hay nada adentro ni afuera. Llegamos a ser uno con los Buddhas, incluyendo los tres cuerpos del Buddha: Dharmakaya, Sambhogakaya y Nirmanakaya: el cuerpo absoluto del Buddha como esencia, el cuerpo de dicha del Buddha manifestándose en forma espiritual, y finalmente la forma material del Buddha como Shakyamuni. Aprendemos entonces a ver el universo entero como nuestro propio sí mismo, por tanto, la otra persona no puede causarnos ningún problema; me causa mi propio problema a mi mismo. Tomo responsabilidad de eso, y hago algo al respeto, primero con zazén, luego por la prática de los preceptos usando el AAA en el mundo: Abstener, Atender, y Aprender.  
            Para practicar el Triple AAA, aplicamos la atención vigilante en nuestras vidas cotidianas por medio del abstener, atender, y aprender.  Con esto, las reacciones habituales basadas en los venenos o kleshas de deseo, aversión, y delirio desaparecen por la plena consciencia, un aspecto de la Esencia universal.
            Cuando surgen las kleshas, percibidas como intranquilidad, descontento, irritación o frustración, la primera cosa que hacemos es “Abstener” de actuar, hablar o reaccionar motivados por estas sensaciones negativas, puesto que probablemente se hayan distorsionado por el condicionamiento anterior.  Esto nos da un momento para respirar, ver con más claridad, y considerar otras opciones, en vez de sólo reaccionar de una forma rígida o agresiva.
            Segundo, “Atendemos” a la sensación predominante usando atención vigilante, sin hacer nada más que observar. Hay que experimentar 100% la sensación sin apego, justificación, ni represión, dejando a un lado recuerdos del pasado y proyecciones al futuro. Seguimos observando hasta que la sensación desaparezca, volviéndonos a la calma lúcida interior, o sea, nuestra Naturaleza Búdica.  Desde allí, nos abrimos a la Esencia Universal, preguntándola “¿Qúe es bueno hacer?”, un koan dejándonos soltar la mente chica, asumiendo la actitud de “No sé”  y con la intención de causar el menos sufrimiento posible para otros y a uno mismo.  Confiamos por completo en la Esencia, listos para recibir su consejo, sea como sea, como una intuición, una voz interior, o un imagen mental. Luego actuamos con determinación.
            Por último, Aprendemos, preguntándonos “¿Qué hemos aprendido en cuanto al Buda-Dharma?” Tratamos de ver lo que funcionó bien y lo que podemos mejorar la próxima vez esta situación o patrón surgiera de nuevo en el futuro.  Al considerar todos los aspectos, luego soltamos todo, ofreciéndolo al Infinito.

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martes, 13 de agosto de 2013

EL FUNDAMENTO-MENTE
Maestro Coreano T’aego (1301-1382)

Por invitación del Rey, T’aego presentó una breve descripción general de los principios del Zen:
            “Aquí conmigo, basicamente no hay ningún dharma en absoluto, entonces cómo puede ser palabras? Sin embargo, no podría no responder. El Rey de la nación de nuevo me ha pedido hablar acerca de lo que no tiene palabra, hablar directamente del fundamento-mente.
            “Hay algo radiante y claro, sin falsedad, sin prejuicios, tranquilo e inmóvil, poseador de consciencia vasta, sin nombre, ni forma, ni palabra. Envuelve todo espacio y cubre todo el cielo y la tierra, toda forma y sonido, y dispuesto a funcionar.
            “Si hablamos de su esencia, es tan vasta que traga todo, nada está fuera de ella. Si hablamos de su función, entonces va más allá de las habilidades del samadhi, más allá de los poderes espirituales de todas las sabidurías más numerosas que todas las motas de polvo en todas las tierras-búdicas: al mismo tiempo se oculta y se manifiesta, es soberano y libre en todas las direcciones, con grandes poderes espirituales. Hasta los grandes sabios no pueden llegar a su límite.
            “Esta cosa única siempre está con cada y toda persona. Tanto si mueves o no mueves, cada vez que encuentras circunstancias y objetos, siempre es muy obvia y clara, clara por doquier, revelada en todo. Brilla silenciosa en toda actividad. Como algo conveniente, se llama Mente. Además se llama el Camino, y el rey de los dharmas infinitos, y el Buddha. El Buddha dijo mientras que se camina, se sienta, o se acuesta, siempre estamos dentro de ella. Incluso Yao y Shun dijeron: ‘Sujetando fielmente al justo medio, sin actividad forzada, todo bajo el cielo está en orden.’ ¿No eran Yao y Shun sabios? No eran los buddhas y los maestros iluminados personas especiales? Simplemente lograron iluminar Esta Mente.
            “Por tanto, desde la antigüedad, los budas y los maestros iluminados nunca han establecido palabras y textos (como algo sagrado): sólo transmiten Mente a Mente, sin otra enseñanza distinta. Si hay otra enseñanza fuera de Esta Mente, es una teoría falsa, no las palabras del Buddha. Así, cuando usamos el nombre Mente, no es la mente de la persona ordinaria la que genera discriminación: más bien, es la Mente silenciosa y quieta en cada persona.
            “La gente no puede poseer esta Mente para ellos solos. Sin querer hacen movimientos falsos y de repente se confunden por el viento de los objetos: se abruman en experiencias sensoriales, las que surgen y desaparecen una y otra vez. Crean falsamente el sufrimiento kármico del nacimiento y la muerte sin fin. Por tanto, los budas y los maestros iluminados y los sabios aparecen en el mundo por el poder de sus votos pasados (de bodhisattva). Usan gran compasión y señalan directamente que la mente humana es inherentemente iluminada, y ayudan a la gentge despertar a su mente-buddha.
              “Su Majestad debe contemplar su propia mente innata. Durante los innumerables momentos de calma en las funciones del estado, Su Majestad debería sentarse vertical en el palacio, sin pensar en absoluto ni del bien ni del mal, abandonando inmediatamente todo fenómeno de cuerpo y mente, igual a una estatua dorada del Buddha. Entonces el pensamiento falso de nacimiento y destrucción se destruirá por completo, e incluso se destruirá lo destruido, en un instante el fundamento-mente se manifiesta silencioso y quieto, sin ningún apoyo. El cuerpo y la mente se vacían de inmediato: es como recostarse en la vaciedad. Todo lo que aparece aquí es iluminación y claridad total.
            “En este momento, debería mirar directamente a su cara original antes del nacimiento de su papá y mamá. Tan pronto que surge, se despertará: luego, como una persona tomando agua, experimentará por si mismo si está frío o cálido. No es suficiente describirlo ni explicarlo a nadie más. Es sólo una consciencia luminosa cubriendo el cielo y la tierra.
            “Cuando el reino que acabo de describir aparece espontaneamente frente a ud, no tendrá ninguna duda sobre el nacimiento ni la muerte (samsara), no tendrá ningunas dudas sobre las enseñanzas de los buddhas o los maestros iluminados. Esto es la maravilla transmitida de “papá’ a ‘hijo’ por los buddhas y maestros iluminados desde la antigüedad. Debe practicarlo: teniendo cuidado de no ignorarlo. Sea así incluso cuando atienda asuntos del estado y trabajando para el bien de la gente. Use este Camino además para estar alerta en todos los eventos y para animar a sus ministros y súbditos compartir juntos en esta auténtica verdad interior y disfrutar la Gran Paz. Entonces es seguro que los buddhas y las nagas y los devas regocijarán y extenderán ayuda sobrenatural (a la monarquía) en su reino del país.
            “No sólo en esta vida, sino por muchas vidas, Su Majestad ha encontrado a buddhas y sabios; ha plantado un cimiento profundo para la sabiduría transcendental en este gran vehículo de la escuela superior. Por el poder de nuestros votos fundamentales, hoy me alegra hablar acerca de esta verdad con Su Majestad en una manera espontánea y directa, como si estuviéramos fisgando la hoguera anoche por una chispa. Para cumplir el gran asunto, no debe tener ninguna duda.
            “Las personas de esta nación bendecidas con sabiduría van a obeír a la voluntad del Rey y respetarlo como si fuera Buddha. Su dicha interior se les mostrará en sus caras mientras proclaman, ‘Nuestro Señor es el Rey Mente-Buddha, ¡Viva! Es cierto que tal gente ha plantado con Su Majestad los raíces de la bondad, tal que no se han madurado todavía.
            “Aunque haya los que oyen pero duden, o los que no hayan oído (del rol del Rey como protector del Buddhismo), ni vale la pena mencionarlos.”

Bibliografía
Cleary, J.C. trans. (1988). A Buddha From Korea: The Zen Teachings of T’aego.

                Shambhala: Boston, USA.   (p. 101-104)

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lunes, 29 de julio de 2013

“NO SON UNO, Y NO SON DOS”
Tema del Mini-retiro
27/07/13
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D)

Que quiere decir, “No son uno y no son dos”? Otra expresión zen del mismo es, “Todo es Uno y todo es diferente”. Son maneras de expresar la verdad de que la mente y cuerpo, o el espíritu y la materia son diferentes e iguales a la vez.  El Budismo afirma que nada en el universo tiene una naturaleza independiente, todo está conectado, y todo tiene un impacto e influencia en todas las cosas del universo. Entonces, “no son dos” significa que todo está interconectado intimamente porque todo es una manifestación de la esencia fundamental, todo es Uno en esta esencia. Sin embargo, “no son dos” quiere decir toda la infinidad de fenomeno que surgen de esta esencia, siguen funcionando en su forma particular, componiendo la totalidad del universo, cada cosa contribuyendo en su forma especial al conjunto de este universo justo como es.  El Budismo usa expresiones como “Talidad,” o “Tal Como Es” o “Simplemente Así” para expresar esta realidad del que todo es la esencia en sí, y cada cosa es un componente particular y único en la formación del Universo tal como es, en su perfección que se puede experimentar directamente por medio de la práctica y el estudio del Dharma y la meditación.
      Hay algunas metáforas para demostrar esta enseñanza. Primero, es como el oro puro que se puede formar en miles de objetos preciosos.  El oro puede formarse en un anillo, un dije, un collar, o un bracelete.  Pero, a pesar de que cada objeto es diferente, su cualidad inherente, o sea, el oro puro, sigue igual en cada pieza.  Todo es oro (la esencia) y todo es diferente (la infinidad de formas que este oro pueden tomar, el mundo de los fenómenos.) Toda pieza de oro es siempre oro, como nuestra naturaleza búdica, la esencia, la vida vital, creativa, compasiva, y sábia, a pesar de que cada uno de nosotros vivimos en una manera muy particular y única esta fuerza fundamental del universo.
      No es sólo que cada cosa surgiera de la misma esencia, sino que todo influenciara también cada otra cosa en el universo, es decir, la enseñanza budista de co-origen inter-dependiente. Es como la red de Indra, una metáfora de como es el universo.  La idea es que el universo es como una red gigantesca, una infinidad de interconexiones entrelazadas por los hilos de la red. En cada punto de contacto donde los hilos se cruzan, hay atado un diamante. Se puede ver que cada diamante brilla con una luz reflejada de todos los otros diamantes, y en cada uno, se ve los imágenes de todos los otros diamantes reflejadas del resto de la red.  Si se toca cualquier punto de la red, todos los diamantes se mueven subtilmente por todos lados.  Tú y yo somos estos diamantes, reflejando toda la creación del universo en nuestro ser verdadero. Todo lo que hacemos o pensamos, afecta a todo el universo en alguna forma.  Por esto, es muy importante tomar responsabilidad por nuestros actos y pensamientos en cada momento, lo que requiere consciencia de quienes somos y como afectamos a los demas.
      Otro imagen de esta interconexión se encuentra en la filosofía Hua-Yen de China en la Sutra Avatamsaka.  Se describe esta relación como la de una casa con una viga en la casa.  La viga es un componente imprescindible para formar la casa.  Sin esta viga, la casa no puede construirse.  A la vez, la casa da realidad a la viga.  Sin una casa, la viga no tiene sentido ni existencia, sería solo una pieza de madera.  Entonces, las dos, la casa y la viga, son inter-dependientes, cada una siendo la causa y consecuencia de la otra, es decir, co-originando inter-dependientes. Esta relación a su vez pertenece a cada detalle de la casa, cada tornillo, cada teja, y cada detalle que compone la casa entera.  Todo la casa está compuesta de particularidades.  Y cada particularidad existe como consecuencia de la casa en su conjunto.  Casa y viga se crean y se dan existencia.  Igual, tu y yo nos creamos conjuntamente a la vez, y somos resultados de fuerzas formativas del universo total que da lugar a nuestra existencia. Todo surge de esta interconexión, y todo contribuye a mantener y formar todo el universo como consecuencia.  
      Entendiendo este hecho universal, ¿por qué es tan importante la meditación? El maestro zen Coreano del siglo 12, Chinul, describió nuestra práctica espiritual como “samadhi” y “prajna”.  Chinul describe samadhi como la mente en calma perfecta. Prajna se describe como la lucidez de la mente, ser consciente de aquí y ahora, en el presente, sin distorsión del pensamiento.  También se pueden describir como la mente en concentración de meditación, y la mente revelando la realidad del Dharma, la Verdad de las leyes del universo. Samadhi y prajna son dos aspectos del Ser Cósmico, la esencia, la naturaleza búdica y nuestra identidad verdadera. Aunque son uno en ser aspectos del Ser, son diferentes en su rol o función en el universo y en nosotros mismos.  Samadhi es la esencia del si mismo, que se caracteriza por la calma sin ilusión.  Prajna es la función del sí mismo que se caracteriza por la lucidez sin disturbios, actuando en el mundo.  Samadhi es la esencia del prajna, y prajna es la función del samadhi.  Los dos se identifican con el Ser universal immovible y absoluto en su estado no-dual.  Aunque operan diferentamente en el plano condicionado, nunca dejan su unidad con el Ser Universal. 
      En nuestra práctica fomentamos la atención vigilante para experimentar la mente tranquila y alerta de esta esencia. Darse cuenta de la mente calma lúcida es la iluminación innata, lo que Chinul llama la iluminación súbita. Aunque se despierta a la verdad de nuestra identidad verdadera por medio de la meditación revelando la mente calma y lúcida, requiere cultivo para manifestar esta realidad plena en la vida cotidiana.  La consciencia de esta esencia siempre reside en nosotros, sin embargo, se obscurece por las kleshas, tendencias en la mente basadas en codicia, ira, e ignorancia.  Las kleshas perturban la armonía innata interior, distorcionándola.  Se distorciona la esencia (samadhi) con la torpeza mental.  Igualmente, se distorciona la función (prajna) con agitación mental. Hay que equilibrar la calma con la lucidez para mantener la mente en su forma más abierta y expresiva del Ser Universal, la naturaleza búdica. 
      Zazen es indispensable para despertarse a la naturaleza búdica interior, y para manifestarla plenamente en la vida cotidiana.  Este aspecto de la práctica se llama la Iluminación Final, ser completamente Buda, por medio del cultivo gradual de la Iluniación inicial, o sea, el Camino del Bodhisattva.  Por medio del zazen, se puede voltear la luz de la consciencia adentro, rastreandola a su origen, lo cual revela la naturaleza original, nuestra cara antes de nacer, el fundamento del universo, compartido en cada fenómeno, la misma esencia de todos los Budas. Despertarse es entender que tu naturaleza original es la misma como todos los budas, y el trajabo es despejar todas las kleshas obstaculizando la libre expresión de esta naturaleza. Es como alimentar y cuidar a un embrión sagrado para que crezca a un santo. Otra forma decir lo mismo, es como un niño madurando: se nace, provisto de sus órganos de los sentidos, pero su fuerza y capacidad todavía no se han sesarrollado, lo que toma meses y años para realizarse como un adulto.  Al voltearse adentro y rastrear la luz de la consciencia a su origen, se puede despertar a la naturaleza verdadera, la que es tu propia mente.  Puesto que eres esta esencia, no es algo místico ni ajeno, sin embargo, no es algo que puedas ver como un objeto.  Es como una persona que asume que no tiene ojos porque no los puede ver, y desesperadamente quiere encontrar una forma de ver. No obstante, ya puedes ver, sólo necesitas aceptar que tu capacidad de ver, esta consciencia universal de tu mente, ya está presente.  Es tu propia mente, es tu naturaleza búdica. 
      Todo pensamiento y experiencia de los sentidos es vacío, es como decir, que nada tiene una naturaleza independiente, sino una esencia universal.  Cuando por medio de la práctica constante de meditación, y aplicación de los preceptos de comportamiento ético, además del estudio del Dharma para revelar la sabiduría innata, poco a poco, se eliminan las kleshas y la Iluminación Final brilla luminosa y perfecta, la mente calma y lúcida. 

      Chinul recomienda la meditación superior de “Tathata,” o sea, “talidad” o “tal como es” la cual es igual a nuestra práctica de shikantaza. Hay que fomentar la mente sin pensamientos discriminativos, sin comparaciones, ni apegos al futuro ni al pasado.  De hecho, no es necesario eliminar nada, puesto que todo es vacuidad, shunyata, la esencia en sí. Pero, si las kleshas siguen surgiendo, hay medios hábiles para eliminarlos.  Cuando la mente está agitada, usa samadhi para tranquilizarla, absorbiendo las kleshas, por la cual la mente no reacciona al entorno y se mantiene en calma.  Si la mente experimenta torpeza mental, usa prajna para investigar el Dharma, estudiando para que la mente brilla con la plena luz de consciencia original.  Controlando las distracciones con samadhi y la torpeza con prajna, se aprende mantener el samadhi y la prajna igualmente.  Todo pensamiento naturalmente puede voltearse y rastrearse a su origen interior.  Al experimentar la calm lúcida de la mente, se realiza la verdadera identidad basada en la esencia cósmica, la naturaleza búdica en armonía con todo.  

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domingo, 28 de julio de 2013

INVOCACIÓN, VOTO Y PRÁCTICA
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

¿Por qué tomar los preceptos laicos del Budhismo? Si se hace un voto público, es más consciente. Ser consciente de los votos es necesario para praticar los preceptos. En esta forma, los hacemos nuestros propios, no como alguna restricción exigido desde afuera, sino un portal a la libertad. Los preceptos nos liberan de las cadenas de los tres kleshas: codicia, ira, e ignorancia, transformándolas por la práctica en generosidad, compasión, e sabiduría.
            ¿Qué significa practicar los preceptos? Practicar los preceptos es estar en armonía con la vida y el universo.  Es ser consciente de lo que estás al punto de hacer en cada momento. Cuando se rompe un precepto, hay que ser honesto contigo mismo, reconociendo el hecho y asumiendo responsibilidad por ello. Es como cuando trabajamos con la respiración en zazen: cuando la mente se desvía, se da cuenta del hecho, reconociéndolo, asumiendo responsabilidad por ello, y volviendo de nuevo a la respiración.  Nadie más está involuncrado en el proceso. Nadie más está vigilándote, asegurando que estés practicando bien. Sólo tú sabes cuando hayas roto el precepto, y asumes responsabilidad por el hecho.
            Asumir responsabilidad por tus acciones es ser amo de tu vida, apoderándose hacer lo correcto en cuanto a lo que está obstaculizándote, sin culpar a otros o a las circunstancias exteriores surgiendo. Somos los creadores de nuestro mundo. Reconociendo este hecho, tomamos posesión de los preceptos, haciéndolos nuestros, y así, se da vida a Buda.
            Según el maestro Zen Dogen, del siglo 12 de nuestra era, la meditación, la practica para lograr la Iluminación, y la Iluminación en sí son todas la misma cosa. Cuando te sientas en meditación, estás manifestando la sabiduría, la compasión, y la Iluminación de los Budas. Los preceptos son lo que define la vida de un Buda.  Practicar los preceptos es expresar la sabiduría y la compasión de un Buda como tu propia vida. La ética, la moralidad, y la Iluminación son uno. La práctica de los preceptos toma lugar en el mundo basado en la ética y las enseñanzas morales pasados de maestro a alumno por varias generaciones desde el Buda hasta ahora. La ética y la moralidad son indispensables para praticar el Buda-Dharma.
            La práctica de los preceptos crea cierta realidad, un estado de consciencia. Es un estado en el que estamos en armonía con las enseñanzas éticas y morales del Buda, un compromiso firme para vivir con integridad, vitalidad, consciencia, y congruencia. Los preceptos se basan en la ley de interdependencia, co-originación, y la interpenetración de todas las cosas del universo. Los problemas que surgieran en nuestras vidas llegan a ser nuestros koans, acertijos espirituales para resolver, los que se traen a las consultas con el maestro para recibir orientación y aclarar dudas.  Los preceptos sirven como guías en el camino de los budas, dándote la orientación de como vivir en equilibrio, armonia, y paz con el mundo. Se puede usar y explorar los preceptos aunque no los tomen formalemente en Jukai. 
            Durante Jukai, invocamos los Tres Tesoros de Buda, Dharma, y Sangha, con los bodhisattvas y el linaje de maestros, arrodillándonos y poniendo las manos juntos frente al pecho en gassho para expresar la unidad de toda dualidad, y recitamos “Se uno con el Buda el las diez direcciones, sé uno con el Dharma en las diez direcciones, sé uno con la Sangha en las diez direcciones,” identificándonos con la esencia de todo el universo. El lenguaje del cuerpo tiene su impacto en nuestra consciencia. Hacer gasshos, reverencias, y sentándonos en medio loto en el piso, con las manos en la mudra cósmica, estamos poniéndonos en una actitud de ser Buda. Lo que hacen nuestros cuerpos, nuestras voces, nuestras mentes, es lo que crea nuestro karma.  
            Cuando invocamos ser uno con el Buda, Dharma, Sangha en las diez direcciones, estamos creando una acción que crea karma. Karma significa actividad, acción, y el proceso de causa y efecto. Lo que haces es lo que te pasa. El karma se perpetua a si mismo, sea bueno o malo. El karma mantiene la cadena de causa y efecto. Si hacemos algo malo basado en codicia, ira, o delirio, experimentamos consecuencias negativas.  En la misma manera, si hacemos algo bueno basado en benevolencia, altruismo, y compasión, experimentamos consecuencias positivas.  Cuando estamos invocando al Buda, estamos invitando el universo ilimitado en sí, junto con el Buda histórico, y todos los practicantes espirituales de todos los seres sensibles del universo, ser presentes. En efecto, estamos identificando nuestro propio cuerpo y mente con el universo entero con todos sus seres.
            ¿Cómo funciona la mente? La realidad y la experiencia humana son resultados de los órganos de percepción interactuando con objetos y eventos en el mundo, con la consciencia jugando su papel en el proceso. Por tanto, la mente, el pensamiento, y la consciencia crean la realidad. El mundo de dualidad y fenomenos es el mundo creado por esta interacción del cuerpo y la mente por medio de los sentidos.  Todo es una construcción mental. Entonces, nuestra experiencia en el mundo es el resultado de lo que percibimos, nuestras intenciones, y las acciones causando karma y sus consecuencias. Invocar significa recordar. Cuando invocamos a Buda, estamos recordando a Buda en nuestras mentes.  Bodhidharma dijo que el Buda es la consciencia en nuestro cuerpo y mente, lo que previene el mal de surgir. Entonces, invocar al Buda es recordar continuamente lo bueno, puro, y correcto en nosotros, en nuestros cuerpos y mentes.  Cuando hacemos esta acción mental, estamos creando karma, en este caso, buen karma. Los 3 kleshas bloquean nuestra experiencia directa del Buda. Invocar al Buda es abrir la consciencia de la mente, recordando nuestra esencia cósmica, lo puro, ético, y virtuoso en nosotros. Hay que enfocar nuestra consciencia, la luz interior, la Iluminación en sí, recordando constantamente el Buda interior, nuestra naturaleza Búdica, para eliminar las kleshas bloqueando nuestro ser.
            Entonces, hacemos una promesa a nosotros mismo, y a la comunidad de practicantes espirituales, que vamos a recordar lo que es Buda en nosotros, los preceptos en acción.  Es una declaración de nuestro intento basado en consciencia iluminada. Por tanto, si hemos hecho una acción basada en la consciencia iluminada, la consecuencia, el karma, será basada en la iluminación también.
            Hacemos un compromiso, una promesa, seguir los preceptos, con la intención de salvar a todos los seres sensibles del universo.  Es un voto sagrado. En el momento de hacer estos votos, estamos eligiendo convertir todo lo negativo y dañino, en algo positivo y libre. La práctica diaria que surge de estas intenciones son acciones de un Buda practicante.  Dogen dice que un Buda es el que mantiene comportamiento digno. El desarrollo de un Buda ocurre por medio de la práctica de un Buda, sin expectativas de Iluminación o beneficio personal. La práctica manifiesta dignidad, en la forma de Buda y Nirvana, y la dignidad transforma a uno por manifestar el Camino del Buda, la práctica. La práctica es la verificación y la manifestación de la Iluminación de todos los Budas. La práctica y la Iluminación son uno. Cuando practicas estás realizando lo que todos los Budas had realizado, que son Iluminados y uno con la esencia, y uno con el universo, y con la esencia pura, compasiva, y sabia, manifestándose como la acción ética y moral de la Iluminación.

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viernes, 19 de julio de 2013

JUKAI: Recibir Preceptos Es Iluminarse

Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

Jukai es una ceremonia budista en la que un discípulo formalmente recibe los preceptos de su maestro, un acto significando su elección de seguir el camino de los budas, y por consiguiente convertirse en un hijo o hija del Buda. Se la considera un momento de suma importancia en la vida de un budista, puesto que por medio de este acto se manifiesta la Iluminación con plena consciencia, identificándose con la esencia del universo.
            El diccionario define “precepto” como 1. una regla o principio para actuar, 2. un guía para la moralidad, y 3. una especie de instrucción para operar algo.  Los preceptos nos sirven entonces como un conjunto de reglas, guías, e instrucciones para vivir plenamente, sin sufrimiento.  Es una manera de evaluar si estamos actuando igual a un buda, ya que de hecho, somos todos budas en nuestra esencia. Es sólo que no percibimos esta esencia todavia porque se queda cubierta por nuestros hábitos mentales basados en egoísmo y negatividad. Cuando aplicamos los preceptos a nuestra conducta, estamos rompiendo patrones mentales condicionados por esta vida y otras, en las que estamos apegados a la codicia, frustración, e ignorancia. Sin embargo, la posibilidad de liberarnos de estas tendencias negativas siempre depende de nosotros mismos, en nuestra capacidad de abstener de impulsos habituales, prestar plena atención a las sensaciones egoistas surgiendo en la mente chica, y elegir otro camino de comportamiento. Los preceptos nos guían en el camino correcto, el camino de los budas.
            ¿Cuáles son los preceptos? Para un láico, hay 5 preceptos fundamentales. No requiren ningún don especial, simplemente la intención de vivir consciente, ser amable, y vivir en paz.  Son cinco preceptos que cada budista toma para comenzar su camino espiritual. Se llaman los votos de pratimoksha, con “prati” significando individual y “moksha” significando la liberación en sanskrito. Entonces, pratimoksha quiere decir los votos para la liberación personal del sufrimiento. Estos preceptos incluyen 1. preservar la vida, no matar; 2. ser generosos, no robar; 3. honrar el cuerpo, no hacer mal uso de la sexualidad; 4. ser honestos, no mentir; y 5. proceder con claridad, no nublar la mente con intoxicantes.   
            Historicamente, se consideran los preceptos como cosas en sí, realidades tangibles, cosas preciosas tratados con respeto, como un regalo especial entregado de uno maestro a su discípulo. A la vez, son cosas frágiles, mereciendo mucho cuidado como ollas de arcilla: son delicadas y se rompen facilmente.  Si esto pasa, hay que conseguir otros nuevos, en otra ceremonia de Jukai.
            ¿Qué significa la palabra “Jukai”? En japonés Kai significa preceptos y ju significa recibir; entonces “recibir los preceptos.” Pero hay otro sentido más profundo de la palabra jukai. Ju es sinónimo con la palabra kaku, la que significa “realizar”.  A veces se llama al Buda “Kakusha”, el que tiene el sentido de “Realizado” o “Iluminado.” Kai además significa “Naturaleza Búdica”. Por tanto, Jukai expresa la aspiración de todo budista, “realizar la Naturaleza Búdica.” Recibir los preceptos es literalmente realizar la esencia del universo como tu verdadero ser.           
            Al final de la ceremonia de jukai, se le pregunta tres veces: “¿Vas a seguir los preceptos?” Y tres veces el discípulo se compromete respondiendo: “Sí...sí...sí.” Entonces, en este momento preciso se convierten el cuerpo y la mente del discípulo en kai, como kai tai, la Naturaleza Búdica revelándose.
            Al principio de la ceremonia, se recita un verso sagrado: “Todo el karma malo cometido por mi desde los tiempos antiguos, debido a mi codicia, enojo e ignorancia, nacido de mi cuerpo, boca y pensamiento, ya lo expío todo.” Es una forma de expresar “sange,” lo que significa en japonés “arrepentimiento y expiación.”  Hay tres aspectos de este sange: samadhi, preceptos, y sabiduría

  1. Samadhi es lo que se experimenta al penetrar profundamente en la meditación, viendo directamente al Buda, o sea, realizar la esencia de todo el universo. 
  2. Preceptos son recomendaciones para vivir en armonía con el mundo, la ética de budismo, cultivando  más y más concretamente la realización de la Mente búdica en nuestra vida cotidiana. Cuando tomamos los preceptos, estamos comprometidos 100% a la intención de vivir según estas recomendaciones, a pesar de que una y otra vez nos olvidamos, cometiendo errores resultando en sufrimiento para otros y nosotros mismos. Sin embargo, si admitimos nuestro error, podemos volver de nuevo a los preceptos y a nuestra esencia interior.  Hay que recordar que un precepto no es un mandamiento, puesto que no hay pecado en el budismo. Ni hay nadie vigilando ni juzgándote si rompes un precepto. Es evidente a uno mismo por la ley de causa y efecto, la ley de karma: si cometemos acciones malas, vamos a sufrir. Pero si actuamos acorde a los preceptos, nos sentimos en paz.  Nos  aprendimos esto practicando la meditación, experimentando la mente calma y lúcida, dos aspectos de la esencia cósmica. 
  3. Sabiduría tiene que ver con la “no-naturaleza” o el “no-yo”, sinónimos de la naturaleza verdadera, la Naturaleza Búdica. Realizar la Naturaleza Búdica es trascender lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Es renunciar la codicia, ira, e ignorancia del ego, dejándonos ver nuestra naturaleza verdadera, lo cual es sabiduría. Sabiduría es identificarse con la esencia del universo.  Nuestro trabajo en esta vida es realizar y expresar esta esencia de manera consciente y directa en nuestras vidas cotidianas. 
     
      En efecto, cada uno de nosotros es un buda. Es sólo que no lo sabemos ni lo experimentamos debido a nuestro apego a los hábitos de la mente chica.  Pero al expresar arrepentimiento por nuestros actos negativos, logramos el Tesoro del Buda, conocido como “anuttarasamyaksambodhi”. Dentro de nosotros es esta esencia pura, un Cuerpo Único, el que ve con ojos de un Buda, viendo las cosas como son, todo como resultado de la causación, o sea, el “co-origen inter-dependiente”. Eso significa que todo fenómeno es impermanente, interconectado con el resto del universo, como una gigantesca red cósmica. Cada fenómeno surge por causas anteriores y es a su vez causando otros fenómenos. Todos surge, existe, cambia, y desaparece, la causa de otras cosas surgir a su vez. La causación y la impermanencia son la naturaleza de la “no-naturaleza,” o sea, shunyata, la vaciedad.  Es una vaciedad plena de vida, sabiduría, y creatividad; en fin, la Naturaleza Búdica.
      Realizar la Naturaleza Búdica es la Iluminación, identificándose con los Tres Tesoros. El primero es el tesoro del Buda, que somos esta misma esencia del universo.  El segundo es el tesoro del Dharma, que cada uno de nosotros es una personalidad única, especial y diferente, un regalo al universo. El tercero es el tesoro de la Sangha, dándonos cuenta de que somos estos dos aspectos inseparables a la vez, individuos únicos y la esencia universal. Así son Los Tres Tesoros.
      Todo en el universo, todos los fenómenos, tú y yo, todo es diferente y esencia única a la vez. Entender esto es el significado verdadero de jukai. Al recibir jukai, tu verdadera naturaleza se está revelando como los Tres Tesoros. Al recibir jukai, nos confirmamos idénticos con el Buda, Dharma, y Sangha, convirtiéndonos en hijas e hijos del Buda. Al final de la ceremonia, se recita: “Cuando los seres sensibles reciben la sila (preceptos), entran al reino de los budas, lo cual no es otro que La Gran Iluminación.  Efectivamente son los hijos del Buda.” Es para enfatizar que somos tanto la esencia como individuos diferentes, igual como los hijos e hijas a sus papás y mamás. Con tal de que, tarde o temprano, nos maduramos, llegando a ser budas perfectamente realizados, ya adultos espirituales.  Mientras tanto, confiamos en que somos miembros de la misma familia de budas. Recibir jukai es revelar y afirmar esta verdad maravillosa.

(La ceremonia de Jukai para recibir los preceptos se tomará lugar el 15 de diciembre 2013 en Guadalajara, Jalisco, México. Los interesados pueden comunicarse con Rev. Hyonjin Sunim para más información sobre el evento.)  

Bibliografía
Loori, John Daido. (2009).  Forward por HakuyuTaizan Maezumi: “Jukai: Receiving the Precepts.” The Heart of Being: Moral and Ethical Teachings of Zen Buddhism.  Dharma Communications Press. Kindle Edition.

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sábado, 13 de julio de 2013


Mini-Retiro Zen Con Oryoki

Sábado 27 de Julio, 2013, 9:00am - 6:00pm

Efraín Gonzalez Luna 2360-1,
(Esq. Juan Ruíz de Alarcón),
Col. Arcos Vallarta, Gdl.,
Jalisco, México
(33) 1523-7115

Costo: $300.00

Dirigido por Rev. Hyonjin Sunim en las formas tradicionales del Zen - meditación sentada y caminando, recitativo litúrgico de sutras, comida estilo monástico Oryoki, y charla Dharma - desarrollando la plena atención por la mente calma y lúcida de nuestra esencia universal.

Encuentra la paz dentro de ti

Rev. Hyonjin Sunim (Ozmo Piedmont, Ph.D.) es sacerdote del linaje Chogye Zen Corea del orden de Great Cloud Zen Society. Tiene más de 40 años experiecia de meditación y un doctorado investigando la psicología de la meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Sigue estudios intensivos del Buda-Dharma en el seminario Prajna Institute, USA mientras que da clases de meditación y orientación espiritual.

ORYOKI es la ceremonia tradicional de comer praticada por los monjes budistas en sus templos y monasterios de Corea, Japón y China. Es una meditación en acción parecida a otras prácticas estéticas de estos países, como el arreglo de flores y la ceremonia del té. En Oryoki, se usan los utensilios formales de cuencos, palillos, y servilletas mientras se come en silencio contemplando el acto de comer con atención vigilante. Antes y después, hay recitación litúrgica de sutras sagradas bendiciendo a los participantes y ofreciendo mérito a todo el mundo mientras se tocan campanas, tambores, y otros instrumentos tradicionales dentro de un formato prescrito de gestos, ubicación de utensilios, y su limpieza. Se proveen en el retiro los equipos de utensilios, servilletas y cuencos para comer. No se necesita ningún conocimiento previo para participar. El maestro les guiará a todos los principiantes con instrucciones escritas para la ceremonia.

martes, 21 de mayo de 2013


WESAK FESTIVAL 2013
EL NACIMIENTO DEL BUDA

MBZ Sangha 

Altar de Buda Bebé            
Bañando el Buda Bebé        



CHARLAS DHARMA
Rev. Hyonjin Sunim

Viernes, 17 de mayo, 2013

EL BEBÉ: El “Yo” Universal: La Esencia Latente

Era en este mismo día, hace 2539 años.
En la sombra de un árbol, sujetando su rama, y estando de pie, La Reina Maya de Kapilavastu dió a luz en Lumbini, India. Se nombró el nuevo bebé Siddhartha.

A su incepción, su madre había soñado que estaba viajando por las grandes montañas de las Himalayas, donde un ser espiritual con el aspecto de un elefante blanco le entró a su lado derecho, un símbolo muy auspicioso. Basado en este sueño, se había predicho que un bebé nacería, el cual sería o un rey del mundo, o un ascético errante llegando a ser un gran maestro religioso, un Buda.  Aunque su papá intentaba con todas sus fuerzas influenciar al joven Siddhartha seguir su ejemplo como un rey, Siddhartha luego eligíó la vida solitaria y espiritual. Todos estamos enfrentados con esta misma decisión, elegir entre la riqueza exterior de poder, fama y el ilusorio satisfacción de deseos, o en cambio, la riqueza interior de una vida solitaria basada en paz y compasión.  Es solitaria porque tenemos que enfrentar el mundo cotidiano que dice lo contrario.

A su nacimiento había señales extraordinarios y auspiciosos.  Se describe el cielo claro y radiante con luz magnífica, con flores brotando y pájaros cantando en todos lados – cuatro devas, o seres espirituales, aparecieron en el cielo vertiendo chorros de agua puro, uno fresco y otro cálido, sobre él y su madre, bañándoles suavamente. 

En este momento, se puso de pie, tomó siete pasos, representando las siete direcciones – norte, sur, este, oueste, arriba, abajo, y aquí, y en cada paso aparecieron flores de loto debajo de sus pies.  Señaló el dedo índice de una mano al cielo y con la otra mano señaló a la tierra, mostrando que él uniría el cielo con la tierra. Luego declaró, “Yo solo soy el Honrado del Mundo.”  En la tradición de Budismo Mahayana se interpreta lo que dijo como el “Yo” verdadero de todos los seres en todo el espacio y el tiempo – o sea, la naturaleza búdica de cada uno de nosotros. 

El Día de Wesak conmemora este evento.  Es la celebración del Budismo más practicado por toda Asia.  Se celebra con mucho color y alegría.  Como muchos festivales, es una oportunidad de limpiar y decorar  el hogar.  Los Budistas visitan templos locales para participar en las ceremonias y para presentar ofrendas de comida, velas y flores, y aportaciones a los monjes.  Los Budistas devotos utilizan la celebración para reforzar su intención de ser honorables y mantener su práctica constante de meditación, ética, y ayuda a los demás. 

La actividad principal del Día de Wesak es el ritual del “baño de Buda”. Se pone la forma del pequeño Buda como bebé en el altar dentro de un tazón grande con su mano derecha señalando arriba y su mano izquierda señalando abajo. La gente se acerca con reverencia, llenando el cucharón con agua o té, y vaciándolo sobre el imagen para “bañar” al bebé.

Este ritual destaca el mensaje universal que debemos limpiar nuestros corazones y nuestras mentes de las manchas de codicia, enojo, e ignorancia.  Se cree que la luz de las velas en el altar representa la luz de la sabiduría, la oscuridad representa la ignorancia. Se cree que al prender una vela, nuestras vidas se iluminarán, disminuyendo las fuerzas negativas de nuestras mentes y nuestras acciones.     

Cuando bañamos a la estatua del Buda, debemos orar con sinceridad por la purificación de nuestras mentes, eliminando los venenos de codicia, ira, y enojo.  Debemos orar por la paz y la armonía por doquier, para que no haya más violencia, engaño, o sufrimiento en el mundo.  Debemos desear que el mundo se transforme en una tierra pura y que todas las mentes se guíen por el sendero de los Budas.  Este es el sentido verdadero del baño de Buda. 


Los beneficios del baño de Buda:

Al bañar al Buda bebé, se promete lo siguiente:

1.Se recibirán la prosperidad, la alegría, la buen salud y la longevidad.  

2.Se cumplirán todas sus aspiraciones. 
3.Se experimentarán la paz y la armonía por la familia, parientes, y amigos.  

4.Se eliminarán todos los obstáculos al aprendizaje del Dharma y no sufrírán.  
5.Se logrará la Iluminación en poco tiempo. 

¿Qué actitud mental debemos mantener cuando bañamos al Buda?

1.Fe:    Debemos confiar y sentir alegría por el mérito generado al bañar el Buda.
            Vertiendo el agua sobre el Buda, estamos limpiando nuestras propias mentes. 

2.Sinceridad: Cuando bañamos la estatua del Buda, es como si el Buda estuviera

             presente, ayudándonos en cultivar mérito de bendiciones y apoyo.  Ofrecemos
             este mérito a todos los seres sensibles del universo para que se aumenten su
             sabiduría y se conecten con su Naturaleza Búdica.  

3.Moralidad: Deseamos eliminar el karma negativo y purificar nuestras mentes.  Oramos

             por la paz y la alegría por toda la humanidad.  

El Ritual y Dana
Se hace una reverencia frente al altar. Se pone una aportación de gratitud en el recipiente. Se llena con cuidado el cucharón. Vierte el agua sobre el imagen del joven Buda mientras que se recita lo siguiente:
Baño 1: Que mis pensamientos malos  se eliminen
Baño 2: Que mis acciones buenas se aumenten.  
Baño 3: Que todos los seres sensibles se liberen.

Durante la fiesta, se puede acercar, uno a uno o con sus niños, para bañar al Buda. 


Sábado 18 de mayo, 2013
EL NIÑO: Meditando su primera vez - Shikantaza

Nuestra práctica de shikantaza, sentándonos, sin pensar ni no pensar, enfocados en la respiración, se basa en un acontecimiento espiritual muy clave en la vida temprana del Buda como niño, lo que guió el Buda luego en su vida a la Iluminación.  Fue durante un festival del aradura para promover la agricultura por parte de su papá el rey.  Fue un acontecimiento muy celebrado por los nobles y los granjeros.  Todos llevaban sus mejores ropas puestas para participar en la ceremonia.  En el día indicado, el rey, acompañado por su séquito, fue al campo, acompañado por su hijo Sidhartha y las niñeras del niño. Le pusieron al niño sobre un tapete al lado de un campo de cultivo en la sombra de un solitario árbol manzanita de rosa. Mientras que las niñeras cuidaban al niño Sidhartha, el rey se fue para participar en el festival.  Cuando las festividades estaban en su apogeo, las niñeras se ausentaron para participar en las celebraciones, dejando a Sidhartha solo.

            Debajo del árbol, todo era tranquilo y quieto, condiciones óptimas para aquietar la mente. Miraba en la distancia un granjero trabajando en el campo, pasando de un lado al otro frente a él arando la tierra. El niño seguía contemplando los movimientos del grajero, viendo como la tierra se abrió, revelando nidos de hormigas y a veces un gusano partido, sirviendo como comida para los pájaros vigilando la escena.  Advirtió el sufrimiento de estos seres pequeños, perdiendo sus hogares y sus vidas, preguntándose por qué la vida era tan frágil e transitoria.  Mientras que concentraba fijamente así a la escena frente a él, atento a la respiración entrando y saliendo, su mente entró en un estado de paz profunda, lo que se llama samadhi. 

Cuando las niñeras volvieron del festival, se asombraron viendo al niño sentado allí, con sus piernas dobladas naturalmente en la postura del loto y meditando profundamente.  Informaron al rey de este hecho, quien llegó de inmediato, viendo al niño allí sentado en meditación. Reconociendo lo fortúito del acontecimiento, hizo una reverencia profunda al niño.

Este acontecimiento de samadhi en la paz y la tranquilidad, llegaría a ser la experiencia clave en la vida de Sidhartha como hombre en su búsqueda espiritual.  Agobiado por seis años de prácticas espirituales sin fruto, Sidhartha recordaría este momento de niño meditando, sentado en paz perfecta, y comenzaría su meditación más importante, la que le revelaría la Verdad suprema, la realización de como liberarse del sufrimiento, y la Iluminación completa y final.

Cuando practicamos shikantaza, la que significa sentarse por sentarse, estamos utilizando la forma original y natural del niño Sidhartha, sentándonos sin mover, sin pensar ni de no pensar, tranquilizando la mente en un enfoque concentrado en la respiración, mirando frente a nosotros, sin apegarnos a nada, ni rechazar nada.  Se observa la respiración rítimica, y se pregunta a uno mismo como el Buda se preguntaba, “Por qué hay sufrimiento?” o “Que es esto?” o “Quién soy?”  Desde allí, se suelta de la mente chica, esperando atento pero sin expectativa de una respuesta, esperando sin meta, la meta de no meta, el portal sin portal del Zen, el “No sé...” Y con paciencia, se abre por completo el corazón y la mente al Infinito, aquí y ahora, para experimentar nuestro Yo verdadero, más allá de los pensamientos, nuestra Naturaleza Búdica.
(http://www.bps.lk/olib/bp/bp102s-files/OEBPS/Text/10Main03.html)

DOMINGO, 19 de mayo, 2013
EL HOMBRE: El “Yo” Se Despierta: Plena Iluminación y Realización

            Celebramos la Iluminación de Buda como resultado de su búsqueda por comprenderse a sí mismo.  En la tradición Budisat, es el evento más importante de todos.  Durante la semana antes la celebración, los monasterios Zen  en el mundo entero participan en los retiros más difíciles de todo el año.  En algunos casos no paran ni para dormir durante 7 días. 
            El significado de Wesak se encuentra en el Buda y su mensaje de paz universal para toda la humanidad.  Conmemorando el Buda y su Iluminación, recordamos su realización más profunda y única, la cual surgió en el la noche antes de su despertar, y coincide con tres vigilias importantes.
            Durante el primer vigilia de la noche, cuando su mente era traquila, clara, y pura, una luz surgió en Él, al mismo tiempo se manifestaron el conocimiento y la comprensión. Él vio sus vidas anteriores, primero una, luego dos, luego 3, 5, luego en grupos de 10, 20, trenta, cincuenta, entonces 100, luego 1,000...y continuaba así. 
            Durante el segundo vigilia de la noche, vio como los seres mueren y renacen, dependiendo en su karma, como desaparecen y como re-aparecen de una forma a otra, de un plano de existencia a otro. 
            Durante la tercer vigilia de la noche, vio el surgir y desaparecer de todo fenómeno, mental y físico. Vio como las cosas surgen dependiendo en causas y condiciones, lo que se llama orígen interdependiente.  Luego, percibió el sufrimiento, dándose cuento como surge, como desaparece, y como liberarse de lo insatisfactorio, el camino de liberación de la codicia, el deseo, y el delirio.  Por fin, su mente se liberó por completo. Había logrado la Plena Iluminación.
            Esta sabiduría y luz que brillaba y radiaba debajo del Arbol de Bodhi en Bodh Gaya en el distrito de Bihar en el norte de la India, más de hace 2,500 años, es de gran importancia al destino humano. Se iluminó el camino por el que la humanidad podría liberarse de la superstición, el odio, y el miedo, revelando el mundo de luz, amor, y alegría, la que se llama Nirvana.
            Después de su Iluminación, el Buda se comprometió quedarse aquí en este plano de sufrimiento, el samsara, para enseñarnos a todos este camino de liberación. Estamos sumamente agradecidos a esta compasión en su parte por no abandonarnos, y seguimos su ejemplo, dedicando cada paso de nuestro desarrollo espiritual a la liberación de todos los seres del universo, como el voto de Bodhisattva.  Y en esta aspiración, llegamos todos a ser hijos del Buda, como el imagen de Buda bebé. Es el Simbolo de nuestra aspiración pura, nuestra confianza inquebrantable, y nuestra potencia de ser Budas, existiendo justo aquí y ahora en cada uno de nosotros.  No hay manera de agradecer al Buda por su sacrifico supremo que hizo por nosotros. Sólo por medio de seguir su ejemplo, meditando cada día, y aplicando sus enseñanzas a nuestras vidas en el alivio del sufrimiento en los demás, que podemos verdaderamente mostrar nuestra gratitud.