MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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jueves, 5 de octubre de 2023

EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 2.2. El Pastel del Triple AAA

 


EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 2.2. El Pastel del Triple AAA

Charla Dharma 28/SEP/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin




Cuando estas ideas se abrieron así, primero experimenté un alivio muy marcado adentro, como el soltar del nudo interior de mi estómago. Luego, esto me dio un espacio para considerar otras opciones además de lo habitual, lo que es la liberación del karma, o sea, de los hábitos mentales que crean sufrimiento o descontento basado en un ego irreal. 


Así, en el tercer paso en la Triple AAA de práctica, aprendí la causa de mi frustración, basada en una idea errónea de un ego ilusorio que tiene que defenderse de una idea de crítica, también ilusoria.  No necesitaba criticar o defenderme de nada, solo ver la situación por lo que fue. Y esto me dio la posibilidad de considerar otras opciones. 


En ese instante, se me ocurrió la idea de que justo al lado de la clase de yoga había una pastelería, donde podía comprar otra rebanada de pastel de zanahoria.  Fue como si una luz interior se hubiera prendido, despertándome de un sueño, del trance de frustración y descontento, causas del sufrimiento mental. Ya no necesitaba guardar rencor, ni apegarme a ideas negativas, simplemente podía comprar otra rebanada de pastel, rectificando así el problema y aliviando los sentimientos negativos creados. 


La confirmación interior fue una sensación de alivio, espacio y una sonrisa interior. Entonces, me fui a la pastelería, compré el pastel, llegué a casa y se lo regalé a mi pareja. En ese momento, nos reímos mientras desayunábamos juntos y disfrutábamos de otra deliciosa rebanada de pastel. 


En nuestra Sutra del Corazón que recitamos al principio de nuestras reuniones de meditación, se lee: “En la mente del Bosatsu, Uno con gran sabiduría, los obstáculos se disuelven. Y, pasándose más allá de la mente chica, Él es Nirvana.”  Se puede ver como el Buda-Dharma nos libera de nuestro sufrimiento. Todos tenemos naturaleza búdica, la innata sabiduría interior asociada con la mente del bodhisattva, conocido como un “bosatsu” en japonés, trabajando en el mundo, dedicados al alivio del sufrimiento de todos, incluidos nosotros. 


En vez de reaccionar en la forma habitual de la mente chica, siempre tenemos la oportunidad de despertarnos a otro camino, el camino de los Budas. Cuando prestamos plena atención a lo que está surgiendo en el momento presente, nos volvemos uno con ello, no divididos por ideas de enojo, deseo o ilusión. Dentro de esta unicidad, somos Uno con la Verdad, la esencia del universo. 


Entonces, lo que es aparentemente una condición de sufrimiento, puede abrirse, revelando la impermanencia y vacuidad de la idea que haya causado el sufrimiento, y así, liberarnos del obstáculo, lo que simplemente se disuelve, puesto que no es nada permanente ni real, sino sólo una idea a la que estamos apegados. Al soltar esta idea, pasamos más allá de la mente chica, la mente habitual, la mente egóica. En este momento, somos libres, despiertos a la realidad del momento, el no-pensar, la realidad del momento simplemente tal como es, o sea, Nirvana. 


Nirvana significa “apagado.” En esta historia, Nirvana se dio cuando se apagaron las emociones que causaban el sufrimiento, por ejemplo: el deseo, la frustración y la ilusión. Cuando por fin se vuelve a la calma, a la lucidez de la mente, se experimenta paz de la mente verdadera, la mente búdica, y el bodhisattva interior, que, por compasión, aspira a hacer lo correcto para aliviar el sufrimiento aparente. 



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viernes, 22 de septiembre de 2023

EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 2.1. El Pastel Triple AAA

 
EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 2.1. El Pastel Triple AAA

Charla Dharma 21/SEP/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin

Ver la grabación en Youtube: 




La semana pasada celebré mi cumpleaños con amigos, quienes me regalaron después de nuestra reunión de meditación un pastel de zanahorias con mucho merengue. Lo había compartido con todos, ofreciendo a cada uno una rebanada del delicioso postre. Estaba tan bueno, que deseaba que mi pareja lo probara, por lo que dejé una rebanada en la mesa de la cocina. Luego la sangha y yo salimos para cenar juntos en celebración. La pasamos muy bien todos, y al regresar a casa, un miembro de la sangha me pidió otro pedazo del pastel para su mamá.


Al llegar a casa, observé que el pastel estaba guardado en el refrigerador, pensé que mi pareja ya había probado el pastel, por eso regalé el resto del pastel a la mamá del miembro de la sangha. A la mañana siguiente le pregunté a mi pareja si le había gustado el pastel, quien me respondió que no lo había probado, puesto que no se lo había ofrecido. Mi primera reacción fue de frustración, puesto que deseaba que lo probara, dejando una rebanada a propósito a un lado, pero luego la regalé a otra persona pensando que ya lo había probado. 


En la vida cotidiana, estas cosas pasan siempre por falta de consciencia, desconsideración, error, o malentendido, en fin, condiciones más allá de nuestro control, que surgen de la nada, a pesar de nuestras mejores intenciones. En este caso, me sentí frustrado, estando al punto de criticar a mi pareja por no haber probado el pastel; pero gracias a nuestra práctica del Dharma, me di cuenta de lo que iba a decir justo antes de cometer un error más grave, es decir, expresar mi frustración por un deseo no cumplido mediante palabras negativas dirigidas a la otra persona. Por suerte, me detuve un momento para considerar lo que estaba pasando. 


Me di cuenta de que, por estar frustrado, cualquier cosa que dijera en ese momento sería un problema, distorsionando el propósito original de compartir algo delicioso con mi pareja, y posiblemente comenzando un argumento resultando en sentimientos heridos. Pero en vez de esto, tuve la suficiente fuerza interior para detenerme un momento y aplicar el primer paso de la Triple AAA de práctica: 1. Abstener, 2. Atender, 3. Aprender. 


Entonces, en vez de decir algo negativo, decidí guardar silencio hasta que pudiera aclarar mis sentimientos y elegir lo que sería la acción o las palabras más apropiadas. Tuve que esperar un largo rato, puesto que fue la hora de irme a mi clase de yoga. Salí de la casa y camino a la clase seguía prestando atención a mis sensaciones de frustración interior, aplicando el segundo paso de la práctica, atendiendo a las sensaciones y emociones con plena consciencia vigilante, dándome tiempo y espacio para soltar la negatividad que estaba experimentando. 


Durante la clase de yoga, seguía observando mi interior, pude notar el nudo en mi estómago se iba soltando lentamente. Por fin, en medio de la clase, algo se abrió en mi mente. Me di cuenta de que estaba frustrado, primero, por un deseo incumplido, quería que mi pareja probara el pastel; luego, la aversión a la crítica, que haya cometido un error al no dejar un recado indicando que lo probara. Mi ego estaba protegiéndose de sentir la culpa con emociones de enfado y molestia, entonces pasó algo interesante, al percatarme claramente de estas ideas y sensaciones, se desvanecieron. 


No había ninguna razón para negar, culpar o defenderme, fue sólo un malentendido surgido por condiciones más allá de nuestro control, el karma del momento, un resultado de karma anterior presentándose en el ahora para darnos la oportunidad de purificar nuestro corriente de conciencia, los hábitos mentales, o sea, las kleshas de deseo, frustración, e ilusión generados por propósitos y elecciones del pasado. 





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EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 1.4. El Perdón de Buda

 

EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 1.4. El Perdón de Buda

Charla Dharma 14/SEP/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin

Ver la grabación en Youtube
https://youtu.be/7ztZ1ea9FHU


Eso no implica olvidarnos de lo que pasó.  Sólo se puede elegir no continuar con los sentimientos negativos, porque incluso los pensamientos pueden causar karma negativo, lastimando a los demás, y por lo tanto, a nosotros mismos.  El mero hecho de pensar en la venganza y retribución nos causa nuestro propio infierno de dolor y sufrimiento interior (Ratnaghosa, 2012).  Pero si podemos generar amor, compasión y perdón, experimentamos la paz y la armonía, dos aspectos de la Naturaleza Búdica, lo más puro y libre en nosotros. 


Lo importante es resolvernos conscientemente a perdonar para eliminar de las emociones y los sentimientos enfermos y venenosos, no para hacer sentir culpable al otro, sino para liberarnos de nuestro sufrimiento.  Cuando no sufrimos, estamos menos dispuestos a causar sufrimiento a los demás. Se puede ayudar con la recitación de una frase positiva, pidiendo al otro que te perdone y perdonándolo por el dolor y el daño causados.


De hecho, el maestro budista Joseph Goldstein recomienda que se recite una frase de perdón antes o después de la meditación diaria en voz alta o en silencio en nuestros corazones, como una limpieza continua del rencor y el resentimiento guardados en nuestro interior, repitiéndonos: 

“Si he herido o lastimado a cualquiera por mis pensamientos o palabras o acciones, pido perdón.  Y libremente perdono a cualquiera que me haya herido o lastimado.”


Aprendiendo el perdón por los demás, se puede practicar paciencia con uno mismo, al recordar que no somos malos por haber experimentado sentimientos negativos.  Incluso el Dalai Lama experimenta el enojo de vez en cuando, pero el punto es que no se apega a la emoción: 

“Por supuesto hay momentos cuando me enojo, pero en el fondo del corazón, no guardo rencor contra nadie.” ~Dalai Lama 


Cuando el veneno de la ira nos enferma, el perdón nos puede curar, revelándonos la paz y tranquilidad de nuestra Naturaleza Búdica. 






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domingo, 3 de septiembre de 2023

EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 1.3. El Perdón de Buda


 EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 1.3. El Perdón de Buda

Charla Dharma 31/AGO/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin



El Dalai Lama de Tíbet nos recuerda que violencia sólo genera violencia y puede perjudicar nuestra salud. Con el perdón, existen dos niveles aquí:  un nivel: el perdón significa que no deberías desarrollar sentimientos de venganza, puesto que la venganza perjudica a la otra persona, por tanto, es una forma de violencia, además con la violencia, hay normalmente contra violencia.  Esto genera más violencia aún – el problema nunca termina. 



Otro nivel: el perdón significa que no deberías desarrollar sentimientos de ira hacia tu enemigo, ya que la ira no resuelve nada.  La ira sólo trae sentimientos incómodos a ti mismo.  La ira destruye tu paz mental, por lo que no puedes sentir felicidad mientras que mantengas la ira. Creo que esto es la razón principal por la que debemos perdonar.  Con la mente tranquila, hay más paz mental, más salud para el cuerpo.  Una mente agitada nos destruye la salud, es muy dañino al cuerpo.  Este es lo que creo yo. 


Entonces, en vez de fomentar más y más negatividad, perjudicándonos y a los demás, hay que perdonar, aun a nuestros enemigos, porque incluso los pensamientos crean mal karma.  De hecho, nuestros enemigos pueden enseñarnos las lecciones más importantes de cómo amar y perdonar.  


El médico personal del Dalai Lama, Dr. Choedrak, fue encarcelado en 1959 por los chinos durante veintiún años. Sobrevivió tortura y abuso de ayuda al practicar cuatro puntos de comprensión: 1. Aunque tuvo que enfrentar gran sufrimiento e injusticia, podía responder con amor.  2. Sus captores estaban sufriendo en condiciones iguales a él, y por la ley de karma, iban a sufrir más en el futuro, mereciendo su compasión por ellos que sufren más y más por su ignorancia y confusión.  3. Tuvo que aprender como soltar los sentimientos de orgullo, autoimportancia, y soberbia falsa, puesto que todo ser humano ha hecho igual en el pasado, basado en su ignorancia.  Si sus captores hubiesen sabido mejor, lo habrían hecho de otra manera.  4.  El odio, la ira, y el rencor no terminan nunca si reaccionamos con las mismas emociones.  Solo terminan siendo libre de ellas, o sea con amor. 


Como dijo el Buda en La Dhammapada (Cap. 1, V. 5): “Las ocasiones de odio ciertamente nunca son apaciguadas mediante el odio.  Son apaciguadas estando libre de odio.  Esta es una ley eterna.” 




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domingo, 27 de agosto de 2023

EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 1.2. El Perdón de Buda


EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 1.2. El Perdón de Buda

Charla Dharma 24/AGO/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin



Por ejemplo, si hay un bache en el camino, la sensación de preocupación, irritación, enojo, o miedo nos indica que hay peligro inminente. Hay que evitar el bache. Pero ¿cómo rodearlo?  Si estamos apegados a nuestra emoción de aversión, podríamos maldecir y soltar palabrotas al bache, lo que no sirve de nada.   Sin embargo, al notar la sensación surgiendo, la dejamos pasar, y en vez de dejar la emoción dictar nuestro comportamiento, buscamos la forma más eficaz para evitar el bache. 


Es el momento en nuestra práctica espiritual que preguntamos al Infinito “¿Qué es bueno hacer ahora?”, dándonos la oportunidad de considerar todas las opciones, mientras que ponemos fe en una sabiduría más profunda, con una perspectiva más amplia, para que nos aconseje lo que pertenece a nuestra Naturaleza Búdica.  Al recibir su directiva, actuamos con pleno corazón.  De esta manera, evitamos el bache en el camino, así como evitamos los choques interpersonales con el mundo de nuestras familias, el trabajo o la sociedad. 



Es reconfortante recordar que no estamos solos en este camino de la vida, puesto que el consejo y la ayuda del Infinito son como tener estos sistemas de posicionamiento global en los automóviles.  Al apretar un botón, una voz computarizada nos recomienda la ruta más directa para que lleguemos a la meta de nuestro viaje, diciéndonos: “De vuelta a la derecha en la próxima esquina.”  Siempre se puede ignorar la voz, pero confiamos que está guiándonos para nuestro bien. 


De igual forma, confiamos en El Infinito para guiarnos en la dirección más directa.  Por medio de la meditación, la práctica y la atención vigilante, estamos encendiendo el aparato de nuestra intuición espiritual, abriéndonos al consejo disponible en ese momento.  Al preguntarle al Infinito, “¿Qué es bueno hacer ahora?” estamos apretando el botón que da lo Eterno la oportunidad de guiarnos en la vida cotidiana, ayudándonos a purificar nuestro karma y aliviar el sufrimiento, llegando así por la ruta más directa en nuestras vidas a la meta divina: la paz.  Pero eso requiere nuestra capacidad para desapegarnos de los sentimientos negativos. 


Desde la perspectiva del budismo, el perdón significa la habilidad de renunciar a la ira y al resentimiento, sin guardar rencor ni heridas, viviendo en el presente sin distracciones basadas en memorias del pasado ni proyecciones al futuro.  Si uno guarda ira, primero se hiere a sí mismo, y luego se crea sufrimiento hacia los demás por la violencia. 





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viernes, 18 de agosto de 2023

EL PERDÓN DE BUDA, Capítulo 1.1. El Perdón de Buda



 EL PERDÓN DE BUDA
Capítulo 1.1. El Perdón de Buda

Charla Dharma 17/AGO/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin



Cuando estamos manejando nuestra vida, ¿quién está conduciendo, nuestro karma o nuestra Naturaleza Búdica? En el Dhammapada se lee que el Buda dijo: “Cuando un hombre gobierna el surgimiento de su ira como a un carruaje que se va de control, eso es lo que llamamos un conductor de carruaje. El resto es sólo tener riendas.” 





La ira es un aspecto de la aversión, uno de los 3 venenos de la mente.  Cuando la vida nos presenta situaciones que provocan la aversión, o sea, la ira, la irritación, la frustración, el enojo, la furia, la rabia, la molestia, la preocupación, o el miedo, son todas oportunidades para nuestra práctica espiritual. 



Estas sensaciones en sí no son el problema, sino nuestro apego a ellas, lo que reafirma patrones y hábitos inconscientes basados en el egoísmo y la ignorancia.  Cuando esto pasa, estamos fuera de control y nuestras acciones pueden causar dolor, pena y sufrimiento, en otras palabras, hemos perdido las riendas del carruaje de nuestra mente. 


En vez de adiestrarnos el cuerpo y la mente en cómo guiar el carruaje para resolver un problema con perspicacia, sabiduría y compasión, estamos presos de tendencias negativas, las que se repiten miles de veces por nuestro karma negativo.  Efectivamente, estamos causando sufrimiento tanto a nosotros mismos como a los demás. 


En cambio, cuando podemos practicar atención vigilante, como un buen conductor del carruaje, estamos en control de nuestras reacciones, absteniéndonos de las tendencias que desvían el carruaje con acciones erróneas, dándonos la oportunidad de guiarlo en la dirección apropiada.  No nos desviamos a la dirección de la inactividad, ni a la de las emociones descontroladas.  Al notar el obstáculo en el camino, la situación nos exige actuar en el momento; nuestras sensaciones atraen la atención de que deberíamos atender a algo. 





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viernes, 11 de agosto de 2023

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN, Capitulo 14.8. Palabras y Acciones


 FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN 
Capitulo 14.8. Palabras y Acciones

Charla Dharma 10/AGO/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin



En la tradición del budismo Zen, antes de que cualquier sesión de sentarse, ceremonia o actividad religiosa se hayan completado, se recitan los cuatro votos del Bodhisattva. Uno de estos dice, “Los seres sintientes son innumerables, prometo salvarlos.” Con millones de seres en este universo, así como en otros universos, ¿cómo podemos salvarlos a todos? Esto es imposible.


Sin embargo, nosotros podemos ayudar a quien sea y cuando sea que podamos; también podemos extender nuestro amor, bondad y buenos pensamientos a todos los seres vivientes, ya sea que podamos salvarlos o no. Hay personas que piensan que son demasiados pobres para dar; otros quieren ayudar, pero piensan que no tienen suficiente energía o habilidades. Estos pensamientos no son correctos. Cualquiera, en cualquier condición, tiene algo para dar – material, emocional o espiritualmente. 


Cualquiera puede sonreír o tener pensamientos bondadosos y comprensivos, los que pueden extenderse a otros para confortarlos. Nadie es tan pobre para dar, y nadie es tan débil para actuar. Con una fuerte y firme determinación, una persona puede hacer todo lo que quiera, incluyendo salvar a todos los seres sintientes. 


Uno de los más famosos dichos en el budismo Zen es, “Nirvana es Samsara; Samsara es Nirvana.” ¿Cómo podemos cambiar el Samsara a Nirvana? Primero debemos purificar la mente, el habla y las acciones. Segundo, debemos guiar a otros a la verdad – ayudar a todos los seres sintientes a su autorrealización, para la iluminación. Entonces Nirvana es posible aquí y ahora. 


No está tan lejos. Para obtener Nirvana todo lo que necesitamos es práctica y acción. De la práctica y la acción vamos a trascender nuestra mente limitada y alcanzaremos la mente iluminada. Desde ese estado de la mente experimentaremos Nirvana en este mundo de Samsara en el momento presente. Y no habrá palabras, sólo acción, sólo Nirvana. 


Método de Practica:

El budismo Mahayana requiere que los iluminados y los que estén avanzados en su camino les muestren a otros el camino. Sin embargo, los principiantes también pueden ayudar a otros seres en este mundo. La tradición budista Mahayana pone énfasis en que cada persona que practique budismo debe verse a sí mismo como si sostuviera una vela en su mano. La vela lo ayudará a ver el camino, y otros también pueden beneficiarse de su luz.


Por esta razón, los budistas Mahayana no esperan a la perfecta iluminación antes de actuar, ellos empiezan a actuar cuando comienzan a practicar. Por lo tanto, se recitan los cuatro grandes votos del Bodhisattva diariamente en los templos budistas, monasterios y centros Zen al cerrar el servicio y la meditación. Si el lector va a recitarlos siguiendo su meditación diaria y practicarlos en su vida cotidiana, estos lo motivarán en sus estudios y lo empujarán en sus esfuerzos para obtener la iluminación y el Nirvana. 


Estos grandes votos expresan la infinita compasión de los Buddhas, y al recitarlos, expresamos nuestro deseo de volvernos como los grandes Bodhisattvas y los Buddhas, una persona que está dispuesta a mejorarse a sí mismo y a compartir su felicidad y su iluminación con otros.


Los Cuatro Grandes Votos del Bodhisattva

Los seres sensibles son innumerables, prometo salvarlos.
Los deseos son inagotables, prometo extinguirlos.
El Dharma es ilimitado, prometo dominarlo.
El Camino del Buddha es inalcanzable, prometo lograrlo.





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martes, 8 de agosto de 2023

FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN, Capítulo 14.7. Palabras y Acciones


FILOSOFÍA ZEN, PRÁCTICA ZEN, 
Capítulo 14.7. Palabras y Acciones 

Charla Dharma 03/AGO/2023
Ven. Dr. Jinsim Hyoenjin



El estudiante de Zen experimenta todos los días y aprecia la belleza de cada estación. Si una persona limita su mente, no podrá apreciar la totalidad de la vida. El practicar Zen no sólo es disfrutar la vida en los momentos de dicha o éxtasis, también es estar contento en las tragedias y desgracias. Usualmente estamos felices cuando la vida fluye tranquila y en paz, pero cuando surgen los problemas y dificultades, nos sentimos estresados e incómodos. 


De hecho, no hay nada tan terrible. No puede haber éxito sin fracaso, así que no debemos preocuparnos por los fracasos.  Éxito y fracaso, decepción y satisfacción, todo depende de la mente. Por qué deberíamos preocuparnos o tomarnos todo tan seriamente. Debemos tomarlo con tranquilidad y relajarnos. Todo viene y va, nada debería de molestarnos tanto. 


Es lo mismo con la práctica del Zen, si nos sentamos un poco más de lo usual, un pequeño dolor de espalda puede surgir o una pierna puede quedarse dormida, pero no deberíamos preocuparnos de estas cosas o permitirlas que nos molesten. Ya después de movernos un poco, al levantarnos y caminar un rato, todo está bien. 


Durante la meditación sentados la mente puede vagar, revelaciones del subconsciente pueden ser atemorizantes o muy intensas, las emociones pueden someternos, pero al continuar con la práctica se llega al fin de estos problemas. A veces hay una buena lección que viene después de un poco de dificultad. Aprendemos más de los fracasos que de los éxitos, pues el fracaso nos da una valiosa experiencia de vida. 


En las imágenes de Bodhidharma frecuentemente se incluyen 4 caracteres chinos que significan “Caer siete vece, ponerse de pie ocho.” La importancia de la vida no se mide por el número de éxitos que hay, sino por cuántas crisis se han resuelto. 


Ya que la vida es un largo viaje, especialmente el viaje del Samsara al Nirvana, desde la ignorancia hasta la iluminación, se requiere paciencia. El tercero de los seis paramitas de la práctica del Bodhisattva es la paciencia. El deseo de una realización, para la iluminación, para salvar a todos los seres sintientes requiere de gran paciencia. Uno debe moverse directo al frente, trabajando diligentemente para obtener su objetivo. 


Confucio enseñó, “No busques resultados rápidos, ni pequeñas ventajas. Si se buscan resultados rápidos, no se obtendrá su objetivo final. Si se deja guiar por pequeñas ventajas, nunca se logrará grandes cosas.”


Es lo mismo para una persona que practica Zen y desea cumplir sus votos de Bodhisattva. El esfuerzo es lo más importante. Hay tantos problemas que no pueden resolverse todos a la vez, pero hay que hacer su mejor esfuerzo cada día para resolver lo que pueda. Tal vez, hay muchos obstáculos y dificultades, pero se puede superarlos uno por uno. No se debe dejar nada para mañana lo que pueda hacer ahora. 


Cada día el estudiante Zen debe dar lo mejor para cumplir ese día. Después debe dejar ese día ir, sin apegarse, sin aferrarse, sin preocuparse de nada; debe dejar la mente ser libre. Si hay algo que no puede ser completado el día de hoy, entonces no puede hacerse el día de hoy. ¿Por qué deberíamos estar molestos y preocupados? Después habrá tiempo para hacerlo. El mañana vendrá – muchas mañanas. 



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