MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. JINSIM HYOENJIN: arzobispo y maestro guía de la sangha Meditación Budista Zen, recibió Transmisión el 27 de marzo 2021 e Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma.

Ven. Jinsim Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente.

Ven. Jinsim Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un arzobispo (maestro zen superior) es un obispo que, habiendo recibido Inga y Transmision de Dharma, preside varias diócesis en una gran región. Este puesto incluye algunas responsabilidades de supervisión tanto de las diócesis como de los obispos de esa región. Un arzobispo sirve como guía o instructor en asuntos religiosos; y a menudo es el fundador o líder dentro de una Orden. Además, el Colegio de Arzobispos actúa como un Consejo Rector igualitario para la Orden Zen de las Cinco Montañas.
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lunes, 23 de septiembre de 2013


SO SAHN:
¿Monje militante o Sensible Sabio?
Charla Dharma 22/10/13
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

So Sahn (1520 – 1604 D.C.) era un maestro Zen de Corea quien enfatizó la integración de estudio de sutra con la práctica de meditación, diciendo:

“Zen es la mente de Buddha, mientras sutras son las palabras de Buddha.”
(Joeng, 2006:xv)

Además, So Sahn incorporó las enseñanzas de Tierra Pura, recitando el nombre de Buddha mientras que practicaba los preceptos. Nació en Corea del Norte, perdiendo su mamá y papá cuando tenía diez años. Un magistrado le adoptó y viendo su gran talento para escribir, le educó en la institución educativa más prestigiosa de su tiempo en Corea. Comenzó estudiando Budismo cuando tenía 18 años, luego tomando los Preceptos y convirtiéndose en monje a la edad de 21.  Después de ocho años de estudio y práctica, mientras que caminaba por un pueblito, oyó el canto de un gallo y logró la Iluminación profunda.  Después de pasar los exámenes del estado, se le asignaron el puesto de director de la escuela de Zen igual como director de la escuela de Sutras, pero después de servir tres años, renunció el puesto y volvió a las montañas para vivir y meditar en soledad.  Sin embargo, en 1592, después de la invasión de los japoneses, la que devastó el país, organizó un ejército compuesto de monjes, puesto que Corea no tenía un ejército organizado en este momento, pensando que el mundo perdería enseñanzas coreanas del Dharma muy preciosas si se perdieran la guerra. La dedicación, fortaleza, y disciplina de este ejército expulsó los japoneses del país, y lo hicieron sin cometer atrocidades ni torturas a los prisioneros, tratándolos con respeto y compasión.  Después de servir defendiendo el país, So Sahn regresó a la vida campestre. Al final de su vida, mientras que daba una charla Dharma a sus alumnos, miró arriba a su propio retrato en la pared, dejó de hablar, y escribió un poema:

“Hace ochenta años, éste era yo. Después de ochenta años, ¿soy yo éste?”
 (Joeng, 2006:xxii)

Justo después de escribir la última estrofa, murió, entrando al Nirvan mientras se sentaba recto sobre su cojín. 
            So Sahn enseñó La Iluminación Súbita con Práctica Gradual, integrando el estudio de sutra con meditación, llevándose a la realización directa de la esencia sin forma y nombre, lo que es dentro de todos los seres, lo que se conoce también como La Mente, el fundamento de sustancia sin cambio.  Se logra esto por medio de cortar los apegos de los pensamientos discriminativos de la mente, llevándose a la mente presente de talidad. Como Chinul, consideraba la mente como la esencia, el fundamento sin sustancia, lo que se conforma a las funciones de los cambios de condiciones cambiantes. Se mantiene la menta calma y lúcida por medio del estudio del hwadu y con la actitud de “No sé”, abriendo la consciencia al no-hacer y no-apego.  Consideró la meditación como una manifestación de siempre presente Naturaleza Búdica, la que se encuentra por medio de voltearse adentro y rastrear la luz de la consciencia a fuente, la mente original. 
            So Sahn enfatizó que nuestra naturaleza es sin forma, sin nombre, nunca nace y nunca muere.  Cualquier nombre que se diera sería un error.  Debemos experimentar esta esencia directamente, encontrando nuestra cara original. Al realizar tal hazaña, es como al fin volverse a casa, o como escribió So Sahn:

“Es como la dulce lluvia cayendo después de una sequía larga; como encontrar un viejo amigo en un país lejano.(Joeng, 4:9)

Tuve esta experiencia exacta cuando llegué a Mexico para vivir en Aguascalientes. Es una región bien seca, semi-árida, en el centro del país, donde no llueve por casi todo el año. Me sentía la piel agrietada y la naríz con comezón constante, los labios me cortaron y sangraban del sol.  Intentando manejar esta situación fue casi más allá de mi tolerencia, limpiando el polvo constante de mis ropas, zapatos y cabello cada día, especialmente cuando había vientos fuertes remoliendo nubes rojas de polvo en el calor.  Después de 11 meses así, por casualidad un viejo amigo de California, donde había vivido antes, vino a visitarme durante sus vacaciones. La primera tarde de su llegada, nos sentamos afuera en la sombra de un café en el centro de la ciudad para ponernos al día, platicando, bromeando, y riéndonos sin otra preocupación.  No obstante, no nos habíamos dado cuento del cielo oscureciéndose encima de nosotros.  De repente, una lluvia ligera comenzó a caer sobre nuestras cabezas y hombros. Recuerdo inclinándome atrás en mi silla para experimentar la delicia de la lluvia acariciando me cara y absorbiéndose a mi piel. Fue un momento de puro gozo estar allí con mi mejor amigo riendo y experiementando la lluvia juntos, sin necesidad de mover ni huir, solo la sensación pura de dicha envolviéndonos. Puedo comparar esta experiencia a lo que So Sahn refirió al realizar nuestra Verdadera Naturaleza, el sentido de plenitud, descanso, y agradecimiento por haber llegado por fin a este momento preciso de perfección, la Verdad, y Lo Eterno.  
            So Sahn también hace referencia a la talidad de la mente pura experimentada justo en el presente cuando se sueltan los pensamientos discriminativos revelando los dos aspectos de la mente original: la esencia fundamental sin cambios, y la función de la mente conformándose a las causas y condiciones que surgen en cada momento.  Los dos aspectos de la mente existen al mismo tiempo, representado por los símbolos en el siguiente escrito:
  
En un día claro y brillante,
Las nubes se recogen en valles profundas.
En un lugar remoto y silencioso,
Radiante luz solar ilumina el cielo claro. (Joeng, 11:21) 

Hemos aquí la esencia radiante como la luz del día y el sol, en contraste a las nubes acumulándose, como los pensamientos y circumstancias en los altibajos de las valles de la vida cotidiana. Aún, en el silencio de los lugares más remotos, como en nuestra meditación para calmar y aquietar la mente, podemos ver el cielo claro, nuestra cara verdadera. Es como el yin y el yang, con la sustancia imovible del día y el sol, el yang, en harmonía con la función de yin en las nubes y en las valles oscuras de los lugares remotos. Es un juego entre los dos aspectos de la vida, el “simplemente así” manifestándose en las actividades diarias de los opuestos.
            So Sahn nos recuerda que una práctica verdadera involucra tres aspectos: la meditación, la sabiduría, y los preceptos. Necesitamos la meditación para calmar la mente y entrar en samadhi, o concentración meditativa. La sabiduría es para comprender las verdades del universo, como la esencia, la impermanencia, la vacuidad, y el no-yo.  Sin embargo, igualmente importantes son los preceptos, la intención de vivir una vida activa basada en la ética de un Buddha para la liberación del sufrimiento de todos.

               Por tanto, en la Hinayana, los preceptos protegen el Dharma enseñándonos como seguirlos en nuestro cuerpo, mientras en la Mahayana se emfatiza como mentener los “preceptos de la mente” así que no nos desviemos del Dharma debido al mente pensativo (discriminativo). La lujúria obstaculiza nuestra naturaleza pura. El matar seres vivos nos bloquea de nuestra innata mente la compasión. El robar cosas no entregadas nos obstaculiza de nuestra buena fortuna, el mérito, y la virtud. El mentir nos obstaculiza la verdad de las cosas como son...
               Estos cuatro preceptos son la base de todos los otros preceptos. Se explican aquí con tanto esmero para que no se los rompan incluso en el pensamiento. No seguir la mente pensativa es lo que significa “preceptos” (sila). No dejar la mente pensativa surgir, sino manteniéndola en el estado de antes de pensar, es lo que se conoce como “meditación” (samadhi). Y no dejarse seguir acciones por pensamientos tontos es lo que se conoce como “sabiduría”(prajna).
               De otra forma, los preceptos capturan el ladrón – nuestra mente delirante, nuestra mente manchada; meditación inmobiliza al ladrón; sabiduría mata al ladrón. Sólo un fuerte tazón sin grietas, hecho de los preceptos, puede contener la pura y clara agua de la meditación, reflejando la sabiduría como la luna en su superficie. (Joeng, 38:55-6)            

            Budismo no es sólo una comprensión intelectual, sino una práctica activa basada en la inter-relación entre los preceptos, la meditación y la sabiduría. Los preceptos nos da el andamio y la forma para esta realización en la vida cotidiana.  Cuando nos olvidamos el comportamiento ético de los preceptos, es como tener grietas en nuestro contenedor, dejando el agua de nuestra consciencia fugarse. Sin embargo, con una buena práctica basada en las intenciones puras y éticas de vivir como un Buddha y con el agua clara de meditación, podemos realizar la sabiduría directa y plena de la Iluminación. Al mismo tiempo, So Sahn nos advierte de dos errores graves en la práctica: uno es la persona ignorante persiguiendo cosas superficiales, corriendo detrás de sueños ilusorios de deseos; el otro es el error del alumno cazando la mente, aferrando a reflejos de la luna en el agua, igualmente ilusiorio.  El Dharma verdadero es soltar las dos tendencias, sabiendo que la mente ya siempre es libre, clara y pura. Zen es el no-apego: no hay nada lograr ni abandonar. Cuando meditamos, no lo hacemos para convertirnos en Buddha, lo que es una forma dualista de pensar bloqueando la realización. En cambio, al sentarnos, estamos manifestando la ya presente y eterna Mente Búdica aquí y ahora en nuestra vida cotidiana.

“El resplandor sagrado de nuestra naturaleza original nunca obscurece.
Ha brillado desde el tiempo sin comienzo.
¿Esperas pasar por el portón que conduce a esto?
Simplemente no dejes que surgiera el pensamiento conceptual.” (Joeng, 86:119)
        
Bibliografía

Joeng, Boep. (2006). The Mirror of Zen. Shambhala: Boston.

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lunes, 16 de septiembre de 2013

T’AEGO:
POETA DE LA NATURALEZA Y MAESTRO ZEN
CHARLA DHARMA 15/09/13
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

T’aego (Siglo 14 D.C.)

Se le considera a T’aego como un gran maestro quien trajo la escuela Rinzai del Budismo Zen a Corea. Él tuvo dos experiencias profundas de Iluminación en su vida, y fue reconocido con un Maestro Nacional, dirigiendo toda la institución del budismo en su tiempo. En su capacidad oficial, intentaba unir las varias escuelas del Budismo Zen a sólo una. Aunque sirvió al rey por varios años, prefería la quietud de la naturaleza del bosque, los rios y las montañas para vivir.  Sin embargo, servía al rey con toda voluntad para eliminar la corrupción en los monasterios y para restaurar una forma de práctica más pura del Zen de su tiempo. Sus escritos reflejan una apreciación profunda por la naturaleza señalando la Esencia Eterna y la Mente Búdica en todo. Su estilo era sin pretensiones y sencillo, particularmente en su uso de los koans.

T’aego podía escribir de una forma muy alentadora, mientras que pudiera hacer comentarios muy cortantes, regañando a los practicantes flojos y corruptos en la sociedad, la corte royal, y en los monasterios.  Consideraba su deber el de luchar por la purificación de todo el país y las instituciones religiosas, pidiendo a otros ayudarle en una batalla para el regreso a la integridad, la ética, y los valores principales.  

Muchas veces T’aego hacía referencias en sus enseñanzas al koan clásico de Zhaozhou: “¿Tiene un perro naturaleza Búdica?” La respuesta “Mu” significa “no” pero con el sentido de negación y vacuidad.  Se lo utilizó como un “hwadu,” una palabra clave para enfocar la mente en meditación y eliminar todo pensamiento discriminativo, absorbiéndose en unidad con Mu, y abriéndose a la esencia original, el fundamento de la mente, o la cara verdadera que se tiene desde antes del nacimiento de tu mamá y papá. También demuestra el uso del hwadu recomendando el volverse atrás rastreando la luz de la consciencia a su orígen, preguntándose a la vez quién es el que está preguntando cuando escribe:            
             
“Aún, ¿quién es el que reconoce la impermanencia y el nacimiento y la muerte así? ¿y quién es el que viene preciso preguntar acerca del Sendero? Si puedes apreciar esto con certeza...entonces, como decimos, ‘El rostro es único y maravilloso: la luz brilla en las diez direcciones.’ (Cleary, 1988:108).”

Además, demostró enseñanzas de Tierra Pura recomendando la recitación del nombre de Amitabha Buda para alcanzar la tierra pura de nuestra conciencia atenta y presente, o sea, nuestra naturaleza esencial. Mucha de su poesía refleja el simbolismo del Taoismo y la naturaleza, señalando el camino directo a la Iluminación, el no-yo, la Naturaleza Búdica, la Vacuidad, y la impermanencia. En su poema número 33 titulado “El canto de alegría espontánea en las montañas” se lee:

 “...Prefiero compartir la alegría espontánea siempre con los ríos y las rocas...No puedo dejar que la gente mundana supiera de esta alegría...entre los altibajos de riscos y ríos fluyendo con corrientes fuertes, la soledad es dulce. Un hermitaño pequeño en la ladera es suficiente cobijo para el cuerpo. Además las nubes blancas pueden descansar allí.  ¿No has visto el canto del viejo monje T’aego? En su canción hay alegría inagotable. Alegría espontánea, canto espontáneo - ¿qué hay para hacer? Es la alegría del saber del destino en el cielo de la dicha.  ¿Por qué el canto espontáneo, la alegría espontánea? Yo mismo no sé nada de esta alegría de la que disfruto. Hay sentido en esto: ¿lo reconoces o no? No obstante, es dificil entender para la gente en sus actividades cotidianas. En las profundidades de la Iluminación intoxicados tocamos el laúd sin cuerdas.” (Cleary, 1988:126-7)

Esta alegría espontánea en medio de la naturaleza es la promesa de la práctica y desarrollo espiritual, tocando nuestra esencia verdadera, la que está por doquier en cada momento, a pesar de que sea dificil percibir en las distracciones de la vida cotidiana.  El no saber de T’aego de lo que disfruta, él está haciendo referencia a la alegría más allá del pensar, la razón, y el análysis, la talidad de todo lo que surge aquí y ahora. Podemos despertarnoslo, experimentarlo, en la quietud del no-mente, más allá del pensamiento discriminativo, donde podemos oír el laúd sin cuerdas, la melodía dulce del sonido silencioso, el silencio lleno de sonido, la que se llama la Nada de percepción interior de nuestra verdadera esencia, la que es todo menos silencioso. Al final del mismo poema, T’aego escribe:

“...Dejando atrás en vano las reverberaciones de un nombre vacío: ¿como puede haber silencio? Los que lo sepan bien son difíciles encontrar. Más raros todavía son los que se alegren mientras que lo practiquen en acción. Deberían observar la alegría de T’aego en esto. El ascético baila borracho. Un viento enloquecido se levanta en los valles miríades. La alegría espontánea no sabe el progreso de las estaciones. Simplemente miro las flores del acantilado abrirse y caer.”(Cleary, 1988:126-7)

Este ascético bailando borracho es una metáfora haciendo referencia al momento cuando se libera del apego rígido al pensamiento y la razón, dejando la dicha extática manifestarse espontáneamente. Sin embargo, a fin de cuentas, es simplemente el fluir de la vida justo aquí y ahora frente a nuestros ojos, el abrir y caer natural de flores colgando sobre un río escondido. Nos despertamos continuamente a esta perfección en nuestra práctica, nuestra meditación, y nuestra vida, si simplemente nos despertamos nuestras mentes, el florecer interior, dejando esto también pasar, re-emplazado una y otra vez por otro, en el fluir constante de la vida. 

Otro imagen importante para T’aego en su poesía es el uso de la luna para representar la unicidad completa de la Mente de Buddha, sin movimiento, pero reflejándose en la mente de cada ser, en todas las experiencias de la vida:
En su poema número 41 titulado “Luz de la luna Pong” se lee:

En el inmenso espacio del cielo silencioso
La luz redonda brilla sola
Se refleja hasta las profundidades del lago
La luz se divide por entre las miríadas olas separándose
La clara iluminación  maravillosa...
Se extiende en toda dirección como una gran ola nunca sobrante
La luna brilla en el lago: no son diferentes
El lago refleja la luna: no son iguales
Ni diferentes, ni iguales: esta es Buddha...
Esta es la luz de la luna iluminando el lago, una tierra espiritual donde no hay “logro”
No es sólo un color úniforme de una medianoche otoñal. (Cleary, 1988:135)

Hemos aquí a T’aego ilustrando la calma y clara luz silenciosa de la iluminación, la que se encuentra en lo más profundo de nuestro ser. La luz que se encuentra allá es la que se refleja por doquier.  Nuestra Mente verdadera es Buddha, la que es inmanente y transcendente a la vez, la que es uno con todo, mientras todas las formas son diferentes, la enseñanza del co-origen inter-dependiente, un contraste de opuestos intrínsicamente interconectados el uno con el otro, en un juego de creación, apariencia, y cambio. Al fondo de nuestro ser, se ve el reflejo de la luna, nuestra Mente de Buddha, esencialmente vacía de cualquier existencia independiente, simplemente la clara luz del ser. Sea como sea, esta consciencia luminosa percibiendo las infinitas formas del universo puede al mismo tiempo iluminar las tinieblas oscuras de nuestra propia ignorancia, mostrándonos el camino a la liberación.     

Bibliografía:
Cleary, J.C. (1988). A Buddha From Korea: The Zen Teachings of T’aego. Shambhala: Boston.

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lunes, 2 de septiembre de 2013

TA HUI Y LA PRÁCTICA DEL HWADU
Charla Dharma 01/Sept/2013
Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

Ta Hui (12º Siglo D.C.) era un maestro Zen Chino, el que inventó el uso del hwadu en la práctica del Zen.  Ta Hui usaba el hwadu para enseñar y entrenar tanto los monjes como los láicos, en especial los oficiales-eruditos educados, quienes apoyaban los monasterios con dinero del gobierno y nombrando a los abades en los monasterios. Ta Hui fue influenciado mucho por las filosofías de Confucio y Taoismo. Además, criticaba severamente la escuela Zen enfocada en Iluminación Silenciosa, considerando su énfasis excesiva en la meditación sin estudio académico ni actividad física como una distorsión de las enseñanzas, fomentando quietismo y desconexión del mundo. 
            Ta Hui unificó y transcendió las doctrinas de varias escuelas de su tiempo. Enseñaba que primero hay que aquietar la mente para que se experimente la naturaleza inherente todo el tiempo. Se le influenciaba mucho la filosofía de Hwa-Yen, la que el universo es el cuerpo de Buddha, todas las cosas están conectadas por la co-origen inter-dependencia, y que todas las prácticas de las escuelas Zen son sólo medios hábiles del Vehículo Uno del Dharma.   Además, se le influenciaba la escuela Budista de Mente Una, en la que todo es un reflejo de la mente esencial de uno mismo. El Buddha significa consciencia iluminada y si se puede ver el Buddha por doquier, ser atento y consciente en todo momento, entonces se puede penetrar a la paz y dicha esenciales de nuestra propia identidad verdadera.   
            Sus enseñanzas se enfocan en la experiencia de la iluminación como elemento clave en la superación del samsara. Prometió que esta experiencia es accesible a todos, tanto los monjes como láicos, y recomendaba el uso del hwadu para crear “gran duda”, en el sentido de preguntarse sin parar, investigando profundamente hasta que se penetre directamente a la experiencia de la Iluminación.
            Enfatizaba la no-mente, definiéndola como la mente calma en toda situación, sin apego, considerando todo fenómeno, pensamiento, y klesha como vacíos, mientras se mantiene la actividad y la conexión con el mundo intactos.  Les advertía siempre a sus alumnos que no cayeran en la trampa de quietismo y retiro total del mundo. 
            En muchas maneras, Ta Hui consideraba su responsabilidad la de romper todos los esquemas de pensar y actuar, las que se habían habituados en las mentes y las acciones de sus alumnos. Él enfatizaba que no había una doctrina fija ni una escuela principal. Animaba a sus alumnos considerar lo que estaba diciendo, para que volvieran a la mente clara y sabia de la vacuidad. Al llegar a tal comprensión, dijo que deberían soltar todo lo que acababan de oír, puesto que el próximo día sus enseñanzas serían totalmente diferentes.  El punto clave era el desapego y la transcendencia de los opuestos. El desafío era siempre animar a sus alumnos a liberarse del pensamiento discriminativo y conceptual. Ni deberían intentar de lograr nada, sino más bien ser atentos a lo que se estaba pasando a su alrededor, justo aquí y ahora, la vacuidad esencial.
            Ta Hui les fortalecía a sus alumnos pensar, aprender y realizar las enseñanzas, haciéndolas verdad por si mismos, con la esperanza de que le superararían a su maestro en comprensión y aplicación. Solía decir que se debe creer en uno mismo como si fuera su propio maestro. Cuando se despierte, debe preguntar “Quién está preguntando o despertando?” y entonces se descubrirá que es simplemente uno mismo, no hay dos. Cuando las perspectivas dualistas de ilusión e Iluminación se han desaparecidas, junto con las interpretaciones, cuando ya no se voltea ni adentro ni afuera, entonces todo lo que queda es la mente lúcida y brillante, vasta, abierta, y vacía como espacio.  (Cleary, 2013)

¿Cómo practicar con hwadu?
          Hwadu significa “cabeza de la palabra”, una frase, tema, o palabra basada en un koan, un diálogo entre maestro y alumno, culminando en un acertijo en la forma de una pregunta despertando al alumno a una más profunda comprensión de la Verdad. Sin embargo, el hwadu es mucho más corto que un koan, sirviendo como una especie de meditación para aquietar la mente. El uso del hwadu no es una actividad intelectual, sino más bien una manera de volver la consciencia un su origen: “Simplemente voltea tu luz adentro y rastréala a su fuente: ¿de dónde viene el que percibe tales pensamientos? (Cleary, 2013: 880-881).”

          A diferencia de koans, de los que hay cientos de resolver, se suele estudiar sólo un hwadu por toda la vida, eligiendo entre varios o teniendo uno asignado por un maestro. Algunos ejemplos son:

  1. ¿Qué soy?
  2. ¿Qué es esto?
  3. ¿Qué es lo que come, lleva ropa puesta, habla, mira, oye, es siempre brillante y numinoso donde sea?
  4. No es la mente, ni Buddha, ni ninguna cosa. ¿Entonces qué es?
  5. Antes del nacimiento de mi papá y mamá, ¿qué es mi cara original?
  6. ¿Qué es lo que arrastra este bulto de cuerpo?
Hay que elegir la frase que más proporcione gran duda, y luego darse por completo a su práctica continua, siempre preguntándose en todo momento y contexto, el punto clave del hwadu, como “¿Qué es esto?”.  Se comienza con la pregunta completa de “¿Qué es lo que come, lleva ropa puesta, habla, mira, oye, es siempre brillante y numinoso donde sea?” y luego cortándola a “¿Que es ésto?”  Se puede cambiar el órden de la pregunta diciendo lentamente “¿Esto,.....qué.....es?”  Se sugiere que, al preguntarse “¿Qué es esto?”, se enfatice la palabra “esto” para indicar él que está preguntando es a lo que se refiere. No hay una pregunta superior a otra, simplemente, elige la que se puede compromenter, sin cambiarla a otra, para que se creara mucha duda. Si la pregunta corta se vuelve mecánica, se debe regresar a la pregunta larga como “Qué es lo que mueve este cuerpo?” No hay algún truco ingenioso a la práctica. Sólo volver una y otra vez al hwadu con mucho empeño y muy en serio.

12 Recomendaciones
1. Agarra el hwadu, investígalo y penétralo. Puesto que no entiendes lo que significa, pregúntate sin parar         para resolverlo.
2. Corta todo pensamiento del futuro o el pasado, entrando en un estado de vacuidad.
3. Evita la observación pasiva del hwadu.
4. Elimina todo contenido mental, incluso todo intento de eliminar.
5. No apegues al estado de quietud ni lucidez.
6. Manten el hwadu sin distraerte, sin moverte en ninguna dirección.
7. No pienses en que lo hayas realizado ya.
8. Mantén el hwadu sin pensar conscientamente en él, dejándolo estar presente sin esfuerzo mental. Cuando     te levantas, el hwadu se levanta, cuando te acuestas, el hwadu se acuesta.
9. Consulta un maestro sabio para recibir orientación de como proceder.
10. Prepárate para la confrontación final, en la que rompes con todo.
11. Ábrete por completo, sin importar si vives o mueres.
12. Entra en plena Iluminación.

10 Errores
Al practicar el hwadu, hay diez errores por evitar:

  1. No pienses ni en la existencia ni en la no-existencia.
  2. No intentes averiguar si la no-existencia significa la vacuidad verdadera.
  3. No uses teorías ni principios.
  4. No lo resolvas por medio de la investigación intelectual.
  5. No interpretes los gestos faciales del maestro, como el levantarse las cejas o el parpadeo de los ojos, como la respuesta.
  6. No lo resolvas por el uso astuto de palabras.
  7. No confundas el estado de calma y vacuidad por la realización de la verdad.
  8. No tomes la inteligencia como la solución.
  9. No construyas interpretaciones basadas en citas de libros ni enseñanzas de maestros.
  10. No esperes la Iluminación sólo repitiendo el hwadu de un modo mecánico.   
Hay que preguntarse con el hwadu, creando gran duda. Más grande la duda, más profunda la Iluminación. Requiere compromiso y fe: el compromiso como si fuéramos la madre quien acaba de enviar su único hijo a la guerra, no hay momento en el que no está pensando en él; la fe en el sentido de que se cree por completo que uno es originalmente Buddha, y puesto que practicamos bajo las mismas condiciones como todos los maestros y patriarcas del pasado, si seguimos determinados, es seguro que llegaremos a la Iluminación, viendo directamente nuestra naturaleza y convirtiéndonos en Buddha.

Bibliografía
Cleary, J.C. (2013). Swampland Flowers: The letters and lectures of Zen Master Ta HuiShambhala: Boston. Kindle Edition.

Buddhism.org/Buddhism elibrary. Overview of Hwadu Meditation: How is the hwadu    concretely investigated? Consultado 30/Agosto/2013. http://www.buddhism.org/board/read.cgi?board=Hwadu&nnew=2&y_number=36

Keel, Hee-Sung. (2012). Chinul: The Founder of Korean Son Tradition. Jain Publishing: Freemont, California.

Sunim, Kusan. (2009). The Way of Korean Zen.  Weatherhill: Boston.


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lunes, 26 de agosto de 2013

WANHYO:
El monje travieso de Corea

Ozmo Hyonjin Piedmont, Ph.D.




WANHYO (7º Siglo D.C)

Wanhyo era un maestro Zen del siglo 7º D.C.  Es uno de los más queridos y conocidos de todos los maestros de Korea, aunque era muy travieso por su tiempo.  Pese a ser un monje, renunció la vida religiosa en el monasterio para enseñar a la gente ordinaria en la calle. El Budismo de su tiempo se había considerado como una religión para la aristocracía y la inteligencia, puesto que los sermones de los monjes eran damasiado difíciles para la gente común entender.  Por tanto, Wanhyo creó canciones con las escrituras para enseñarlas a la gente, bailand y cantando con ellos en la calle, animándolos recitar el nombre de Buda constantamente, una práctica de la escuela de Tierra Pura.  Pronto, todo el país estaba cantando sus canciones. Wanhyo era considerado muy controversial en tu tiempo. Solía mezclar tanto con prostitutas en la calle como con borrachos en las tabernas.  En cierto momento, se casó con una princesa y tuvieron un hijo, el que llegó a ser uno de los eruditos más destacados de la filosofía de Confucio en la historia de Corea.
            Hay una historia famosa relacionada con Wanhyo cuando emprendió un peregrinaje a China para consultar con maestros Zen allí. En el camino, se refugió de una tormenta en una cueva oscura. Durante la noche, teniendo mucha sed, encontró un cucharón hecho de una calabaza lleno de agua. Bebió el agua, la que sabía bien fresca y dulce. En la mañana, a su horror, descubrió que el cucharón era de hecho una calavera llena de agua sucia. Entonces, vomitó por asco.  Pero justo en este instante, se dio cuenta que todo es mente. No hay ni limpio ni sucio; todo está en la mente. En este momento, Wonhyo se volteó y regresó a Corea; no necesitaba ya hacer ningún peregrinaje a China, encontró lo que buscaba. Esta filosofía de Mente-Una llegó a ser el fundamento de sus enseñanzas por el resto de su vida.


Wonhyo tomando agua de una calavera.

            Su filosofía tiene que ver con la idea de unicidad, la inter-relación de todo en el universo. Mente-Una es la enseñanza en la que todo fenomeno es fundamentalmente basado en la esencia infinita, la naturaleza verdadera de la mente, inherente en todos los seres y las cosas. Sin embargo, la mente discriminativa del ego divide fenomenos en puro e impuro, gusto y disgusto. Al eliminar la mente discriminativa, todo fenómeno se entiende como Uno. Wonhyo descubrió la Mente-Una fuere del mundo de opuestos dualistas.  Terminos de contraste, tales como limpio-impuro, están creadas por la mente discriminativa de la mente. Cuando se descubre la esencia de la Mente-Una, entonces la mente discriminativa no surge. Puesto que todos los seres tienen esta esencia fundamental, la Mente-Una, entonces la Iluminación es inherente en todos los seres, sólo está obscurecida por los deseos. La Iluminación no depende en nada, ya es presente en cada uno de nosotros. Por desarrollar la mente, tranquilizando los deseos de ignorancia, la Iluminación se revela cuando regresamos a la Mente-Una, donde descubrimos nuestra verdadera identidad, la que puede servir y ayudar a todos los seres liberarse también.

Dos Puertas en la Mente: Talidad-Verdadera y Surgir-Desaparecer
            Para comprender bien la Mente-Una, hay que entender la mente chica. Hay dos puertas en la mente: La Puerta de Talidad-Verdadera y La Puerta de Surgir-Desaparecer.  La Puerta de Talidad-Verdadera es la esencia libre de discriminaciones; la Puerta Surgir-Desaparecer es el mundo de fenomenos proyectados por discriminaciones.  Estas dos puertas no pueden separarse, porque escondida dentro de la mente de la puerta de Surgir-Desaparecer es la Mente-Una de la puerta de Talidad-Verdadera, o sea, nuestra Naturaleza Búdica. Puesto que la Naturaleza Búdica es la Mente-Una, y La Mente-Una es libre de toda discriminación, por tanto, La Mente-Una no corresponde a nada. Sin embargo, puesto que La Mente-Una no corresponde a nada, no se puede decir que no existe tampoco, sólo es tal como es, pura y radiante justo aquí y ahora. En su pureza inherente, es más allá de la dualidad de la existencia y la no-existencia. Es la mente verdadera, la esencia verdadera, la que interconecta el Absoluto con lo mundano, más allá del sufrimiento, presente en un estado libre, sin apegos ni sufrimiento ni dependencia en ninguna cosa.  Esto significa que samsara, el mundo de nacimiento y muerte, el sufrimiento, y el mundo de Nirvana, no son diferentes. Ya que no son diferentes, entonces incluso los seres sensibles y los Buddhas no son diferentes tampoco. Todo es la Mente-Una. Entendiendo esto, re-descubrimos nuestra esencia libre del sufrimiento.  
                                   
Chong-Yo: Desdoblarse a Todo y Regresar a Uno.
            En la práctica cotidiana, Wonhyo emfatizó “Chong-Yo”, lo que significa el desdoblarse a todo y regresar a Uno. Lo que Wonhyo quiere decir es que la esencia, el espíritu de Buddha, se revela en una infinidad de formas y maneras, pero todas son esencialmente una. Así que si dos lados de un argumento parecen válidos desde cada punto de vista, los dos lados debería intentar ver la situación en una forma holística, incluyendo las dos perspectivas a la vez.
            Por ejemplo, se puede entender todos los significados de los sutras como sólo uno: la Verdad de nuestra naturaleza es Esencia Universal.  Así, se encuentra la armonía del sentido universal, a pesar de las opiniones de miles de sectas y linajes. Wonhyo sugiere que no se debe contradecir ni afirmar ninguna doctrina u opinión para que los dos lados puedan acercarse.  Para lograr esto, hay que considerar dos factores: la emoción y la razón. La emoción es el sentimiento de apego a tu propia opinión. La razón tiene que ver con nuestra habilidad entender que todos tenemos nuestro apego, creyendo que nuestra opinión es la correcta, así que podríamos reconocer la sabiduría en no aferrarnos a ningún punto de vista. Debemos aprender el desapego de agumentos, la capacidad de afirmar y contradecir los dos lados del argumento al mismo tiempo. Aceptamos todo lo relativo para ver la esencia que reside dentro de los opuesto aparentes.  El Absoluto no es lo opuesto de lo relativo, sino más bien le transciende lo relativo de los opuestos por completo. Al reconocer lo relativo en mi mismo, puedo abrirme a la unicidad de la esencia más allá de los opuestos aparentes en el otro, la filosofia de Mente-Una en acción y aplicación en la vida cotidiana.


Bibliography
Cleary, J.C. (2013). Swampland Flowers: The letters and lectures of Zen Master Ta Hui.
            Shambhala: Boston. Kindle Edition.

Jeong, Byeong-Jo. (2010). “Master Wonhyo: His life and teachings.” Diamond Sutra     Recitation Group: Seoul, Korea

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lunes, 19 de agosto de 2013

REALIZAR EL SÍ MISMO Y OTRO COMO UNO 
CHARLA DHARMA
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D)
18 AGOSTO 2013

El maestro zen de Japón, Dogen, escribió: “Estudiar el Camino del Buda es estudiar el sí mismo. Estudiar el sí mismo es olvidar el sí mismo. Olvidar el sí mismo es ser iluminado por las diez mil cosas.” Otra forma decir lo mismo es: cuando estudiamos el Buddha-Dharma, estamos estudiando el sí mismo, y estudiar el sí mismo es olvidar el sí mismo, y olvidamos el sí mismo por medio del zazen. Cuando ya hemos llegado a soltar la idea de un sí mismo, entramos en las diez mil cosas, lo que significa que nos despertamos a nuestra esencia una con todo el universo fenomenológico. Al soltar y olvidar del sí mismo, estamos soltando una idea, nada más. El ego, el sí mismo, ya no existe, entonces es sólo nuestro apego a la idea que crea todos los problemas. Aferrado a un sí mismo separado e independiente, creemos que tenemos que proteger nosotros de los demás, por tanto, todo lo que pasa gira alrededor esta precupación de conservarnos vivos, causando sufrimiento, descontento, y preocupación. Al soltar el sí mismo, lo que se queda es la totalidad, auque decimos vacuidad, de hecho no hay división, tu eres todo este universo. El proceso de zazén es el proceso de engullir todo el universo.
          El séptimo Gran Precepto dice: Dense cuenta que el yo y el otro es uno solo; No se envanezcan ni desprecien a los demás. ¿Como practicar con este precepto? Hay tres niveles considerar: la perspectiva literal, la perspectiva compasiva con reverencia por la vida, y la perspectiva de mente-una de la Naturaleza Búdica. La perspectiva literal sería: no critiquen ni hacer comparasiones con los demás. La compasiva: Un maestro da una calificación mala comparando el alumno con los demás, con la esperanza de motivar al alumno de estudiar más y aprender. La Mente-Una: Todo es Buddha, no hay nadie, todo es vacuidad. Todo depende de la motivación en cuanto a prácticar o romper el precepto, o basándose en la compasión por los demás, o basándose en la protección del sí mismo.
          Es inútil culpar a los demás por lo que sentimos emocionalmente, hay que tomar responsabilidad por tu propia vida.          Desde la pespectiva de la Mente-Una, la causa y el efecto son la mismo cosa. “Lo que hacemos es lo que nos pasa,” es la misma cosa. Somos responsables no sólo para nosotros mismos, sino para todo el universo entero fenomenalógico.  Es así, porque todo es el mismo karma. Lo que pasa a uno pasa a todos. No se puede culpar a otros, puesto que ninguno puede causarme las kleshas de enojo, deseo ni delirio. Sólo yo lo hago a mi mismo, decidiendo y justificándome por estar molesto, deseando algo o rechazando algo, creyendo que todo esto es automático y necesario para sobrevivir. Pero no es así. Tengo que tomar responsabilidad por cómo me siento, sea lo que sea, deseo, ira o ilusión. Todo el universo es nuestro cuerpo; lo que hacemos a los demás es lo que estamos haciendo a nosotros mismos, lo que se percibe como karma. Pero de hecho, en el momento que surge la idea de un sí mismo, estamos separándonos de los demás, yo contra ellos.
          ¿Qué es el sí mismo? Cuando se quita todos los agregados de la personalidad de forma, sensación, percepción, impulso mental, y consciencia, no se queda nada, es simplemente anatman, no-yo, o vacuidad. Sin embargo, esta vacuidad incluye y abarca todo el universo. Es sólo la idea de un sí mismo la que causa el problema del sufrir porque se deja fuera a todos los demás, dejándonos aislados y separados y vulnerables.             Dogen también escribió: “Tontos se miren a sí mismos como si estuvieran mirando a otro. Personas realizadas miran al otro y se ven a sí mismos. La unicidad del sí mismo y el otro es la realidad realizada por los Buddhas. La ausencia del sí mismo y el otro es la realidad realizada por los Buddhas.” Podemos darnos al universo entero, o podemos hacer todo el universo nosotros mismos, es lo mismo. Se puede identificar con el universo entero. Somos como el cielo, no hay nada adentro ni afuera. Llegamos a ser uno con los Buddhas, incluyendo los tres cuerpos del Buddha: Dharmakaya, Sambhogakaya y Nirmanakaya: el cuerpo absoluto del Buddha como esencia, el cuerpo de dicha del Buddha manifestándose en forma espiritual, y finalmente la forma material del Buddha como Shakyamuni. Aprendemos entonces a ver el universo entero como nuestro propio sí mismo, por tanto, la otra persona no puede causarnos ningún problema; me causa mi propio problema a mi mismo. Tomo responsabilidad de eso, y hago algo al respeto, primero con zazén, luego por la prática de los preceptos usando el AAA en el mundo: Abstener, Atender, y Aprender.  
            Para practicar el Triple AAA, aplicamos la atención vigilante en nuestras vidas cotidianas por medio del abstener, atender, y aprender.  Con esto, las reacciones habituales basadas en los venenos o kleshas de deseo, aversión, y delirio desaparecen por la plena consciencia, un aspecto de la Esencia universal.
            Cuando surgen las kleshas, percibidas como intranquilidad, descontento, irritación o frustración, la primera cosa que hacemos es “Abstener” de actuar, hablar o reaccionar motivados por estas sensaciones negativas, puesto que probablemente se hayan distorsionado por el condicionamiento anterior.  Esto nos da un momento para respirar, ver con más claridad, y considerar otras opciones, en vez de sólo reaccionar de una forma rígida o agresiva.
            Segundo, “Atendemos” a la sensación predominante usando atención vigilante, sin hacer nada más que observar. Hay que experimentar 100% la sensación sin apego, justificación, ni represión, dejando a un lado recuerdos del pasado y proyecciones al futuro. Seguimos observando hasta que la sensación desaparezca, volviéndonos a la calma lúcida interior, o sea, nuestra Naturaleza Búdica.  Desde allí, nos abrimos a la Esencia Universal, preguntándola “¿Qúe es bueno hacer?”, un koan dejándonos soltar la mente chica, asumiendo la actitud de “No sé”  y con la intención de causar el menos sufrimiento posible para otros y a uno mismo.  Confiamos por completo en la Esencia, listos para recibir su consejo, sea como sea, como una intuición, una voz interior, o un imagen mental. Luego actuamos con determinación.
            Por último, Aprendemos, preguntándonos “¿Qué hemos aprendido en cuanto al Buda-Dharma?” Tratamos de ver lo que funcionó bien y lo que podemos mejorar la próxima vez esta situación o patrón surgiera de nuevo en el futuro.  Al considerar todos los aspectos, luego soltamos todo, ofreciéndolo al Infinito.

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martes, 13 de agosto de 2013

EL FUNDAMENTO-MENTE
Maestro Coreano T’aego (1301-1382)

Por invitación del Rey, T’aego presentó una breve descripción general de los principios del Zen:
            “Aquí conmigo, basicamente no hay ningún dharma en absoluto, entonces cómo puede ser palabras? Sin embargo, no podría no responder. El Rey de la nación de nuevo me ha pedido hablar acerca de lo que no tiene palabra, hablar directamente del fundamento-mente.
            “Hay algo radiante y claro, sin falsedad, sin prejuicios, tranquilo e inmóvil, poseador de consciencia vasta, sin nombre, ni forma, ni palabra. Envuelve todo espacio y cubre todo el cielo y la tierra, toda forma y sonido, y dispuesto a funcionar.
            “Si hablamos de su esencia, es tan vasta que traga todo, nada está fuera de ella. Si hablamos de su función, entonces va más allá de las habilidades del samadhi, más allá de los poderes espirituales de todas las sabidurías más numerosas que todas las motas de polvo en todas las tierras-búdicas: al mismo tiempo se oculta y se manifiesta, es soberano y libre en todas las direcciones, con grandes poderes espirituales. Hasta los grandes sabios no pueden llegar a su límite.
            “Esta cosa única siempre está con cada y toda persona. Tanto si mueves o no mueves, cada vez que encuentras circunstancias y objetos, siempre es muy obvia y clara, clara por doquier, revelada en todo. Brilla silenciosa en toda actividad. Como algo conveniente, se llama Mente. Además se llama el Camino, y el rey de los dharmas infinitos, y el Buddha. El Buddha dijo mientras que se camina, se sienta, o se acuesta, siempre estamos dentro de ella. Incluso Yao y Shun dijeron: ‘Sujetando fielmente al justo medio, sin actividad forzada, todo bajo el cielo está en orden.’ ¿No eran Yao y Shun sabios? No eran los buddhas y los maestros iluminados personas especiales? Simplemente lograron iluminar Esta Mente.
            “Por tanto, desde la antigüedad, los budas y los maestros iluminados nunca han establecido palabras y textos (como algo sagrado): sólo transmiten Mente a Mente, sin otra enseñanza distinta. Si hay otra enseñanza fuera de Esta Mente, es una teoría falsa, no las palabras del Buddha. Así, cuando usamos el nombre Mente, no es la mente de la persona ordinaria la que genera discriminación: más bien, es la Mente silenciosa y quieta en cada persona.
            “La gente no puede poseer esta Mente para ellos solos. Sin querer hacen movimientos falsos y de repente se confunden por el viento de los objetos: se abruman en experiencias sensoriales, las que surgen y desaparecen una y otra vez. Crean falsamente el sufrimiento kármico del nacimiento y la muerte sin fin. Por tanto, los budas y los maestros iluminados y los sabios aparecen en el mundo por el poder de sus votos pasados (de bodhisattva). Usan gran compasión y señalan directamente que la mente humana es inherentemente iluminada, y ayudan a la gentge despertar a su mente-buddha.
              “Su Majestad debe contemplar su propia mente innata. Durante los innumerables momentos de calma en las funciones del estado, Su Majestad debería sentarse vertical en el palacio, sin pensar en absoluto ni del bien ni del mal, abandonando inmediatamente todo fenómeno de cuerpo y mente, igual a una estatua dorada del Buddha. Entonces el pensamiento falso de nacimiento y destrucción se destruirá por completo, e incluso se destruirá lo destruido, en un instante el fundamento-mente se manifiesta silencioso y quieto, sin ningún apoyo. El cuerpo y la mente se vacían de inmediato: es como recostarse en la vaciedad. Todo lo que aparece aquí es iluminación y claridad total.
            “En este momento, debería mirar directamente a su cara original antes del nacimiento de su papá y mamá. Tan pronto que surge, se despertará: luego, como una persona tomando agua, experimentará por si mismo si está frío o cálido. No es suficiente describirlo ni explicarlo a nadie más. Es sólo una consciencia luminosa cubriendo el cielo y la tierra.
            “Cuando el reino que acabo de describir aparece espontaneamente frente a ud, no tendrá ninguna duda sobre el nacimiento ni la muerte (samsara), no tendrá ningunas dudas sobre las enseñanzas de los buddhas o los maestros iluminados. Esto es la maravilla transmitida de “papá’ a ‘hijo’ por los buddhas y maestros iluminados desde la antigüedad. Debe practicarlo: teniendo cuidado de no ignorarlo. Sea así incluso cuando atienda asuntos del estado y trabajando para el bien de la gente. Use este Camino además para estar alerta en todos los eventos y para animar a sus ministros y súbditos compartir juntos en esta auténtica verdad interior y disfrutar la Gran Paz. Entonces es seguro que los buddhas y las nagas y los devas regocijarán y extenderán ayuda sobrenatural (a la monarquía) en su reino del país.
            “No sólo en esta vida, sino por muchas vidas, Su Majestad ha encontrado a buddhas y sabios; ha plantado un cimiento profundo para la sabiduría transcendental en este gran vehículo de la escuela superior. Por el poder de nuestros votos fundamentales, hoy me alegra hablar acerca de esta verdad con Su Majestad en una manera espontánea y directa, como si estuviéramos fisgando la hoguera anoche por una chispa. Para cumplir el gran asunto, no debe tener ninguna duda.
            “Las personas de esta nación bendecidas con sabiduría van a obeír a la voluntad del Rey y respetarlo como si fuera Buddha. Su dicha interior se les mostrará en sus caras mientras proclaman, ‘Nuestro Señor es el Rey Mente-Buddha, ¡Viva! Es cierto que tal gente ha plantado con Su Majestad los raíces de la bondad, tal que no se han madurado todavía.
            “Aunque haya los que oyen pero duden, o los que no hayan oído (del rol del Rey como protector del Buddhismo), ni vale la pena mencionarlos.”

Bibliografía
Cleary, J.C. trans. (1988). A Buddha From Korea: The Zen Teachings of T’aego.

                Shambhala: Boston, USA.   (p. 101-104)

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lunes, 29 de julio de 2013

“NO SON UNO, Y NO SON DOS”
Tema del Mini-retiro
27/07/13
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D)

Que quiere decir, “No son uno y no son dos”? Otra expresión zen del mismo es, “Todo es Uno y todo es diferente”. Son maneras de expresar la verdad de que la mente y cuerpo, o el espíritu y la materia son diferentes e iguales a la vez.  El Budismo afirma que nada en el universo tiene una naturaleza independiente, todo está conectado, y todo tiene un impacto e influencia en todas las cosas del universo. Entonces, “no son dos” significa que todo está interconectado intimamente porque todo es una manifestación de la esencia fundamental, todo es Uno en esta esencia. Sin embargo, “no son dos” quiere decir toda la infinidad de fenomeno que surgen de esta esencia, siguen funcionando en su forma particular, componiendo la totalidad del universo, cada cosa contribuyendo en su forma especial al conjunto de este universo justo como es.  El Budismo usa expresiones como “Talidad,” o “Tal Como Es” o “Simplemente Así” para expresar esta realidad del que todo es la esencia en sí, y cada cosa es un componente particular y único en la formación del Universo tal como es, en su perfección que se puede experimentar directamente por medio de la práctica y el estudio del Dharma y la meditación.
      Hay algunas metáforas para demostrar esta enseñanza. Primero, es como el oro puro que se puede formar en miles de objetos preciosos.  El oro puede formarse en un anillo, un dije, un collar, o un bracelete.  Pero, a pesar de que cada objeto es diferente, su cualidad inherente, o sea, el oro puro, sigue igual en cada pieza.  Todo es oro (la esencia) y todo es diferente (la infinidad de formas que este oro pueden tomar, el mundo de los fenómenos.) Toda pieza de oro es siempre oro, como nuestra naturaleza búdica, la esencia, la vida vital, creativa, compasiva, y sábia, a pesar de que cada uno de nosotros vivimos en una manera muy particular y única esta fuerza fundamental del universo.
      No es sólo que cada cosa surgiera de la misma esencia, sino que todo influenciara también cada otra cosa en el universo, es decir, la enseñanza budista de co-origen inter-dependiente. Es como la red de Indra, una metáfora de como es el universo.  La idea es que el universo es como una red gigantesca, una infinidad de interconexiones entrelazadas por los hilos de la red. En cada punto de contacto donde los hilos se cruzan, hay atado un diamante. Se puede ver que cada diamante brilla con una luz reflejada de todos los otros diamantes, y en cada uno, se ve los imágenes de todos los otros diamantes reflejadas del resto de la red.  Si se toca cualquier punto de la red, todos los diamantes se mueven subtilmente por todos lados.  Tú y yo somos estos diamantes, reflejando toda la creación del universo en nuestro ser verdadero. Todo lo que hacemos o pensamos, afecta a todo el universo en alguna forma.  Por esto, es muy importante tomar responsabilidad por nuestros actos y pensamientos en cada momento, lo que requiere consciencia de quienes somos y como afectamos a los demas.
      Otro imagen de esta interconexión se encuentra en la filosofía Hua-Yen de China en la Sutra Avatamsaka.  Se describe esta relación como la de una casa con una viga en la casa.  La viga es un componente imprescindible para formar la casa.  Sin esta viga, la casa no puede construirse.  A la vez, la casa da realidad a la viga.  Sin una casa, la viga no tiene sentido ni existencia, sería solo una pieza de madera.  Entonces, las dos, la casa y la viga, son inter-dependientes, cada una siendo la causa y consecuencia de la otra, es decir, co-originando inter-dependientes. Esta relación a su vez pertenece a cada detalle de la casa, cada tornillo, cada teja, y cada detalle que compone la casa entera.  Todo la casa está compuesta de particularidades.  Y cada particularidad existe como consecuencia de la casa en su conjunto.  Casa y viga se crean y se dan existencia.  Igual, tu y yo nos creamos conjuntamente a la vez, y somos resultados de fuerzas formativas del universo total que da lugar a nuestra existencia. Todo surge de esta interconexión, y todo contribuye a mantener y formar todo el universo como consecuencia.  
      Entendiendo este hecho universal, ¿por qué es tan importante la meditación? El maestro zen Coreano del siglo 12, Chinul, describió nuestra práctica espiritual como “samadhi” y “prajna”.  Chinul describe samadhi como la mente en calma perfecta. Prajna se describe como la lucidez de la mente, ser consciente de aquí y ahora, en el presente, sin distorsión del pensamiento.  También se pueden describir como la mente en concentración de meditación, y la mente revelando la realidad del Dharma, la Verdad de las leyes del universo. Samadhi y prajna son dos aspectos del Ser Cósmico, la esencia, la naturaleza búdica y nuestra identidad verdadera. Aunque son uno en ser aspectos del Ser, son diferentes en su rol o función en el universo y en nosotros mismos.  Samadhi es la esencia del si mismo, que se caracteriza por la calma sin ilusión.  Prajna es la función del sí mismo que se caracteriza por la lucidez sin disturbios, actuando en el mundo.  Samadhi es la esencia del prajna, y prajna es la función del samadhi.  Los dos se identifican con el Ser universal immovible y absoluto en su estado no-dual.  Aunque operan diferentamente en el plano condicionado, nunca dejan su unidad con el Ser Universal. 
      En nuestra práctica fomentamos la atención vigilante para experimentar la mente tranquila y alerta de esta esencia. Darse cuenta de la mente calma lúcida es la iluminación innata, lo que Chinul llama la iluminación súbita. Aunque se despierta a la verdad de nuestra identidad verdadera por medio de la meditación revelando la mente calma y lúcida, requiere cultivo para manifestar esta realidad plena en la vida cotidiana.  La consciencia de esta esencia siempre reside en nosotros, sin embargo, se obscurece por las kleshas, tendencias en la mente basadas en codicia, ira, e ignorancia.  Las kleshas perturban la armonía innata interior, distorcionándola.  Se distorciona la esencia (samadhi) con la torpeza mental.  Igualmente, se distorciona la función (prajna) con agitación mental. Hay que equilibrar la calma con la lucidez para mantener la mente en su forma más abierta y expresiva del Ser Universal, la naturaleza búdica. 
      Zazen es indispensable para despertarse a la naturaleza búdica interior, y para manifestarla plenamente en la vida cotidiana.  Este aspecto de la práctica se llama la Iluminación Final, ser completamente Buda, por medio del cultivo gradual de la Iluniación inicial, o sea, el Camino del Bodhisattva.  Por medio del zazen, se puede voltear la luz de la consciencia adentro, rastreandola a su origen, lo cual revela la naturaleza original, nuestra cara antes de nacer, el fundamento del universo, compartido en cada fenómeno, la misma esencia de todos los Budas. Despertarse es entender que tu naturaleza original es la misma como todos los budas, y el trajabo es despejar todas las kleshas obstaculizando la libre expresión de esta naturaleza. Es como alimentar y cuidar a un embrión sagrado para que crezca a un santo. Otra forma decir lo mismo, es como un niño madurando: se nace, provisto de sus órganos de los sentidos, pero su fuerza y capacidad todavía no se han sesarrollado, lo que toma meses y años para realizarse como un adulto.  Al voltearse adentro y rastrear la luz de la consciencia a su origen, se puede despertar a la naturaleza verdadera, la que es tu propia mente.  Puesto que eres esta esencia, no es algo místico ni ajeno, sin embargo, no es algo que puedas ver como un objeto.  Es como una persona que asume que no tiene ojos porque no los puede ver, y desesperadamente quiere encontrar una forma de ver. No obstante, ya puedes ver, sólo necesitas aceptar que tu capacidad de ver, esta consciencia universal de tu mente, ya está presente.  Es tu propia mente, es tu naturaleza búdica. 
      Todo pensamiento y experiencia de los sentidos es vacío, es como decir, que nada tiene una naturaleza independiente, sino una esencia universal.  Cuando por medio de la práctica constante de meditación, y aplicación de los preceptos de comportamiento ético, además del estudio del Dharma para revelar la sabiduría innata, poco a poco, se eliminan las kleshas y la Iluminación Final brilla luminosa y perfecta, la mente calma y lúcida. 

      Chinul recomienda la meditación superior de “Tathata,” o sea, “talidad” o “tal como es” la cual es igual a nuestra práctica de shikantaza. Hay que fomentar la mente sin pensamientos discriminativos, sin comparaciones, ni apegos al futuro ni al pasado.  De hecho, no es necesario eliminar nada, puesto que todo es vacuidad, shunyata, la esencia en sí. Pero, si las kleshas siguen surgiendo, hay medios hábiles para eliminarlos.  Cuando la mente está agitada, usa samadhi para tranquilizarla, absorbiendo las kleshas, por la cual la mente no reacciona al entorno y se mantiene en calma.  Si la mente experimenta torpeza mental, usa prajna para investigar el Dharma, estudiando para que la mente brilla con la plena luz de consciencia original.  Controlando las distracciones con samadhi y la torpeza con prajna, se aprende mantener el samadhi y la prajna igualmente.  Todo pensamiento naturalmente puede voltearse y rastrearse a su origen interior.  Al experimentar la calm lúcida de la mente, se realiza la verdadera identidad basada en la esencia cósmica, la naturaleza búdica en armonía con todo.  

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domingo, 28 de julio de 2013

INVOCACIÓN, VOTO Y PRÁCTICA
Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

¿Por qué tomar los preceptos laicos del Budhismo? Si se hace un voto público, es más consciente. Ser consciente de los votos es necesario para praticar los preceptos. En esta forma, los hacemos nuestros propios, no como alguna restricción exigido desde afuera, sino un portal a la libertad. Los preceptos nos liberan de las cadenas de los tres kleshas: codicia, ira, e ignorancia, transformándolas por la práctica en generosidad, compasión, e sabiduría.
            ¿Qué significa practicar los preceptos? Practicar los preceptos es estar en armonía con la vida y el universo.  Es ser consciente de lo que estás al punto de hacer en cada momento. Cuando se rompe un precepto, hay que ser honesto contigo mismo, reconociendo el hecho y asumiendo responsibilidad por ello. Es como cuando trabajamos con la respiración en zazen: cuando la mente se desvía, se da cuenta del hecho, reconociéndolo, asumiendo responsabilidad por ello, y volviendo de nuevo a la respiración.  Nadie más está involuncrado en el proceso. Nadie más está vigilándote, asegurando que estés practicando bien. Sólo tú sabes cuando hayas roto el precepto, y asumes responsabilidad por el hecho.
            Asumir responsabilidad por tus acciones es ser amo de tu vida, apoderándose hacer lo correcto en cuanto a lo que está obstaculizándote, sin culpar a otros o a las circunstancias exteriores surgiendo. Somos los creadores de nuestro mundo. Reconociendo este hecho, tomamos posesión de los preceptos, haciéndolos nuestros, y así, se da vida a Buda.
            Según el maestro Zen Dogen, del siglo 12 de nuestra era, la meditación, la practica para lograr la Iluminación, y la Iluminación en sí son todas la misma cosa. Cuando te sientas en meditación, estás manifestando la sabiduría, la compasión, y la Iluminación de los Budas. Los preceptos son lo que define la vida de un Buda.  Practicar los preceptos es expresar la sabiduría y la compasión de un Buda como tu propia vida. La ética, la moralidad, y la Iluminación son uno. La práctica de los preceptos toma lugar en el mundo basado en la ética y las enseñanzas morales pasados de maestro a alumno por varias generaciones desde el Buda hasta ahora. La ética y la moralidad son indispensables para praticar el Buda-Dharma.
            La práctica de los preceptos crea cierta realidad, un estado de consciencia. Es un estado en el que estamos en armonía con las enseñanzas éticas y morales del Buda, un compromiso firme para vivir con integridad, vitalidad, consciencia, y congruencia. Los preceptos se basan en la ley de interdependencia, co-originación, y la interpenetración de todas las cosas del universo. Los problemas que surgieran en nuestras vidas llegan a ser nuestros koans, acertijos espirituales para resolver, los que se traen a las consultas con el maestro para recibir orientación y aclarar dudas.  Los preceptos sirven como guías en el camino de los budas, dándote la orientación de como vivir en equilibrio, armonia, y paz con el mundo. Se puede usar y explorar los preceptos aunque no los tomen formalemente en Jukai. 
            Durante Jukai, invocamos los Tres Tesoros de Buda, Dharma, y Sangha, con los bodhisattvas y el linaje de maestros, arrodillándonos y poniendo las manos juntos frente al pecho en gassho para expresar la unidad de toda dualidad, y recitamos “Se uno con el Buda el las diez direcciones, sé uno con el Dharma en las diez direcciones, sé uno con la Sangha en las diez direcciones,” identificándonos con la esencia de todo el universo. El lenguaje del cuerpo tiene su impacto en nuestra consciencia. Hacer gasshos, reverencias, y sentándonos en medio loto en el piso, con las manos en la mudra cósmica, estamos poniéndonos en una actitud de ser Buda. Lo que hacen nuestros cuerpos, nuestras voces, nuestras mentes, es lo que crea nuestro karma.  
            Cuando invocamos ser uno con el Buda, Dharma, Sangha en las diez direcciones, estamos creando una acción que crea karma. Karma significa actividad, acción, y el proceso de causa y efecto. Lo que haces es lo que te pasa. El karma se perpetua a si mismo, sea bueno o malo. El karma mantiene la cadena de causa y efecto. Si hacemos algo malo basado en codicia, ira, o delirio, experimentamos consecuencias negativas.  En la misma manera, si hacemos algo bueno basado en benevolencia, altruismo, y compasión, experimentamos consecuencias positivas.  Cuando estamos invocando al Buda, estamos invitando el universo ilimitado en sí, junto con el Buda histórico, y todos los practicantes espirituales de todos los seres sensibles del universo, ser presentes. En efecto, estamos identificando nuestro propio cuerpo y mente con el universo entero con todos sus seres.
            ¿Cómo funciona la mente? La realidad y la experiencia humana son resultados de los órganos de percepción interactuando con objetos y eventos en el mundo, con la consciencia jugando su papel en el proceso. Por tanto, la mente, el pensamiento, y la consciencia crean la realidad. El mundo de dualidad y fenomenos es el mundo creado por esta interacción del cuerpo y la mente por medio de los sentidos.  Todo es una construcción mental. Entonces, nuestra experiencia en el mundo es el resultado de lo que percibimos, nuestras intenciones, y las acciones causando karma y sus consecuencias. Invocar significa recordar. Cuando invocamos a Buda, estamos recordando a Buda en nuestras mentes.  Bodhidharma dijo que el Buda es la consciencia en nuestro cuerpo y mente, lo que previene el mal de surgir. Entonces, invocar al Buda es recordar continuamente lo bueno, puro, y correcto en nosotros, en nuestros cuerpos y mentes.  Cuando hacemos esta acción mental, estamos creando karma, en este caso, buen karma. Los 3 kleshas bloquean nuestra experiencia directa del Buda. Invocar al Buda es abrir la consciencia de la mente, recordando nuestra esencia cósmica, lo puro, ético, y virtuoso en nosotros. Hay que enfocar nuestra consciencia, la luz interior, la Iluminación en sí, recordando constantamente el Buda interior, nuestra naturaleza Búdica, para eliminar las kleshas bloqueando nuestro ser.
            Entonces, hacemos una promesa a nosotros mismo, y a la comunidad de practicantes espirituales, que vamos a recordar lo que es Buda en nosotros, los preceptos en acción.  Es una declaración de nuestro intento basado en consciencia iluminada. Por tanto, si hemos hecho una acción basada en la consciencia iluminada, la consecuencia, el karma, será basada en la iluminación también.
            Hacemos un compromiso, una promesa, seguir los preceptos, con la intención de salvar a todos los seres sensibles del universo.  Es un voto sagrado. En el momento de hacer estos votos, estamos eligiendo convertir todo lo negativo y dañino, en algo positivo y libre. La práctica diaria que surge de estas intenciones son acciones de un Buda practicante.  Dogen dice que un Buda es el que mantiene comportamiento digno. El desarrollo de un Buda ocurre por medio de la práctica de un Buda, sin expectativas de Iluminación o beneficio personal. La práctica manifiesta dignidad, en la forma de Buda y Nirvana, y la dignidad transforma a uno por manifestar el Camino del Buda, la práctica. La práctica es la verificación y la manifestación de la Iluminación de todos los Budas. La práctica y la Iluminación son uno. Cuando practicas estás realizando lo que todos los Budas had realizado, que son Iluminados y uno con la esencia, y uno con el universo, y con la esencia pura, compasiva, y sabia, manifestándose como la acción ética y moral de la Iluminación.

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viernes, 19 de julio de 2013

JUKAI: Recibir Preceptos Es Iluminarse

Rev. Hyonjin Sunim
(Ozmo Piedmont, Ph.D.)

Jukai es una ceremonia budista en la que un discípulo formalmente recibe los preceptos de su maestro, un acto significando su elección de seguir el camino de los budas, y por consiguiente convertirse en un hijo o hija del Buda. Se la considera un momento de suma importancia en la vida de un budista, puesto que por medio de este acto se manifiesta la Iluminación con plena consciencia, identificándose con la esencia del universo.
            El diccionario define “precepto” como 1. una regla o principio para actuar, 2. un guía para la moralidad, y 3. una especie de instrucción para operar algo.  Los preceptos nos sirven entonces como un conjunto de reglas, guías, e instrucciones para vivir plenamente, sin sufrimiento.  Es una manera de evaluar si estamos actuando igual a un buda, ya que de hecho, somos todos budas en nuestra esencia. Es sólo que no percibimos esta esencia todavia porque se queda cubierta por nuestros hábitos mentales basados en egoísmo y negatividad. Cuando aplicamos los preceptos a nuestra conducta, estamos rompiendo patrones mentales condicionados por esta vida y otras, en las que estamos apegados a la codicia, frustración, e ignorancia. Sin embargo, la posibilidad de liberarnos de estas tendencias negativas siempre depende de nosotros mismos, en nuestra capacidad de abstener de impulsos habituales, prestar plena atención a las sensaciones egoistas surgiendo en la mente chica, y elegir otro camino de comportamiento. Los preceptos nos guían en el camino correcto, el camino de los budas.
            ¿Cuáles son los preceptos? Para un láico, hay 5 preceptos fundamentales. No requiren ningún don especial, simplemente la intención de vivir consciente, ser amable, y vivir en paz.  Son cinco preceptos que cada budista toma para comenzar su camino espiritual. Se llaman los votos de pratimoksha, con “prati” significando individual y “moksha” significando la liberación en sanskrito. Entonces, pratimoksha quiere decir los votos para la liberación personal del sufrimiento. Estos preceptos incluyen 1. preservar la vida, no matar; 2. ser generosos, no robar; 3. honrar el cuerpo, no hacer mal uso de la sexualidad; 4. ser honestos, no mentir; y 5. proceder con claridad, no nublar la mente con intoxicantes.   
            Historicamente, se consideran los preceptos como cosas en sí, realidades tangibles, cosas preciosas tratados con respeto, como un regalo especial entregado de uno maestro a su discípulo. A la vez, son cosas frágiles, mereciendo mucho cuidado como ollas de arcilla: son delicadas y se rompen facilmente.  Si esto pasa, hay que conseguir otros nuevos, en otra ceremonia de Jukai.
            ¿Qué significa la palabra “Jukai”? En japonés Kai significa preceptos y ju significa recibir; entonces “recibir los preceptos.” Pero hay otro sentido más profundo de la palabra jukai. Ju es sinónimo con la palabra kaku, la que significa “realizar”.  A veces se llama al Buda “Kakusha”, el que tiene el sentido de “Realizado” o “Iluminado.” Kai además significa “Naturaleza Búdica”. Por tanto, Jukai expresa la aspiración de todo budista, “realizar la Naturaleza Búdica.” Recibir los preceptos es literalmente realizar la esencia del universo como tu verdadero ser.           
            Al final de la ceremonia de jukai, se le pregunta tres veces: “¿Vas a seguir los preceptos?” Y tres veces el discípulo se compromete respondiendo: “Sí...sí...sí.” Entonces, en este momento preciso se convierten el cuerpo y la mente del discípulo en kai, como kai tai, la Naturaleza Búdica revelándose.
            Al principio de la ceremonia, se recita un verso sagrado: “Todo el karma malo cometido por mi desde los tiempos antiguos, debido a mi codicia, enojo e ignorancia, nacido de mi cuerpo, boca y pensamiento, ya lo expío todo.” Es una forma de expresar “sange,” lo que significa en japonés “arrepentimiento y expiación.”  Hay tres aspectos de este sange: samadhi, preceptos, y sabiduría

  1. Samadhi es lo que se experimenta al penetrar profundamente en la meditación, viendo directamente al Buda, o sea, realizar la esencia de todo el universo. 
  2. Preceptos son recomendaciones para vivir en armonía con el mundo, la ética de budismo, cultivando  más y más concretamente la realización de la Mente búdica en nuestra vida cotidiana. Cuando tomamos los preceptos, estamos comprometidos 100% a la intención de vivir según estas recomendaciones, a pesar de que una y otra vez nos olvidamos, cometiendo errores resultando en sufrimiento para otros y nosotros mismos. Sin embargo, si admitimos nuestro error, podemos volver de nuevo a los preceptos y a nuestra esencia interior.  Hay que recordar que un precepto no es un mandamiento, puesto que no hay pecado en el budismo. Ni hay nadie vigilando ni juzgándote si rompes un precepto. Es evidente a uno mismo por la ley de causa y efecto, la ley de karma: si cometemos acciones malas, vamos a sufrir. Pero si actuamos acorde a los preceptos, nos sentimos en paz.  Nos  aprendimos esto practicando la meditación, experimentando la mente calma y lúcida, dos aspectos de la esencia cósmica. 
  3. Sabiduría tiene que ver con la “no-naturaleza” o el “no-yo”, sinónimos de la naturaleza verdadera, la Naturaleza Búdica. Realizar la Naturaleza Búdica es trascender lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Es renunciar la codicia, ira, e ignorancia del ego, dejándonos ver nuestra naturaleza verdadera, lo cual es sabiduría. Sabiduría es identificarse con la esencia del universo.  Nuestro trabajo en esta vida es realizar y expresar esta esencia de manera consciente y directa en nuestras vidas cotidianas. 
     
      En efecto, cada uno de nosotros es un buda. Es sólo que no lo sabemos ni lo experimentamos debido a nuestro apego a los hábitos de la mente chica.  Pero al expresar arrepentimiento por nuestros actos negativos, logramos el Tesoro del Buda, conocido como “anuttarasamyaksambodhi”. Dentro de nosotros es esta esencia pura, un Cuerpo Único, el que ve con ojos de un Buda, viendo las cosas como son, todo como resultado de la causación, o sea, el “co-origen inter-dependiente”. Eso significa que todo fenómeno es impermanente, interconectado con el resto del universo, como una gigantesca red cósmica. Cada fenómeno surge por causas anteriores y es a su vez causando otros fenómenos. Todos surge, existe, cambia, y desaparece, la causa de otras cosas surgir a su vez. La causación y la impermanencia son la naturaleza de la “no-naturaleza,” o sea, shunyata, la vaciedad.  Es una vaciedad plena de vida, sabiduría, y creatividad; en fin, la Naturaleza Búdica.
      Realizar la Naturaleza Búdica es la Iluminación, identificándose con los Tres Tesoros. El primero es el tesoro del Buda, que somos esta misma esencia del universo.  El segundo es el tesoro del Dharma, que cada uno de nosotros es una personalidad única, especial y diferente, un regalo al universo. El tercero es el tesoro de la Sangha, dándonos cuenta de que somos estos dos aspectos inseparables a la vez, individuos únicos y la esencia universal. Así son Los Tres Tesoros.
      Todo en el universo, todos los fenómenos, tú y yo, todo es diferente y esencia única a la vez. Entender esto es el significado verdadero de jukai. Al recibir jukai, tu verdadera naturaleza se está revelando como los Tres Tesoros. Al recibir jukai, nos confirmamos idénticos con el Buda, Dharma, y Sangha, convirtiéndonos en hijas e hijos del Buda. Al final de la ceremonia, se recita: “Cuando los seres sensibles reciben la sila (preceptos), entran al reino de los budas, lo cual no es otro que La Gran Iluminación.  Efectivamente son los hijos del Buda.” Es para enfatizar que somos tanto la esencia como individuos diferentes, igual como los hijos e hijas a sus papás y mamás. Con tal de que, tarde o temprano, nos maduramos, llegando a ser budas perfectamente realizados, ya adultos espirituales.  Mientras tanto, confiamos en que somos miembros de la misma familia de budas. Recibir jukai es revelar y afirmar esta verdad maravillosa.

(La ceremonia de Jukai para recibir los preceptos se tomará lugar el 15 de diciembre 2013 en Guadalajara, Jalisco, México. Los interesados pueden comunicarse con Rev. Hyonjin Sunim para más información sobre el evento.)  

Bibliografía
Loori, John Daido. (2009).  Forward por HakuyuTaizan Maezumi: “Jukai: Receiving the Precepts.” The Heart of Being: Moral and Ethical Teachings of Zen Buddhism.  Dharma Communications Press. Kindle Edition.

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sábado, 13 de julio de 2013


Mini-Retiro Zen Con Oryoki

Sábado 27 de Julio, 2013, 9:00am - 6:00pm

Efraín Gonzalez Luna 2360-1,
(Esq. Juan Ruíz de Alarcón),
Col. Arcos Vallarta, Gdl.,
Jalisco, México
(33) 1523-7115

Costo: $300.00

Dirigido por Rev. Hyonjin Sunim en las formas tradicionales del Zen - meditación sentada y caminando, recitativo litúrgico de sutras, comida estilo monástico Oryoki, y charla Dharma - desarrollando la plena atención por la mente calma y lúcida de nuestra esencia universal.

Encuentra la paz dentro de ti

Rev. Hyonjin Sunim (Ozmo Piedmont, Ph.D.) es sacerdote del linaje Chogye Zen Corea del orden de Great Cloud Zen Society. Tiene más de 40 años experiecia de meditación y un doctorado investigando la psicología de la meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Sigue estudios intensivos del Buda-Dharma en el seminario Prajna Institute, USA mientras que da clases de meditación y orientación espiritual.

ORYOKI es la ceremonia tradicional de comer praticada por los monjes budistas en sus templos y monasterios de Corea, Japón y China. Es una meditación en acción parecida a otras prácticas estéticas de estos países, como el arreglo de flores y la ceremonia del té. En Oryoki, se usan los utensilios formales de cuencos, palillos, y servilletas mientras se come en silencio contemplando el acto de comer con atención vigilante. Antes y después, hay recitación litúrgica de sutras sagradas bendiciendo a los participantes y ofreciendo mérito a todo el mundo mientras se tocan campanas, tambores, y otros instrumentos tradicionales dentro de un formato prescrito de gestos, ubicación de utensilios, y su limpieza. Se proveen en el retiro los equipos de utensilios, servilletas y cuencos para comer. No se necesita ningún conocimiento previo para participar. El maestro les guiará a todos los principiantes con instrucciones escritas para la ceremonia.