MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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lunes, 7 de junio de 2021

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN Capítulo 1.2. “Renunciación”

 


FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN

Capítulo 1.2. “Renunciación”

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

06/JUN/2021



Seguimos el estudio del primero capítulo de Filosofía Zen, Práctica Zen por Thich Thien  An. Así se lee:

Algunos pueden preguntar quién es el fundador del budismo zen. Cuando buscamos al fundador del budismo zen debemos retroceder un largo camino, más allá de los maestros japoneses, los maestros chinos Ch'an y los patriarcas, pasando por Bodhidharma de regreso al Buda mismo. El fundador del budismo y el fundador del budismo Zen son uno y el mismo, ya que la fuente de ambos es la experiencia de iluminación del Buda. Por lo tanto nos gustaría introducir al budismo Zen hablando un poco sobre el Buda, su vida, su carácter y sus logros. Ya se ha escrito mucho acerca de los detalles biográficos de la vida del Buda, por lo que no nos ocuparemos de ellos tanto sean significativos para nuestra vida actual.

 

 

Lo que se considera el fundador de zen y budismo es la experiencia directa de la iluminación, o sea, el despertar a nuestra naturaleza búdica ya presente. Por eso, no intentamos lograr la iluminación en el futuro. Esto sería un engaño. El futuro y el pasado no existen. Son simplemente ideas conceptuales. La única realidad siempre se encuentra aquí y ahora en este mismo momento. No intentes convertirte en Buda. No intentes esperar hasta que te hayas purificado todo tu karma. Primero, karma es ilimitado. Nunca llegarás a la meta si esperas hasta que esté limpia. Segundo, se supone que esta meta se logra algún día en el futuro, el cual no existe. Por lo tanto, asumir que la naturaleza búdica ya es presente ahora. Date cuenta de que eres un buda y lo que buscas es lo que está buscando. O sea, la mente calma lúcida es la mente antes del pensamiento o lo conceptual. Es lo que llamamos la mente “no sé”. Cuando se dice que eres un buda, ¿qué quiere decir?


La palabra "Buda" no es un nombre propio, sino un título qué significa "Iluminado" o "Despierto". El hombre que fue llamado el Buda no nació iluminado, tal como nosotros, no iluminados; fue sólo después de su iluminación, qué fue llamado Buda Shakyamuni, el iluminado del clan Sakya. Su nombre fue dado Siddhartha Gautama. Él nació como príncipe, el hijo de un rey de la parte noroeste de la India. Aunque estaba destinado a convertirse en gobernante de ese mismo reino al llegar a la madurez, el joven príncipe se desilusionó con su suerte. Porque vio que todos los seres vivos estaban sujetos al sufrimiento - el sufrimiento de nacimiento, enfermedad, vejez y muerte - movido por la compasión, deseaba poder aliviar su sufrimiento. En sus momentos de profunda reflexión, pensó: "Si continúo como príncipe y me convierto en rey en el futuro, es posible que pueda ganar algo de felicidad para mí y para quienes me rodean. ¿Cómo puedes ayudar a todos los seres a encontrar la felicidad? ¿Cómo puedo salvar a todos los seres del sufrimiento? Debe haber un camino, y estoy decidido a encontrarlo. Así que pensando, dejó su palacio, vagó más allá de los límites a los más lejanos de su reino y se adentró en las montañas buscando el agua para liberarse del sufrimiento, no sólo para él sino para todos los seres.

Así que el propósito del Buda fue encontrar la manera de salvar a todos los seres sintientes en todo el tiempo y el espacio, a todos nosotros hoy en día que sufrimos por haber nacido, lo cual indica que vamos a morir, por lo menos, este cuerpo, esta personalidad, este concepto de yo. También sufrimos sabiendo que vamos a enfermarnos algún día, como acabamos de experimentar con la pandemia mundial de COVID. En todos los tiempos hay pandemias, pestes, contagios, infecciones bacteriológicas, contaminaciones que nos matan. Es parte de la vida tratar con estas crisis de salud colectivas. Además, con la vejez, somos más susceptibles a cualquier bicho que pase por la populación. Estamos más y más delicados y débiles cada día hasta que el cuerpo simplemente no puede más. Estos son los hechos de la vida. Buda vio esto y decidió que iba a salvarnos a todos. Pero ¿cómo?


Tal movimiento por parte del príncipe no fue fácil. Exigió gran coraje y una fuerte determinación para renunciar al trono, renunciar a todo y vagar por el bosque vestido con harapos, alimentándose de limosnas y meditando sin cesar. Puede que no sea tan difícil para algunos de nosotros renunciar a un poco de comodidad para practicar el zen, o incluso dejar la casa para convertirse en monje o monja zen, pero para un hombre en una posición alta, como un rey o príncipe o presidente o gobernador, renunciar a todo por lo desconocido para buscar la felicidad y la felicidad de otros, eso no es nada fácil. Quizá es la tarea más difícil del mundo.

Buda estaba dispuesto a abandonar todo lo cómodo de su vida, la calidez de su hogar y su familia, el lujo, lo conveniente, lo establecido, lo conocido. Es un arquetipo para todos lo que requiere para despertarse de verdad y vivir una vida libre del sufrimiento. Requiere que abandonemos la comodidad de nuestras vidas cotidianas, los hábitos que nos mantienen en un profundo sueño: las adicciones a cosas y sensaciones para mantenernos en un trance de ideas y creaciones mentales para no sentir, no ver, no ser conscientes de lo que es esta vida misma. Preferimos aferrarnos a nuestras fantasías e ilusiones, nuestros teorías e historias, para mantener un mundo ilusorio de lo que deseamos que sea, en vez de lo que es. La práctica consiste en despertarnos a lo que es el mundo en sí, libre de nuestros deseos, preocupaciones, miedos y aversiones, un mundo libre de engaños, ilusiones, mentiras, dogmas y delirios.

Entonces, ¿qué requiere para liberarnos del sufrimiento de nuestra condición como seres humanos? Requiere la renunciación total. Renunciación significa abandonar nuestro apego a las cosas y conceptos innecesarios y rendirnos a nuestro verdadero ser, nuestra naturaleza búdica, nuestra esencia. Así que, renuncia tu adicción a la comodidad, lo habitual, lo establecido. Renuncia tus ideas, tus conceptos, tus deseos, tus exigencias, tus expectativas, tus ilusiones. Renuncia toda esperanza de que el futuro vaya a ser mejor que hoy. Si esperas a la felicidad mañana, nunca estarás contento ahora. Si quieres algo, consigues algo. Si no quieres nada, consigues todo. Sin embargo, la verdadera renunciación no se trata de abandonar las cosas sino más bien es abandonar el poseedor de las cosas.  Si no hay yo, no hay nadie apegarse a nada. El mundo simplemente es lo que es en este instante.


Pero esto es lo que hizo el joven príncipe Siddhartha. Dejó atrás a su esposa, su hijo y su riqueza, renunció a todo el poder y la gloria prometidos que serían suyos para vivir en soledad lejos de los lugares frecuentados por hombres. Podemos en este punto preguntar: ¿Por qué debería hacer eso? "La respuesta es: su gran compasión. Lo que lo llevó a hacer tales sacrificios una y otra vez fue su Gran compasión, su ilimitada simpatía por los sufrimientos de los demás y su determinación de encontrar una salida al sufrimiento que todos pudieran pisar. Es sentir gran compasión por encima de todo que amamos y admiramos a Buda, fue la gran compasión que estuvo detrás de todos sus sacrificios y todos sus logros.

Buda sacrificó todo por nosotros. Era su compasión que le motivó salir de su palacio, su reino, su mundo y entrar en la soledad de lo desconocido. Él nos dio el ejemplo. Nos ha dado un mapa para recorrer. Lo que tenemos que hacer es abandonar lo cómodo, lo habitual, lo conocido y entrar en la soledad. Cuando nos sentamos sobre el cojín, seguimos el ejemplo de Buda. Al meditar, entramos en la soledad del silencio, el yermo de lo desconocido, la mente “no sé”. Así que abandonamos nuestro palacio de poder y control y nos rendimos al universo de este momento antes de lo conceptual. Arriesgamos todo para la salvación de nosotros y todos los seres del universo. Porque nuestro despertar individual es el despertar universal, puesto que todo está conectado. Si el Buda pudo despertar y liberarse del sufrimiento, entonces todos tenemos esta misma capacidad en esta misma vida, este mismo instante. De hecho, todo ya es iluminación, aunque no nos damos cuenta. No esperes. Libérate de una vez por todas.  



lunes, 31 de mayo de 2021

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN Capítulo 1.1. “La Mente Calma y Quieta de Thich Thien An”

 

 



“Así que deja que la mente fluya como agua.

Enfréntate a la vida con una mente calma y quieta

y todo en la vida será calma y quieta.” -Thich Thien An

 

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN

Capítulo 1.1.

“La Mente Calma y Quieta

de Thich Thien An”

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

30/MAYO/2021

El autor de este libro es Ven. Dr. Thich Thien An (1926-1980), un monje budista, un maestro zen de la tradición vietnamita, y maestro de mi maestro Ven. Wonji Dharma. Para apreciar sus enseñanzas, debemos conocer un poco de su historia personal. Thien An estudió en seminario en Vietnam, luego obtuvo una licenciatura en filosofía budista en el Instituto Budista de Hue, y después se fue a Japón y obtuvo su doctorado en Estudios Orientales en la Universidad Waseda de Tokio en 1964. Fue invitado a Los Estados Unidos en 1966 para enseñar Estudios Budistas en la Universidad de California, Los Ángeles. Ahí, estableció el primer templo y seminario budista vietnamita en Los Ángeles. Durante los años de la guerra en Vietnam, ayudaba al gobierno estadounidense manejar el programa de reasentamiento masivo para los refugiados del sudeste asiático además de proveer servicios como capellanes budistas en los campos de reasentamiento. En 1970 creó el Centro Internacional de Meditación Budista en Los Ángeles y dos años después estableció La Universidad de Estudios Orientales donde se ofrecían clases de filosofía oriental de budismo, hinduismo, islam, lenguas orientales, tradiciones, culturas y literatura del Oriente. Las lenguas enseñadas incluían inglés, chino, japonés, vietnamita, sánscrito, pali, coreano, tibetano y tailandés. Los cursos incluían seis niveles de filosofía budista, historia budista, literatura budista, budismo, religión comparada e Idioma. Incluso ofrecía clases para personas mayores en estudios tibetanos, asiáticos, hindúes, psicología y zen. Creó la biblioteca más grande de este tiempo con más de 10,000 libros sobre estudios orientales, con revistas del budismo y otras religiones, una sala de conferencias, exhibiciones de artes oriental, lecturas de poesía clásica hindú, representaciones teatrales japonesas y películas sobre culturas y festivales asiáticas.



            En sus años de enseñanza, Thien An concentró en el Zen como un método para dirigir y entrenar las mentes de las personas que conducen al reconocimiento y la confianza en sus propias capacidades para ayudarse a sí mismos, desbloqueando la naturaleza de Buda, el potencial de iluminación a su alcance. El Zen no solo es el método de meditación y contemplación y el método de mantener la mente tranquila y silenciosa, sino que también es "el método de autorrealización y descubrir que la verdadera naturaleza es, de hecho, nada menos que la naturaleza de Buda". Thiên Ân también explicó que el potencial de iluminación dentro de cada individuo es de hecho una herencia natural, no simplemente una teoría metafísica. Al igual que el Buda histórico, que había obtenido la iluminación al practicar como ser humano, todo ser humano tiene el potencial de iluminarse. Ese potencial es el objetivo final de todas las enseñanzas budistas. La contemplación para desbloquear esa naturaleza de Buda, el potencial de ser iluminado, es la realidad desafiante del camino budista. Esa naturaleza siempre está presente en cada individuo, pero está cubierta de deseos sensuales y apegos que evocan pensamientos incesantes de preocupación y felicidad, de odio y amor, de amigos y enemigos, y una miríada de otras emociones contradictorias. En la práctica zen, la contemplación se emplea para despejar esos pensamientos conflictivos, revelando la naturaleza de Buda adentro. Thiên Ân percibió que el Zen ofrece otro camino a la realidad, un camino espiritual interno hacia la naturaleza iluminada, la realidad espiritual del camino budista. Desde la perspectiva zen, "la realidad debe ser captada, no externamente, sino internamente". Con el fin de facilitar a los Occidentales captar esta realidad interna, Thien An escribió este libro Filosofía Zen, Práctica Zen. Ahora vamos a estudiar su texto. En el primer capítulo se lee:

Capítulo 1: El Buda y Los Orígenes del Zen

Algunas personas que son nuevas en el estudio del budismo Zen llegan con la idea de que el Zen y el budismo son dos cosas diferentes. Algunos de hecho preguntan cuál es la diferencia entre budismo y el Zen. La respuesta a esta pregunta es que el Zen y budismo no son diferentes. El Zen es un método o escuela de budismo y aquellos que practican de acuerdo con este método lo consideran como la esencia misma del budismo. Por lo tanto cuando usamos el término budismo es para referirnos a las tradiciones religiosas que provienen de la enseñanza de Buda en su conjunto. Cuando usamos el término Zen, esto se refiere a la escuela o método de meditación dentro de esta tradición. Pero no podemos sacar el budismo del Zen sin que deje de ser Zen al igual que no podemos eliminar el cloro de la sal sin que deje de ser sal. También se cree comúnmente que el budismo Zen es un fenómeno religioso peculiar de Japón. Este es especialmente el caso de muchos en el mundo occidental que aprendieron sobre el Zen a través del trabajo del gran erudito japonés D.T.  Suzuki. Pero mientras que Zen puede ser verdaderamente la flor de la civilización japonesa, la escuela de budismo zen no ha sido confinada a Japón sino que también ha prosperado en otros países también. Se remonta a la India y al seguir la historia esta nos conduce a China, Corea y Vietnam.  La palabra japonesa "Zen" es una interpretación de la palabra China "Ch’an” y esto su vez es un intento de representación fonética de la palabra en sánscrito "Dhyana" la cual significa meditación o contemplación. En Vietnam usamos una palabra similar, "Thien".  La pronunciación difiere de país a país, pero el método es el mismo: el método de meditación y contemplación, el método de mantener la mente en calma y quietud el método de la autorrealización y el descubrimiento de que la verdadera naturaleza es, de hecho, nada menos que la naturaleza de Buda.



Thien An enfatiza que el zen es una escuela entre muchas del budismo. Es como una facultad de estudios especiales dentro de toda una universidad. Todas las materias son parte de la misma universidad, pero cada facultad tienes su especialidad. Zen es la escuela de estudios budistas con un estilo inmediato, un enfoque en despertarse a este momento presente y darse cuenta de que esta misma mente, cuando está libre de pensamientos discriminativos de me gusta, no me gusta, te quiero, te odio, bueno, malo, todas estas dualidades bloquean nuestra experiencia directa de paz y bienestar de nuestra naturaleza búdica. Zen es el nombre de este estilo que viene de japón, pero de hecho, tiene sus antecedentes en Chan de China y anterior a esto Dhyana en la India. Se conoce como Thien en Vietnam y Seon en Corea. Sin embargo, todos son budismo y todos enseñan cómo despertarse a la realidad de nuestra naturaleza búdica y experimentar nirvana en esta misma vida. Otras escuelas budistas ponen más énfasis en vidas pasadas o futuras, en renacimiento y la creación de buen karma. En cambio, zen enfatiza la liberación de nuestro karma, bueno y malo, y la realidad de este mismo instante, sin futuro o pasado, y lo que renace es la conciencia que lleva los mismos patrones mentales de un momento al próximo, generando continuamente nuestra insatisfacción y sufrimiento. Sin embargo, si se da cuenta de estas ideas habituales, se puede cortar su influencia y despertarse a la experiencia directa de nirvana encontrada sólo en este mismo momento presente. Entonces, ¿cómo realizarse y lograr la iluminación? Es a través de la meditación que revela la mente calma lúcida de nuestro propio ser. Este ser auténtico es la naturaleza búdica. A partir de ahí, se practica iluminación súbita y cultivo gradual. La iluminación súbita se logra desde el primer momento que se sienta para meditar. Algo está lo suficiente despertado para tomar el primer paso para meditar. Se da cuenta desde la primera sesión que es posible calmar la mente y ser presente, aunque sólo sea algunos instantes. La mente calma lúcida no es un estado mental, sino la base de nuestra verdadera naturaleza búdica, la fuente universal como base de toda la realidad. Sin embargo, a pesar de experimentar esta realidad un instante, tenemos hábitos mentales que siguen obstaculizando nuestra directa experiencia de naturaleza búdica. Por lo tanto, hay que cultivar gradualmente cada día para darnos cuenta de estos hábitos mentales y aprender cómo cortarlos y volver a la paz mental. Cuando la paz es constante, cuando no se busca nada más, y el mundo es perfecto como es, se llama Nirvana. Tenemos atisbos de esta realidad desde el principio. Pero hasta que nos estabilicemos en esta realidad, tenemos que cultivar nuestra práctica cada día, cada momento. En nuestra tradición, hay tres iluminaciones: la primera es el comienzo de la práctica de meditación y contemplación; la segunda es una epifanía, o sea, el darse cuenta de que esta naturaleza búdica es real y presente, llamado kensho en la tradición japonesa. La tercera es la iluminación final de que esta realidad es constante y estable y no hay nada más lograr, llamado satori en la tradición japonesa. Estas etiquetas son solamente descripciones generales. No se debe aferrarse a las palabras. Es más bien una conversación entre el maestro y la alumna para confirmar la experiencia y su validez. No es para conversar con otros, puesto que pueda generar inflación del ego, autoengaño y envidia. Pero, es mucho más fácil simplemente practicar con la mente no sé cuando nos preguntamos “¿Qué es esto?”. No intentes conseguir nada. No buscar nada fuera de este momento. Así, la iluminación se revela naturalmente. Como suelo decir: "Todo tiene que ver con una disciplina basada en el compromiso y la práctica". 


lunes, 24 de mayo de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 20: Invocar al Buda

 


LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 20: Invocar al Buda

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

16/MAYO/2021

 


Pregunta: Los sutras dicen que alguien que invoca de todo corazón al Buda seguramente renacerá en el Paraíso Occidental. Dado que esta puerta conduce a la Budeidad, ¿por qué buscar la liberación en la mente antes del pensamiento?

Renacer en el Paraíso Occidental simboliza lo máximo de la práctica. Es como decir que se logra el Nirvana. Sin embargo, no se trata de esperar el Nirvana en una vida futura, sino más bien, despertar a la realidad de este momento, la mente libre de los hábitos limitantes del condicionamiento, el karma basado en los tres venenos de deseo, aversión y engaño. En los textos originales, se lee que deberías invocar con todo corazón al Buda para lograr este Paraíso Occidental. Pero, esta invocación no es a un Dios en el cielo pidiéndole algunos favores y bendiciones futuras. Entonces, ¿qué significa “invocar con todo corazón al Buda”? Bodhidharma lo explica…


Bodhidharma: Si vas a invocar al Buda, debes hacerlo bien. A menos que comprendas lo que significa invocar, lo harás mal. Además, si lo haces mal, nunca irás a ninguna parte.

Buda significa conciencia, la conciencia del cuerpo y la mente que evita que surja el mal en ambos.

Es decir, Buda es la conciencia en sí, la atención y la lucidez de la mente en este mismo instante libre de tu historia. Es la mente no sé antes de lo conceptual. Es lo que anima este cuerpo y sus funciones mentales, tales como lo racional, lo discriminatorio, lo intelectual, o sea, las skandhas de forma, sensación, percepción, impulso y conciencia. La conciencia libre de la idea de “yo” es la mente calma y lúcida de nuestra naturaleza búdica, la cual es naturalmente pacífica, benevolente y compasiva. Por tanto, es lo que funciona con amor y sabiduría, sabiendo cómo actuar sin violencia y libre de dukkha, el sufrimiento y la insatisfacción. Por lo tanto, la mente que evita el mal es la mente que no genera sufrimiento, la mente búdica.   



Además, invocar significa recordar, recordar constantemente las reglas de la disciplina y seguirlas con todas tus fuerzas. Esto es lo que se entiende por invocar.

Entonces, invocar a Buda significa recordar a Buda, lo que implica recordar las reglas de la disciplina. Es decir, la ética de los preceptos de no matar, no robar, no mentir, no intoxicarse, y no involucrarse en sexo inapropiado. Seguir estos preceptos es tratar a otras personas con respeto y consideración. Cuando se actúa así, se expresa la naturaleza búdica de una forma pura, la expresión pura de nuestra naturaleza búdica como un bodhisattva, un buda que actúa con compasión, sabiduría y sin violencia en el mundo. Nuestra práctica es siempre recordar estas recomendaciones de consideración y ética en todo momento, y rectificar los momentos en que nos olvidamos hacerlo.  

Invocar tiene que ver con el pensamiento y no con el lenguaje. Si usas una trampa para pescar, una vez que tengas éxito, puedes olvidar la trampa. Además, si usas el lenguaje para encontrar significado, una vez que lo encuentras, puedes olvidarte del lenguaje. Para invocar el nombre del Buda, debes comprender el Dharma de la invocación. Si no está presente en tu mente, tu boca canta un nombre transparente. Si te preocupan los tres venenos o los pensamientos sobre ti mismo, tu mente engañada te impedirá ver al Buda y solo desperdiciarás tu esfuerzo. Cantar e invocar son mundos aparte. Cantar se hace con la boca. La invocación se realiza con la mente. Además, debido a que la invocación proviene de la mente, toca a la puerta de la conciencia. El canto se centra en la boca y aparece como sonido. Si te aferras a las apariencias mientras buscas un significado, no encontrarás nada. Así, los sabios del pasado cultivaron la introspección y no el habla.

Es decir que la verdadera invocación es un proceso de contemplación e introspección. Es como usar el huatou para atrapar un gran pez. El huatou es un medio hábil usado para concentrar la mente, invertirla atención hacia adentro y despertarnos una y otra vez al verdadero pez de nuestra mente original, la fuente de los pensamientos. Pero simplemente usar el lenguaje es hablar por hablar basado en lo habitual, el karma y la mente discriminativa de me gusta y no me gusta. Es proyectar la luz de la conciencia hacia afuera, hacia lo demás, hacia los objetos de la conciencia y reaccionar a nuestras proyecciones en los demás sin reflexión. Esto crea ira, estrés, descontento, karma e insatisfacción. En cambio, si utilizamos la mente para introspeccionar, girar los pensamientos hacia adentro, ver mis pensamientos de una forma impersonal, y soltar mis opiniones, puedo liberarme de mi karma y sufrimiento.

Esta mente es la fuente de todas las virtudes. Además, esta mente es la principal de todos los poderes; la eterna dicha del nirvana proviene de la mente en reposo. El renacimiento en los tres reinos también proviene de la mente. La mente es la puerta a todos los mundos y la mente es el vado a la otra orilla. Los que saben dónde está la puerta no se preocupan por alcanzarla. Quien sepa dónde está el vado no se preocupe por cruzarlo.

Esta mente es la fuente de todo, la sustancia esencial de nuestra naturaleza búdica. Toda virtud es función de esta esencia. Vivir desde esta mente original es vivir con la dicha de nirvana, una vida de paz y equilibrio. Es la mente en reposo, la mente calma lúcida de este momento. Es la que nos transporta a través del río de samsara a la otra orilla de Nirvana. La dulzura quieta en el silencio es la puerta a la liberación. No necesitas encontrar o lograrla puesto que simplemente siempre es aquí y ahora. Los tres reinos y Nirvana están aquí y ahora.

La gente que conozco hoy en día es superficial. Piensan en el mérito como algo que tiene forma. Derrochan sus riquezas y matan a las criaturas de la tierra y el mar. Se preocupan tontamente por construir estatuas y estupas, diciéndole a la gente que apile madera y ladrillos para pintar de azul y de verde. Se esfuerzan el cuerpo y la mente, se lastiman y engañan a los demás. Además, no saben lo suficiente como para avergonzarse. ¿Cómo se despertarán alguna vez?

Ven algo tangible y se apegan instantáneamente. Si les hablas de la no forma, se quedan sentados mudos y confundidos. Codiciosos de las pequeñas misericordias de este mundo, permanecen ciegos ante el gran sufrimiento que vendrá. Tales discípulos se desgastan en vano. Pasando de lo verdadero a lo falso, no hablan más que de bendiciones futuras.

Siempre la gente prefiere complicar la práctica. Buscan buen karma, mejores vidas futuras, poderes mágicos, austeridades, todo inflando el ego y posponiendo la meta final a un punto inalcanzable del futuro lejano. Mientras que se apegan a la idea de que “yo” quiero algo, no logran nada. Es en soltar todo deseo, no buscar nada, que se recibe todo, el Nirvana de nuestra verdadera mente original, la mente no sé. Y así se despierta a la verdad ya presente.

Si puedes simplemente concentrar la Luz Interior de tu mente y contemplar su iluminación exterior, disiparás los tres venenos y ahuyentarás a los seis ladrones de una vez por todas. Además, sin esfuerzo, adquirir posesión de un número infinito de virtudes, perfecciones y puertas a la verdad, ver a través de lo mundano y ser testigo de lo sublime está a menos de un abrir y cerrar de ojos. La realización es ahora. ¿Por qué preocuparte por las canas? Sin embargo, la verdadera puerta está oculta y no se puede revelar. Sólo he tratado de la mente antes del pensamiento.

La luz de la conciencia libre de lo conceptual es la mente calma lúcida de nuestro verdadero ser. Al concentrar en esta luz, al ver como todo surge de esta luz, se libera de los ladrones de los sentidos apegados a sus preferencias y gustos basados en el engaño y el condicionamiento. La realización es ahora, sólo ahora, y jamás encontrada en ni un segundo en el futuro. No tenemos que preocuparnos de la vejez, la enfermedad y la muerte puesto que esta esencia verdadera no está sujeta al karma. Nunca nació, por tanto, nunca muere. Deja la gota de individualidad desaparecer en el río de conciencia. Date por completo al océano de esencia. Así es cómo invocar con todo corazón al Buda.


lunes, 10 de mayo de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 19: Siete Ofrendas para la Casa de Baños

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 19: Siete Ofrendas para la Casa de Baños

Arzbpo. Dr. Jinsim Hyoenjin

09/MAYO/2021


 

Sin embargo, el Sutra de la Casa de Baños dice: "Al contribuir al baño de los monjes, las personas reciben bendiciones ilimitadas". Esto parecería ser un ejemplo de práctica externa que obtiene méritos. ¿Cómo se relaciona esto con la experiencia de la mente antes del pensamiento? Aquí, el baño de los monjes no se refiere al lavado de nada tangible.

Cuando el Señor predicó el Sutra de la Casa de Baños, quería que sus discípulos recordaran el Dharma del lavado. Por lo tanto, utilizó una preocupación cotidiana para transmitir su significado real, que expresó en su explicación del mérito de siete ofrendas. De estos siete, el primero es agua clara, el segundo fuego, el tercero jabón, el cuarto amentos de sauce, el quinto ceniza pura, el sexto ungüento y el séptimo la ropa interior. Usó estos siete para representar otras siete cosas que limpian y mejoran a una persona al eliminar la ilusión y la suciedad de una mente envenenada. El primero de estos siete es la moralidad, que elimina el exceso como el agua elimina la suciedad. En segundo lugar está la sabiduría, que penetra en el sujeto y el objeto, como el fuego calienta el agua. En tercer lugar está la discriminación, que elimina las malas prácticas, al igual que el jabón elimina la suciedad. El cuarto es la honestidad, que purga los engaños, así como masticar amentos de sauce purifica el aliento. El quinto es la fe verdadera, que resuelve todas las dudas, así como frotar cenizas puras en el cuerpo previene las enfermedades. En sexto lugar está la paciencia, que vence la resistencia y la deshonra, así como el ungüento suaviza la piel. El séptimo es la vergüenza, que repara las malas acciones, así como la prenda interior cubre un cuerpo feo. Estos siete representan el verdadero significado del sutra. Cuando habló este sutra, el Tathagata estaba hablando con seguidores del Mahayana con visión de futuro, no con personas de mente estrecha y visión borrosa. No es de extrañar que la gente de hoy en día no lo entienda.

La casa de baños es el cuerpo. Cuando enciendes el fuego de la sabiduría, calientas el agua pura de los preceptos y bañas la verdadera naturaleza de Buda dentro de ti. Al mantener estas siete prácticas, aumentas tu virtud. Los monjes de esa época eran perceptivos. Entendieron el significado del Buda. Siguieron sus enseñanzas, perfeccionaron su virtud y probaron el fruto de la Budeidad. Sin embargo, la gente de hoy en día no puede comprender estas cosas. Usan agua corriente para lavar un cuerpo físico y creen que están siguiendo el sutra. Sin embargo, están equivocados. Nuestra verdadera naturaleza de Buda no tiene forma. Además, el polvo de la aflicción no tiene forma. ¿Cómo puede la gente usar agua corriente para lavar un cuerpo intangible? No funcionará. ¿Cuándo se despertarán? Para limpiar un cuerpo así, hay que contemplarlo. Una vez que las impurezas y la suciedad surgen del deseo, se multiplican hasta que te cubren por dentro y por fuera. Sin embargo, si intentas lavar este cuerpo tuyo, debes frotar hasta que casi desaparezca antes de que esté limpio. A partir de esto, debes darte cuenta de que lavar algo externo no es lo que el Buda quiso decir.


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OFRENDA

FUNCIÓN

REPRESENTA

MÉRITO

Agua

Eliminar suciedad

Moralidad

Eliminar el exceso

Fuego

Calentar agua

Sabiduría

Penetrar sujeto-objeto

Jabón

Eliminar suciedad

Discriminación

Eliminar malas prácticas

Amentos de sauce

Purificar el aliento al masticar

Honestidad

Purgar los engaños

Ceniza

Prevenir enfermedades al frotar cuerpo

Fe

Resolver dudas

Ungüento

Suavizar la piel

Paciencia

Vencer resistencia y deshonra

Ropa interior

Cubrir un cuerpo feo

Vergüenza

Reparar malas acciones


Bodhidharma nos está explicando cómo el Buda usó la imagen cotidiana de una casa de baño para representar los beneficios obtenidos al practicar con la mente antes del pensamiento, o sea, la mente “no sé” de nuestra verdadera naturaleza búdica. Los monjes solían recibir ofrendas de la comunidad para su mantenimiento: comida, ropa, provisiones y artículos del baño en cambio por las enseñanzas del Dharma que los monjes enseñaban a la sangha. Era una relación de beneficio mutuo entre la sangha y los monjes basada en la sangha cuidando las necesidades materiales de los monjes mientras los monjes cuidaban las necesidades espirituales de la sangha. Así que, al contribuir al baño de los monjes, la sangha recibía no sólo instrucción de Dharma de los monjes, sino también bendiciones, buen karma y mérito por estas aportaciones. Sin embargo, Bodhidharma enfatiza que hay poco beneficio si se reduce la aportación y beneficio recibido al acto literal. Todo es una metáfora para recordar lo que es la práctica verdadera, que se supone que los practicantes originales alrededor de Buda hubieron entendido el significado de estas metáforas de inmediato. Pero, poco a poco las enseñanzas se degeneraron hasta que la gente de hoy en día se ha reducido su práctica a simplemente dar dinero y cosas materiales en la creencia que esto será suficiente para garantizarle una vida futura vida mejor. La enseñanza de Buda debe entenderse como instrucción de cómo practicar momento tras momento en nuestras vidas cotidianas. Entonces, debemos bañarnos con Dharma y con contemplaciones eficaces para purificar nuestra mente y fortalecer nuestra práctica. Por lo tanto, debemos hacer la ofrenda a nosotros mismos cada día con siete ofrendas. Cada baño debería incluir agua tibia con jabón para eliminar la suciedad. Luego se limpia la boca masticando amentos de sauce, aunque se usa hoy en día pasta de dientes y agua bucal. Después del baño se usan cenizas y ungüentos para cuidar y proteger la piel. Finalmente, se pone ropa interior para protegerse de accidentes antes de vestirse por completo.

Sin embargo, Bodhidharma está diciendo que el agua, el jabón y el fuego significan de verdad la ética informada por la sabia discriminación que limpia nuestras mentes de malos hábitos y acciones basados en las tres kleshas de deseo, aversión y engaño y para superar nuestra ilusión de sujeto-objeto, o sea, un yo permanente separado de los otros. Luego practicamos con honestidad, al admitir nuestros errores y fe en nuestros maestros y enseñanzas para aclarar nuestras dudas y volvernos al camino medio de nuestra práctica, de la misma forma que usamos amentos de sauce y ceniza (pasta dental, cepillos, trapos y esponjas) para limpiarnos adentro y afuera. Nuestro baño de práctica no está completo si no usamos el suavizante ungüento de paciencia con nuestro propio esfuerzo, ritmo de práctica y tolerancia al cometer los mismos errores una y otra vez. Este ungüento de paciencia nos protege contra el crítico interior y nos repara las cicatrices y las heridas recibidas por nuestra ignorancia y condicionamiento anterior. Finalmente, ponemos nuestra ropa interior que nos protege de accidentes que podrían ensuciar nuestra ropa de vestir. Aunque Bodhidharma refiere a esta ropa interior como vergüenza, yo prefiero llamarla humildad como la que nos protege de la inflación de ego que puede ensuciar nuestra práctica si no estamos atentos. Por eso, nos sentamos cada día sobre el cojín con la misma constancia como el baño. Una buena higiene es la que se hace todos los días, un buen hábito que se realiza a diario sin pensarlo demasiado y sin flojera. Luego, nuestra práctica nos acompaña durante todo el día, como un buen perfume que se percibe como un dulce aroma que nos acompaña a donde quiera que vayamos.