MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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domingo, 3 de enero de 2021

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 7: Moverse Sin Mover

 

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 7

Moverse Sin Mover

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

03/ENE/2021



            Además, la única razón por la que he venido a China es para transmitir la enseñanza instantánea del Mahayana. Esta mente es el Buda. No hablo de preceptos, devociones o prácticas ascéticas como sumergirse en agua y fuego, pisar una rueda de cuchillos, comer una comida al día o no acostarse nunca. Estas son enseñanzas provisionales y fanáticas. Una vez que reconoces tu naturaleza original milagrosamente consciente y en movimiento, la tuya es la mente de todos los Budas. Los budas del pasado y del futuro solo hablan de transmitir la mente.

La enseñanza instantánea es lo que en nuestra escuela llamamos la iluminación súbita. Hay que simplemente entender y confiar que esta mente es Buda. Cuando decimos Buda, no estamos hablando de creencias metafísicas ni prácticas extremas. Es simplemente la atención en sí, la luz de la consciencia que percibe este momento tal como es. Cuando te das cuenta de que esta atención es tu mente original, te haces igual a todos los budas del tiempo y espacio.

            No enseñan nada más. Si alguien comprende esta enseñanza; incluso si esa persona es analfabeta, es un Buda. Si no ves tu propia naturaleza original milagrosamente consciente, nunca encontrarás un Buda, incluso si rompes tu cuerpo en átomos.

            El Buda es tu cuerpo real, tu mente original. Esta mente no tiene forma ni características, no tiene causa ni efecto, no tiene tendones ni huesos.

            Es como el espacio. No puedes agarrarla. No es la mente de los materialistas o los nihilistas. A excepción de un Tathagata, nadie más, ningún ser mundano, ningún ser engañado, puede entenderla.

Es decir, date cuenta de que lo que buscas es el que está buscando , o sea, lo que percibe este momento y todo surgiendo en él. Despertarte a la Verdad no depende de ningún conocimiento conceptual. Así que un analfabeto, como Hui-neng en el Sutra del Estrado, puede convertirse en un maestro zen que libera a miles de seres de su sufrimiento a través de sus enseñanzas.

Si estudias el cerebro, no encontrarás nunca el Buda, puesto que el Buda no reside en el cerebro. Incluso si cortas el cerebro en millones de pedazos cada uno el tamaño de un átomo, no lo encontrarás allí. El cuerpo físico y material no es tu cuerpo real. Tu mente original es lo que eres de verdad, lo que es antes de los conceptos de yo, mí, mío. Lo que tu eres no está sujeto a las leyes del karma. Así que si te das cuenta de tu verdadera mente, estás libre del sufrimiento. El ego es la historia que te dices basada en tus recuerdos y condicionamiento del pasado. Esta historia es lo que te define como persona. Pero esta historia es sólo una idea. No eres esta idea. Eres libre a definirte como quieras. Si crees que eres un Buda, si ves que no eres tu historia, puedes recrearte libre de tu pasado y libre para ser feliz en este cuerpo tal como es. No requiere que pierdas peso, operes tu nariz, compres ropa nueva, o que ganes mucho dinero. No tienes que definirte como una cosa material ni como la ausencia de una cosa material (materialista o nihilista). Simplemente suelta cualquier juicio o crítica que guardes, y puedes instantáneamente experimentar el alivio del estrés y sufrimiento cotidiano. Eres perfecto como eres, un buda de compasión y sabiduría. Sin embargo, no es suficiente simplemente darte cuenta de que eres un buda. Hay que vivirlo en la vida cotidiana con un cuerpo de carne y hueso, o sea, el cultivo gradual.  Bodhidharma explica así la dinámica del cuerpo material y su movimiento con la mente.

            Sin embargo, esta mente no está fuera del cuerpo material de los cuatro elementos. Sin esta mente no podemos movernos. El cuerpo no tiene conciencia. Como una planta o una piedra, el cuerpo no tiene naturaleza original. Entonces, ¿cómo se mueve? La mente se mueve, el lenguaje y el comportamiento, la percepción y la concepción son todas funciones de la mente en movimiento. Todo movimiento es el movimiento de la mente. El movimiento es su función. Aparte del movimiento, no hay mente, y aparte de la mente, no hay movimiento. Sin embargo, el movimiento no es la mente y la mente no es el movimiento. El movimiento está fuera del pensamiento. Por lo tanto, la mente está básicamente inmóvil. Sin embargo, el movimiento no existe sin la mente. Además, la mente no existe sin movimiento. No hay una mente de la cual el movimiento puede existir aparte, ni un movimiento del cual la mente puede existir aparte. El movimiento es la función de la mente y su función es su movimiento.

Bodhidharma está intentando aclarar la relación entre lo espiritual y lo material. Aunque parecen diferentes, el uno no puede existir sin el otro. Lo espiritual (mente) funciona a través de lo material (cuerpo). Y lo material del cuerpo no sirve para nada si no hay lo espiritual de la mente moviéndolo. En el Occidente se definen estos dos principios como absolutamente deferentes, por lo tanto, una creencia dualista. El problema surge entonces cuando se escoge uno encima del otro, lo espiritual como mejor que lo material. Si además se asignan cualidades de uno u otro género, por ejemplo, lo femenino a lo material y sensual, y lo masculino a lo racional y conceptual (espiritual), resulta en el desprecio de uno y la exaltación del otro, que puede contribuir al sexismo y prejuicio.  En cambio, el budismo se basa en un sistema no-dualista, es decir, que lo material y lo espiritual son esencialmente dos aspectos de la misma esencia operando en dos maneras distintas. Lo que no mueve, lo espiritual, se expresa mediante las formas y fenómenos de lo material. Es como la metáfora del océano y las olas. El océano no existe sin olas que se muevan, y las olas no existen aparte de un océano. Son diferentes y lo mismo a la vez. Así que, cuando Seung Sahn dice, “la pared es blanca” para expresar lo que es Buda, está diciendo que todo a la vez es Buda (océano) y Buda se expresa en una infinidad de fenómenos (olas). 

Aun así, la mente no se mueve ni funciona, la esencia de su funcionamiento es la transparencia, por lo tanto la transparencia es esencialmente inmóvil. El movimiento es lo mismo que la mente, y la mente está esencialmente inmóvil. Por lo tanto, los Sutras nos dicen que nos movamos sin la conceptualización de moverse, viajar sin la conceptualización de viajar, ver sin la conceptualización de ver, reír sin la conceptualización de reír, oír sin la conceptualización de oír, saber sin la conceptualización del saber, ser feliz sin la conceptualización de ser feliz, caminar sin la conceptualización del caminar, estar parado sin la conceptualización del estar parado. Además, los sutras dicen: “Ve más allá del lenguaje. Ve más allá del pensamiento." Básicamente, ver, oír y conocer son completamente transparentes. Tu ira, alegría o dolor es como el de una marioneta. Buscas pero no encuentras nada.

Observen aquí que el Ven. Wonji Dharma usa la palabra “transparencia” en vez de la traducción más común de “vacío”. Dice que vacío es inadecuado expresar esencia, que en el Oriente se llama shunyata. Vacío expresa una ausencia de realidad. Pero de hecho, hay algo aquí que se experimenta como un universo, aunque de una manera ilusoria. Cuando se entiende el error de la ilusión, se puede ver el universo como es, y vivir en este universo libre de ilusión.  Según Wonji, la palabra transparencia es más cerca a lo que implica shunyata.

            Según los Sutras, las acciones inhábiles resultan en dificultades y las acciones hábiles resultan en bendiciones. Las personas enojadas experimentan un infierno en vida y las personas felices experimentan la dicha. Sin embargo, una vez que sabes que la naturaleza original de la ira y la alegría es transparente y los dejas ir, te liberas de los efectos del karma. Si no ves tu naturaleza original, citar sutras no ayuda. Podría continuar, pero este breve sermón tendrá que ser suficiente.

Nadie puede salvarte más que tú mismo. Puedes vivir en un mundo de dicha o en el infierno de enojo, ira y delirio. Tú eliges. Puedes pensar que a causa de otros no puedes meditar y que te provocan ser agresivo y deprimido. Pero si te justificas así, estás mintiendo a ti mismo. Hasta que puedas admitir que estás eligiendo sufrir, no puedes liberarte del samsara. Lo importante es que podemos vivir libres de nuestras ideas, las cuales son transparentes y no son nuestro destino. No somos víctimas. No somos malos. No hay maldad en budismo. Es simplemente ignorancia. La verdad del Dharma transforma la ignorancia en sabiduría. Aunque siempre eres un Buda, tienes que cultivar cada día rompiendo los hábitos mentales que te causen el sufrimiento e insatisfacción. Podemos actuar desde nuestra verdadera mente búdica y vivir en Nirvana. La decisión es tuya.






Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma University Press: Oneida, N.Y.

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.

 

sábado, 2 de enero de 2021

AÑO NUEVO 2021 Monjes Mendicantes

 

MONJES MENDICANTES

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna

Charla Dharma 01/ENE/2020

Por fin 2020 ha terminado. Nos liberaremos del miedo y sufrimiento de 2020 con una práctica constante e inspiradora para redefinirnos al entrar en 2021. El año que viene será un año de sanación, recuperación y luto para los que hemos perdido alguien este año pasado. No obstante, tenemos mucha esperanza para el futuro. Las vacunas comienzan su distribución para superar esta pandemia. Tenemos la oportunidad hacer este año que viene el comienzo de nuestra vida como bikshus, o sea, monjes budistas mendicantes. Todos somos monjes en nuestros corazones cuando practicamos con diligencia y determinación. Requiere fuerza espiritual para superar nuestros malos hábitos mentales, las kleshas de codicia, ira e ignorancia. Buda, en el Dhammapada, nos describe la práctica auténtica para vivir cada día como monjes.

DHAMAPADA

CAPITULO XXV: EL MONJE MENDICANTE

1-2. Es bueno controlar nuestra vista; es bueno controlar nuestro oído; es bueno controlar nuestro olfato; y es bueno controlar nuestro gusto. También es benéfico controlar nuestros actos, nuestra palabra y nuestra mente. En verdad, todo control sobre nosotros mismos es algo bueno. El monje que logra controlarse en todas las formas logrará finalmente liberarse del dolor.

Para realizarnos como monjes, tenemos que disciplinarnos en lo que hacemos: tenemos que controlar lo que vemos, lo que oímos, lo que olfateamos, y lo que comemos. Hay que prestar atención a todo lo que consumimos en el internet, la tele, y a través de nuestros celulares. Elegir conscientemente lo que te va a nutrir física, emocional y espiritualmente. No dejen que otros determinen tus gustos y compras. Sean inteligentes en comprar lo que necesiten de verdad y no lo que sea la moda momentánea.

3. Aquel que controla los actos que realiza con sus manos, los que efectúa con sus pies y que controla su palabra y también su mente; que se deleita con la meditación y es de ánimo tranquilo; que se deleita en la soledad y siempre se halla satisfecho con lo que quiera que le suceda, alguien semejante es digno de ser llamado monje.

Cuiden de lo que les entra a través de los sentidos: influye mucho tu estado de ánimo y percepción del mundo. Si todo lo que ves y oyes es violencia, sexo y chisme, entonces vives en un mundo de animales salvajes y rudos. Pero puedes crear un mundo empático, considerado y compasivo si mantienes clara tu mente original, la mente búdica, la mente del monje mendicante.  

4. Dulce y melodiosa es la palabra del monje que posee control sobre su lengua, que habla con sabiduría, que carece de orgullo y que explica y enseña la Verdad.

Nosotros, los monjes, actuamos de una forma natural y sencilla, con palabras dulces y melodiosas, con respeto y humildad. Siempre estamos dispuestos apoyar a otros con palabras basadas en la ética y el Dharma, lo que enseña a otros ser igualmente monjes mendicantes.

5. El monje que mora en la Verdad, que se deleita en la Verdad, que medita sobre ella y la recuerda en todo momento, jamás abandonará la Senda hacia el Nirvana.

Practicamos la Senda hacia el Nirvana, o sea, el Noble Óctuple Sendero con ética basada en habla, acción y trabajo considerados; mentes tranquilas basadas en esfuerzo, atención e introspección no conceptual; e informados con la sabiduría basada en pura intención y clara comprensión del Dharma.

6. El monje mendicante jamás debe despreciar aquello que recibe, ni tampoco debería envidiar lo que pertenece a los demás. En verdad, el monje que envidia las posesiones ajenas jamás podrá obtener el don de la concentración (samadhi).

7. El monje mendicante de corazón puro que jamás desprecia aquello que recibe, por pequeño que sea, es alabado por los mismos Dioses del Cielo.

8. Aquel que carece de pensamientos tales como “yo soy” y “yo tengo”, y que no sufre por aquello que no tiene, alguien así es, en verdad, un monje.

9. El monje cuyo corazón se halla pleno de bondad y que se complace escuchando las enseñanzas de los Budas, obtendrá, allende toda inquietud, el estado de suprema paz y felicidad: el Nirvana.

Nirvana no es un lugar. Nirvana es la mente calma y lúcida de la mente original. Nirvana es la práctica en sí al vivir cada día con la intención y propósito de ayudar a otros y aplicar todavía más los principios y las cualidades de un bodhisattva en la vida cotidiana, libres de envidia, desprecio, y egoísmo y llenos de agradecimiento, alegría y bondad, conocido como metta o sea, la compasión para todas las criaturas. En este sentido, cada día estamos despertándonos a nuestra verdadera naturaleza como monjes mendicantes, y así vivimos cada día en el Nirvana de paz y bienestar mental y emocional. Que este año sea una gran aventura, un viaje a lo supremo. Para realizar este viaje, tendremos que soltar muchas cosas.

10. Vacía la barca de tu vida. Cuando se halle ligera podrás navegar velozmente. Corta las amarras de las pasiones y el odio, y emprende el bienaventurado viaje hacia el Nirvana.

11. Corta las cinco ataduras inferiores, corta las cinco ataduras superiores y cultiva las cinco cualidades necesarias para la liberación. El monje que ha superado los cinco impedimentos es llamado “Aquel que ha cruzado la corriente (Quien ha trascendido este mundo de ilusión.)”.

Las cinco ataduras inferiores son los cinco lazos que ligan al hombre con este mundo cotidiano de sufrimiento:

1) la ilusión de ser un yo separado de los demás seres

2) la duda

3) la indulgencia en actos equivocados

4) el deseo por los objetos de los sentidos  

5) las malas intenciones

Las cinco ataduras superiores son los cinco lazos que ligan al hombre con los mundos superiores de los dioses y espíritus:

1) deseo de existir en los mundos de la forma

2) deseo de existir en los mundos carentes de forma

3) orgullo

4) inquietud mental

5) ignorancia

Los cinco impedimentos:

1) lujuria

2) odio

3) ilusión

4) orgullo

5) conceptos erróneos

Las cinco cualidades necesarias para la liberación:

1) fe

2) atención (mindfulness, estar atento a la atención en sí, ser presente y consciente)

3) fortaleza

4) concentración

5) sabiduría

Cuando puedes cortar los pensamientos discriminativos y ubicarte en la mente no sé, la atención antes de las ideas, puedes cruzar el río de samsara y sufrimiento y llegar a la otra orilla de Nirvana y paz. Fundamental a todo este viaje es la meditación. Buda dice:

12. Ejercítate en la meditación. No seas perezoso. No permitas que tu mente caiga en el terrible remolino de los placeres sensuales. Sé atento y cuidadoso; no ingieras esa bola candente de la pasión, causante del más terrible dolor.

13. Para quien carece de sabiduría no hay concentración, ni para el que carece de concentración hay sabiduría. Aquel que posee capacidad de concentración y sabiduría, se halla, verdaderamente, a las puertas del Nirvana.

14. El monje que se ha retirado a un lugar solitario, cuya mente se halla en calma, que comprende claramente las enseñanzas que ha recibido, experimenta una felicidad que trasciende la del común de los mortales.

15. Reflexiona calmadamente sobre la intrascendencia de los seres, sobre el nacimiento y el decaimiento de todos los cuerpos, y así, experimentarás un profundo gozo y felicidad. Para “aquellos que conocen la Verdad”, esa reflexión es el Camino al Nirvana.

No hay excusa ni obstáculo. Simplemente siéntate ya y deja de quejarte de las faltas de los demás. Cálmate. No hay nada lograr porque la mente búdica ya es presente. Simplemente invierte la luz de tu atención hacia adentro y enfócate en la luz en sí, la luz de tu mente original. Así que se encuentra la Verdad. Al darte cuenta de la mente original, puedes cuidarla con tu práctica en el mundo exterior como un monje mendicante, un bodhisattva que aparenta como alguien ordinario que no hace nada especial, pero quien está dispuesto echar una mano para asistir y cuidar a los demás con empatía y consideración. ¿Quién en tu comunidad necesita comida? ¿Quién necesita una sonrisa, una llamada telefónica o un abrazo virtual en zoom? ¿Quién no has vista desde hace mucho tiempo que podría beneficiarse con un saludo? Los actos de generosidad no tienen que ser grandiosos. Pueden ser muy simples y quietos. Presta atención a dónde puedes hacer la diferencia en la vida de otra persona.

16. Para un monje, el Sendero a la Perfección comienza de la siguiente manera: controlando sus sentidos, cultivando el contentamiento con todo lo que le suceda, encauzando su vida de acuerdo con las reglas morales, asociándose con personas diligentes y de buenos pensamientos cuyos medios de vida sean puros.

17. El monje debe ser bondadoso y cordial con todos, y delicado en su conducta. De este modo, pleno de alegría, pondrá fin a su dolor y alcanzará el Nirvana.

El cultivo espiritual involucra la intención de hacer nuestras vidas más sencillas y naturales. Así que puedes conocer lo que es la ecuanimidad, que todo está bien contigo, que no faltas nada, no buscas nada, no rechazas nada, no te aferras a nada. Esta vida puede ser una flor de loto abriéndose en medio del fango del río. Sin el fango, no hay abono necesario para que la flor pueda abrirse. Entonces es a través del fango de este mundo lleno de sus problemas de pandemias, hambre y inconsideración que uno descubre la mente-corazón del monje mendicante, el loto bello y dulce de Iluminación.  

18. Así como el jazmín trepador deja caer sus flores marchitas, de igual modo, debes tú desprenderte de toda lujuria y pasión.

19. El monje cuyo cuerpo se halla calmo, cuyas palabras son dulces como el néctar, cuya mente está sosegada, que lleva una vida serena, que se ha desprendido de los bienes mundanos, en verdad puede ser llamado “lleno de paz”.

20. Corrige tus propias faltas. Examínate continuamente a ti mismo. Vigila los movimientos de tu mente. De este modo, vivirás feliz.

21. En verdad, tú eres el protector de ti mismo. Eres tu propio refugio. Por lo tanto, cuídate, al igual que un mercader custodia celosamente a su noble corcel.

22. Lleno de alegría, pleno de fe en las Enseñanzas, el monje llegará al estado de Infinita Paz, la extinción del mundo de los seres condicionados, la Bienaventuranza Suprema.

23. Aquel que, mientras aún es joven, se dedica a sí mismo al estudio de las Enseñanzas Sagradas, brinda su luz sobre este mundo, del mismo modo en que la luna, ya libre de nubes, ilumina la faz de la tierra.

Todavía somos jóvenes. Tenemos vida y energía vital. Hemos pasado por lo peor y un nuevo día se acerca. Sé tu mejor amigo y amiga. Cuídate tu salud física, mental e espiritual. Nunca es demasiado tarde. Haz este año el comienzo de tu vida como un monje mendicante, alguien que puede viajar por todo el mundo sin apegos, sin pertenencias innecesarias, sin el bagaje emocional del pasado. Cuídense bien. Sanen sus cuerpos. Recupérense del trauma del pasado y volver a la luz brillante y clara de tu mente-corazón. Celebremos este nuevo año de 2021 con profundo agradecimiento, un renovado compromiso y una alegría radiante compartida con toda nuestra familia los seres sintientes de esta Tierra.     



Bibliografía

EL DHAMMAPADA. (2004). Editorial Hastinapura: Buenos Aires, Argentina

lunes, 28 de diciembre de 2020

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 6: Ciegos y Elefantes 27/DIC/2020

 



LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 6:

Ciegos y Elefantes

Charla Dharma 27/DIC/2020

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna



Espero que todos se hayan disfrutado la Navidad. Normalmente es una temporada de mucha fiesta y reuniones con familiares y amigos. Pero este año muchos de nosotros nos hemos encontrado solos o desconectados de los festejos normales debido a COVID. Sin embargo, esta ruptura de nuestra rutina navideña nos da tiempo a pausar y contemplar. Hemos visto cada año cómo el verdadero mensaje de la navidad, aquel de generosidad y amor, se ha transformado en codicia y materialismo. Pero, no se desesperen. El mensaje de Navidad sigue vigente, porque como dice Bodhidharma, “En realidad, no hay nada aquí.”  Y esta nada siempre sigue pura y clara, porque es en esencia la naturaleza original de Buda.

Un Buda es una persona ociosa. Él o ella no corre detrás de la fortuna y la fama. ¿De qué sirven esas cosas al final? Las personas que no ven su naturaleza original y piensan en leer sutras, invocar Budas, estudiar largo y tendido, practicar mañana y noche, nunca acostarse o adquirir conocimiento es el Dharma, blasfeman contra el Dharma.

Es decir, las formas y medios hábiles de práctica no son la meta en sí. Si ponemos un árbol de Navidad en nuestros salones con muchos regalos alrededor, no significa que somos generosos ni bondadosos si no nos hemos dado cuenta de nuestra verdadera naturaleza original. Vestirse bien, tener fiestas de lujo, beber mucho y comer más no es el mensaje principal de la Navidad. Despertarse a la luz de nuestra naturaleza original equivale al nacimiento del bebé Jesús en Jerusalén. Igualmente, los budistas que simplemente practican la lectura de textos, cantar mantras, y meditar toda la noche no están practicando bien si no se despiertan a la Mente verdadera de su naturaleza original. Los verdaderos practicantes de zen son perezosos puesto que esencialmente no hacen nada, o sea, no buscan nada, no rechazan nada, y viven la plenitud de este momento contentos y en paz. ¿No es esto entonces el verdadero mensaje de esta temporada, vivir en paz con todo el mundo y darnos cuenta de la plenitud y bendición que es nuestra vida?


Los budas del pasado y del futuro solo hablan de ver tu naturaleza original. Todas las prácticas son impermanentes. A menos que vean su naturaleza original, las personas que afirman haber realizado una liberación completa e insuperable están equivocadas. Entre los diez más grandes discípulos de Śakyamuni, Ānanda fue el más destacado en el aprendizaje. Sin embargo, no se dio cuenta de la mente del Buda. Todo lo que hizo fue estudiar y memorizar.


Ananda era uno de los discípulos más capacitados de Buda. Tenía una memoria fotográfica y estaba al lado de Buda durante todas sus charlas y sermones de Dharma. Después de la muerte de Buda, pudo recordar cada palabra que predicó Buda, confirmado por varios otros discípulos a su alrededor. Por eso tenemos los Sutras de hoy que contienen todas las enseñanzas y sabiduría de Buda. Sin embargo, por toda su habilidad mental, Ananda no pudo lograr la plena iluminación final debido a su apego a la palabra y el pensamiento racional. Una y otra vez en los Sutras se ve a Ananda perplejo y confuso en cuanto a las enseñanzas debido a sus argumentos racionales. Siempre Buda volvió a aclarar lo que era la enseñanza fundamental, que todos somos más que este cuerpo de carne y hueso, que somos algo que no puede nacer y por lo tanto no puede morir. Si te apegas a la letra de las enseñanzas, puedes lograr el nivel de arhat, pero eso todavía falta la plena realización de la mente de Buda.   

Los arhats no han realizado la mente del Buda. Todo lo que conocen son muchas prácticas para la realización, y quedan atrapados por causa y efecto. Ese es el karma de un ser mundano: no hay escape del samsara. Al hacer lo contrario de lo que pretendía la vida, esas personas blasfeman contra Buda. Matarlos no estaría mal. Los sutras dicen: "Dado que los icchantikas son incapaces de creer, matarlos sería irreprochable, mientras que las personas que creen alcanzan el estado de Budeidad".


Si te aferras a lo material, a las ideas y dogmas, a la envoltura del regalo, jamás encontrarás el verdadero regalo adentro, la naturaleza original. El mensaje de Navidad no tiene que ver con la cantidad de regalos que recibieras, sino más bien, la generosidad que busca el bienestar y la alegría de los demás al regalarles. Un “icchantika” aquí significa en sanscrito originalmente a un hedonista lleno de deseos y ansias o uno que no cree en el budismo ni en la iluminación, prefiriendo sólo los valores seglares y por ende no puede lograr la Iluminación ni la budeidad. También refiere a un farsante que finge ser un arhat o iluminado pero de hecho no es porque todavía no ha cortado todos sus deseos. (Icchantika, 2016, April 4; Kohn, 2010) Bodhidharma no tiene una buena opinión de estos hipócritas, comentando con hipérbole que su muerte sería aceptable, o sea, que son peores que perros sucios en la calle. Desde allí surge la pregunta, ¿tiene un perro naturaleza búdica? En los textos budistas surgió la misma pregunta sobre si los icchantikas ¿pueden lograr la iluminación y ser budas? Pero tal debate sobre perros e icchantikas se reserva para la contemplación de kong-ans con el maestro en dokusan.

A menos que veas tu naturaleza original, no debes criticar la bondad de los demás. No hay ninguna ventaja en engañarte a tí mismo. Lo bueno y lo malo son distintos. La causa y el efecto son claros. El cielo y el infierno están ante tus ojos. Sin embargo, los tontos no creen y caen directamente en un infierno de oscuridad sin fin sin siquiera saberlo. Lo que les impide creer es su apego al pensamiento. Son como los ciegos que no creen que exista la luz. Incluso si se lo explicas, todavía no creen, porque son ciegos. ¿Cómo pueden distinguir la luz?

Si no crees que tienes naturaleza búdica, ¿cómo puedes iluminarte y lograr la iluminación? Fe en buda significa fe en ti mismo, que tu naturaleza original es aquí y ahora presente y que la única cosa obstaculizándote de realizarla es tu falta de creer en ti mismo. Es decir, si crees que eres un despreciable pecaminoso que merece vivir en el infierno, entonces el infierno es donde vives. El cielo y el infierno son proyecciones de nuestras creencias, lentes a través del que percibimos el mundo a nuestro alrededor. Si crees que el mundo está lleno de maldad, corrupción y engaño, si te enfocas en los errores de los demás, entonces esto se vuelve tu realidad. ¿No sería mejor entonces creer que tú y los demás son todos budas y bodhisattvas en potencia, y que todos son simplemente atrapados por sus creencias erróneas basadas en codicia, miedo e ilusión? Tenemos que soltar nuestro apego a nuestras ideas, juicios y opiniones. Si no, somos como los ciegos y el elefante, una parábola budista:

Los Ciegos y El Elefante

Se encontraba el Buda en el bosque de Jeta cuando llegaron muchos ascetas de diferentes escuelas metafísicas y tendencias filosóficas. Algunos sostenían que el mundo es eterno, y otros, que no lo es; unos que el mundo es finito, y otros, infinito; unos que el cuerpo y el alma son lo mismo, y otros, que son diferentes; unos, que el Buda tiene existencia tras la muerte, y otros, que no. Y así cada uno sostenía sus puntos de vista y polemizaban sobre el asunto.

Todo ello fue escuchado por un grupo de monjes del Buda, que relataron luego el incidente al maestro y le pidieron aclaración. El Buda les pidió que se sentaran tranquilamente a su lado, y habló así:

Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven, que desconocen tanto la verdad como la no verdad, tanto lo real como lo no real. Ignorantes, polemizan y se irritan como me han relatado. Y les contó la siguiente historia:

"Había un maharajá que mandó reunir a todos los ciegos que había en Sabathi y pidió que los pusieran ante un elefante y que contasen, al ir tocando al elefante, qué les parecía. Unos dijeron, tras tocar la cabeza: "Un elefante se parece a un cacharro"; los que tocaron la oreja, aseguraron: "Se parece a un cesto de aventar"; los que tocaron el colmillo: "Es como una reja de arado"; los que palparon el cuerpo: "Es un granero". Y así, cada uno convencido de lo que declaraba, comenzaron a debatirse entre ellos".

El Buda hizo una pausa y rompió el silencio para concluir:

Monjes, así son esos ascetas disidentes: ciegos, desconocedores de la verdad, que, sin embargo, sostienen sus creencias. (Parábola, PUVC, Dic. 26, 2020)

Esta parábola demuestra el peligro en apegarte a tus ideas: aunque puedes afirmar una parte de la verdad que sujetas, pierdes la perspectiva más amplia.

Lo mismo ocurre con los tontos que terminan entre los niveles inferiores de existencia o entre los pobres y los indigentes. No pueden vivir y no pueden morir. Además, a pesar de sus sufrimientos, si les preguntas, dicen que son tan felices como los dioses. Todos los seres mundanos, incluso aquellos que se creen bien nacidos, tampoco se dan cuenta. Debido a su apego al pensamiento, estos individuos no pueden creer y no pueden liberarse.

 


Recuerdo una vez un incidente que me ocurrió en un viaje al sur de la India. Estaba sentado en un taxi esperando el semáforo cuando sentí alguien tocando mi hombre con su dedo a través de la ventana del taxi. Cuando miré a mi lado, me di cuenta de que el dedo fue de hecho el punto del tronco de un enorme elefante parado a nuestro lado. Un joven sentado al cuello del elefante estaba señalándome subir con él para dar una vuelta del pueblo. Sin pensar y con todo entusiasmo, salté del taxi para aceptar la invitación. El gran elefante bajó su cabeza enorme y levantó su pata delantera para que yo pudiera subir a su cuello y sentarme con el joven a su espalda. Desde allí comenzamos una vuelta del pueblo montado al elefante. Toda la gente salió de sus tiendas para saludarnos y yo volvía sus saludos con gestos imperiales de mi mano acompañados con una sonrisa extática. Pude sentir la piel cálida del elefante justo con pelos como dardos que picaban mis piernas a través de mi ropa. Me sentía como un maharajá encima del mundo sobre su elefante real. Aunque luego, cuando se terminó el paseo, no me dejaron bajar hasta que pagara una suma enorme por la experiencia. No me importaba tanto, porque jamás hubiera tenido tal experiencia igual el resto de mi vida. Si me hubiera apegado a mi juicio normal, nunca me habría permitido subir tal elefante. Tampoco habría pagado tal precio por la experiencia. No obstante, algo en mi dijo que ¡sí! y me permití tener una experiencia cumbre de mi vida.

Las personas que ven que su mente es el Buda no necesitan afeitarse la cabeza, los practicantes laicos también son Budas. A menos que vean su naturaleza original, las personas que se afeitan la cabeza son simplemente fanáticos.


En la India tienen un templo donde la gente ofrece su cabello al dios Vishnu como una ofrenda y sacrificio del ego, puesto que el cabello representa un aspecto de vanidad egoica de la personalidad. Mis compañeros rechazaron la posibilidad de rasurar sus cabezas, a pesar de que la recompensa sería mérito y bendición divina para el practicante y todos sus amigos y familiares. Dado que había viajado medio mundo para llegar a este lugar, pensé que no pudiera perder la oportunidad experimentar algo similar.


Cuando entramos al templo, había a un lado montones de monedas pasando por máquinas de conteo y al otro lado montones de cabellos amontonados consecuencia de los miles y miles de practicantes que habían hecho su ofrenda al dios. Me llevaron a un salón grande con tablas extendidas sobre el piso donde los practicantes se sentaban mientras los cortadores sacaron enormes navajas afiladas para raspar las cabezas. Se siente que estás al punto de perder tu cabeza, no sólo tu cabello, al sentarte allí esperando tu turno. Dado que la higiene era menos que se esperaba, estaba seguro de que iba a morir por infección o pérdida de sangre. En estos días llevaba pelo largo y una barba también. Los peluqueros no tardaron más que 5 minutos en afeitarme toda la cabeza y cara, dejándome liso y suave como un bebé recién nacido.


Cuando me levanté de la tabla para hacer una inclinación a mis compañeros, experimenté la sensación más agradable que puedes imaginar. Fue como si hubiera saltado de un gran precipicio y estaba volando por encima de todo el mundo. La sensación fue tan fuerte, que no pude orientarme por varias horas donde estaba y a donde quería ir. Mis compañeros tuvieron que sujetarme los brazos y llevarme al hotel para descansar y bajar de los efectos de la experiencia. Fue una experiencia muy agradable, quizás demasiado agradable para sostener, algo parecido al orgasmo.



Sin embargo, dado que los practicantes laicos casados ​​no abandonan el sexo, ¿cómo pueden convertirse en Budas? Solo hablo de ver tu naturaleza original. No hablo de sexo simplemente porque no ves tu naturaleza original. Una vez que veas tu naturaleza original, tener relaciones sexuales no tiene nada que ver con el despertar. Termina junto con tu deleite. Incluso si algunos hábitos permanecen, no pueden dañarte, porque tu naturaleza original es esencialmente pura. A pesar de vivir en un cuerpo material de cuatro elementos, tu naturaleza original es básicamente pura. No se puede corromper.

Hay escuelas tántricas que combinan estímulo sexual con espiritualidad. El problema es que los estados mentales adquiridos no perduran. Es como cualquier otro estímulo adquirido por drogas o sustancias químicas: son sensaciones muy divertidas, pero después de la experiencia, no cambian sustancialmente la consciencia del individuo. Se busca más y más el estímulo, pero la promesa de transformación es limitada. En este sentido, es un farsante falso que puede obstaculizar el progreso espiritual de la persona en vez de liberarla.

Tu cuerpo real es básicamente puro, no se puede corromper. Tu cuerpo real no tiene sensación, ni hambre ni sed, ni calor ni frío, ni enfermedad, ni amor ni apego, ni placer ni dolor, ni bueno ni malo, ni corto ni largo, ni debilidad ni fuerza. De hecho, aquí no hay nada. Es sólo porque te aferras a este cuerpo material que aparecen cosas como el hambre y la sed, el calor y el frío, la enfermedad. Una vez que dejes de aferrarte y dejes que las cosas sean, serás libre, incluso de nacimiento y muerte. Transformarás todo. Poseerás una consciencia Espiritual que no puede ser obstruida y estarás en paz dondequiera que estés. Si lo dudas, nunca verás a través de nada. Es mejor que no hagas nada.


Es decir, si buscas realización y liberación a través de cosas impermanentes, cosas exteriores, es un callejón sin salida. Bodhidharma está instándonos encontrar nuestra verdadera mente que no depende en nada, no busca nada más, y no termina jamás. Cuando encuentras tu verdadera naturaleza, tu perspectiva de la vida cambia junto con tu relación con otros. Eres menos reactivo y agresivo y más tolerante y paciente. La gente te busca y quiere estar a tu lado porque radias luz y tranquilidad. Es como un bebé dormido en los brazos de su mamá mientras que le mece con canciones de cuna. No lo dudes, porque la duda es tu gran obstáculo. Mejor soltar todo y no hacer absolutamente nada. En esta nada te encuentras tu naturaleza original.   

Una vez que actúas, no puedes evitar el ciclo de nacimiento y muerte. Sin embargo, una vez que ves tu naturaleza original, eres un Buda, incluso si trabajas como carnicero.

Sin embargo, los carniceros crean karma al sacrificar animales. ¿Cómo pueden ser Budas?

Solo hablo de ver tu naturaleza original. No hablo de crear karma. Independientemente de lo que hagamos, nuestro karma no nos domina. A través de interminables kalpas sin comienzo, es solo porque las personas no ven su naturaleza original que terminan en un infierno viviente. Si una persona se apega a su karma, sigue atravesando el samsara. Sin embargo, una vez que una persona se da cuenta de su naturaleza original, deja de crear karma. Si no ven su naturaleza original, la invocación de los Budas no los liberará de su apego al karma, sin importar si esa persona es siquiera un carnicero. Sin embargo, una vez que él o ella ve su naturaleza original, todas las dudas se desvanecen. Incluso el karma de un carnicero no tiene ningún efecto sobre esa persona. En la India, los veintisiete ancestros ​​solo transmitieron la huella de la mente.

El punto no es que no pueden comer carne o tener sexo, sino más bien, soltar su apego a estas sensaciones como una adicción. No pueden ser la base de sus vidas. No estamos aquí simplemente ir de una sensación agradable a otra, mientras que el resto del tiempo estamos insatisfechos y descontentos con la vida. Primero tienes que creer que tu verdadera naturaleza ya es presente en este momento, y luego, ver lo que no tiene comienzo ni fin, esta atención que no viene ni va. No hay un yo generando esta atención. Es la atención en sí la que es la mente universal, la Mente búdica. Al realizar esta Mente original, eres libre de karma y sufrimiento para siempre.



Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma University Press: Oneida, N.Y.

Icchantika. (2016, April 4). Chinese Buddhist EncyclopediaRetrieved 22:19, December 26, 2020 fromhttp://www.chinabuddhismencyclopedia.com/en/index.php?title=Icchantika&oldid=249416.

Kohn, Michael H. (2010). A Concise Dictionary of Buddhism and Zen. Shambhala: Boston.

Parábola Budista: Los ciegos y el elefante. PUCV. Retrieved 05:13, December 26, 2020 from http://www.pucv.cl/uuaa/asia-pacifico/cuentos/india/los-ciegos-y-el-elefante/2016-09-14/195751.html

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.

lunes, 21 de diciembre de 2020

LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA Clase 5: Una Luz Más Brillante Que El Sol Charla Dharma 20/DIC/2020

 

 


LAS ENSEÑANZAS DE BODHIDHARMA

Clase 5:

Una Luz Más Brillante Que El Sol

Charla Dharma 20/DIC/2020

Ven. Dr. Hyoenjin Prajna



Incluso si un Buda o un bodhisattva apareciera de repente ante ti, no hay necesidad de reverencia. Esta mente nuestra es transparente y no contiene tal forma. Aquellos que se aferran a las apariencias están simplemente siguiendo la vieja energía del hábito. Caen del Dao. ¿Por qué reverenciar las construcciones nacidas de la mente? Los que reverencian no saben, y los que saben no adoran. Por reverencia, caes bajo el hechizo de nuestra vieja energía de hábito. Señalo esto porque quizás no lo sepas. La naturaleza original básica de un Buda no tiene tal forma. Mantén esto en el primer plano de tu conciencia, incluso si aparece algo inusual, no lo aceptes, no lo temas y no dudes que tu Mente es esencialmente pura. ¿Dónde podría haber espacio para tal forma? Además, ante la aparición de espíritus, demonios o lo divino no concibas ni respeto ni temor. Tu mente es básicamente transparente. Todas las apariencias son ilusiones. No te aferres a las apariencias. Si visualizas a un Buda, un Dharma o a un bodhisattva y concibes respeto por ellos, se relega al reino de los seres mundanos. Si buscas comprensión directa, no te aferres a ninguna apariencia y la lograrás. No tengo otra enseñanza. Los sutras dicen: "Todas las apariencias son ilusiones". No tienen existencia fija ni forma constante. Son impermanentes. No te aferres a las apariencias y serás una sola mente con el Buda. Los sutras dicen: "Lo que está libre de toda forma es el Buda".


Nuestra verdadera Mente no tiene forma, no es algo fijo, no es algo que puedes percibir con ideas o conceptos. Es algo puro, inmaculado, entero. Cuando experimentamos descontento, agitación, miedo e insatisfacción es debido a energía del hábito, o sea, los patrones mentales habituales formados por condicionamiento y reacciones inconscientes a los estímulos en nuestro entorno. Son modos de actuar basados en lo que aprendimos en nuestras familias y la sociedad enseñándonos que lo que queremos es algo fuera de nosotros, que no somos completos hasta que tengamos cosas materiales, fama, poder o ser apreciados por nuestros logros intelectuales o físicos. Estas cosas son impermanentes y este sistema de valores superficiales nos condenan a una vida de tormenta, depresión, desvaluación y estrés. Tenemos que encontrar nuestro valor intrínseco dentro de nosotros y no seguir la mentira que lo que necesitamos es algo fuera de nosotros mismos, un Buda falso de ilusión y engaño.

                       

Sin embargo, ¿por qué no deberíamos venerar a los Budas y Bodhisattvas?

Los seres mundanos y la gente común poseen el poder de manifestación. Pueden crear la apariencia de bodhisattvas en todo tipo de formas. Sin embargo, son falsas. Ninguno de ellos es buda. El Buda es tu propia mente. No desvíes tu adoración.

Buda es sánscrito para lo que podría etiquetarse como consciencia, asombrosamente consciente. Responder, arquear las cejas, parpadear los ojos, mover las manos y los pies, es toda tu naturaleza original asombrosamente consciente. Además, esta naturaleza original es la mente. Además, la mente es el Buda. Además, el Buda es el camino y el camino es Chán. Sin embargo, la palabra Chán sigue siendo un enigma tanto para los seres mundanos como para los sabios. Ver tu naturaleza original es Chán. A menos que veas tu naturaleza original, no es Chán.

No vamos a liberarnos de una vida insatisfactoria si seguimos adorando a los budas y bodhisattvas como ángeles en el cielo. Tenemos que despertarnos al verdadero Buda aquí en nuestro mente-corazón, lo que es la consciencia dentro de nosotros en este momento que mueve este cuerpo y realiza toda acción. La palabra “Buda” en sanscrito significa “el despierto”. Implica uno que se ha liberado de karma, renacimiento y samsara. Entonces, Bodhidharma está sugiriendo que cuando nos despertamos a nuestra verdadera Mente, somos conscientes, presentes y libres a responder al mundo con amor, ética y sabiduría, cualidades de nuestra verdadera naturaleza búdica. Cuando nuestras acciones corresponden a los preceptos éticos de no matar, no mentir, no robar, no cometer actos inapropiados y no intoxicarnos, entonces somos conscientes y expresando nuestra verdadera esencia, la mente-corazón. En el Oriente, la verdadera “mente” no refiere sólo al proceso mental de ideas y conceptos, sino más bien lo que es una combinación de ser consciente, atento, compasivo y bondadoso. Es decir, es el punto medio entre la cabeza y el corazón, la mente espiritual de amor, compasión, empatía y sabiduría. Chan (Zen) es vivir esta vida despiertos a nuestra verdadera esencia que entiende que todos somos esta Mente búdica y vivir en consideración al bienestar de los demás y trabajar para nuestra liberación colectiva en el mundo.


Incluso si puedes explicar miles de sutras y shastras, a menos que veas tu propia naturaleza original, la tuya es la enseñanza de un ser mundano, no de un Buda. El verdadero Dao es sublime. No se puede expresar en lenguaje. ¿De qué sirven las escrituras? Sin embargo, alguien que ve su propia naturaleza original encuentra el Dao, incluso si no puede leer una palabra. Alguien que ve su naturaleza original es un Buda. Además, dado que el cuerpo de un Buda es intrínsecamente puro e inmaculado, y todo lo que un Buda dice es una expresión de que la mente es transparente, no se puede encontrar a un Buda en palabras ni en ninguna parte del Canon Doce.

El Dao es un término del Daoísmo que significa la Vía, o sea, la práctica de vivir en armonía con la naturaleza y fluir como un río con todo, sin apego a nada, como el agua de un río que fluye alrededor de las rocas sin problema ninguna. Nuestra verdadera naturaleza es como agua espiritual, siempre pura, libre y presente. El momento que nos aferramos a las rocas, creamos agitación mental y perdemos nuestra libertad. La mente no conceptual, la consciencia atenta y presente que percibe las ideas sin identificarse con las ideas es Buda. No puedes encontrar al Buda en palabras o ideas, textos o escritos.

                 

El Dao es básicamente perfecto. No requiere perfeccionamiento. El Dao no tiene forma ni sonido. Es sutil y difícil de percibir. Es como cuando bebes agua: sabes lo caliente o fría que está, pero no puedes decírselo a los demás. De aquello que sólo un Tathagata conoce, los seres mundanos y los santos no se dan cuenta. El conocimiento de los seres mundanos es incompleto. Si están apegados a las apariencias, no se dan cuenta de que sus mentes son transparentes.

El Dao, la verdad de lo que somos, no puede transmitirse de una persona a otra por magia. Nadie puede entenderlo sólo escuchando las palabras e indicaciones de otra persona. No puedes conocer el sabor de una galleta hasta que la comas, hasta que experimentes directamente su sabor. Por eso, no es una cuestión de creer en Buda. Hay que despertarse directamente a lo que es realmente buda en uno mismo, la consciencia de la mente verdadera. Esta consciencia no está limitada a este cuerpo o persona. Es la misma consciencia del universo entero manifestándose a través de este cuerpo-mente.

            

Además, al aferrarse por error a la apariencia de los fenómenos, pierden el Dao. Si sabes que todo viene de la mente, no te apegues. Una vez apegado, eres inconsciente. Sin embargo, una vez que ves tu propia naturaleza original, todo el Canon se convierte en prosa. Sus miles de sutras y shastras sólo equivalen a una mente clara. La comprensión llega a mitad de la oración. ¿De qué sirven las doctrinas? La Verdad suprema está más allá de las palabras. Las doctrinas son palabras.

Al darte cuenta de que todo es una construcción de la mente, no tienes que apegarte a nada. La única cosa diferenciándote de un Buda es tu tendencia apegarte a tus ideas y creencias. Simplemente vivir tu vida en paz y equilibrio, ser considerado de los demás y ayudarlos a vivir en paz y armonía también.

                               

No son el Dao. El Dao no tiene palabras. Las palabras son ilusiones. No son diferentes de las cosas que aparecen en tus sueños por la noche, ya sean palacios o carruajes, parques boscosos o leones junto al lago. No concibas ningún deleite en tales cosas. Todos son cunas del samsara. Ten esto en cuenta cuando te acerques a la muerte. No te aferres a las apariencias y romperás todas las barreras. Un momento de vacilación y estarás bajo el hechizo de tu vieja energía de hábito. Tu cuerpo real es puro e impermeable. Sin embargo, debido a la ilusión, no te das cuenta de ello. Además, por eso sufres karma en vano. Dondequiera que encuentres deleite, encontrarás esclavitud. Sin embargo, una vez que despiertas a tu cuerpo y mente originales, ya no estás atado por los apegos.

Todos tienen sueños en la noche. Algunos son placenteros y otros son desagradables. Sean lo que sean, al despertarte en la mañana, desaparecen. No son reales. Tratar a apegarte al sueño es sufrir. Igualmente, tenemos ilusiones y sueños de lo que queremos en la vida. Queremos tener éxito, dinero y poder o queremos casarnos, tener hijos y vivir en comodidad y lujo. No hay nada malo en estas cosas. Simplemente no pueden sostenerte como algo satisfactorio. Las cosas son impermanentes: vienen y van, igual a las personas. Cuántas mamás y papás han dedicado sus vidas a sus hijos, que tengan todo lo que necesiten para que crezcan bien. Sus hijos les trae deleite. Pero tarde o temprano, los hijos se van para establecer sus propias familias. La mamá o el papá que se aferra a sus hijos ya adultos, crea problemas para ellos y para sí mismos con dependencias y enfermedades emocionales. Si las mamás y los papás no han despiertos a sus verdaderas mentes, sufren. En cambio, mamás y papás que son seguros en sí mismos, producen hijos equilibrados y sanos.    

                                 

Cualquiera que abandone lo trascendente por lo mundano, con cualquiera de sus innumerables formas, es un ser mundano. Un Buda es alguien que encuentra la libertad tanto en una buena situación como en una mala. Tal es el poder de un Buda que causa y efecto no interfieren con su dirección en la vida. No importa qué tipo de karma aparezca, Buda lo transforma. El cielo y el infierno no son nada. Sin embargo, la consciencia de un ser mundano es tenue en comparación con la de un Buda que penetra todo por dentro y por fuera. Si no estás seguro, no actúes. Una vez que actúas, deambulas por el samsara y te arrepientes de no tener refugio, la pobreza y las dificultades son creadas por pensamientos falsos. Para comprender esta mente, debes actuar sin actuar. Solo entonces verás las cosas desde la perspectiva de un Tathagata.

Es decir, el cielo y el infierno no existen aparte de nuestras mentes. El infierno y el cielo es proyección de tus propias ideas internas. En la noche de bodhi, algunos estaban sentados sobre sus cojines durante muchas horas con una ligera sonrisa en su cara. Estaban en el cielo. Otros estaban agitados continuamente sufriendo un calvario de tormentas físicas y mentales. Ellos estaban en el infierno. No queremos apegarnos ni a uno ni al otro. Intentar sentarte en meditación más allá de la noche de bodhi sería quietismo: el apego al silencio y la quietud. Apegarse a las ideas de incomodidad y lo desagradable es seguir perpetuando el infierno. Ni uno ni el otro. Simplemente sentarse cuando es apropiado y levantarse cuando es apropiado y ya acostarse cuando es el momento y levantarse cuando suena la alarma, es vivir la vida Zen.


Sin embargo, cuando te embarcas por primera vez en el Camino, tu consciencia no estará enfocada. Sin embargo, no debes dudar de que todas estas escenas provienen de tu propia mente y de ninguna otra parte.

Si, como en un sueño, ves una luz más brillante que el sol, tus apegos restantes de repente serán transparentes y se revelará la naturaleza original de la realidad. Tal suceso sirve como base para la liberación. Sin embargo, esto es algo que solo tú sabes. No se lo puedes explicar a otros. Alternativamente, si, mientras caminas, estás de pie, sentado o acostado en una arboleda tranquila, ves una luz, independientemente de si es brillante o tenue, no se lo digas a los demás y no te enfoques en ella. Es la luz de tu propia naturaleza original.

Por otro lado, si, mientras caminas, estás de pie, sentado o acostado en la quietud y oscuridad de la noche, todo parece como si estuviera a la luz del día, no te asustes. Es tu propia mente a punto de revelarse.

Alternativamente, si, mientras sueñas por la noche, ves la luna y las estrellas con toda su claridad, significa que las acciones de tu mente están a punto de terminar. Sin embargo, no se lo digas a los demás. Además, si tus sueños no son claros, como si caminaras en la oscuridad, es porque tu mente está enmascarada por preocupaciones. Esto también es algo de lo que sabes, si eres consciente de tu naturaleza original, no necesitas leer los sutras o invocar a los Budas. La erudición y el conocimiento no solo son inútiles, sino que también nublan tu consciencia. Las doctrinas son solo para señalar a la mente. Una vez que veas tu mente, ¿por qué prestar atención a las doctrinas?

Aquí Bodhidharma hace referencia a la luz más brillante que el sol, la cual es la luz de tu Mente, la consciencia en sí. La luz de todas las estrellas y los soles del universo no pueden comparar con la luz de la Mente verdadera, porque sin la luz de la consciencia, el universo es pura tiniebla. Tampoco es limitarla a una experiencia sensorial. La luz de amor, compasión y benevolencia es Buda en acción como un bodhisattva. Pero puesto que esta luz no depende de un ego para funcionar, entonces es hacer sin hacer, o sea, funcionar desde la Mente verdadera y no desde los impulsos egoicos.  


Para pasar de ser mundano a Buda, debes ver a través del karma como transparente, nutrir tu consciencia y aceptar lo que trae la vida. Si siempre te enojas, volverás tu naturaleza original contra el Dao. No hay ninguna ventaja en engañarte a tí mismo. Los Budas se mueven libremente a través del nacimiento y la muerte, apareciendo y desapareciendo por procesos naturales. No pueden ser reprimidos por el karma ni superados por ilusión hecha a sí misma.  Una vez que los seres mundanos ven su naturaleza original, todo apego al pensamiento termina. La consciencia no está oculta. Sin embargo, solo puedes encontrarla ahora. Es solo ahora. Si realmente quieres encontrar el Dao, no te aferres a nada. Una vez que veas a través del karma como transparente y nutras tu consciencia, cualquier apego que quede llegará a su fin. La comprensión es algo natural. No tienes que hacer ningún esfuerzo. Sin embargo, los fanáticos no comprenden lo que quiso decir el Buda. Además, cuanto más se esfuerzan, más se alejan del significado del sabio. Durante todo el día, invocan a los budas y leen los sutras. Sin embargo, permanecen ciegos a su propia naturaleza original divina y no escapan del samsara.

Debemos aceptar lo que la vida nos trae. ¿Qué sentido hay en enojarse constantemente con la vida? Esto incluye las irritaciones, el estrés, el descontento, y la insatisfacción con la vida. Hay gente que se enoja por cualquier detalle simplemente porque se frustra que las cosas no salen como quiera. Esto es vivir una vida agitada constantemente. Es bloquear el libre fluir del Dao y crear todo tipo de problemas innecesarios por ti mismo y otros a tu alrededor. Claro, cosas pasan. Hay mucho tráfico en la carretera. Tu pareja te habla de una forma grosera. Tu jefe te regaña severamente. Tus hijos se comportan de una forma irrespetuosa. Eso es la vida. Pero si funcionas desde la verdadera Mente-corazón, estos desafíos se transforman en nuestro trabajo espiritual. Transformamos estas experiencias en oportunidades de aprendizaje para nosotros y otros. Son parte de nuestra práctica diaria cuando nos despertamos de nuevo a lo que ha sido un karma obstaculizándonos de nuestra verdadera función, a lo que es la liberación de nuestra energía y fuerza vital fluyendo con el corriente del Dao. Vivir así es brillar con la luz de la Mente verdadera, la consciencia despierta y presente actuando de maneras responsables, consideradas, éticas y dispuestas a ayudar en todo momento por el bien de todos y libres de karma y sufrimiento.


 

Bibliografía

Dharma, Wonji (Traductor). (2010). The Bodhidharma Lectures. Buddha Dharma          University Press: Oneida, N.Y.

Pine, Red (Traductor). (1987). The Zen Teaching of Bodhidharma. North Point Press: N.Y.